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jueves, 29 de noviembre de 2007

G. Sosonko. Siluetas del ajedrez ruso

Dudé de publicar un comentario en este blog. El libro en principio está dedicado a ajedrecistas, y aunque no contiene partidas ni requiere conocimientos técnicos (más allá de algunos elementales) es de todas formas un texto que sólo consumirán aficionados al ajedrez; aquellos que se interesan por cosas que van más allá de lo necesario para ganar una partida. Pero por otro lado el autor, Genna Sosonko describe de primera mano no sólo a Grandes Maestros del Ajedrez, sino también a un país, Rusia, y a un sistema político, la URSS, que aún mantiene un halo de “progresismo”, por lo menos en muchos medios de comunicación.

El comunismo se desvaneció en el aire de una manera casi mágica: como si sus sostenedores hubieran caído en coma por unos instantes, y luego, al recuperarse, volvieran a sus actividades cotidianas con una amnesia total. A veces uno tiene la impresión que la desaparición de la URSS fue un episodio lejano y por lo tanto desdeñable para cualquier análisis de actualidad. No ha habido ni autocrítica, ni “pedido de perdón” de ningún dirigente de los partidos comunistas occidentales; y los que ayer apoyaban sin fisuras al régimen soviético hoy se contentan con algún comentario trivial sobre que los gobernantes posteriores (el alcoholismo de Yeltsin o el autoritarismo de Putin); como si éstos hubieran surgido de la noche a la mañana de las alcantarillas en que se encontraban cuando existía el viejo régimen.

No deja de asombrarme que los mismos que exigen “pedir perdón” a la Iglesia española por su participación en el franquismo, por ejemplo, consideren que no tienen nada que decir por su participación en el sostenimiento moral de un régimen que fue no menos criminal que el nazismo derrotado en el 45. Incluso se hacen homenajes a viejos dirigentes comunistas que aceptaron por activa y por pasiva todos los horrores del estalinismo y de sus sucesores; que condenaron a los disidentes y que los vilipendiaron considerándoles peones pagados del imperialismo norteamericano.

Aunque sólo fuese para recuperar la memoria vale la pena leer este libro de un ajedrecista ruso que tratacon cariño, y con respeto, la figura y las anécdotas de los grandes maestros del ajedrez ruso y sus dificultades, casi siempre desconocidas, para sobrevivir en un régimen totalitario; o también como algunos se aprovecharon de este régimen para consolidar su prestigio profesional. Algo que si bien no es estrictamente culpable, por lo menos debe ser de conocimiento público y no sólo entre los aficionados al rey de los juegos (el único que ha sido practicado por millones de personas a través de los siglos y sigue encantando a los que se aproximan a él).

También Sosonko aventura una hipótesis de porque el ajedrez se ha desarrollado tanto en el siglo XX en Rusia (dado el carácter totalitario de la sociedad donde nada escapaba a su control, el ajedrez era de las pocas cosas que podían hacerse sin peligro de caer bajo la mirada acusadora del sistema). De ser cierta, cosa que requiere análisis más profundos, no dejaría de ser heroico que en circunstancias extremas la gente elija “romperse” la cabeza en un mundo puramente lúdico… antes que seguir las consignas del régimen y profundizar en las “verdades” que éste proclama. Algo que da esperanzas sobre la especie humana, capaz de soportar presiones demoledoras sin por eso anular su inteligencia. “Que era áspero, de lengua punzante…: bueno, mas ¿cómo podía no ser picante, cuando la vida soviética prácticamente lo había destruído? Pero en el fondo era un hombre sensible y muy sutil. Todos lo respetaban enormemente y no me sorprendió que fuera sobre Levenfish la primera pregunta que Bogatyrchuk me hiciera en Canadá, en 1967. Cuando respondí que Gregory Yakolevich había muerto hacía ya varios años, Bogatyrchuk dijo: “Qué lástima. Después de todo, nos entendíamos tan bien el uno al otro… Había muy poca gente como Levenfish. No puedo imaginarme que se dijera algo sobre él que no fuese bueno. Hizo una gran cosa por mí: cuando yo todavía era un niño, me consiguió un estipendio. En una palabra, un alma pura… pero también trágica. Fue un auténtico mártir del ajedrez.” “ (pág. 247)

Resumiendo, recomiendo el libro a los aficionados al ajedrez, y también a los aficionados al género humano… aquellos que creen, a pesar de los muchos episodios en contra, que las personas tenemos la capacidad de sortear las más duras presiones del ambiente desarrollando (de alguna forma imaginable) las potencialidades de nuestra especie.

