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viernes, 29 de junio de 2007

Colleen McCullough. El Caballo de Cesar

La novelista Colleen McCullough es conocida por muchos. Sus novelas sobre Roma (como "El primer hombre de Roma", "La corona de hierba", "Favoritos de la fortuna", "Las mujeres de César", "César" y "El caballo de César" que es la que hoy comento) describen la época con gran realismo y plausibilidad. C.M.C nació en Australia, Wellington, en 1937 y luego de crear el departamento de neurofisiología del Royal North Shore Hospital, de Sidney, fue investigadora y profesora en Yale. Sus novelas le proporcionaron fama mundial y su actividad es polifacética (escribe piezas musicales para teatro, también). Vive en la isla de Norkfold, costa australiana, y el que esté interesado en ella puede consultar diversas páginas de la Red, como, por ejemplo: Las legiones de Julio César.

Este libro trata de la figura de Julio Cesar, en la cumbre de su vida, habiendo sometido a los galos y al senado romano. Sus atribuciones de dictador generan muchas envidias entre su entorno; aparecen los personajes de Cayo Casio, Marco Bruto, y por supuesto Cleopatra y su sucesor, el joven Octavio, más conocido por su nombre posterior de Augusto. Esta novela, que cierra el ciclo narrativo de la Roma republicana (Cesar puede ser considerado el prolegómeno de la época Imperial) interesará, sin duda, a todos los que por una u otra razón se interesaron por los libros sobre Roma que ya he comentado. Por eso lo traigo aquí.

Combinar los textos puramente históricos con la narración, si ésta es buena y se ajusta a los datos que poseemos, hace que la frecuentación de la historia sea más vívida y placentera. No hay nada de malo en intentar entender a nuestros antepasados y para ello se necesita apelar a todos los recursos que están, o pueden estar, a nuestro alcance. Al fin de cuentas 2000 años en la historia de la humanidad es sólo un suspiro, una nadería, comparada con los 80.000 años, como mínimo que lleva nuestra especie, en su forma actual, sobre el planeta (doy la cifra menor de todas las posibles que se barajan).

De la misma manera que la lectura de los diarios puede hacer perder cualquier perspectiva de proceso histórico, igual sucede con lo que ahora consideramos el fondo de los tiempos, la lejana antigüedad; la época de las momias egipcias y los clásicos griegos. En realidad esa gente fue contemporánea nuestra en cualquier cronología razonable que trate de manera global los cambios de los organismos en la Tierra. Así que podríamos considerarlos algo así... como abuelos que por azares familiares son casi desconocidos para sus nietos.

Para situarnos mejor en nuestras percepciones, libros como los de McCullough son excelentes herramientas; que no debemos olvidar.

Ficha Bibliográfica:

McCullough(2002), Colleen McCullough, "Un caballo de César", Ediciones B, www.edicionesb.com Barcelona, 1ra. edición septiembre 2003, pág. 927, Tit.Orig: The October Horse, Simon & Schuster, Inc.

jueves, 28 de junio de 2007

Y.le Bohec. El ejército romano

Como hace unos días comenté dos libros del profesor Goldsworthy, sobre el ejército romano y sus generales, me siento obligado a no omitir este otro, del profesor de la Sorbonne IV de París Yann le Bohec, nacido en Cartago, en la Tunicia Francesa de otra época en plena guerra mundial, 1943. Este profesor, un especialista en historia militar antigua, es el autor de esta traducción al español, que actualmente va por su tercera edición. Es un excelente libro que tampoco debe faltar en una buena biblioteca. En realidad el ya mencionado de Goldsworthy complementa a éste, más erudito, menos popular, en tanto el primero está en una edición de color y con láminas que ayudan a imaginar el tema, mientras que el del profesor francés ha sido traducido, también en una edición cuidadosa, pero en la que hecho a faltar el color, tan necesario para observar los detalles, por ejemplo, de la Columna Trajana. Aquí el lector debe proporcionarse necesariamente de una lupa para admirar los detalles que contiene.

Si algún lector de este blog no está iniciado en el tema y cede a la tentación de tener en su poder los dos libros de Goldsworthy y éste que hoy comento… me temo que desarrollará una intensa afición por él; sobre todo si siente alguna predilección por la historia militar. En mi caso no he podido evitar las asociaciones entre diversas costumbres narradas por estos autores y otras que se dieron, sin ir más lejos, en las grandes guerras del siglo XX.

