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viernes, 28 de diciembre de 2007

+Libros



Dos libros más, que espero comentar pronto

jueves, 27 de diciembre de 2007

A.T. Wassiliew. Ochrana

La Ojrana (escrita de diferentes maneras según la trascripción aún no normalizada del cirílico) fue la policía secreta de Rusia en la época zarista. Para conocer más en detalle el origen y las funciones de este servicio de inteligencia ver el artículo respectivo de Wikipedia en http://es.wikipedia.org/wiki/Ojrana
Un muy interesante estudio de esta organización de espionaje y represión directa está en las páginas de http://www.fundanin.org/serge9.htm que recomiendo leer a quién se interese particularmente por el tema, aunque, naturalmente, con ojo crítico dado el carácter partidista del escrito. Para los demás baste decir que la Ojrana fue un modelo de investigación y espionaje muy superior, tengo la sensación, a los actuales servicios de inteligencia. Tomemos un solo ejemplo: en 1909 la Ojrana ordenó el control de todos los vuelos, así como de todas las personas que aprendían a volar y de los miembros de los aeroclubes. El motivo era la sospecha que terroristas del partido socialista revolucionario atentasen contra el Palacio de Invierno lanzando sobre él un biplano cargado de dinamita. Es curioso que casi un siglo después las todopoderosas agencias como el FBI o la CIA no hubieran tomado las mismas precauciones aunque había indicios de una amenaza de esta clase (esta información está extraída del libro de Simón S. Montefiori, “Llamadme Stalin”, pág. 128, fascinante documento que pienso comentar más adelante en el blog).
A la Ojrana, con su antisemitismo militante (típico de la sociedad rusa y que persistió luego cuando se transformó en soviética) se le atribuye la creación de El Protocolo de los Sabios de Sión. Texto zafio y absurdo que a pesar de ello logró ganar gran prestigio. Se cuenta que hasta el Zar Nicolás II en un primer momento se lo creyó aunque luego reconoció la mixtificación. Posteriormente el nazismo lo hizo muy popular, imprimiendo miles de ejemplares, para mostrar la perfidia hebrea y preparar con anuencia popular su solución final.
Pues bien, A.T. Wassiliew, el que fue el último director de la Ojrana tiene escrito un librito publicado por Espasa-Calpe en 1941 pero que aún se puede conseguir. He hecho una rápida búsqueda por Internet y me encontré con muchos lugares donde adquirirlo. (El primero que aparece en el Google es: http://www.iberlibro.com/search/sortby/3/kn/+WASSILIEW+A+T+Ochrana+Memorias+del+%FAltimo+director+de+la+polic%EDa+rusa ).
El texto mencionado que espero sea nuevamente editado, y ahora, aprovechando el nuevo interés del mercado, vaya adecuadamente comentado y anotado (tome nota de ello si alguno editor lee estas líneas) resulta muy revelador. En él Wasiliew (o Vasiliev, como debería estar escrito en español) describe la última etapa de la Ojrana y sus procedimientos habituales para controlar los partidos y movimientos que amenazaban al Zar. El autor ha sido citado muchas veces (un ejemplo en http://es.geocities.com/secc_documental/fouz ) ya que su visión de lo sucedido, antes de la revolución Rusa, manifiesta la mentalidad que debía ser común entre las altas autoridades del gobierno de la época.
Al leer, como menciono arriba, “Llamadme Stalin” me sentí impulsado a hojear nuevamente este viejo documento que guardo en mi biblioteca. Consultar libros ya estudiados (quiero decir al emplear esta palabra, “estudiado”, no leer para dar un examen sino leer con atención y tomando notas) es como hablar con viejos compañeros de lucha (o de juerga). Así Wassiliew vuelve a contarme que: “El gobierno del Zar intentó muchas veces llegar, por condescendencia y tolerancia, a un pacífico acuerdo, lo que alcanzó en parte. Pero aquellas fanáticas sectas que negaban sistemáticamente, no sólo la iglesia, sino también el Estado; que pretendían un orden mundial comunista, y que consideraba un pecado toda propiedad, hasta la fundación de una familia, tenían que ser necesariamente puestas a raya por medio de la violencia. Así contábase la lucha contra estos sectarios entre las tareas de la Policía rusa, y en verdad que no era de las más fáciles” (pág. 80). Evidentemente el Zar lo intentó, pero siempre desde la autocracia y así no llegó muy lejos. Nótese como su lugarteniente habla de “condescendencia” como si se tratase de un favor que graciosamente se concede y no una necesidad que surge de la necesidad de tener un estado moderno y desarrollado.
El historiador y también el aficionado, así como el que reflexiona sobre los hechos pasados buscando en ellos algunas pistas para interpretar el presente, necesita leer no sólo los excelentes tratados que se ponen a su alcance; también es conveniente dar una ojeada a las memorias de los personajes involucrados. Nada sustituye a la experiencia individual, aunque ésta se encuentre muy sesgada por la presión de los intereses y la ideología qué los interpreta.
Se necesita un panorama de múltiples perspectivas para recomponer, como si se tratara de un rompecabezas, aquellas circunstancias que el tiempo ha convertido en fantasmagorías cargadas de mitos e interpretaciones. La verdad histórica me parece en si mismo un imposible, ya que no existe ninguna posibilidad de ir y cotejar las versiones con la realidad; pero ello no significa que los hechos pasados sean irrescatables. Lo son, aunque imprecisos y nunca totalmente fiables. Cuanto más información se tiene más uno puede hacerse una idea de lo sucedido; ni siquiera estando allí un testigo ve todo lo que tiene que ver, al igual que un soldado no puede contar la guerra en general sino sólo su campaña en particular. Cada año, cada década, cada siglo, añade un capa de prejuicios… pero también ofrece un panorama de mayor profundidad. Separar unos, y apreciar el conjunto es tarea no vana, aunque delicada y esforzada, que requiere tanto del conocimiento histórico como de inteligencia e imaginación personal.
Es una tarea fascinante cuando se aprecian coincidencias significativas aunque las interpretaciones sean diversas. Pongamos por caso el comentario que hace Wassiliew de los primeros días de la primera guerra mundial en Rusia: “En la época en que estalló la guerra era yo subdirector de la sección política del Departamento de Policía. En un principio pareció ser que el comienzo de la movilización había cesado por completo toda actividad política y revolucionaria. En los primeros días de la guerra el patriotismo de la población se había manifestado por todas partes con tanto entusiasmo que la propaganda de las diferentes fracciones socialistas, no sólo no hallaría repercusión alguna en las masas, sino que habría originado una acción contraproducente.
En consideración al general entusiasmo patriótico, los socialistas determinaron suspender interinamente sus trabajos y apoyar los sentimientos del pueblo. Bandera en mano, marcharon hacia el frente, pretendiendo defender a Rusia contra el enemigo; pero, en realidad, perseguían una finalidad bien distinta.” (pág. 141).
En general todos los autores de todas las tendencias coinciden en este entusiasmo popular de los primeros momentos. Entusiasmo que arrasó en toda Europa y que afectó por igual a los países de uno u otro lado de la sangrienta contienda en su inicio. Los pacifistas, entre los que se encontraban los socialistas más radicales, fueron arrasados por sus propios camaradas más patrióticos. Sólo cuando el conflicto demostró que no duraba unos pocos meses, fue cuando las cosas empezaron a cambiar. Aquí tenemos un hecho histórico razonablemente probado y la concordancia de las diferentes fuentes es un valor que no podemos despreciar so pretexto que nadie estuvo allí para comprobarlo. De la misma forma los diferentes sucesos pueden ser rescatados del olvido y de la bruma de intereses contrapuestos. La interpretación de ellos se hará siempre en tiempo presente y variará según las épocas y sus temores; pero hay, pienso, un núcleo duro que es capaz de soportar la crítica y ofrecernos certidumbres sensatas.
En realidad no pretendía irme, en mi comentario, por estos senderos más filosóficos; así que volviendo al camino principal creo que la lectura de varios libros, de diferentes autores, puede aportar una visión interesante de nuestra historia mundial reciente. Historia cuyas consecuencias están lejos de terminar, y de los peligros pasados siempre se pueden obtener valiosas enseñanzas para intentar no tropezar con la misma piedra aunque ésta sea, en su naturaleza singular, un objeto siempre nuevo y diferente.
La convulsión rusa de 1917 (podría decir que fue “revolución”, pero en todo caso esa palabra la reservo para febrero de ese año, y no para el golpe de estado de octubre) sigue coleando, por debajo de nuestra actualidad aparentemente tan lejana de esos acontecimientos. Hay que aprender a rastrear las ideas para saber donde se originaron, y no quien, en un momento circunstancial se hace con ellas como si “ex novo” surgieran de los problemas de hoy. Estoy persuadido que quien no conoce la historia está condenado a repetirla; aunque también es constatable que los que hacen historia suelen no estudiarla porque tienen cosas más urgentes en que ocuparse. Gracias a esta ignorancia, con activa participación de los medios de comunicación, podemos estar seguros en que el divorcio entre experiencia histórica y política diaria seguirá tan campante.
Ficha Biblográfica:
Wassiliew(?), A.T.Wassiliew, “Ochrana. Memorias del ultimo director de la policía rusa”, Espasa Calpe S.A., Colección Austral, Buenos Aires, 1941, pág.236. Nota: la fecha y la edición original no figuran en el texto. El libro fue, probablemente, escrito a mediados de los años 20, pero carezco de referencias precisas.

martes, 25 de diciembre de 2007

J.d'Aillon. El misterio de la cámara azul

Ayer, 24, terminé de leer este libro, y aprovecho la paz de una mañana navideña para hacerle un breve comentario. Confieso, en secreto, que el tema me interesó porque estoy releyendo Los Tres Mosqueteros, de Dumas, y quería percibir el París del siglo XVIII con otros ojos. Jean d’Aillon es perfecto para este cometido de guía. Profesor de historia, editor y economista (trabajó para la Unión Europea), ha escrito más de una decena de novelas (históricas y policíacas), así que uno puede sumergirse en la época con la seguridad de no ser engañado al encontrarse con costumbres o máquinas anacrónicas, que nuestra ignorancia no nos permite reconocer.