Ficha Bibliográfica:

Sosonko(2001), Genna Sosonko, “Siluetas del ajedrez ruso”, Editorial Dancadrez, http://www.dancadrez.com/ Sevilla, 2007, pág. 254.

Nota: Esta editorial es nueva y está dirigida por el GM argentino Daniel Cámpora, http://es.wikipedia.org/wiki/Daniel_C%C3%A1mpora El libro comentado se basa en artículos publicados por el autor en la revista holandesa New In Chess, bajo el nombre común de “Russian Silhouettes”. Para conseguirlo sugiero o consultar a librerías especializadas en ajedrez o ponerse en contacto con la editorial. La dirección que he localizado es dcampora@telefonica.net y la incluyo aquí para comodidad de los lectores del blog.

sábado, 24 de noviembre de 2007

P.Kerr. Unos por otros

Ya me terminé el cuarto libro de la serie de P. Kerr que lleva el nombre de Berlin Noir (ver los comentarios a los otros tres libros). En realidad debería llamarse “Berlin-Munich-Viena Noir”, porque la acción sucede en estos lugares, sin contar otros que no menciono y de los cuales el lector interesado se enterará gradualmente.

Un dato de interés, que puede pasar desapercibido es la fecha en que se ha escrito esta tetralogía de novela policíaca. Los tres primeros libros, tienen el copyright de 1989 a 1991 en cambio este último, “Unos por otros”, es del 2006. Esto significa, si no lo interpreto mal, que el autor se ha tomado un gran descanso entre los tres primero y el último. Quizá haya decidido retomar el personaje y su ambiente por alguna razón que desconozco, y si fuera así no tengo ningún reparo que manifestar. En mi modesta opinión creo notar que el último está escrito mejor que los otros, aunque esto siempre es materia de gustos; el argumento, no obstante, es bastante más complicado (para los cánones realistas de los que nunca nos desprendemos los adictos al género). Tiene tantas vueltas como un tiovivo… lo que termina provocando grandes achaques físicos en el personaje central y, por parte del lector, algo de benevolencia para seguir creyendo de buena fe que Herr Gunther no está protegido por alguna divinidad personal.

Como no deseo develar el argumento, cosa que me parece de muy mal gusto tratándose de este género, pero a la vez estoy obligado a dar indicios ciertos de aquello en que fundo mis opiniones puede contar que en este libro muchas instituciones y países quedan algo tocados: La CIA, la Iglesia, la República Federal Alemana (que ya no existe, por cierto), Argentina, los nazis, los judíos, los católicos, los abogados, los policías, las potencias ocupantes, los palestinos… sin contar con organizaciones secretas que posteriormente fueron conocidas por el gran público, como Odessa o los escuadrones de la muerte judíos. En fin, que nadie se salva de aparecer en algún momento mostrando sus vergüenzas. Si además agrego que la trama sucede, en gran parte, en la Alemania y Austria de 1949 se comprenderá mejor porque hay tanta gente, tantos gobiernos y tantas instituciones implicadas.

El autor enhebra su ficción con hechos reales y con políticas que también existieron; aunque ahora no apetezca recordarlas en fiestas de aniversario. De esas cosas mejor no hablar (pareciera que se dicen entre sí los políticos y los estadistas de hoy), y sin embargo quizá fuera bueno conocer en detalle y en forma oficial que papel jugaron las diversas ideologías y países que destruyendo al nazismo liberaron a Europa de un futuro siniestro, para luego olvidarse, merced a la guerra fría, de los culpables de múltiples genocidios “-¿Eso incluye a criminales de guerra como Otto Ohlendorf?

–Incluye a todos los prisioneros. Yo sólo uno de los muchos, entre ellos los judíos, que creen que la purga política que nos han impuesto las autoridades de ocupación ha sido injusta en todos los sentidos, además de un fracaso estrepitoso. La persecución de los que llaman “fugitivos” debe terminar cuanto antes, y los que aún siguen presos deben ser liberados a fin de que podamos dejar atrás los tristes acontecimientos de una época desgraciada. Un grupo de abogados, líderes religiosos de la misma opinión y yo vamos a presentar una petición al Alto Comisionado americano con relación a los prisioneros de Landsberg. Y la obtención de pruebas que demuestren cualquier indicio de maltrato a los prisioneros constituye un paso fundamental…”(pág.62)

No se trata tanto de culpar o de avergonzar a nadie, sino de comprender y conocer mejor nuestra historia reciente. La verdad purga y sólo seremos un poco más humanos si empezamos por reconocer que el blanco y el negro no existen, en estado puro, en la historia.