Por ejemplo, cuando Le Bohec comenta: “Si el ejército debe penetrar por un desfiladero, seguir un valle, avanzar por un terreno estrecho, es imposible asegurar con eficacia la cobertura de los flancos; las tropas se estiran, entonces, en un largo cordón. Julio Cesar, en el 57 a.C. (es decir, todavía en la época republicana) debe hacer frente a esa clase de situación en la campaña contra los belgas. Puso a la cabeza a la caballería, los arqueros y los honderos, es decir, a los auxiliares. A continuación va el grueso del ejército constituido por sus seis mejores legiones, después van los bagajes y, por último dos legiones de reclutas. Aunque el autor no habla de ello, no es del todo imposible que la marcha la cerrara alguna cohorte de aliados (es eso lo que han hecho otros conocidos estrategas).” (pág.175)

Pues bien, al leer esta descripción se me vino a la cabeza el tratamiento que las tropas alemanas, en la invasión a la URSS, hacían de las tropas aliadas: rumanos, italianos, españoles, etc. Normalmente estas tropas ocupaban lugares secundarios mientras las alemanas se ocupaban de los puntos vitales. Como se ve, en lo sustancial no hemos cambiado mucho, razón de más para leer la historia antigua con ojos modernos. Nos encontraremos con muchas similitudes cambiando, naturalmente, lo que la tecnología ha obligado a cambiar.

Ficha bibliográfica:

Bohec(1989), Yan le Bohec, “El ejército romano”, Ariel, Barcelona, 1ra. Edición mayo 2004, pp.373, Tit.Orig: L’Armée Romaine, Éditions A. et J.Picard. Nota: en Internet se puede leer que el libro va ya por la 3ª edición.

martes, 26 de junio de 2007

A.Goldsworthy. El Ejército Romano

Este otro libro de Adrian Golsdworthy, que complementa perfectamente al anteriormente comentado (ver, al margen, etiqueta “Goldsworthy”) historia con detalle la evolución y organización de los ejércitos romanos, Sus campañas son acompañadas por planos y también se muestra la vida diaria de los soldados, equipo militar, y otros aspectos como lo que comían o sus creencias.

La edición está abundantemente ilustrada con mapas, fotografías de los lugares, y de escenas grabadas en monumentos alusivos a las victorias romanas.

El libro pasa revista a la evolución del ejército desde sus orígenes hasta la llamada “tardo antigüedad”. Un Glosario final ayuda a recopilar los principales conceptos, por ejemplo: “numerus: nombre otorgado a las unidades de soldados auxiliares irregulares durante el Principado. Más adelante, el título fue adoptado por algunas unidades de caballería” (pág. 215).

El grado de detalle es suficiente para que el lector alcance competencia en la comprensión de esta clase de milicias armadas que, a nuestros ojos, parecen más de aficionados que de soldados auténticos. No obstante los siglos pasados nos llevarían a cometer serios errores de comprensión si no adquiriéramos una visión más realista de la formación de aquellos soldados y sus generales. Pongo como ejemplo este fragmento donde se evidencia la dura formación a que todo soldado era obligado: “El entrenamiento con las armas empleaba un sistema copiado de las escuelas de gladiadores. Se erigía un poste de 1,82 metros y el recluta aprendía esgrima asestándole golpes, armado con una espada de madera y un escudo hecho de mimbres. Ambos eran de tamaño normal pero considerablemente más pesados que los auténticos. De este modo se practicaban los cortes, ataques y paradas reglamentarias, al mismo tiempo que el pesado equipo colaboraba a fortalecer los brazos. También se lanzaban pila utilizando el poste como diana; es posible que también existiese instrucción básica con otras armas, como hondas, arcos y diversas formas de artillería. Vegetius recomienda también a que todas las tropas se les enseñe a montar a caballo y a nadar.” (pág.81)

Si la lectura del libro anterior sobre “Grandes Generales del Ejército Romano” ha dejado al interesado con ganas de aprender más sobre los ejércitos de la antigüedad… éste libro será leído con atención y gran placer.

Goldsworthy(2003), Adrian Goldsworthy, “El ejército romano”, Akal, Grandes Temas, Madrid, 2005, www.akal.com, pp.224.

viernes, 22 de junio de 2007

P.D.Ouspensky. Psicología de la posible evolución del hombre


¡Vaya! Había planificado comentar otro libro, pero se me cruzó éste y la hojearlo volví a quedar preso de él. P.D. Ouspensky fue un discípulo de Gurdieff y quizá esto no diga mucho a la mayoría de los lectores de este blog. En pocas palabras y a modo de síntesis: Gurdieff fue un maestro espiritual y Ouspensky fue su gerente de relaciones públicas. Si os dais un paseo por http://el-amarna.blogspot.com/2005/03/el-mundo-y-sus-misterios-gurdieff.html encontrareis un comentario más extenso de estos dos personajes. Gracias a Dios contamos con la Red para toda clase de referencias en temas desconocidos.