El tema es por supuesto interesante, y tenemos a un joven notario envuelto en lances muy peligrosos que no desea pero que no puede evitar. Lo que más me atrajo fue el aspecto sociológico e histórico (“Nicolas Bouvier desempeñaba muy serio el papel de sumillet, y tan pronto como un vaso se quedaba vacío, lo llenaba con vino de Borgoña. Los platos eran solemnemente llevados por Guillaume y depositados en línea recta en el centro de la mesa. Una vez bendecida la mesa, se sirvieron dos sopas, seguidas de cuatro entradas constituidas por carnes asadas de formas diferentes, cada una presentada con una salsa de diferente color. Los invitados se servían con los dedos, y sólo el señor y la señora Fronsac utilizaban cubiertos italianos. Los comensales se enjugaban en aguamaniles los dedos sucios y coloreados por las salsas, o simplemente se los limpiaban en la ropa.” (pág.195)), amén de observar en directo al Cardenal Richelieu y a su seguidor en el poder, el también cardenal, Mazarino. La trama puede resultar algo confusa, pero gracias a un diccionario de Personajes Principales, al final, junto con otro breve apéndice para situarnos en las medidas usadas y el valor de las monedas y salarios, el que quiera seguirla puede hacerlo sin enredarse.

En suma, una buena novela para los amantes de la historia, y para aquellos nostálgicos que como yo, cuando releen los libros de Dumas, sienten una extraña emoción, similar a oír una vieja música o aspirar, en algún momento inesperado, un aroma hace años olvidado.

Ficha Bibliográfica:

Aillon(2005), Jean d’Aillon, “El misterio de la cámara azul”, Alianza Editorial, Traducido del francés por Carmen Torres París y Mª Dolores Torres París, Madrid, 2007, pág. 422. Tit.Orig: Le Mystère de la Chambre bleue, Editions Lattès, París, 2007.

martes, 11 de diciembre de 2007

+Libros

¡otro libro para mi biblioteca! Y con prólogo de Lourdes Rensoli Laliga (una asidua e importante colaboradora de Opinatio.com). Sólo le pido al Señor que me otorgue el favor de un poco más de tiempo para leer todo que he acumulado estos dos últimos meses... luego... Él dirá.

lunes, 10 de diciembre de 2007

+Libros




Tal como indicaba en la entrada “Libros Adquiridos” este blog va cambiando paulatinamente según experimento con él. Un cambio muy gradual y casi imperceptible, pero real. Recuerdo, tal como escribía en la entrada citada, que los nuevos libros que adquieren carta de ciudadanía en mi biblioteca son de diversa clase, y que los comentarios que hago de ellos sólo se restringen a algunos; a los que más me interesaron, excluyendo los técnicos (de ajedrez) que para ello tengo otro blog especialmente dedicado. Por supuesto los lectores pueden pedir información sobre los no-comentados, y naturalmente se las daré sin ningún inconveniente.

sábado, 8 de diciembre de 2007

M.Barbery. La elegancia del erizo

Comentar un libro es algo que se puede hacer sin grandes reparos… sin embargo enjuiciar la labor de otro que puede haber pasado meses, sino años, trabajando un tema, o pensando en él, o dedicándole un esfuerzo previo muy considerable (con lo que, además, implica de retiro de labores más placenteras) merecería una atención y aplicación extraordinaria. Si no lo intentamos podríamos ser muy injustos… algo que parece un pecado menor; como si el hablar o el escribir enjuiciando la labor ajena fuera una tarea trivial, incluso inocente. Yo no puedo considerarlo así. Cada vez que somos injustos con otros de palabra, contribuimos a la polución mental que rodea a nuestra especie. Es como si agregáramos una minúscula proporción de detritus al aire que respiramos. Tómese en cuenta que digo "somos injustos" y no somos honrados o somos francos o somos objetivos. Explicar las diferencias me llevaría, me temo, algunas páginas y no es éste blog el lugar más adecuado. En todo caso entiendo que la "justicia" en este caso se trata nada más ni nada menos que ponernos imaginariamente en el lugar del otro y mirar a su "bebé" con ojos que intentan apreciar sus pequeñas y ocultas cualidades.

Todo este prólogo tiene que ver con "La elegancia del erizo", una novela que leí con interés pero que a la postre me dejó insatisfecho. Y no lo digo por el final (que no pienso contar) sino más bien por la naturaleza de sus personajes cuyas personalidades son tan homogéneas que sus actuaciones recuerdan a una fábula más que a una novela de las que estoy acostumbrado. Me entero que Muriel Barbery, francesa, 1969, es profesora de filosofía, autora de otra novela exitosa (traducida a doce lenguas) y que ésta, ahora citada, ha superado los 250.000 ejemplares vendidos. Para colmo se está preparando una versión cinematográfica (que no tengo, y me adelanto, ningún interés en ver); o sea que la autora no necesita de nuestra consideración particular porque le va muy bien en el mundo literario y económico… pero, no obstante, como decía al principio siento muchos reparos en juzgar alegremente y luego dar carpetazo al tema. Es poco verosímil, creo, encontrarse con una portera que lee a Husserl y además sea capaz de llegar a una conclusión sobre este filósofo (lo digo con cierta envidia porque yo no he podido hacerlo), si le agregamos una niña en la edad de la pubertad que puede dialogar de igual a igual con el psicoanalista de su madre (una mujer de muy buena posición) y para colmo establecer un acuerdo de no-interferencia con el susodicho, ello linda con la ciencia ficción. El tercer personaje importante de esta historia es un japonés que parece el sabio de la montaña y que además ha hecho mucho dinero (una combinación posible y sin embargo lamentablemente poco frecuente ) y, en fin, la trama que reúne a estas personas y a otras, digamos, secundarias tiene bastante de extraña, cosa que en si mismo no sería desagradable (leemos novelas la mayor parte de las veces para abrir una ventana en nuestro mundo cotidiano), si fuera mínimamente creíble. Por otra parte, debo destacarlo, sus diálogos son muy inteligentes y el humor de sus análisis es refinado, como cabe, por supuesto, a un autor de esta parte del mundo; "En el capítulo cinematográfico, por el contrario, mi eclecticismo alcanza cotas insospechadas. Me gustan las películas comerciales americanas y las obras del cine de autor. De hecho, durante mucho tiempo consumí preferentemente cine de entretenimiento americano o inglés, con excepción de algunas obras serias que yo consideraba con mi mirada pronta a pasarlo todo por el tamiz de la estética, esa mirada pasional y empática que sólo se codea con el entretenimiento. Greenaway suscita en mi admiración, interés y bostezos, mientras que lloro cual magdalena esponjosa cada vez que Melly Mammy suben la escalera de los Butler tras la muerte de Bonnie Blue, y considero Blade Runner una obra maestra de la distracción de primera categoría. Durante mucho tiempo, he estimado una fatalidad que el séptimo arte fuera bello, poderoso y soporífero y que el cine de entretenimiento fuera fútil, divertido y abrumador" (pág.74)

De todos modos soy consciente que otra persona, sobre todo si fuera del otro sexo (no "género" como estúpidamente se ha puesto de moda por estos lados), encontraría en este libro cosas que yo no he sabido ver ni sentir. Así que me decidí a incluirlo en este blog que tiene por norma no comentar aquellos libros que me hayan desagradado.

Ficha Bibliográfica:

Barbery(2006), Muriel Barbery, "La elegancia del erizo", Seix Barral, Biblioteca Formentor, Barcelona, septiembre 2007, www.seix-barral.es, pág. 364. Tit.Orig: L'élégance du hérisson, Editions Gallimard, 2006.

miércoles, 5 de diciembre de 2007

G. Mak. En Europa

El libro que hoy comento me llevó un mes leerlo (por supuesto, no era el único). Y mi primera impresión es muy favorable. Obviamente esta clase de obras necesita una segunda revisión en profundidad, yendo a las partes que más interesan y de las cuales el lector ya tiene otras lecturas previas. Más como "panorama general" del siglo XX en Europa me parece excelente. El autor, Geert Mak (1946), es un autor muy popular en Holanda, y espero que pronto llegue a serlo, también, en el ámbito de la lengua española. Hay otros libros para traducir que seguramente no le andarán a la zaga de éste.: The Angel of Ámsterdam, 1992; The Death of the Village in Late Twentieth-Century Europe, 1996, My Father's Century, 1999 y el último publicado The Bridge, 2007 que trata sobre Estambul y el puente de Galata.

"En Europa" se refiere a un viaje que hizo por Europa en 1999, en realidad una suma de viajes, pagado por un importante diario holandés, para recorrer todos los lugares que fueron importantes en algún momento del siglo XX, o donde sucedieron cosas significativas y que por diferentes razones apenas las recordamos. Así podemos leer sus impresiones sobre Barcelona, Paris, Berlín, Viena, Varsovia, Moscú, Volvogrado (Stalingrado), Chernobil, Sarajevo… y muchas otras ciudades visitadas buscando las huellas que aun quedan y charlando con aquellos que recuerdan anécdotas del pasado.