Pero me he ido del tema, pido disculpas. La cosa es que esta novela da para muchas reflexiones, además de pasárnoslas bien mientras seguimos las desventuras de Herr Gunther, que no tiene a nadie en que confiar y que sólo puede valerse de su cabeza, y de su buena salud, para salir a flote en un mundo decidido a sacarlo de la circulación.

Si, además, sirve para que algún lector se interese por estos temas (hasta el momento semi desconocidos) ya me parece más que suficiente recomendarlo.

Ficha Bibliográfica:

Kerr(2006), Philip Kerr, “Unos por otros”, RBA, Serie Negra, www.rbalibros.com Barcelona, junio de 2007, pág. 350. Tit.Orig: The one from the other.

martes, 20 de noviembre de 2007

+Libros

nuevos libros en mi biblioteca (los temas superan con creces mi tiempo libre)... pero ya llegarán los comentarios.

viernes, 16 de noviembre de 2007

P.Kerr. Requiem aleman

La penúltima novela de la serie Berlin Noir, o también se podría escribir la tercera de la tetralogía, cambia el panorama y Alemania se encuentra vencida, destruida, con todo su suelo ocupado por potencias extranjeras. Ahora las reglas de juego han cambiado, aunque siguen siendo altamente peligrosas. La caza de nazis abarca todos los sectores de la población sobreviviente y son muchos los que quedan ocultos, aunque una cantidad considerable lo fueron a la fuerza o simplemente para medrar durante el régimen caído. Si bien han pasado tres años del final dramático de la batalla de Berlín, éste sigue arrasado en gran parte, al igual que la mayoría de las ciudades alemanas. Falta trabajo y sólo se puede conseguir con un certificado expedido por los vencedores donde conste no haber tenido relación política con los nacionalsocialistas. Obviamente el mercado negro, el estraperlo, y toda clase de negocios sucios se convierten en algo habitual en el país; fenómeno que también fomenta la corrupción en algunos soldados bien ubicados de los ejércitos vencedores. La descripción que hace el autor del Berlin de 1948 es estremecedora y es una parte de la historia que normalmente no aparece en los recuerdos de aniversarios bélicos con que nos obsequian, de tanto en tanto, nuestros medios de comunicación.

Lo mismo sucede en otras ciudades del antiguo Eje. Philip Kerr aprovecha para mostrarnos el ambiente de la Viena de esos días difíciles, y de paso nos cuenta como los vieneses se la compusieron para poner cara de inocentes, gracias al anschluss que les practicó Hitler, aunque también tuvieron su responsabilidad en los horrores del holocausto nazi. En cualquier caso no es una ciudad del agrado de nuestro personaje principal: “No hay nada que les guste más a los vieneses que estar en lugares “acogedores”. Tratan de recrear este ambiente cordial en bares y restaurantes, con el acompañamiento de un cuarteto de música formado por un contrabajo, un violín, un acordeón y una cítara, un extraño instrumento que se parece a una caja de bombones vacía con treinta o cuarenta cuerdas que se tañen como las de una guitarra. Para mí, esta combinación omnipresente encarna todo lo falso de Viena, igual que el sentimiento almibarado y la cortesía afectada. Me hacía sentir “acogido”, solo que se trataba de la clase de acogimiento que experimentarías una vez embalsamado, sellado dentro de un ataúd forrado de plomo y pulcramente depositado en uno de esos mausoleos de mármol que hay en el Cementerio Central” (pág.238)

Es en esta ciudad donde transcurre gran parte de la novela, y a la trama histórica-policíaca se agrega el interesante condimento del papel jugado por un alto jerarca nazi que existió realmente y cuya desaparición, en los últimos días de la guerra quedó en el misterio, ya que su cuerpo nunca fue localizado. Este hecho, tal como se cuenta al final del libro, ha sido objeto de numerosas especulaciones, incluyendo investigaciones del gobierno de EEUU, y aunque la versión de Kerr es pura ficción, resulta, no obstante, inquietantemente verosímil.