Este libro que ahora tengo en mis manos lo adquirí, en circunstancias que ya no recuerdo, antes de 1980. Luego lo releí en junio de 1986 (tengo por costumbre anotar al final del texto las fechas en que vuelvo a él… a veces constato coincidencias llamativas). Volví a hacerlo en enero de 1991 y la última vez fue en abril del 2000. Evidentemente es un libro que cae en mis manos cada tanto (por lo menos mientras no lo expulse de mi biblioteca) y siempre que lo hojeo termino releyéndolo, sino todo en grandes partes.

Sin embargo no es un autor al que tenga particular aprecio. Quizá por su extracción “esotérica” y mi formación académica me aleja bastante de esos laberintos; quizá porque he leído alguno de los libros de Gurdieff, como “Fragmentos de una enseñanza desconocida” y tengo mis serios reparos sobre sus métodos de trabajo; quizá porque algunos de sus discípulos, como Lois Pawels (de fama en otra época, junto con Jacques Bergier) me parecieron bastantes charlatanes (Algunos lectores recordarán “El retorno de los brujos”). Pero a pesar de mis recelos tengo que concluír que este pequeño librito que contiene cinco conferencias que P.D. Ouspenski preparó en 1934 y publicó en Nueva York en 1945… resulta estimulante.

Proporciona un montón de ideas que a pesar del tiempo transcurrido siguen teniendo interés, y también siguen siendo provocativas; juzgue el lector si no:

“Nuestra idea fundamental es que el hombre, tal cual lo conocemos, no es un ser perfecto. La naturaleza lo desarrolla hasta cierto punto y luego lo abandona, dejándolo proseguir su desenvolvimiento por su propio esfuerzo e iniciativa, o vivir y morir como nació, o aun degenerar y perder su capacidad de desarrollo” (pág.13)

“Debemos comprender que no todos los hombres pueden desarrollarse y llegar a ser seres diferentes. La evolución es una cuestión de esfuerzo personal, y con respecto a la masa de la humanidad es una rara excepción. Tal vez parecerá extraño, pero debemos comprender no sólo que la evolución es rara sino también que se torna cada vez más rara”. (pág.14).

“La idea esencial es que para convertirse en un ser diferente el hombre debe desearlo profundamente y durante mucho tiempo. Un deseo pasajero o vago, nacido de una insatisfacción respecto a las condiciones exteriores no creará un impulso suficiente.” (pág.15).

“La verdad es que antes de adquirir nuevas facultades o nuevos poderes, que el hombre no conoce y que aún no posee, debe adquirir facultades y poderes que tampoco posee, pero que se atribuye, es decir, que cree conocer y que pretende poder emplear.” (pág.16)

“El hombre no puede pensar, hablar ni moverse como quiere. Es una marioneta tirada aquí y allá por hilos invisibles. Si lo comprende así, puede aprender mucho más sobre si mismo, y tal vez entonces las cosas comiencen a cambiar para él. Pero si no puede admitir ni comprender su evidente mecanicidad, o si no quiere aceptarla como un hecho, ya no puede aprender más y las cosas no pueden cambiar para él” (pág.17)

(El hombre) “Debe darse cuenta que no posee cualidades que se arroga: la capacidad de hacer, la individualidad o la unidad, el Ego permanente, y además, conciencia y voluntad” (pág.20)

Como se puede leer Ouspenski plantea una visión de lo humano radicalmente diferente a la que estamos acostumbrados y a la que presenta la psicología moderna. No obstante que citas parciales sí pueden ser aceptadas o reinterpretadas por la, llamemosla así –sin ánimo peyorativo-, “psicología oficial”.

A partir de una visión de lo humano donde la persona no es vista sustancialmente diferente a cualquier gran mamífero, con diferencias de grado pero no cualitativas, Ouspenski y su maestro Gurdieff pensaron y practicaron, allá por las primeras décadas del siglo XX, una enseñanza que consiguió algunos discípulos famosos y adinerados. Esta historia la cuenta en un libro cuyo nombre ahora no recuerdo Lois Pawels, y uno está dispuesto a pensar que experimentar con el ser humano puede resultar fascinante aunque no siempre ético, y a veces ser calificado de simplemente inescrupuloso.

No obstante los hechos documentados y la personalidad extravagante de Gurdieff hay en este texto algunas ideas que resultan muy estimulantes en si mismas; aunque los problemas reales empiezan cuando de ellas se intenta saltar a una práctica que las ponga en marcha.