No es un libro de viajes, a pesar de que el autor viaja por todos los rincones de la vieja y la nueva Europa; no es un libro de sociología, aunque está muy bien documentado sobre los hechos que menciona y sus hipótesis o interpretaciones son siempre sugerentes, incluso provocativas. No es un libro de historia, pese a que describe cuidadosamente muchos hechos conocidos que van desde la primera guerra mundial hasta la matanza de Srebrenica, donde los militares holandeses, bajo la bandera de las Naciones Unidas, tuvieron tan triste papel. Tampoco es un resumen o compendio de los principales sucesos del siglo ya transcurrido. El autor se ha gastado muy bien el dinero que su diario le otorgó; ha hecho una travesía por el espacio y simultáneamente por el tiempo. Ha unido lo que se puede ver recorriendo Europa y lo que se puede entrever si se tienen los conocimientos suficientes para ello. Podría ser definido, y me arriesgo a ello, como un tratado de filosofía política ilustrado. Una reflexión pausada sobre el poder y los mitos políticos del siglo XX; sobre la crueldad de las ideologías y sobre el dolor de victimas y sus torturadores, que tras algunos años se convierten a su vez en víctimas sucediéndose en los papeles. Los grandes errores y los grandes horrores combinándose entre sí; y el deseo de una vida mejor, más próspera y tranquila, provocando su opuesto sin que nadie sepa bien como "pudo suceder" lo que aconteció a continuación.

En mil páginas no se puede contar toda la historia Europea, pero si se pueden mostrar algunas singularidades y modificaciones de la opinión pública que aunque previsibles no dejan de asombrarnos en nuestra creencia ingenua en la fidelidad de la memoria: "Finalizada la Segunda Guerra Mundial se llevaron acabo, con notable éxito toda suerte de campañas de relaciones públicas. Los austriacos pasaron del papel de coautores entusiastas al de víctimas desafortunadas. Los cautelosos neerlandeses se erigieron de pronto en enérgicos héroes de la resistencia como si todos hubieran ocultado a una Ana Frank en su desván. Ahora bien, lo conseguido por los franceses raya en lo increíble. En Francia sólo se hablaba de la guerra en términos de gloria y triunfo, haciendo caso omiso de la derrota, el caos, el hambre, el desaliento y la colaboración." (pág. 633)

Esta clase de cosas sucedieron y sucederán. Sin ir más lejos en la España post franquista todo el mundo, sobre todo los políticos, había sido un duro luchador contra el fascismo y hasta los que en esa época eran poco más que bebés no se libraron de alguna experiencia traumática frente a la dictadura felizmente (y tranquilamente) acabada. Pero el libro no sólo trata de política, también toca temas populares y religiosos como, por ejemplo, las multitudes de Lourdes que en 1999 siguen siendo presentes como a principios del novecientos: "Al dia siguiente se celebra una gran procesión nocturna. En la vasta explanada ante la basílica se abre un abanico de miles de peregrinos, hombres con traje de domingo, mujeres vestidas con austeridad, ancianos asaltados por accesos de tos, niños con muletas, una imponente masa sin orden ni fin. Pero luego cae la noche, se forma el cortejo, todos echan a andar: cientos de hombres y mujeres en sillas de ruedas, velas en alto, labios musitando al compás del Ave María que resuena por los altavoces, tantas personas, algunas envueltas en mantas, otras con vendas, unas pocas cubiertas por las manchas del sida, un matrimonio tratando de mantener erguida la cabeza de su hijo paralítico: venga, mira a la Virgen. Aquí es donde estalla la desesperanza acumulada en la trastienda de Europa." (pág. 783)

Quizá se entienda porque me atrevo a calificar al texto como un tratado de filosofía política; no me refiero a esa clase de filosofía académica que aburre a todos los que no están interesados en el estrecho mundillo del teórico que la borda, si no al tipo de pensamiento que, trascendiendo la defensa de una ideología o punto de vista, se pregunta como es y que tienen de común las formas de convivencia en una zona tan amplia y tan dispar como la europea. Pero en vez de pensar en ello en el silencio de un gabinete forrado en madera y libros… lo hace viajando en una furgoneta y recorriendo miles de kilómetros, observando a la gente, tomando notas, charlando con los viejos y los jóvenes y también, como no, leyendo y releyendo aquellos libros que tratan de los sucesos que pasaron en esos lugares.

Sinceramente envidio la tarea que se impuso este escritor y periodista holandés. Probablemente no habría salido un libro que iguale al comentado, pero seguramente es una experiencia que cambia a cualquiera y que quizá debería imponerse, como parte del currículo necesario para ser considerado apto, a todos los legisladores de nuestro parlamento europeo. A lo mejor así tendríamos la sensación que la Unión Europea no es sólo una alianza política y económica sino que también se convierte en una experiencia de vida y valores compartidos.

Ficha Bibliográfica:

Mak(2003), Geert Mak, "En Europa. Un viaje a través del siglo XX", Destino, Colección Imago Mundi, 106, www.eddestino.es, Barcelona, noviembre 2006, pág.1024. Tit.Orig: Reizen door de twintigste eeuw

jueves, 29 de noviembre de 2007

G. Sosonko. Siluetas del ajedrez ruso

Dudé de publicar un comentario en este blog. El libro en principio está dedicado a ajedrecistas, y aunque no contiene partidas ni requiere conocimientos técnicos (más allá de algunos elementales) es de todas formas un texto que sólo consumirán aficionados al ajedrez; aquellos que se interesan por cosas que van más allá de lo necesario para ganar una partida. Pero por otro lado el autor, Genna Sosonko describe de primera mano no sólo a Grandes Maestros del Ajedrez, sino también a un país, Rusia, y a un sistema político, la URSS, que aún mantiene un halo de “progresismo”, por lo menos en muchos medios de comunicación.

El comunismo se desvaneció en el aire de una manera casi mágica: como si sus sostenedores hubieran caído en coma por unos instantes, y luego, al recuperarse, volvieran a sus actividades cotidianas con una amnesia total. A veces uno tiene la impresión que la desaparición de la URSS fue un episodio lejano y por lo tanto desdeñable para cualquier análisis de actualidad. No ha habido ni autocrítica, ni “pedido de perdón” de ningún dirigente de los partidos comunistas occidentales; y los que ayer apoyaban sin fisuras al régimen soviético hoy se contentan con algún comentario trivial sobre que los gobernantes posteriores (el alcoholismo de Yeltsin o el autoritarismo de Putin); como si éstos hubieran surgido de la noche a la mañana de las alcantarillas en que se encontraban cuando existía el viejo régimen.

No deja de asombrarme que los mismos que exigen “pedir perdón” a la Iglesia española por su participación en el franquismo, por ejemplo, consideren que no tienen nada que decir por su participación en el sostenimiento moral de un régimen que fue no menos criminal que el nazismo derrotado en el 45. Incluso se hacen homenajes a viejos dirigentes comunistas que aceptaron por activa y por pasiva todos los horrores del estalinismo y de sus sucesores; que condenaron a los disidentes y que los vilipendiaron considerándoles peones pagados del imperialismo norteamericano.

Aunque sólo fuese para recuperar la memoria vale la pena leer este libro de un ajedrecista ruso que tratacon cariño, y con respeto, la figura y las anécdotas de los grandes maestros del ajedrez ruso y sus dificultades, casi siempre desconocidas, para sobrevivir en un régimen totalitario; o también como algunos se aprovecharon de este régimen para consolidar su prestigio profesional. Algo que si bien no es estrictamente culpable, por lo menos debe ser de conocimiento público y no sólo entre los aficionados al rey de los juegos (el único que ha sido practicado por millones de personas a través de los siglos y sigue encantando a los que se aproximan a él).

También Sosonko aventura una hipótesis de porque el ajedrez se ha desarrollado tanto en el siglo XX en Rusia (dado el carácter totalitario de la sociedad donde nada escapaba a su control, el ajedrez era de las pocas cosas que podían hacerse sin peligro de caer bajo la mirada acusadora del sistema). De ser cierta, cosa que requiere análisis más profundos, no dejaría de ser heroico que en circunstancias extremas la gente elija “romperse” la cabeza en un mundo puramente lúdico… antes que seguir las consignas del régimen y profundizar en las “verdades” que éste proclama. Algo que da esperanzas sobre la especie humana, capaz de soportar presiones demoledoras sin por eso anular su inteligencia. “Que era áspero, de lengua punzante…: bueno, mas ¿cómo podía no ser picante, cuando la vida soviética prácticamente lo había destruído? Pero en el fondo era un hombre sensible y muy sutil. Todos lo respetaban enormemente y no me sorprendió que fuera sobre Levenfish la primera pregunta que Bogatyrchuk me hiciera en Canadá, en 1967. Cuando respondí que Gregory Yakolevich había muerto hacía ya varios años, Bogatyrchuk dijo: “Qué lástima. Después de todo, nos entendíamos tan bien el uno al otro… Había muy poca gente como Levenfish. No puedo imaginarme que se dijera algo sobre él que no fuese bueno. Hizo una gran cosa por mí: cuando yo todavía era un niño, me consiguió un estipendio. En una palabra, un alma pura… pero también trágica. Fue un auténtico mártir del ajedrez.” “ (pág. 247)

Resumiendo, recomiendo el libro a los aficionados al ajedrez, y también a los aficionados al género humano… aquellos que creen, a pesar de los muchos episodios en contra, que las personas tenemos la capacidad de sortear las más duras presiones del ambiente desarrollando (de alguna forma imaginable) las potencialidades de nuestra especie.

Ficha Bibliográfica:

Sosonko(2001), Genna Sosonko, “Siluetas del ajedrez ruso”, Editorial Dancadrez, http://www.dancadrez.com/ Sevilla, 2007, pág. 254.