Con estos elementos hila Kerr su trama, y logra mantener la atención de aquellos lectores que sin sentirse apasionados por el género policíaco en cambio les atrae el histórico. Lo que se dice matar dos pájaros de un tiro. Algo que le sucede a menudo a Herr. Gunther en sus aventuras.

Ficha Bibliográfica:

Kerr(1991), Philip Kerr, “Réquiem alemán”, RBA, serie negra, www.rbalibros.com, Barcelona, junio de 2007, pág. 447. Tit.Orig: Berlin Noir. A German Réquiem, Penguin Books, London, 1993.

miércoles, 14 de noviembre de 2007

H. Mankell. Zapatos italianos

Ya he comentado al autor en el blog. Este libro está lejos del género policiaco, que lo hizo internacionalmente famoso. Sin embargo en él se encuentra el mismo sabor. Henning Mankell escribe bien y por lo tanto leerlo es un placer. “Escribir bien”, según lo entiendo, no supone sólo escribir de manera legible y amena sino expresar sentimientos y reflexiones que muchas veces tenemos en la cabeza… pero que no sabemos contar. “Escribir bien” es una fórmula sintética para describir a un autor que dice cosas que nos gustan o nos hacen pensar y que sabe crear un mundo imaginario que siendo irreal es, al leerlo, más real que las noticias de la radio escuchadas a diario.

En este libro Mankell nos cuenta la historia de un médico jubilado, retirado hace años de la profesión debido a un serio problema que tuvo en el ejercicio de ella y que vive en una isla del norte de Suecia semi aislado. Un hombre que decidió en un momento cortar amarras con su pasado y vivir en un presente perpetuo, hecho de rutinas sencillas y fenómenos atmosféricos siempre cíclicos. Sin embargo en un momento inesperado le empiezan a suceder cambios importantes y la novela nos muestra sus reacciones, a veces imprevisibles, frente a ellos.

Este libro no contiene muchos personajes. Cada uno tiene sus características definidas y no son sólo meros nombres que ilustran los diálogos; ninguno es una persona alegre, pero eso no es lo más importante. Todos nos parecen auténticos suecos, a veces enigmáticos y casi siempre enérgicos y autónomos. Personajes capaces de afrontar la soledad y que pueden romperse, si se hace extrema, sin pedir ayuda ni hablar demasiado. Toda novela está escrita con palabras, sin embargo, Mankell logra transmitirnos la sensación de los grandes silencios. Es un ambiente situado en el polo opuesto al talante mediterráneo; quizá por ello tenga un encanto especial para los que estamos de este lado. Nos trae el olor y los sonidos de un mundo extraño.

Leer libros como el comentado es equiparable perfectamente a viajar y a compartir la vida doméstica y los problemas de individuos muy diferentes a nosotros. Mankell abre una ventana por la que podemos mirar sin temor, aunque a veces encontremos que siendo tan distintos sin embargo no nos son radicalmente ajenos; hay un “aire de familia”, como diría Wittgenstein, sólo que en este caso se trata de la familia humana, tan diversa y a la vez tan idéntica.

¿A quién no le resuenan las reflexiones de este personaje de la novela?: “-A uno le hacen promesas sin cesar –prosiguió ella-. Nos hacemos promesas a nosotros mismos. Escuchamos las promesas de los demás. Los políticos nos hablan de una vida mejor para los que envejecen, de una sanidad donde nadie sufra en la espera. Los bancos nos prometen mejores intereses, los alimentos nos prometen mejor línea y las cremas nos garantizan una vejez con menos arrugas. La vida no consiste más que es navegar en nuestra pequeña embarcación cruzando un mar de promesas siempre cambiantes pero inagotables. ¿Cuántas de esas promesas recordamos? Olvidamos lo que queremos recordar y solemos recordar aquello de lo que más deseamos librarnos. Las promesas no cumplidas son como sombras que danzan a nuestro alrededor en el ocaso. Cuanto más me acerco a la vejez, más claras las veo….” (pág. 57)

Una última observación. Por favor, que el probable lector desprevenido no caiga en el error de leer la contratapa. Ese lugar donde la editorial nos hace una sucinta reseña del argumento con el fin, muy evidente, de invitarnos a comprar el libro. En este caso la redactó un enemigo del lector; alguien que puso por delante los fines crematísticos a la necesaria discreción para no arruinar la sorpresa inherente a la narración. ¿Verdad que sería criminal que una reseña de un libro policiaco se colocara en ella quien es el culpable desconocido? Pues algo así sucede con esta contratapa. Así que sugiero evitarla drásticamente para gozar mejor del libro. Si de mi dependiera echaría a patadas de la editorial a quien es capaz de confeccionar una contratapa tan desgraciada. Puede ser un buen vendedor, pero nada tiene que ver con el oficio de describir sin arruinar la futura lectura del texto.