Quizá los humanos necesitamos de estas ideas; quizá por resonar de cierta manera en nuestra psiquis es que les prestamos atención más allá de nuestra experiencia; quizá nuestra misma experiencia nos muestra que hay algo diamantino encerrado en el carbón de la época …

Dejo al lector con estas dudas porque acariciarlas no lo creo malo. En todo caso si hace la experiencia de leerlo, manteniendo una distancia mental prudente, es muy posible que le genere alguna clase de estímulo psicológico. Si fuera así… no es poco.

Ficha Bibliográfica:

Ouspenski(1945), P.D.Ouspensky, “Psicología de la posible evolución del hombre”. Librería Hachette S.A., Buenos Aires, 1978. pp. 109

110 entradas

Con 110 entradas en este blog he alcanzado lo que considero el número mínimo base para poder establecer algunas pautas de desarrollo. Un poco más de un centenar de libros comentados constituyen una buena plataforma de análisis de diferentes temas y esto es lo que pienso hacer en adelante. Ello no significa que no incluiré nuevos libros, por el contrario, esta cantidad de textos se irá incrementando en la medida que esté a mi alcance, pero intentaré volver a los ya comentados profundizando en algunas cuestiones que en su momento me llamaron la atención, pero que dejé para más adelante en beneficio de una síntesis general. Como este blog esta soportado por Google, aprovecharé su sistema de etiquetas para facilitar el acceso a sus diferentes entradas; creando nuevas (por autores) para hacer más rápida la consulta de artículos anteriores y que el lector no tenga que perder tiempo buscándolos por nombre o fecha. Las etiquetas permiten clasificar el material de diferentes formas y resultan una herramienta poderosa para poder leer en hipertexto, es decir saltando de punto en punto sin necesidad de mantener un hilo cronológico. Por lo tanto crearé nuevas etiquetas y poco a poco iré reclasificando las entradas anteriores para que éstas cumplan con efectividad su objetivo.

Resumiendo. Lo que busco con este blog es acercar al lector desconocido, pero que presumo un alma gemela, a diversos libros y otros materiales que pueden habérseles pasado por alto por diversos motivos. En este momento prácticamente cualquier libro, no importa su fecha de publicación, está a nuestro alcance. Si la librería habitual no lo consigue, tenemos diversas páginas en Internet que nos permiten comprarlo, incluso de segunda mano. Yo lo he hecho con algunos y he quedado satisfecho del servicio. No daré nombres porque entiendo que ello sería hacer publicidad, pero estoy seguro que cualquier lector interesado, con un poco de paciencia, localizará esas webs de las que hablo. Pero no sólo pretendo acercar libros, sino también establecer conexiones entre ellos gracias a que tocan los mismos temas desde ángulos parecidos o divergentes. Los libros dialogan entre sí y si uno es un lector perspicaz es posible participar de ese diálogo como si de una tertulia de amigos se tratara.

De esto trata este blog. Es un proyecto infinito que obviamente quedará inconcluso, pero no me interesan las obras acabadas sino las que se construyen parcialmente, desde diferentes lugares del mundo, formando una especie de patchwork, un “meta diálogo” donde los libros son los sujetos principales, junto con su corte de lectores, comentaristas y analistas. Un vasto mundo, abigarrado y políglota, donde cierta clase de gente puede sentirse en un mundo encantado, tal como a mí me sucede.

jueves, 21 de junio de 2007

A.Goldsworthy. Grandes generales del ejército romano

La historia antigua es más moderna de lo que se cree. Algunas veces he comprobado que los buenos autores de ciencia ficción se sirven de acontecimientos sucedidos en el mundo del imperio romano para, mutatis mutandi, situarlos en un nuevo contexto intergaláctico. La operación no carece de lógica. En un universo donde la especie humana se ha extendido a planetas lejanos (incluso encontrándose con otras especies inteligentes y organizadas) la situación vuelve a ser muy parecida a lo que se dió en la antigüedad: la no existencia de una potencia que domine todo el orbe, como es el caso actual de EEUU, la presencia de múltiples poderes feudales que ocupan territorios estratégicos para el comercio, el surgimiento de nuevas creencias que complican más aún una situación fluida… y es así como, sin decirlo expresamente, los novelistas del futuro fabulan sus argumentos apelando al reservorio casi inagotable del pasado.