Nota: Esta editorial es nueva y está dirigida por el GM argentino Daniel Cámpora, http://es.wikipedia.org/wiki/Daniel_C%C3%A1mpora El libro comentado se basa en artículos publicados por el autor en la revista holandesa New In Chess, bajo el nombre común de “Russian Silhouettes”. Para conseguirlo sugiero o consultar a librerías especializadas en ajedrez o ponerse en contacto con la editorial. La dirección que he localizado es dcampora@telefonica.net y la incluyo aquí para comodidad de los lectores del blog.

sábado, 24 de noviembre de 2007

P.Kerr. Unos por otros

Ya me terminé el cuarto libro de la serie de P. Kerr que lleva el nombre de Berlin Noir (ver los comentarios a los otros tres libros). En realidad debería llamarse “Berlin-Munich-Viena Noir”, porque la acción sucede en estos lugares, sin contar otros que no menciono y de los cuales el lector interesado se enterará gradualmente.

Un dato de interés, que puede pasar desapercibido es la fecha en que se ha escrito esta tetralogía de novela policíaca. Los tres primeros libros, tienen el copyright de 1989 a 1991 en cambio este último, “Unos por otros”, es del 2006. Esto significa, si no lo interpreto mal, que el autor se ha tomado un gran descanso entre los tres primero y el último. Quizá haya decidido retomar el personaje y su ambiente por alguna razón que desconozco, y si fuera así no tengo ningún reparo que manifestar. En mi modesta opinión creo notar que el último está escrito mejor que los otros, aunque esto siempre es materia de gustos; el argumento, no obstante, es bastante más complicado (para los cánones realistas de los que nunca nos desprendemos los adictos al género). Tiene tantas vueltas como un tiovivo… lo que termina provocando grandes achaques físicos en el personaje central y, por parte del lector, algo de benevolencia para seguir creyendo de buena fe que Herr Gunther no está protegido por alguna divinidad personal.

Como no deseo develar el argumento, cosa que me parece de muy mal gusto tratándose de este género, pero a la vez estoy obligado a dar indicios ciertos de aquello en que fundo mis opiniones puede contar que en este libro muchas instituciones y países quedan algo tocados: La CIA, la Iglesia, la República Federal Alemana (que ya no existe, por cierto), Argentina, los nazis, los judíos, los católicos, los abogados, los policías, las potencias ocupantes, los palestinos… sin contar con organizaciones secretas que posteriormente fueron conocidas por el gran público, como Odessa o los escuadrones de la muerte judíos. En fin, que nadie se salva de aparecer en algún momento mostrando sus vergüenzas. Si además agrego que la trama sucede, en gran parte, en la Alemania y Austria de 1949 se comprenderá mejor porque hay tanta gente, tantos gobiernos y tantas instituciones implicadas.

El autor enhebra su ficción con hechos reales y con políticas que también existieron; aunque ahora no apetezca recordarlas en fiestas de aniversario. De esas cosas mejor no hablar (pareciera que se dicen entre sí los políticos y los estadistas de hoy), y sin embargo quizá fuera bueno conocer en detalle y en forma oficial que papel jugaron las diversas ideologías y países que destruyendo al nazismo liberaron a Europa de un futuro siniestro, para luego olvidarse, merced a la guerra fría, de los culpables de múltiples genocidios “-¿Eso incluye a criminales de guerra como Otto Ohlendorf?

–Incluye a todos los prisioneros. Yo sólo uno de los muchos, entre ellos los judíos, que creen que la purga política que nos han impuesto las autoridades de ocupación ha sido injusta en todos los sentidos, además de un fracaso estrepitoso. La persecución de los que llaman “fugitivos” debe terminar cuanto antes, y los que aún siguen presos deben ser liberados a fin de que podamos dejar atrás los tristes acontecimientos de una época desgraciada. Un grupo de abogados, líderes religiosos de la misma opinión y yo vamos a presentar una petición al Alto Comisionado americano con relación a los prisioneros de Landsberg. Y la obtención de pruebas que demuestren cualquier indicio de maltrato a los prisioneros constituye un paso fundamental…”(pág.62)

No se trata tanto de culpar o de avergonzar a nadie, sino de comprender y conocer mejor nuestra historia reciente. La verdad purga y sólo seremos un poco más humanos si empezamos por reconocer que el blanco y el negro no existen, en estado puro, en la historia.

Pero me he ido del tema, pido disculpas. La cosa es que esta novela da para muchas reflexiones, además de pasárnoslas bien mientras seguimos las desventuras de Herr Gunther, que no tiene a nadie en que confiar y que sólo puede valerse de su cabeza, y de su buena salud, para salir a flote en un mundo decidido a sacarlo de la circulación.

Si, además, sirve para que algún lector se interese por estos temas (hasta el momento semi desconocidos) ya me parece más que suficiente recomendarlo.

Ficha Bibliográfica:

Kerr(2006), Philip Kerr, “Unos por otros”, RBA, Serie Negra, www.rbalibros.com Barcelona, junio de 2007, pág. 350. Tit.Orig: The one from the other.

martes, 20 de noviembre de 2007

+Libros

nuevos libros en mi biblioteca (los temas superan con creces mi tiempo libre)... pero ya llegarán los comentarios.

viernes, 16 de noviembre de 2007

P.Kerr. Requiem aleman

La penúltima novela de la serie Berlin Noir, o también se podría escribir la tercera de la tetralogía, cambia el panorama y Alemania se encuentra vencida, destruida, con todo su suelo ocupado por potencias extranjeras. Ahora las reglas de juego han cambiado, aunque siguen siendo altamente peligrosas. La caza de nazis abarca todos los sectores de la población sobreviviente y son muchos los que quedan ocultos, aunque una cantidad considerable lo fueron a la fuerza o simplemente para medrar durante el régimen caído. Si bien han pasado tres años del final dramático de la batalla de Berlín, éste sigue arrasado en gran parte, al igual que la mayoría de las ciudades alemanas. Falta trabajo y sólo se puede conseguir con un certificado expedido por los vencedores donde conste no haber tenido relación política con los nacionalsocialistas. Obviamente el mercado negro, el estraperlo, y toda clase de negocios sucios se convierten en algo habitual en el país; fenómeno que también fomenta la corrupción en algunos soldados bien ubicados de los ejércitos vencedores. La descripción que hace el autor del Berlin de 1948 es estremecedora y es una parte de la historia que normalmente no aparece en los recuerdos de aniversarios bélicos con que nos obsequian, de tanto en tanto, nuestros medios de comunicación.

Lo mismo sucede en otras ciudades del antiguo Eje. Philip Kerr aprovecha para mostrarnos el ambiente de la Viena de esos días difíciles, y de paso nos cuenta como los vieneses se la compusieron para poner cara de inocentes, gracias al anschluss que les practicó Hitler, aunque también tuvieron su responsabilidad en los horrores del holocausto nazi. En cualquier caso no es una ciudad del agrado de nuestro personaje principal: “No hay nada que les guste más a los vieneses que estar en lugares “acogedores”. Tratan de recrear este ambiente cordial en bares y restaurantes, con el acompañamiento de un cuarteto de música formado por un contrabajo, un violín, un acordeón y una cítara, un extraño instrumento que se parece a una caja de bombones vacía con treinta o cuarenta cuerdas que se tañen como las de una guitarra. Para mí, esta combinación omnipresente encarna todo lo falso de Viena, igual que el sentimiento almibarado y la cortesía afectada. Me hacía sentir “acogido”, solo que se trataba de la clase de acogimiento que experimentarías una vez embalsamado, sellado dentro de un ataúd forrado de plomo y pulcramente depositado en uno de esos mausoleos de mármol que hay en el Cementerio Central” (pág.238)

Es en esta ciudad donde transcurre gran parte de la novela, y a la trama histórica-policíaca se agrega el interesante condimento del papel jugado por un alto jerarca nazi que existió realmente y cuya desaparición, en los últimos días de la guerra quedó en el misterio, ya que su cuerpo nunca fue localizado. Este hecho, tal como se cuenta al final del libro, ha sido objeto de numerosas especulaciones, incluyendo investigaciones del gobierno de EEUU, y aunque la versión de Kerr es pura ficción, resulta, no obstante, inquietantemente verosímil.

Con estos elementos hila Kerr su trama, y logra mantener la atención de aquellos lectores que sin sentirse apasionados por el género policíaco en cambio les atrae el histórico. Lo que se dice matar dos pájaros de un tiro. Algo que le sucede a menudo a Herr. Gunther en sus aventuras.

Ficha Bibliográfica:

Kerr(1991), Philip Kerr, “Réquiem alemán”, RBA, serie negra, www.rbalibros.com, Barcelona, junio de 2007, pág. 447. Tit.Orig: Berlin Noir. A German Réquiem, Penguin Books, London, 1993.

miércoles, 14 de noviembre de 2007

H. Mankell. Zapatos italianos

Ya he comentado al autor en el blog. Este libro está lejos del género policiaco, que lo hizo internacionalmente famoso. Sin embargo en él se encuentra el mismo sabor. Henning Mankell escribe bien y por lo tanto leerlo es un placer. “Escribir bien”, según lo entiendo, no supone sólo escribir de manera legible y amena sino expresar sentimientos y reflexiones que muchas veces tenemos en la cabeza… pero que no sabemos contar. “Escribir bien” es una fórmula sintética para describir a un autor que dice cosas que nos gustan o nos hacen pensar y que sabe crear un mundo imaginario que siendo irreal es, al leerlo, más real que las noticias de la radio escuchadas a diario.