Ficha Bibliográfica:

Mankell(2006), Henning Mankell, “Zapatos italianos”, Tusquets Editores, Colección Andanzas, www.tusquetseditores.com Barcelona, noviembre 2007, pp. 370. Tit.Orig: Italienska skor, Leopard Förlag AB, Estocolmo.

lunes, 12 de noviembre de 2007

+Libros







...para mi biblioteca.

jueves, 8 de noviembre de 2007

B.Freytag. En el búnker con Hitler

El autor de este libro fue el edecán del general Heinz Guderian, el penúltimo comandante en jefe del ejército alemán, y por este motivo estuvo con él desde julio de 1945 hasta el 29 de abril, un día antes de la muerte de Hitler, acompañándole en el alto mando y en el bunker famoso desde donde se dirigió la última parte de la guerra. Logró huir y pasar al lado norteamericano; luego de tres años de encierro fue liberado. Durante estos años, prisionero primero de los norteamericanos y luego de los ingleses, escribió cuatro libretas con sus recuerdos inmediatos. Posteriormente, a principios de los 70 llegó a ser jefe de estado mayor del nuevo ejército alemán. Un periodista de La Croix consiguió, hace poco y ya con 92 años que publicara sus memorias sobre sus últimos nueve meses de guerra que coincidieron con los últimos nueve meses del Tercer Reich.

Este documento resultará de valor para todos los especialistas y aficionados al tema, ya que proporciona un punto de vista muy cercano de la personalidad de Hitler al final de su vida y del entorno en el que se movía.

El libro está lleno de nombres muy conocidos y proporciona una visión de conjunto de las personalidades que influían en el Führer y como éste, a su vez, dominaba a todos con su tremenda y casi hipnótica personalidad: “Necesitaba tener siempre a su alrededor un auditorio que le estimulara. La aprobación, la devoción y la confianza ciega le reforzaban en sus convicciones. En las conversaciones, apreciaba de forma instintiva el comportamiento o el lucimiento personal de sus interlocutores, así como su capacidad de resistencia. Cuando se encontraba con alguien que le llevaba la contraria, inmediatamente pasaba al ataque y le cortaba la palabra sin darle tiempo a concluir su argumentación ni a expresarse. El interesado se encontraba amordazado y Hitler se las arreglaba para no dejarle abrir la boca soltándole largos monólogos en los que exponía sus ideas con todo detalle. Hitler tenía una forma muy especial de expresar su punto de vista. Como a menudo le constaba trabajo decir simplemente que no, intentaba convencer mediante un razonamiento lógico. Sus frases resultaban interminables y aburridas, pero la hábil dialéctica y la lógica aparente del discurso producían inevitablemente su efecto. El que había empezado oponiéndose se rendía y acaba admitiendo: “¡En el fondo tiene razón!””.(pág.67)

Lo que cuenta Freitag coincide plenamente con lo que he leído en otros autores serios y actuales sobre Hitler; pero no obstante, la descripción de su estilo de dirección, (encargando a diferentes organizaciones en forma paralela los mismos objetivos), junto con los aspectos sobresalientes de su personalidad (la gran memoria para los detalles técnicos y estadísticos unida a una auto confianza gigantesca) ofrece un vívido retrato de las tensiones y contradicciones que se vivían en la cúpula alemana cuando la derrota estaba al caer.

También resulta muy interesante las reacciones del Führer luego del atentado del 20 de julio de 1944, y como se implicó personalmente en la venganza posterior ejecutada sobre la alta oficialidad del Ejército de Tierra. Muchas cosas inexplicables de la última fase de la gran contienda bélica se explican mejor al conocer los detalles que en el libro se mencionan. “…Ello no impedía Hitler dispensar un trato glacial a los que le rodeaban. Le bastaba un gesto o una actitud, no necesitaba palabras. Conservo aún viva su imagen, con la espalda encorvada y la cabeza hundida entre los hombros, inclinado sobre la mesa donde se desplegaban los mapas pensando en silencio. Aquel hombre respiraba crueldad. Tenía el poder de decidir sobre la vida o la muerte de todos nosotros.” (pág.71)