Todo esto viene a cuento porque leyendo el libro que hoy comento, uno no puede dejar de tener una sensación inversa de “deja vu”: esos hechos pasados… me recuerdan al presente. Escisión Africano, la caída de Numancia, Pompeyo el Grande, la lucha de Cesar para conquistar el poder supremo, Tito y el asedio de Jerusalén, Juliano en la Galia, Belisario y los persas, y otros episodios también importantes forman la trama de este interesante libro escrito por un profesor de Oxford, Adrian Goldsworthy, de nombre muy británico, y que también ha pasado por la Universidad de Cardiff y la de Notre Dame. Un reportaje al profesor puede encontrarse, en lengua inglesa, en http://yalepress.yale.edu/yupbooks/podcast/addendum_goldsworthy.mp3

Los entresijos del poder, junto con las campañas militares, las ambiciones personales y las rivalidades ideológicas entremezcladas con los vínculos emocionales; todo eso puede leerse en este libro que si, además, lo leemos con ojos de escritor de ciencia ficción en busca de argumentos para novelas del futuro, seguro que le daremos un condimento importante para imaginarnos las situaciones que el autor narra: “En definitiva, el poder de Augusto y sus sucesores descansaba en el control que ejercían sobre el ejército. Un emperador necesita habilidad política para calmar al Senado y evitar que el descontento popular se convirtiera en una amenaza, pero nada de eso importaba si sus generales eran capaces de emular a Sila o a César y emplear las legiones para abrirse camino hasta conseguir el poder supremo. Augusto pudo confiar en su extensa familia para librar las guerras más importantes de su principado, pero fueron muy pocos los sucesores que pudieron obrar de igual manera. En un primer momento, Tiberio empleó a Germánico y a Druso el Joven papeles similares, pero después de sus muertes, acaecidas en los años 19 y 23, respectivamente, no hubo nadie para sustituirles en los catorce años que le quedaban de reinado. Calígula, Claudio y Nerón no tenían parientes masculinos adultos para llevar a cabo las guerras en su nombre (y probablemente no hubieran confiado en esas personas si hubieran existido). Al contrario que Augusto y Tiberio, que habían efectuado campañas militares con gran éxito, sus tres sucesores no contaban con experiencia militar, siendo por tanto muy reacios a permitir que cualquiera de sus generales alcanzara una reputación distinguida o se ganara el afecto de sus tropas.” (pág. 307)

Se percibe en este párrafo que he escogido la trama delicada con que se tejen los acontecimientos políticos; el que está en el poder debe estar atento siempre al juego. La ventaja que dispone en un momento dado, una guerra victoriosa, por ejemplo, representa implícitamente una amenaza en el futuro si el prestigio de ese hecho se desliza hacia otras manos. Las relaciones de parentesco, al igual que en las mafias modernas, son un elemento de credibilidad para entregar parcelas de poder, pero llevan implícitas apetitos y ansias de dominio que no siempre ligan con la obediencia debida. Transparentes equilibrios que como alas de mariposa se mueven siempre en direcciones previsibles y con consecuencias caóticas; así la historia, sin enseñar nada, muestra en su devenir los tiempos cíclicos que una mente ingenua ignora. Para los creyentes en un desarrollo progresivo y lineal la historia no se repite nunca, no obstante cabe otra posibilidad no menos atractiva: la historia no se repite jamás, pero las necesidades de los humanos son siempre las mismas y por lo tanto los cambios toman una extraña apariencia circular debida no a un dios travieso que juega con los humanos haciéndolos correr eternamente por una rueda, al estilo de los hámster en su jaula, sino a la constancia de necesidades de supervivencia y desarrollo en un mundo con recursos escasos, donde es necesario luchar para vivir.

Dentro de este enfoque, de sentido común diría, un estudio atento de la historia antigua nos permite intuir las similitudes con una época tan lejana de esos tiempos como la actual. Ahora también vivimos en un mundo donde existen grandes potencias y que sin embargo, a pesar de su poder, son impotentes para controlar las fuerzas sobre las que se asientan. La necesidad de equilibrio y de mantener el control sigue siendo, hoy como ayer, el tema central de la política, sobre todo la internacional.

Ficha Bibliográfica

Goldsworthy(2003), Adrian Goldsworthy, “Grandes generales del ejército romano. Campañas, estrategias y tácticas.”, Editorial Ariel, Barcelona, 2005, pág. 462, Tit.Orig: In the Name of Rome. The Men who Won the Roman Empire, Weidenfeld & Nicolson, 2003.