En este libro Mankell nos cuenta la historia de un médico jubilado, retirado hace años de la profesión debido a un serio problema que tuvo en el ejercicio de ella y que vive en una isla del norte de Suecia semi aislado. Un hombre que decidió en un momento cortar amarras con su pasado y vivir en un presente perpetuo, hecho de rutinas sencillas y fenómenos atmosféricos siempre cíclicos. Sin embargo en un momento inesperado le empiezan a suceder cambios importantes y la novela nos muestra sus reacciones, a veces imprevisibles, frente a ellos.

Este libro no contiene muchos personajes. Cada uno tiene sus características definidas y no son sólo meros nombres que ilustran los diálogos; ninguno es una persona alegre, pero eso no es lo más importante. Todos nos parecen auténticos suecos, a veces enigmáticos y casi siempre enérgicos y autónomos. Personajes capaces de afrontar la soledad y que pueden romperse, si se hace extrema, sin pedir ayuda ni hablar demasiado. Toda novela está escrita con palabras, sin embargo, Mankell logra transmitirnos la sensación de los grandes silencios. Es un ambiente situado en el polo opuesto al talante mediterráneo; quizá por ello tenga un encanto especial para los que estamos de este lado. Nos trae el olor y los sonidos de un mundo extraño.

Leer libros como el comentado es equiparable perfectamente a viajar y a compartir la vida doméstica y los problemas de individuos muy diferentes a nosotros. Mankell abre una ventana por la que podemos mirar sin temor, aunque a veces encontremos que siendo tan distintos sin embargo no nos son radicalmente ajenos; hay un “aire de familia”, como diría Wittgenstein, sólo que en este caso se trata de la familia humana, tan diversa y a la vez tan idéntica.

¿A quién no le resuenan las reflexiones de este personaje de la novela?: “-A uno le hacen promesas sin cesar –prosiguió ella-. Nos hacemos promesas a nosotros mismos. Escuchamos las promesas de los demás. Los políticos nos hablan de una vida mejor para los que envejecen, de una sanidad donde nadie sufra en la espera. Los bancos nos prometen mejores intereses, los alimentos nos prometen mejor línea y las cremas nos garantizan una vejez con menos arrugas. La vida no consiste más que es navegar en nuestra pequeña embarcación cruzando un mar de promesas siempre cambiantes pero inagotables. ¿Cuántas de esas promesas recordamos? Olvidamos lo que queremos recordar y solemos recordar aquello de lo que más deseamos librarnos. Las promesas no cumplidas son como sombras que danzan a nuestro alrededor en el ocaso. Cuanto más me acerco a la vejez, más claras las veo….” (pág. 57)

Una última observación. Por favor, que el probable lector desprevenido no caiga en el error de leer la contratapa. Ese lugar donde la editorial nos hace una sucinta reseña del argumento con el fin, muy evidente, de invitarnos a comprar el libro. En este caso la redactó un enemigo del lector; alguien que puso por delante los fines crematísticos a la necesaria discreción para no arruinar la sorpresa inherente a la narración. ¿Verdad que sería criminal que una reseña de un libro policiaco se colocara en ella quien es el culpable desconocido? Pues algo así sucede con esta contratapa. Así que sugiero evitarla drásticamente para gozar mejor del libro. Si de mi dependiera echaría a patadas de la editorial a quien es capaz de confeccionar una contratapa tan desgraciada. Puede ser un buen vendedor, pero nada tiene que ver con el oficio de describir sin arruinar la futura lectura del texto.

Ficha Bibliográfica:

Mankell(2006), Henning Mankell, “Zapatos italianos”, Tusquets Editores, Colección Andanzas, www.tusquetseditores.com Barcelona, noviembre 2007, pp. 370. Tit.Orig: Italienska skor, Leopard Förlag AB, Estocolmo.

lunes, 12 de noviembre de 2007

+Libros







...para mi biblioteca.

jueves, 8 de noviembre de 2007

B.Freytag. En el búnker con Hitler

El autor de este libro fue el edecán del general Heinz Guderian, el penúltimo comandante en jefe del ejército alemán, y por este motivo estuvo con él desde julio de 1945 hasta el 29 de abril, un día antes de la muerte de Hitler, acompañándole en el alto mando y en el bunker famoso desde donde se dirigió la última parte de la guerra. Logró huir y pasar al lado norteamericano; luego de tres años de encierro fue liberado. Durante estos años, prisionero primero de los norteamericanos y luego de los ingleses, escribió cuatro libretas con sus recuerdos inmediatos. Posteriormente, a principios de los 70 llegó a ser jefe de estado mayor del nuevo ejército alemán. Un periodista de La Croix consiguió, hace poco y ya con 92 años que publicara sus memorias sobre sus últimos nueve meses de guerra que coincidieron con los últimos nueve meses del Tercer Reich.

Este documento resultará de valor para todos los especialistas y aficionados al tema, ya que proporciona un punto de vista muy cercano de la personalidad de Hitler al final de su vida y del entorno en el que se movía.

El libro está lleno de nombres muy conocidos y proporciona una visión de conjunto de las personalidades que influían en el Führer y como éste, a su vez, dominaba a todos con su tremenda y casi hipnótica personalidad: “Necesitaba tener siempre a su alrededor un auditorio que le estimulara. La aprobación, la devoción y la confianza ciega le reforzaban en sus convicciones. En las conversaciones, apreciaba de forma instintiva el comportamiento o el lucimiento personal de sus interlocutores, así como su capacidad de resistencia. Cuando se encontraba con alguien que le llevaba la contraria, inmediatamente pasaba al ataque y le cortaba la palabra sin darle tiempo a concluir su argumentación ni a expresarse. El interesado se encontraba amordazado y Hitler se las arreglaba para no dejarle abrir la boca soltándole largos monólogos en los que exponía sus ideas con todo detalle. Hitler tenía una forma muy especial de expresar su punto de vista. Como a menudo le constaba trabajo decir simplemente que no, intentaba convencer mediante un razonamiento lógico. Sus frases resultaban interminables y aburridas, pero la hábil dialéctica y la lógica aparente del discurso producían inevitablemente su efecto. El que había empezado oponiéndose se rendía y acaba admitiendo: “¡En el fondo tiene razón!””.(pág.67)

Lo que cuenta Freitag coincide plenamente con lo que he leído en otros autores serios y actuales sobre Hitler; pero no obstante, la descripción de su estilo de dirección, (encargando a diferentes organizaciones en forma paralela los mismos objetivos), junto con los aspectos sobresalientes de su personalidad (la gran memoria para los detalles técnicos y estadísticos unida a una auto confianza gigantesca) ofrece un vívido retrato de las tensiones y contradicciones que se vivían en la cúpula alemana cuando la derrota estaba al caer.

También resulta muy interesante las reacciones del Führer luego del atentado del 20 de julio de 1944, y como se implicó personalmente en la venganza posterior ejecutada sobre la alta oficialidad del Ejército de Tierra. Muchas cosas inexplicables de la última fase de la gran contienda bélica se explican mejor al conocer los detalles que en el libro se mencionan. “…Ello no impedía Hitler dispensar un trato glacial a los que le rodeaban. Le bastaba un gesto o una actitud, no necesitaba palabras. Conservo aún viva su imagen, con la espalda encorvada y la cabeza hundida entre los hombros, inclinado sobre la mesa donde se desplegaban los mapas pensando en silencio. Aquel hombre respiraba crueldad. Tenía el poder de decidir sobre la vida o la muerte de todos nosotros.” (pág.71)

Resumiendo: un libro para especialistas en estas cuestiones. En lo que respeta a los lectores no particularmente aficionados mejor abstenerse, ya que el texto les parecerá farragoso y lleno de datos aburridos mezclados con pinceladas dramáticas pero escasas (para lo que desea alguien que sabe poco del tema)

Ficha Bibliográfica:

Freytag(2005), Bernd Freytag von Loringhoven, “En el búnker con Hitler”, Crítica, www.ed-critica.es Madrid, 1ra. Reimpresión febrero 2007, pág. 175. Tit. Orig. Dans le bunker de Hitler, 23 juliet 1944-29 avril 1945.

P.Kerr. Pálido criminal

El segundo libro de la serie Berlin Noir, sigue la tónica del primero (ya comentado en este blog). El detective Bernie Gunther se encuentra metido de pleno en una investigación sobre un asesino en serie, de esos que ahora nos tiene acostumbrados la novela policíaca de USA y que, sin embargo, eran unos bichos raros en la década de los treinta.

Pero las circunstancias del Berlin de 1938 no eran las habituales; desde 1933 el régimen nazí se había establecido y a esta altura de su desarrollo ya se respiraban aires de guerra. Philip Kerr describe muy bien la incertidumbre de la población y el deseo mayoritario, a pesar de la propaganda del régimen, de no meterse en una nueva guerra. Herr Gunther es un detective duro y de personalidad sencilla; lo suyo es la tarea policial y no la política; pero no le apasionan los nazis y los observa con mucho recelo. A pesar de ello las circunstancias lo llevan a relacionarse con importantes jerarcas y a investigar una extraña trama donde lo puramente patológico es cada vez algo más difuso. Perseguir la justicia en un país totalitario puede ser una tarea paradójica; llena de incertidumbres y episodios inesperados.