Resumiendo: un libro para especialistas en estas cuestiones. En lo que respeta a los lectores no particularmente aficionados mejor abstenerse, ya que el texto les parecerá farragoso y lleno de datos aburridos mezclados con pinceladas dramáticas pero escasas (para lo que desea alguien que sabe poco del tema)

Ficha Bibliográfica:

Freytag(2005), Bernd Freytag von Loringhoven, “En el búnker con Hitler”, Crítica, www.ed-critica.es Madrid, 1ra. Reimpresión febrero 2007, pág. 175. Tit. Orig. Dans le bunker de Hitler, 23 juliet 1944-29 avril 1945.

P.Kerr. Pálido criminal

El segundo libro de la serie Berlin Noir, sigue la tónica del primero (ya comentado en este blog). El detective Bernie Gunther se encuentra metido de pleno en una investigación sobre un asesino en serie, de esos que ahora nos tiene acostumbrados la novela policíaca de USA y que, sin embargo, eran unos bichos raros en la década de los treinta.

Pero las circunstancias del Berlin de 1938 no eran las habituales; desde 1933 el régimen nazí se había establecido y a esta altura de su desarrollo ya se respiraban aires de guerra. Philip Kerr describe muy bien la incertidumbre de la población y el deseo mayoritario, a pesar de la propaganda del régimen, de no meterse en una nueva guerra. Herr Gunther es un detective duro y de personalidad sencilla; lo suyo es la tarea policial y no la política; pero no le apasionan los nazis y los observa con mucho recelo. A pesar de ello las circunstancias lo llevan a relacionarse con importantes jerarcas y a investigar una extraña trama donde lo puramente patológico es cada vez algo más difuso. Perseguir la justicia en un país totalitario puede ser una tarea paradójica; llena de incertidumbres y episodios inesperados.

La novela resulta interesante más que por la trama en si misma, por la situación en que sucede. De la mano del investigador tenemos oportunidad de conocer algunos jerarcas del régimen, y darnos una idea de sus costumbres y peculiaridades: “No era difícil entender por qué Streicher despertaba miedo. Aparte de su rango, que le daba bastante poder, el hombre tenía un cuerpo como el de un practicante de boxeo sin guantes. Sin apenas cuello, la cabeza calva, las orejas pequeñas, el mentón de aspecto sólido y unas cejas casi invisibles, Streicher era una versión suavizada de Benito Mussolini. Su evidente belicosidad ganaba aún mayor fuerza gracias a una enorme fusta de piel de rinoceronte que descansaba en la mesa delante de él, como una larga y negra serpiente.” (pág.194)

La habilidad del autor permite enhebrar una trama donde los hechos históricos se ajustan perfectamente con los de ficción; de esta manera podemos imaginar de forma creíble un Berlín cotidiano y a la vez siniestro. Un país dominado por el nazismo y a la vez convivir con gente normal que no ve con buenos ojos todo lo que está pasando y que trata de seguir su vida normal, esperando que en algún momento se disuelva el mal sueño.

Empezaré la tercera novela de la serie con interés. Esto es algo que aprecio, ya que tengo cierta tendencia a rechazar las novelas largas por que muchas veces estiran más de la cuenta argumentos poco sólidos.

Ficha Bibliográfica:

Kerr(1990), Philip Kerr, “Pálido criminal”, RBA, www.rbalibros.com, edición de bolsillo, Barcelona, junio de 2007, pág. 383. Tit.Orig: Berlin Noire. The Pale Criminal, Penguin Books, London 1993

lunes, 5 de noviembre de 2007

G.Vigarello. Lo sano y lo malsano


Un libro muy curioso sobre un tema que no suele estar en nuestras reflexiones: la idea de lo sano y lo que hace daño a la salud (simplemente nos limitamos a aceptar lo que nos parece “de sentido común”). Como todas las cosas de este mundo esta idea fue variando con el tiempo, además de cambiar según los lugares. El autor (profesor de la Universidad de Paris y Director de la École des hautes études en sciences sociales) le de un repaso desde la Edad Media Europea hasta nuestros días globalizados.