miércoles, 20 de junio de 2007

D.Chandler. Las campañas de Napoleón

Ahora, en el hemisferio norte entramos en el verano, y uno tiene que ir pensando que libro llevarse de vacaciones. Pues bien, yo le propongo éste. Seguro que tardará en terminarlo; sus 7,5 centímetros de grueso (incluyendo las tapas) están llenos de información y planos que le ayudarán a seguir las batallas. Eso sí, si tiene que viajar en avión piense que este volumen tiene 1840 g., es decir casi dos kilos de peso, y a menos que quiera irse a las antípodas y tenga muchas, muchas horas de viaje, puede resultar molesto andar con tal trasto. A cambio, el lector dispondrá de un panorama de todas las batallas del emperador, desde las primeras, en 1796, hasta las últimas, en 1815. Podrá detenerse en las campañas de Italia, en la famosa de Egipto (dónde los soldados franceses que se aburrían dispararon destrozando la nariz de la Esfinge) o la de Rusia que bien merece ser recordada porque si bien el emperador la ganó militarmente, al final terminó desastrosamente por no haber contemplado la posibilidad, nada remota por cierto, de una extensión temporal a la guerra mucho mayor que sus campañas anteriores.

Lo interesante de este libro es que al estar escrito por un experto inglés proporciona un punto de vista que necesariamente debe ser exigente en su objetividad para no ser tachado de hipercrítico por su origen. David Chandler ha escrito muchos libros sobre Napoleón, como se puede constatar consultando Internet, y además ha revisado la inmensa bibliografía que existe sobre Napoleón. Evidentemente es imposible que haya revisado los más de 250.000 libros que se calcula que se han escrito sobre el gran corso, pero un especialista en historia militar del siglo XVIII como él seguro que ha ojeado y analizado a los mejores. Los apéndices finales proporcionan información en esquemas que son muy útiles para hojear, antes de empezar con el libro. Al fin de cuentas la historia del personaje es bastante conocida y el que se mete con este libro es porque quiere captar los detalles y las circunstancias de manera muy pormenorizada.

En mi caso me sorprendió el encarnizamiento de las batallas posteriores a Waterloo, ya en territorio francés. Estos acontecimientos, menores en tanto no modificaron el curso de la historia, son poco conocidos y sólo cuando nos encaramos seriamente con el tema podemos llegar a captar su significado. Qué Napoleón no perdió su imperio en Waterloo es algo que resulta evidente para quién lea este libro; en realidad en esta famosa batalla estuvo en un tris de ganarla, pero lo que estaba fallando era su relación con la sociedad francesa de su tiempo y fue esa misma sociedad la que le dio la espalda luego de Waterloo y antes de que llegaran los prusianos a París: “…Aun así Napoleón siguió sin aceptar que estaba en una situación desesperada. Pretendía seguir hacia el este, dejando París en la estacada y, si era preciso, trasladando la sede de gobierno a Orleáns, pero sus mariscales, cansados de guerrear, se rebelaron. Entonces el Emperador, casi por primera vez en su carrera, se plegó a la opinión de los demás y partió hacia el oeste, en dirección a París.” (pág.1040)

Como a todos nosotros nos gusta, aunque deberíamos ser muy prudentes al hacerlo, comparar hechos históricos separados en el tiempo, no deja de llamar la atención la respuesta diferente que dieron los franceses a las derrotas de Napoleón y como se comportó la sociedad alemana frente a las derrotas de Hitler. Tentados estamos a pensar que, al fin de cuentas, los franceses fueron más racionales; pero sería una comparación muy peligrosa, insisto, porque los franceses no sufrieron el lavado de cerebro de la dictadura nazi; y por lo tanto el fanatismo de ambos pueblos estaba incentivado en proporciones muy diferentes.

La lectura de este vasto libro puede acompañarnos días, semanas, y según nuestro ritmo, hasta meses. El que tenga paciencia para hacerlo… se verá recompensado con una visión de los acontecimientos europeos de fines del dieciocho y principios del diecinueve fascinante. En cierto sentido Napoleón fue un adelantado a su tiempo, y fue el primero que pensó en una Unión Europea bajo la égida francesa. Paradójicamente su sueño se hizo realidad, pero, ironías de la historia, la hegemonía de esta Unión está en manos alemana. Eso sí, con el acuerdo de todos (un acuerdo con muchas dudas, tal como corresponde a la Europa de siempre).

Ficha Bibliográfica:

David Chandler(1966), “Las campañas de Napoleón. Un Emperador en el campo de batalla de Tolon a Waterloo (1796-1815)” Editorial La Esfera de los Libros, www.esferalibros.com, Madrid, 2005, pp. 1246. Tit.Orig: The Campaigns of Napoleon

domingo, 17 de junio de 2007

A.Solzhenitsin. El colapso de Rusia

Hoy comentaré a un autor que en España no tiene buena prensa: Alexander Solzhenitsin. Aunque su nombre es conocido mundialmente, me atrevería a afirmar que en este país son muy pocos los que lo han leído; y aquellos que con este autor se han atrevido, estoy seguro que algunos ni siquiera han terminado sus libros más famosos, como Un día en la vida de Ivan Denisovich, El primer círculo, o Archipiélago GULAG.