La novela resulta interesante más que por la trama en si misma, por la situación en que sucede. De la mano del investigador tenemos oportunidad de conocer algunos jerarcas del régimen, y darnos una idea de sus costumbres y peculiaridades: “No era difícil entender por qué Streicher despertaba miedo. Aparte de su rango, que le daba bastante poder, el hombre tenía un cuerpo como el de un practicante de boxeo sin guantes. Sin apenas cuello, la cabeza calva, las orejas pequeñas, el mentón de aspecto sólido y unas cejas casi invisibles, Streicher era una versión suavizada de Benito Mussolini. Su evidente belicosidad ganaba aún mayor fuerza gracias a una enorme fusta de piel de rinoceronte que descansaba en la mesa delante de él, como una larga y negra serpiente.” (pág.194)

La habilidad del autor permite enhebrar una trama donde los hechos históricos se ajustan perfectamente con los de ficción; de esta manera podemos imaginar de forma creíble un Berlín cotidiano y a la vez siniestro. Un país dominado por el nazismo y a la vez convivir con gente normal que no ve con buenos ojos todo lo que está pasando y que trata de seguir su vida normal, esperando que en algún momento se disuelva el mal sueño.

Empezaré la tercera novela de la serie con interés. Esto es algo que aprecio, ya que tengo cierta tendencia a rechazar las novelas largas por que muchas veces estiran más de la cuenta argumentos poco sólidos.

Ficha Bibliográfica:

Kerr(1990), Philip Kerr, “Pálido criminal”, RBA, www.rbalibros.com, edición de bolsillo, Barcelona, junio de 2007, pág. 383. Tit.Orig: Berlin Noire. The Pale Criminal, Penguin Books, London 1993

lunes, 5 de noviembre de 2007

G.Vigarello. Lo sano y lo malsano


Un libro muy curioso sobre un tema que no suele estar en nuestras reflexiones: la idea de lo sano y lo que hace daño a la salud (simplemente nos limitamos a aceptar lo que nos parece “de sentido común”). Como todas las cosas de este mundo esta idea fue variando con el tiempo, además de cambiar según los lugares. El autor (profesor de la Universidad de Paris y Director de la École des hautes études en sciences sociales) le de un repaso desde la Edad Media Europea hasta nuestros días globalizados.

¡Y ha cambiado mucho! lo cual permite predecir… que seguirá cambiando. Y hasta podría suceder que cosas, o acciones o atenciones que ahora nos parecen la mar de saludables, con las décadas vayan cambiando radicalmente. Por lo de pronto en la Edad Media las especies eran consideradas altamente saludables, y estaban siempre en la mesa del rico acompañado la comida después de los postres. Para el pobre, que no podía acceder al alto precio de éstas, quedaban los ajos y las cebollas, que también poseían virtudes apropiadas. “En el siglo XIII al menos un producto está dotado de cualidades similares [curativas y preventivas]. Por supuesto es mucho menos costoso porque es doméstico y de producción local: el ajo, “la especia fuerte de la gente pobre”, dice Platino. Un estimulante “bueno para la gente de trabajo”, consumo de villanos. Su presencia real es difícil de apreciar. Los relatos prácticamente no lo mencionan. En todo caso es seguro que se utilizaba en los barcos y en las galeras ibéricas, a finales del siglo XIII “de ajos y cebollas para protegerlos de la corrupción del aire del mar y de las aguas corrompidas”. Se le considera un producto preservador. Algunos testimonios dispersos de médicos medievales así lo confirman: “Para caminar acostumbraban comer cebollas y ajos.””Pág.45. Estos cambios no significan necesariamente que lo que era válido en una época no lo fuese en otra. Cualquiera que se de un paseo por una librería vegetariana o inclinada a los textos, tan de moda, de la vida sana, podrá ver como siguen recomendándose las viejas hortalizas. Y sin ir más lejos un servidor ha comprobado más de una vez las virtudes preventivas del ajo (ahora en píldoras, por supuesto); pero lo interesante no es tanto la sustancia que se aconseja, a veces muy peregrina, sino también las causas patológicas que se suponen. Era de sentido común en esa época, tal como lo indica la cita de arriba, precaverse contra el aire corrompido, es decir que olía mal. Se suponía que por el aire y el contacto personal venían la mayoría de nuestros achaques y sobre todo las pestes que habitualmente asolaban grandes territorios europeos. Como reza un texto del siglo XV: “Los cuerpos con los poros abiertos son los más propensos a sufrir la infección” (pág.66) y por lo tanto era preventivo abrigarse bien y cerrar a cal y a canto todas las ventanas, ya que el aire viciado interior no era considerado en si mismo peligroso.

También podían existir escuelas de medicina que coexistiendo fuesen contradictorias. Para los mismos males en un caso se aconsejaban grandes comilonas, y según quién diera el consejo, se prefería lo contrario: severas dietas.

Estas ideas sufren cambios revolucionarios en la Francia pre revolucionaria, y lo saludable indica ahora afrontar semidesnudos los vientos y las lluvias, fortaleciendo las “fibras” como se decía, ya que de ellas dependía nuestra salud y bienestar. Sin por supuesto olvidar las sangrías, un método que duró siglos y que, con seguridad, se llevó al otro mundo a un número considerable de gente razonablemente sana.

En esto de la salud somos muy caprichosos; el libro concluye con interesantes observaciones sobre nuestro mundo presente, y la aparición de nuevas enfermedades, algunas muy reales, y otras que jamás habrían sido calificadas de tales en los milenios que ha durado la humanidad. “Existen otros ejemplos de este control no declarado, que se ven fortalecidos por el incremento de la sensibilidad y por la extrema diversidad de malestares posibles: las asociaciones creadas recientemente en Estados Unidos contra el uso en público de perfume o contra la música de los radiocasetes, que exigen al Estado una implacable reglamentación de los olores y los ruidos…” (pág. 406)

Para el lector maduro el libro está lleno de interesantes observaciones y para el inmaduro de fascinantes absurdos. En todo caso un vistazo a ojo de águila, que es lo que propone el autor, a casi un milenio de opiniones sobre la salud y la enfermedad puede llevarnos a un sano equilibrio; situación paradójica ya que resulta difícil de explicar como se puede adquirir la seguridad de que tal equilibrio sea realmente “sano”.

Ficha Bibliográfica:

Vigarello(1993), Georges Vigarello, “Lo sano y lo malsano. Historia de las prácticas de la salud desde la Edad Media hasta nuestros días”, Abada Editores, Colección Historias de la Ciencia, www.abadaeditores.com Madrid, 2006, pág. 444. Tit.Orig: no figura. Éditions du Senil, 1993 y 1999

viernes, 2 de noviembre de 2007

Nuevos libros

Nuevos libros en mi bibioteca. Y conste que a mi ninguna editorial me regala libros... así que todo es ¡a fondo perdido! Como suelen hacerse las cosas en nuestra patria (desde hace siglos). Hay otros que se llevan las subvenciones y los dinerillos.

P.Kerr. Violetas de Marzo

Philip Kerr (1955, Edimburgo) ha creado un personaje que no es original, ya recuerda al Sam Spade de Raymond Chandler o al Philip Marlowe de Dashiell Hammett, sin olvidar, por supuesto, a Mike Hammer de Mickey Spillane. Digo que “recuerda” pero no los imita; tiene sus peculiaridades y algunas de éstas resultan del escenario donde se desenvuelve: la Alemania nacional socialista de los Juegos Olímpicos del 36. El autor, (del cual he leído también “Una investigación filosófica” y “El infierno digital”), ha creado una tetralogía policíaca que va desde estos años turbulentos hasta los no menos violentos de la posguerra alemana. Hasta ahora he leído la primera de la serie “Violetas de marzo” y ya tengo empezado, “Pálido criminal”, la segunda. Me aguarda “Réquiem alemán” y quizá para ese entonces ya esté traducido el cuarto y último libro: Pacifism is Not Enough.

Bernie Gunther, detective privado, ex policía y antinazi discreto, se enfrenta a un complicado asunto que lo acepta por lo bien pagado que está. De esta manera llega a colisionar, sin desearlo, con algunos puntos sensibles del Tercer Reich, y esto no le provoca ningún bienestar, ni físico ni emocional: “Llevé el coche hasta casa sintiéndome como una úlcera en la boca de un ventrílocuo. Me dolía el camino que habían tomado las cosas. No pasa cada día que una de las más grandes estrellas de cine de Alemania se te lleve a la cama y luego te eche de una patada. Me gustaría haber tenido más tiempo para conocer bien aquel famoso cuerpo. Me sentía como el hombre que ha ganado un gran premio en la feria sólo para que le digan que todo ha sido un error. De cualquier modo, me dije, tendría que haber esperado algo así. Nada se parece tanto a una buscona como una mujer rica.” (pág.113)

El libro no es sólo una novela policíaca, su aspecto folletinesco es sólo una capa de significados. Por arriba, o por abajo, hay otras; y éstas tienen que ver con la descripción de la vida cotidiana (muy bien documentada por el realismo de las descripciones) en un gran país asolado por un totalitarismo despiadado. Aparecen diversos personajes, algunos muy secundarios, que contribuyen a dar profundidad a la narración. Y si esto sucede en el primer volumen, ya me estoy preparando para saborear los próximos. Aprender así un poco más de historia es todo un sueño. Ojala existieran más autores capaces de conjuntar sus habilidades literarias con episodios históricos. Es verdad que en esta época han aparecido bastantes, pero la apuesta de Herr. Gunther me parece particularmente atractiva.

Nota: estas ediciones “de bolsillo” no tienen nada que ver con las antiguas, sobre todo la letra, que tiene un cuerpo razonable. Cosa que agradecen las personas de mi edad.

Ficha bibliográfica:
Kerr(1989), Philip Kerr, “Violetas de marzo”, RBA, colección de bolsillo, www.rbalibros.com Barcelona, 1ra. Edición de bolsillo, junio de 2007, pág. 383. Tit.Orig: Berlin Noir. March Violets

Libros adquiridos



Estos días pensaba que solo publico comentarios de los libros que me gustaron pero nunca menciono aquellos que, por una u otra razón, prefiero dejar en el estante sea para retomarlos en algún momento sea porque no cumplieron con mis expectativas (yo también sigo equivocándome al adquirir algún ejemplar que me seduce por el autor o su temática). Tampoco menciono aquellos que tiro por la ventana… o dejo en el asiento del metro para que alguien se haga cargo de su destino.