¡Y ha cambiado mucho! lo cual permite predecir… que seguirá cambiando. Y hasta podría suceder que cosas, o acciones o atenciones que ahora nos parecen la mar de saludables, con las décadas vayan cambiando radicalmente. Por lo de pronto en la Edad Media las especies eran consideradas altamente saludables, y estaban siempre en la mesa del rico acompañado la comida después de los postres. Para el pobre, que no podía acceder al alto precio de éstas, quedaban los ajos y las cebollas, que también poseían virtudes apropiadas. “En el siglo XIII al menos un producto está dotado de cualidades similares [curativas y preventivas]. Por supuesto es mucho menos costoso porque es doméstico y de producción local: el ajo, “la especia fuerte de la gente pobre”, dice Platino. Un estimulante “bueno para la gente de trabajo”, consumo de villanos. Su presencia real es difícil de apreciar. Los relatos prácticamente no lo mencionan. En todo caso es seguro que se utilizaba en los barcos y en las galeras ibéricas, a finales del siglo XIII “de ajos y cebollas para protegerlos de la corrupción del aire del mar y de las aguas corrompidas”. Se le considera un producto preservador. Algunos testimonios dispersos de médicos medievales así lo confirman: “Para caminar acostumbraban comer cebollas y ajos.””Pág.45. Estos cambios no significan necesariamente que lo que era válido en una época no lo fuese en otra. Cualquiera que se de un paseo por una librería vegetariana o inclinada a los textos, tan de moda, de la vida sana, podrá ver como siguen recomendándose las viejas hortalizas. Y sin ir más lejos un servidor ha comprobado más de una vez las virtudes preventivas del ajo (ahora en píldoras, por supuesto); pero lo interesante no es tanto la sustancia que se aconseja, a veces muy peregrina, sino también las causas patológicas que se suponen. Era de sentido común en esa época, tal como lo indica la cita de arriba, precaverse contra el aire corrompido, es decir que olía mal. Se suponía que por el aire y el contacto personal venían la mayoría de nuestros achaques y sobre todo las pestes que habitualmente asolaban grandes territorios europeos. Como reza un texto del siglo XV: “Los cuerpos con los poros abiertos son los más propensos a sufrir la infección” (pág.66) y por lo tanto era preventivo abrigarse bien y cerrar a cal y a canto todas las ventanas, ya que el aire viciado interior no era considerado en si mismo peligroso.

También podían existir escuelas de medicina que coexistiendo fuesen contradictorias. Para los mismos males en un caso se aconsejaban grandes comilonas, y según quién diera el consejo, se prefería lo contrario: severas dietas.

Estas ideas sufren cambios revolucionarios en la Francia pre revolucionaria, y lo saludable indica ahora afrontar semidesnudos los vientos y las lluvias, fortaleciendo las “fibras” como se decía, ya que de ellas dependía nuestra salud y bienestar. Sin por supuesto olvidar las sangrías, un método que duró siglos y que, con seguridad, se llevó al otro mundo a un número considerable de gente razonablemente sana.

En esto de la salud somos muy caprichosos; el libro concluye con interesantes observaciones sobre nuestro mundo presente, y la aparición de nuevas enfermedades, algunas muy reales, y otras que jamás habrían sido calificadas de tales en los milenios que ha durado la humanidad. “Existen otros ejemplos de este control no declarado, que se ven fortalecidos por el incremento de la sensibilidad y por la extrema diversidad de malestares posibles: las asociaciones creadas recientemente en Estados Unidos contra el uso en público de perfume o contra la música de los radiocasetes, que exigen al Estado una implacable reglamentación de los olores y los ruidos…” (pág. 406)

Para el lector maduro el libro está lleno de interesantes observaciones y para el inmaduro de fascinantes absurdos. En todo caso un vistazo a ojo de águila, que es lo que propone el autor, a casi un milenio de opiniones sobre la salud y la enfermedad puede llevarnos a un sano equilibrio; situación paradójica ya que resulta difícil de explicar como se puede adquirir la seguridad de que tal equilibrio sea realmente “sano”.

Ficha Bibliográfica:

Vigarello(1993), Georges Vigarello, “Lo sano y lo malsano. Historia de las prácticas de la salud desde la Edad Media hasta nuestros días”, Abada Editores, Colección Historias de la Ciencia, www.abadaeditores.com Madrid, 2006, pág. 444. Tit.Orig: no figura. Éditions du Senil, 1993 y 1999

viernes, 2 de noviembre de 2007

Nuevos libros

Nuevos libros en mi bibioteca. Y conste que a mi ninguna editorial me regala libros... así que todo es ¡a fondo perdido! Como suelen hacerse las cosas en nuestra patria (desde hace siglos). Hay otros que se llevan las subvenciones y los dinerillos.

