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lunes, 29 de enero de 2007

Victor Klemperer y LTI, La lengua del tercer Reich

LTI son las siglas del la Lengua del Tercer Reich, nombre que el autor, V. Klemperer, da al lenguaje nazi que fue uno de los principales instrumentos para moldear la mentalidad del pueblo alemán.

El lenguaje convenientemente adulterado, por medio de simplificaciones, extensiones ilegítimas del significado de las palabras y reutilización de viejos vocablos en desuso es la herramienta que más se usa en política para convencer y crear una fe de tipo religioso. En esto los nazis fueron dignos seguidores del bolchevismo y se inspiraron tanto en él como en Mussolini y su Italia fascista (el mismo uso del término “fascio” ya fue una obra maestra de la tergiversación histórica).

Lo que hicieron los nazis no fue nuevo, como tampoco lo es lo que hace ahora, aquí en España, la ETA y la así llamada “izquierda abertzale” adulterando los significados de “derechos humanos” “autodeterminación” y “negociación” o proceso de “pacificación”. Sólo que tuvieron la oportunidad de hacerlo sistemáticamente y contaron con todos los recursos económicos y políticos de un estado totalitario moderno. Ejemplo de lo dicho es la cita de Klemperer con las palabras de Goebbels escritas en su diario “Utilizaremos todas nuestras posibilidades propagandísticas en un grado de concentración nunca habido ... ", todo "irá como una seda". Luego, el Führer habla en Kónigsberg, todos se emocionan profundamente, y entonces "se oye, en el acorde final del discurso, la poderosa oración holandesa de acción de gracias cuya última estrofa queda envuelta en el tañido de las campanas de la catedral de Königsberg. A través de la radio, este himno se transmite por el éter a toda Alemania."

Así la conjunción de poderosas fuerzas mediáticas, junto con todos los mitos a los que alemanes estaban en condiciones de responder, crearon una poderosa religión laica capaz de la mayores exageraciones, sin que nadie las tomara a risa:

Cuenta Klemperer: “La propaganda electoral del año 1938, para confirmar la anexión de Austria y aprobar la Gran Alemania, afirmaba que Hitler era "el instrumento de la Providencia" y luego, al estilo del Antiguo Testamento: "la mano que escriba "no" se secará". Baldur von Schirach declaraba "lugar de peregrinación de la juventud alemana" la ciudad natal del Führer, Braunau. Baldur von Schirach editó también El canto de los fieles, "Versos de miembros anónimos de las Juventudes Hitlerianas de los años de la persecución, 1933-1937"; allí podemos leer lo siguiente: "... Hay tantos que nunca se encuentran contigo y para quienes, sin embargo, eres el Redentor.. "

Que no extrañe este éxtasis místico; sin él no se habría podido matar tantos millones de personas simplemente porque no eran de la raza elegida. Gracias a ese convencimiento fue posible la lucha a ultranza de los alemanes hasta el agotamiento y la destrucción casi total de sus principales ciudades. Ahora, todo parece imaginación, y cuesta creer que ha sucedido. Si no fuera así las ideas de un Holocausto que “nunca existió” ni siquiera tendrían la menor prensa, por más odio que exista a los judíos. Pero como nuestro memoria es débil y las nuevas generaciones parecen, a veces, inmunes a los malos recuerdos, necesitamos recuperar nuestra historia reciente. Y digo “nuestra” porque somos europeos y por lo tanto herederos directos de esos hechos que ahora casi molestan recordarlos.

Para terminar una anécdota que cuenta el propio Klemperer y que según él no fue rara, luego de terminada la contienda, arrasada toda Alemania y destruido hasta sus fundamentos el Tercer Reich milenario:

“Sin embargo, no hace mucho me encontré en la calle con L., un antiguo alumno mío al que había visto por última vez en la última ocasión en que pude acceder a la biblioteca regional. Entonces me estrechó la mano en señal de simpatía; me resultó embarazoso porque el hombre ya llevaba el brazalete con la cruz gamada. En esta ocasión se me acercó con expresión radiante:

-¡Me alegra que se haya salvado y vuelva a ocupar su cargo!

-¿Y usted cómo está?

-Mal, por supuesto, trabajo como peón en la construcción, el sueldo no alcanza para mi mujer y mi hijo, y a la larga tampoco podré aguantar físicamente.

-¿Y no lo rehabilitan? A usted lo conozco..., seguro que no pesa ningún crimen sobre su conciencia. ¿Ocupaba usted algún cargo importante en el Partido, fue usted muy activo políticamente?

-En absoluto, era un insignificante Pg [camarada del Partido].

_¿Y entonces por qué no lo rehabilitan?

-Porque no lo he solicitado ni puedo solicitarlo.

-No lo entiendo.

Pausa. Luego, a duras penas, bajando la vista:

-No puedo negarlo: yo creía en él.

-Pero no puede seguir creyendo, es imposible. Ya ve usted adónde nos ha llevado, y todos los espeluznantes crímenes del régimen han salido ya a la luz.

Una pausa más larga todavía. Luego, en voz muy baja:

-Lo admito todo. Los otros lo interpretaron mal, lo traicionaron. Pero en él, en ÉL sigo creyendo.”

Ficha Bibliográfica:

Víctor Klemperer(1995), "LTI. La lengua del Tercer Reich. Apuntes de un filólogo", Editorial Minúscula S.L, Bcn. 2002, pag. 413, Tit. Orig: LTI. Notizbuch eines Philologen

1 comentario:

Anónimo dijo...

Soy venezolano y acabo de enterarme de Victor Klemperer y LTI a través de un película que vi en Eurochanel.
Realmente me he quedado estupefacto, no tanto por el tema sino por su similitud con lo que le está ocurriendo a la sociedad de mi país en razón del Socialismo del Siglo XXI de Hugo Chávez.
Monitorear y documentar este fenómeno podría ser un futuro best seller luego de que el régimen caiga y salgan a relucir las atrocidades que lo caracterizan.