Por lo tanto iré mencionando aquellos que entran en mi biblioteca, a partir de hoy, aunque seguiré sin hacer comentarios de los que no me agradaron. Si el ocasional lector de este blog, al cabo de un tiempo prudente (digamos dos o tres semanas) no tiene noticias de un libro que consta aquí, puede preguntarme mi opinión tanto por mail, o (si es muy perezoso) dejando un comentario en el blog. Obviamente mi opinión no será favorable, pero si quiere conocer los “matices” por preguntar que no quede. En cualquier caso la respuesta la publicaré en el blog.

Hoy entraron en mi biblioteca los libros que muestran sus portadas (como ya sabeis, haciendo click en las imágenes se pueden ver en mayor tamaño)

martes, 30 de octubre de 2007

P.Washington. El Mandril de Madame Blavatsky

Hoy comentamos un estudio crítico de la Teosofía, y con ella de todas las “ciencias” ocultistas o esotéricas en las que un número considerable de personas (y no siempre de nivel cultural mínimo) comulgan. Evidentemente la creencia en lo oculto, lo misterioso, y en cierto sentido lo “no-oficial” atrae. Por lo tanto cualquier pronóstico de desaparición de esta perspectiva intelectual no es creíble. Hubo, hay y habrá siempre “ocultistas”; así que es mejor tomar el toro por los cuernos y saber un poco más de ellos, de su mentalidad y de sus principales creencias. Pues bien, ésta es la tarea que se impuso Peter Washington, que fue responsable editorial de Everyman Library y también autor de libros sobre literatura y escritores ingleses del siglo XX.

Es un trabajo, como era de esperar, bien documentado. El autor reconoce que ha recibido ayuda e información de “la Sociedad Antroposófica, La Iglesia Universal y Triunfante, la Fundación Internacional Emisario, la Llama Eterna, la Gran Hermandad Blanca, el Centro Krishnamurti de Brockwood Park y la Sociedad Teosófica” (pág.12) amén de otras organizaciones oficiales y universitarias. Si consideramos que el “índice de nombres” de este texto fue preparado por Douglas Matthews, de la Biblioteca de Londres, se podría afirmar sin género de duda que el texto resulta de utilidad para introducirse en el tema o para consultas en caso de estar ya especializado en él. Su lectura nos permitirá conocer las ideas y las biografías de personajes famosos del esoterismo, como Madame Blavatsky, Gurdjieff, Ouspensky, Rudolph Steiner, Krishnamurti o Idries Shah. Leeremos un análisis crítico de ideas y hechos formulado desde el escepticismo, combinado con un sutil humor, y de las relaciones de tales ideas con autores británicos importantes, como Yeats, Shaw, Catherine Mansfield, Aldous Huxley, Isherwood, etc.

Sirva este fragmento como ejemplo: “A Huxley le impresionaba sobre todo el pacifismo basado en fuertes principios de muchos teosofistas. Nacido en 1894, pertenecía a la generación de jóvenes diezmados por la carnicería de la Primera Guerra Mundial, que tan profundamente marcó a quienes la sobrevivieron, incluso a los excluidos del servicio militar, como fue el caso de Huxley. Lo que más le preocupó después de la guerra fue la posibilidad de hacer algo práctico con respeto a la extensión del militarismo, que sólo podría contribuir a otro conflicto, posiblemente más sangriento. Esto tenía que ser más que predicar el pacificismo. La guerra, según le parecía a Huxley, no era un desafortunado incidente que tuviera lugar ocasionalmente y matara a los infortunados espectadores. Ni, como mucha gente piensa, la fuerzan sobre naciones que no la quieren los políticos inicuos o los hombres de negocios aprovechados (aunque éstos tienen buena parte de responsabilidad). Por el contrario, la guerra surge de los corazones de la gente corriente, que la consideran una característica esencial, inevitable y hasta deseable de la existencia humana…” (pág.300).

Así el autor muestra las conexiones y relaciones entre ideas, posturas políticas y problemas sociales que llevaron, a prestigiosos nombres de la literatura o de la política a creer que algunos personajes “espirituales” podrían aportar algo de valor al fondo colectivo de creencias aceptadas.

Sin embargo, no se piense que ésta sea una obra únicamente destinada a demoler las creencias del mundo tesófico; también aporta un estudio de ellas que arroja luz sobre cuestiones arduas. Cuestiones que no pueden ser resueltas de un plumazo o con una simple afirmación descalificadora: “La aproximación a la teosofía da el mayor interés a las discusiones que después de la guerra mantuvo obsesivamente Krishnamurti acerca de la naturaleza del tiempo. En todas sus conferencias públicas y en las charlas privadas, insistía una y otra vez en la importancia decisiva de vivir en el presente; no en el sentido de que debiéramos saborear únicamente el momento fugaz, sino de tal modo que no caigamos prisioneros del pasado. El gran objetivo de la vida de Krishnamurti fue la libertad espiritual y eso sólo se consigue aprendiendo a despojarse de todos los vínculos posesivos, sean cosas, personas o experiencias y deseos. Hay un sentido, creía él, en el cual el pasado no existe, salvo como ilusión, pero es una ilusión muy poderosa. A menos que escapemos de ella no hay posibilidad de desarrollar la visión interna espiritual, porque ésta depende de la clara percepción de las cosas como son, no como han sido o nos hubiera gustado que fueran” (pág.345).

La lectura y relectura de este libro me ha sido de gran utilidad. Es muy fácil pasar de una gran admiración al polo opuesto, y considerar que todo lo escrito en ese lado de la calle es, simplemente, un montón de galimatías inventadas por unos aprovechadores de la credulidad, siempre inagotable, de sus seguidores. Es evidente, que ha habido mucho de ello. Pero la realidad tiene más vueltas de lo que admite nuestra paciencia, capacidad de observación y estudio; por lo tanto se impone la matización acompañada del análisis objetivo de la información que nos consta. Como escribe un poco más adelante P.Washington, luego de revisar algunos aspectos relevantes y no siempre coherentes en la vida del citado gurú: “… Pero la manera de resolver estas contradicciones –y la manera de resolverlas el mismo Krishnamurti- es localizar la fuente espiritual dentro del individuo. Ésta ha sido la solución de los místicos de todas las épocas, desde los antiguos budistas y los cristianos medievales hasta Aldous Huxley, el amigo de Krishnamurti. Y lo es más significativo, también aparece en las doctrinas hindúes del Advaita Vedanta, que identifica el alma como un aspecto de esa realidad absoluta a la cual aspira. Krishnamurti repetía siempre que los individuos deben trazar su propio destino. Diciendo esto, resucitaba una antigua doctrina, como, según él, debía hacer la teosofía. Escuchando la voz de su yo profundo, es posible que Krishnamurti estuviera regresando al ascetismo de sus antepasados hindúes.” (pág. 348)

En síntesis, un texto serio que puede ayudar a los inclinados a estos temas, y que merece ser localizado aunque, no obstante, haya desaparecido temporalmente de los escaparates de las librerías y quedarse en el limbo de los libros que no son “de reciente aparición” hasta que algún editor avisado se decida a reencarnarlo en una nueva edición.

Ficha Bibliográfica:

Washington(1993), Peter Washington, “El mandril de Madame Blavatsky. Historia de la Teosofía y del Gurú occidental”, Ediciones Destino, Barcelona, 1ra. Edición, noviembre de 1995, pág. 500. Tit. Orig: Madam Blavatsky’s Baboon, Martin Secker and Warburg Limited, part of Reed Consumer Books Limited. Michelin House, 81 Fulham Road, London , SW3 6RB

miércoles, 24 de octubre de 2007

D.S.Zumbro. La Batalla del Ruhr

Este libro, recién leído, me ha impresionado. Quizá porque esperaba “uno más” que describía con detalle las operaciones de los ejércitos aliados en el frente occidental durante la segunda guerra mundial; pero en realidad es un documento estremecedor de todo lo que aconteció en este frente, centrándonos en la perspectiva alemana. Un libro detallado y minucioso, donde se recoge los testimonios de decenas de soldados, de alta y baja graduación, que lucharon en la fase de una guerra donde la inutilidad de ésta era evidente hasta para los más lerdos. También de los civiles alemanes que se vieron la mayor parte de las veces entre dos fuegos, el amigo y el enemigo. Hombres y niños obligados a luchar con armas de la primera guerra mundial, sin apenas munición, contra las tropas de la mayor potencia del mundo, y que siempre que podían se rendían, aunque tuvieran por detrás la amenaza de ser colgados o de recibir un tiro en la nuca por traidores al Furher: “El domingo 26 de marzo”, téngase en cuenta que estamos en 1945 y que faltan escasamente un mes y días para el fin de la guerra, “los habitantes de Bocholt recibieron el comunicado oficial de que todos los varones de entre dieciséis y veinte años debían presentarse ante el batallón Volkssturm de la ciudad. El incumplimiento de la orden comportaría la ejecución.” (Pág.211).

Así el autor, al que hay que alabar por su gran esfuerzo de documentación y objetividad en el trato de unos y otros, va desgranando todas las operaciones que determinaron la bolsa del Ruhr, donde el Mariscal de Campo Walter Model, junto a 26 generales y un almirante, más 325.000 soldados son primero rodeados y luego paulatinamente reducidos hasta su rendición total.