P.Kerr. Violetas de Marzo

Philip Kerr (1955, Edimburgo) ha creado un personaje que no es original, ya recuerda al Sam Spade de Raymond Chandler o al Philip Marlowe de Dashiell Hammett, sin olvidar, por supuesto, a Mike Hammer de Mickey Spillane. Digo que “recuerda” pero no los imita; tiene sus peculiaridades y algunas de éstas resultan del escenario donde se desenvuelve: la Alemania nacional socialista de los Juegos Olímpicos del 36. El autor, (del cual he leído también “Una investigación filosófica” y “El infierno digital”), ha creado una tetralogía policíaca que va desde estos años turbulentos hasta los no menos violentos de la posguerra alemana. Hasta ahora he leído la primera de la serie “Violetas de marzo” y ya tengo empezado, “Pálido criminal”, la segunda. Me aguarda “Réquiem alemán” y quizá para ese entonces ya esté traducido el cuarto y último libro: Pacifism is Not Enough.

Bernie Gunther, detective privado, ex policía y antinazi discreto, se enfrenta a un complicado asunto que lo acepta por lo bien pagado que está. De esta manera llega a colisionar, sin desearlo, con algunos puntos sensibles del Tercer Reich, y esto no le provoca ningún bienestar, ni físico ni emocional: “Llevé el coche hasta casa sintiéndome como una úlcera en la boca de un ventrílocuo. Me dolía el camino que habían tomado las cosas. No pasa cada día que una de las más grandes estrellas de cine de Alemania se te lleve a la cama y luego te eche de una patada. Me gustaría haber tenido más tiempo para conocer bien aquel famoso cuerpo. Me sentía como el hombre que ha ganado un gran premio en la feria sólo para que le digan que todo ha sido un error. De cualquier modo, me dije, tendría que haber esperado algo así. Nada se parece tanto a una buscona como una mujer rica.” (pág.113)

El libro no es sólo una novela policíaca, su aspecto folletinesco es sólo una capa de significados. Por arriba, o por abajo, hay otras; y éstas tienen que ver con la descripción de la vida cotidiana (muy bien documentada por el realismo de las descripciones) en un gran país asolado por un totalitarismo despiadado. Aparecen diversos personajes, algunos muy secundarios, que contribuyen a dar profundidad a la narración. Y si esto sucede en el primer volumen, ya me estoy preparando para saborear los próximos. Aprender así un poco más de historia es todo un sueño. Ojala existieran más autores capaces de conjuntar sus habilidades literarias con episodios históricos. Es verdad que en esta época han aparecido bastantes, pero la apuesta de Herr. Gunther me parece particularmente atractiva.

Nota: estas ediciones “de bolsillo” no tienen nada que ver con las antiguas, sobre todo la letra, que tiene un cuerpo razonable. Cosa que agradecen las personas de mi edad.

Ficha bibliográfica:
Kerr(1989), Philip Kerr, “Violetas de marzo”, RBA, colección de bolsillo, www.rbalibros.com Barcelona, 1ra. Edición de bolsillo, junio de 2007, pág. 383. Tit.Orig: Berlin Noir. March Violets

Libros adquiridos



Estos días pensaba que solo publico comentarios de los libros que me gustaron pero nunca menciono aquellos que, por una u otra razón, prefiero dejar en el estante sea para retomarlos en algún momento sea porque no cumplieron con mis expectativas (yo también sigo equivocándome al adquirir algún ejemplar que me seduce por el autor o su temática). Tampoco menciono aquellos que tiro por la ventana… o dejo en el asiento del metro para que alguien se haga cargo de su destino.

Por lo tanto iré mencionando aquellos que entran en mi biblioteca, a partir de hoy, aunque seguiré sin hacer comentarios de los que no me agradaron. Si el ocasional lector de este blog, al cabo de un tiempo prudente (digamos dos o tres semanas) no tiene noticias de un libro que consta aquí, puede preguntarme mi opinión tanto por mail, o (si es muy perezoso) dejando un comentario en el blog. Obviamente mi opinión no será favorable, pero si quiere conocer los “matices” por preguntar que no quede. En cualquier caso la respuesta la publicaré en el blog.

Hoy entraron en mi biblioteca los libros que muestran sus portadas (como ya sabeis, haciendo click en las imágenes se pueden ver en mayor tamaño)