En parte se comprende porque son libros densos y tratan de una problemática bastante ajena a estas tierras, pero tampoco hay que dejar de considerar el peso del prejuicio y de las opiniones de los mandamases literarios y políticos de este país. Solzhenitsin se granjeó la enemistad eterna de la izquierda hispánica, tan cerril y ultramontana como los del otro lado, gracias a las declaraciones que hizo en su visita a nuestro país en 1976. En síntesis vino a decir que: “Si nosotros gozásemos de la libertad que ustedes disfrutan aquí, nos quedaríamos boquiabiertos.”, aclarando que eso de trasladarse libremente de un lugar a otro, o tener fotocopiadoras, o hacer huelgas, o leer publicaciones extranjeras o irse del país, es algo que a los rusos ni por asomo se les ocurriría soñar.

Por supuesto sus impolíticas palabras vinieron a herir profundamente el narcisismo de la izquierda hispánica representada fundamentalmente por el PCE y sus círculos de serviciales “intelectuales” y periodistas. ¿Cómo es posible que venga un ruso expatriado a decirnos a nosotros que no sufrimos tanto como los que viven en el paraíso comunista? ¿Quién se ha creído este h. de p. para comparar grados de libertad entre el postfascismo franquista y los que viven en un mundo sin clases ni explotadores?

Con razón hay motivo para indignarse como aquel que escribió: “Creo firmemente que mientras exista gente como Solzhenitsin deberán existir los campos de concentración. Incluso deberían estar mejor vigilados para que personas como él no puedan salir” (Juan Benet. Cuadernos para el diálogo, 27 de marzo de 1976). ¡Bien dicho! Si duda. Un hombre así no merece que le demos ni la más ligera mirada a sus libros.

Personalmente considero que este episodio ya debería indicarnos que la lectura del denostado escritor debe ser interesante y que probablemente, aunque se equivoque (según nuestro parecer) no será de los hombres que acunen nuestra conciencia con severas críticas a los malos-del-mundo.

Ahora a sus 88 años, y en este mes, junio del 2007, (me vengo a enterar justamente por la decisión de hacer un comentario a un libro suyo), Solzhenitsin recibe el premio estatal de Rusia . Y también la visita personal de Putin y su esposa. Naturalmente que se aprovechará la oportunidad para cargar un poco más sobre él, y esto ya podemos, como en la bolsa, descontarlo por anticipado. Mi mensaje es sencillo: hay que leer los libros desde el punto de vista del autor (metiéndose en su piel, mientras sea posible), y luego dar participación a nuestra opinión, y por último (y bien a lo último) tomando en cuenta el punto de vista de los otros de nuestro entorno. Si uno se va a equivocar, es mejor hacerlo por uno mismo, y no imitando estúpidamente los prejuicios del vecino.

Como hace ya bastantes años que no leo nada de este autor, puedo decir que consideré su lectura como una iniciación a sus ideas. Y también como una introducción a otra manera de pensar: supongamos por un momento que uno es un ruso “de a pié”, de infantería; que vivo (o malvivo) en Rusia y que me preocupa mi futuro sin terminar de entender como es que hemos llegado aquí, cómo se ha derrumbado todo tan silenciosamente como si, de golpe, nos hubiésemos quedados sordos. Y con esta perspectiva empiezo a leer: “...la privatización fue acometida en todo el país con la misma demencia ciega, con la misma precipitación destructora que la nacionalización en 1917-1918 y la colectivización en los años treinta. Solamente se había invertido el signo” (pág.35). “Todo este pillaje fue perpetrado en la sombra –el pueblo no se daba todavía cuenta de nada- y fue vivido como algo irremediable. El pueblo no midió de visu la amplitud de este saqueo (miles de millones de dólares se evaporaron en el extranjero)” (pág.39). “A medida que Rusia se debilita y se hunde en el caos, el Occidente civilizado oculta cada vez menos las intenciones que tiene con respecto a nosotros, y algunos enemigos jurados de Rusa, como Kissinger y Brzejinski, las han expresado con la mayor franqueza (“Rusia no tiene lugar” en el mapa del mundo) (pág.45). “En el terreno económico, se nos ha lanzado cabeza abajo, con una precipitación peligrosa, a la imitación del modelo occidental. Es un comportamiento con el que únicamente podemos perder, ya que se trata de cosas que resultan imposibles de copiar sin atravesar dolorosas fases de transformación. Además, es igualmente cierto que estas evoluciones deben realizarse de manera orgánica, en función de las tradiciones nacionales. Como dice nuestro proverbio: No va a ser la buena salud de mi vecino la que me cure. Hagamos lo que hagamos, Rusia no puede tomar prestado nunca un camino que resulte absolutamente idéntico al de Occidente” (pag.52).