Pero el libro, insisto, no es una crónica de operaciones bélicas como otros textos ahora en boga. Busca la visión “de abajo”, para dar un panorama al lector actual de lo que aconteció en aquellos lejanos años. Así vamos percibiendo, lentamente, una gran obra coral construida con elementos universales, que no quedan restringidos a una nacionalidad, de sufrimiento, fanatismo, ingenuidad, propaganda, lealtad, azar, crimen, piedad y sobre todo una gran dosis de intenso y constante sufrimiento humano que visto en perspectiva resulta tan inexplicable en el siglo XX como inquietante, en tanto nos muestra la fragilidad de los valores que aceptamos como estables y duraderos.

Uno puede preguntarse como reaccionaríamos de vernos en tales situaciones (téngase en cuenta que la totalidad de la población alemana vivía bajo los efectos de una propaganda totalitaria, sistemática y sin fisuras, y que por lo tanto partía del supuesto que luchaba contra una invasión no provocada cuyo objetivo final no era otro que la desaparición de la Nación Alemana del concierto de países adelantados) y también asombrarnos de lo poco que sabemos de estos hechos. Como si todo hubiese sucedido en tan poco tiempo que sólo unos pocos desgraciados sufrieron la liberación de las fuerzas aliadas.

Gracias a la labor de hormiga de autores como el hoy comentado nuestra perspectiva de los últimos estertores de la segunda gran guerra se enriquece y matiza; algo que si bien no modificará el curso del mundo, no por eso deja de tener su pequeña importancia. Al fin de cuentas el conocimiento colectivo se forma a partir de lo que cada uno sabe sobre cualquier cosa significativa.

“Fue apenas cinco minutos antes de que las primeras bombas empezaran a caer sobre la zona del puerto, en la orilla derecha, cerca del puente sur. Las bombas que impactaban el Rin provocaban ondas expansivas bajo la superficie, así que tenías la sensación de zozobrar como un barco en el mar. Nos echamos al suelo y creímos que había llegado el final. Las lluvias de bombas caían una y otra vez. Notábamos los impactos que sufría nuestro búnker”. Y prosigue, luego de este testimonio, el autor con su relato: “Quienes se ocultaban el refugio de Ditges intentaron abandonar la estructura gravemente dañada cuando el silencio indicó el final del ataque, pero la onda expansiva de las bombas había arrastrado enormes vigas de acero y pesadas piezas de hierro hasta la entrada del búnker, lo cual imposibilitaba la salida sin ayuda del exterior. Un pequeño destacamento antiaéreo se encontraba cerca del refugio, y los soldados, cuya misión era proteger el puente sur, sabían que allí había gente. Se abrieron paso entre las vigas de hierro con sopletes y liberaron a los habitantes atrapados varias horas más tarde. Al salir, la gente contempló por primera vez la destrucción total: la zona no era más que un campo de cráteres. El búnker había resistido sólo gracias a los últimos centímetros de cemento reforzado.” (Pág.74)

Zumbro, que fue oficial de la Naval Special Warfare, describe también el avance, lento, prudente, de las fuerzas norteamericanas e inglesas, y su política de ahorrar muertes propias descargando sobre los pueblos que ofrecían alguna clase de resistencia todo el poder del arma aérea; no trata de embellecer el avance aliado, destacando los episodios heroicos (que por supuesto también los hubo) en cambio cuenta descarnadamente lo que su investigación le mostró : “Los estadounidenses encontraron escasa resistencia en las zonas meridional y sudoccidental de Geseke. Cuando entraba en la ciudad por la carretera de Büren, un carro de combate estadounidense fue recibido por un obús antiblindaje de gran velocidad disparado por un cañón oculto. El Sherman se incendió y varios miembros de su tripulación murieron. Todos los soldados alemanes que se ocupaban del cañón antiaéreo, es decir, cuatro adolescentes recientemente conscriptos e integrados en el Batallón Antiaéreo Móvil, fueron abatidos en represalia por los soldados estadounidenses enfurecidos. Un oficial alemán que trató de escapar hacia Bönninghausen murió, al igual que un soldado austriaco de la Luftwaffe quiso avisar a la dotación de otro cañón antiaéreo de 88 Mm. apostado en la carreta de Tudorf de que se acercaba una columna estadounidense. “(351)

El efecto paulatino, que provoca la lectura de este libro, es similar a una visión global donde se presenta un gran collage de esa triste época. Curiosamente me ha recordado un libro leído hace muchos años, de Mihail Shólojov, (1905-1984). En particular me refiero a “Lucharon por su patria”, donde narra las desventuras del pueblo soviético resultado de la invasión alemana. Ignoro si el autor ha tenido las mismas lecturas, pero en todo caso puedo decir que los resultados son similares: la sensación de estar abarcando una multitud de episodios todos en primer plano, pero con un efecto de profundidad y movimiento a la que sólo el cine nos tiene acostumbrados.

Pero si alguien cree que las desventuras sufridas por el pueblo alemán terminaron con la rendición, está muy equivocado. Como suele suceder la posguerra es aún más dura, aunque con contenidos diferentes. Los ocupantes aliados percibían al pueblo alemán como una masa nazi compacta, lo que, si bien contenía elementos de verdad era falso en sus consecuencias; el mismo Eisenhower acusaba una verdadera antipatía por lo germano. Así que se les prohibió a los soldados anglo norteamericanos confraternizar con este pueblo derrotado creando una brecha más grande aún si cabe. Con esta actitud de los altos mandos, más los inevitables abusos de la soldadesca, la situación tardó bastante en llegar a ser razonablemente tranquila para la población. Como escribe Derek Zumbro: “La conducta inicial de los ocupantes difirió enormemente de un lugar a otro. En algunas ciudades pequeñas y pueblos, los habitantes no padecieron saqueos, robos ni daños en sus propiedades personales. Inexplicablemente, algunas poblaciones de esas mismas zonas sufrieron en cambio un elevado grado de actividad delictiva a manos bien de los ocupantes, bien de las bandas de trabajadores forzados extranjeros, que por entonces pasaron a designarse oficialmente con el nombre de “desplazados”. La ciudad de Holzweiler padeció grandes daños por parte de los soldados de infantería estadounidenses en los primeros compases de la ocupación. Primero registraron sistemáticamente todas las casas, edificios comerciales y de otro tipo, en busca de armas, cámaras fotográficas y radios. Todos los habitantes fueron agrupados y detenidos en dos grandes almacenes. Los hombres fueron separados de sus familias y conducidos a establos de los alrededores. Los varones sospechosos de ser soldados fueron separados del resto y transportados a los enormes recintos vallados para prisioneros de guerra emplazados a orillas del Rin. Gracias a la intervención de un clérigo local, las mujeres y los niños fueron liberados y autorizados a regresa a sus hogares. El alivio que sintieron al volver a su casa se trocó rápidamente en frustración: los soldados habían registrado concienzudamente todas las manzanas de edificios mientras sus moradores estaban fuera. Habían desaparecido todos los objetos de valor. Las radios que no habían llevado estaban destrozadas. La ropa de cama, los edredones de plumón, las mantas y todo cuando podían necesitar los soldados habían sido sustraídos.” (Pág. 537)

Probablemente se juzgue esta cita algo larga… pero sinceramente no sabía por dónde cortarla, ya que este párrafo resume perfectamente tanto el azar de la destrucción inmediatamente posterior a la rendición de las zonas “liberadas” de los nazis, como la desgracia de aquellos que aún salvando sus vidas se encontraron con qué no tenían nada o casi nada para empezar de nuevo.

No puedo, aunque lo intento, dar un adecuado resumen de la multiplicidad de hechos que se narran en esta obra: la actividad de los fanáticos nazis, la profesionalidad de los mandos militares (El Mariscal Model, poco antes de suicidarse expresó con estas palabras su pensamiento: “Creo sinceramente haber prestado servicio a un criminal. He dirigido a mis soldados con lealtad… pero para un gobierno criminal” (Pág.531)); el caos que la mano de obra esclava extranjera (los llamados “desplazados”) produjo en las zonas rurales y ciudades destruidas, una vez liberados de su estado y dejados a la buena de dios vagar sin orden ni concierto; los actos de bondad y calidez humana, mezclados con otros de índole más macabra.

Creo que a esta altura de mi comentario no quedará duda que el libro me ha gustado (aunque no cause alegría leerlo ni afiance mi confianza por las soluciones militar incluso cuando son inevitables). Una sola última referencia para los que se animen a leerlo, sin tener interés por los detalles técnicos (de historia militar); en este caso aconsejo leer “en diagonal” las partes descriptivas de movimientos de tropas y hechos estrictamente operacionales, para ir directamente a aquellas donde se narran las situaciones humanas cuyo recuerdo justifican la creación de este texto.

También puedo agregar que las fotos que acompañan esta edición me parecen de muy baja calidad (algo realmente insólito en esta colección de alto nivel), y lo mismo sucede con el escaso material cartográfico incluido. Sólo dos mapas (de los cuales uno es de pequeña dimensión) no son suficientes para seguir las operaciones bélicas. En este sentido da la impresión que la editorial no se preocupó suficientemente de aquellos lectores especializados; conjunto que deben constituir, probablemente, la columna vertebral de la masa de clientes de estos libros, en general muy buenos, pero de precio nada barato. Por otro lado también dejo constancia que el índice alfabético del final es un aporte de la edición nada desdeñable para localizar directamente personajes y sucesos.

Ficha Bibliográfica:

Zumbro(2006), Derek S. Zumbro, “La batalla del Ruhr. La derrota alemana en los frentes del Oeste”, Editorial Crítica, Memoria Crítica, www.ed-critica.es , Barcelona, 2007, pág. 640, Tit.Orig: Batlle for the Ruhr. The German Army’s Final Defeat in the West.