Y así el libro desgrana la situación en que ha caído Rusia y como el saqueo interno es apoyado por los “amigos” externos y como el gobierno ruso ignora la situación en que han quedado sus compatriotas en las nuevas repúblicas independientes, abandonados a su suerte sin poder volver ni huir a ningún lado; convertidos de golpe en ciudadanos de tercera.

La verdad es que con que sea real sólo la tercera parte de lo que cuenta ¡que digo! La quinta parte, el 20%, de lo que cuenta, ya se justificaría la indignada diatriba de cualquier ruso que se preocupe por su tierra. Y que menos pedir que el lector haga el esfuerzo de tomar otro punto de vista y juzgar los acontecimientos desde una perspectiva nueva.

Quizá después… no tendremos más remedio que volver a la nuestra. Uno no puede ser todos, ni adoptar todos los puntos de vista, sin peligro de explosión, pero volver a lo nuestro comprendiendo que los demás no son demonios ni ángeles, es adoptar un sano escepticismo y relativismo. He aquí los efectos de una lectura abierta a todos los horizontes.

Ficha Bibliográfica:
Solzhenitsin(1998), Alexander Solzhenitsin, “El colapso de Rusia”, Espasa, Colección Espasa Hoy, Madrid, 1999, pág.287. Traducción del ruso César Vidal. Tit.Orig: Alexandre Soljénitsyne. La Russie sous l’avalanche”, Fayard, 1998.

sábado, 16 de junio de 2007

O.Roy. Después del 11 de septiembre

De Olivier Roy tengo, y he leído, tres libros. El que hoy comentaré y “Genealogía del Islamismo” y “El Islam Mundializado”, que dejaré para otra ocasión. El de hoy es el más pequeño, apenas 113 páginas, tamaño bolsillo, y también el más actual, del 2002. Gracias a Internet podemos cotejar las opiniones de los autores expresadas en sus libros, obras que se suponen de trabajo reposado y más profundo, junto con artículos y comentarios recientes. En este caso recomiendo ver http://www.mediterraneas.org/article.php3?id_article=395.

El autor es director de investigaciones en el CNRS (Centre National des Recherches Scientifiques, de París) y visiting fellow del Institute for Transregional Study de Princeton. Fue, además, jefe de misión de la OSCE (Organization for Security an Co-operation in Europe) en Tayikistán, y ha escrito muchos libros sobre estos temas, así que bien puede considerárselo como un “especialista” y ya saben ustedes que un especialista es siempre, como leí en algún lado, alguien que “se equivoca siempre, según las reglas”.

Bromas aparte ¿qué haríamos los simples mortales sin la inapreciable ayuda de los especialistas? Esta clase de personas que han trabajado y lo siguen haciendo por nosotros, y que están siempre ahí, para proporcionarnos un rayo de luz que corte las tinieblas de nuestros prejuicios. Por lo tanto, pienso que este pequeño librito bien puede representar algo así como una rendija para filtrarse en un tema espinoso y delicado, donde fácilmente podemos errar y tomar un camino equivocado.

Tampoco, recalco, existe ninguna garantía de entender las cosas prestando oído a los especialistas. Simplemente porque ellos están inmersos, igual que nosotros, en este mundo, y participan de los mismos puntos ciegos, prejuicios y antipatías.

El libro es un buen resumen de las críticas que se hacen desde Europa, principalmente Francia, a la política USA, todo esto acompañado de un conocimiento del mundo islámico de primera mano, pero ello no significa que tengamos ¡por fin! un punto de vista “objetivo”, sólo obtenemos una perspectiva diferente para analizar la situación mundial. Cuando O.R. escribe: “La nueva doctrina estadounidense es un patchwork de decisiones ya tomadas antes del 11 de septiembre, de consideraciones ideológicas, de envites internos, de intereses contradictorios, de voluntarismo moralizante y… de impotencia” (pág.108) creo que la misma crítica se podría aplicar a cualquiera de los estados europeos, sin olvidarnos de esta entelequia legal-virtual que acostumbramos a llamar “Unión Europea”. En realidad, como reza la antigua sabiduría, es más fácil ver la paja en el ojo ajeno, y, por supuesto, esto en si mismo no es malo (sobre todo cuando hay efectivamente pajas) pero el problema, por llamarlo de algún modo, radica en que ningún país tiene una política mejor o más eficaz para enfrentarse con los desafíos contemporáneos… ¿o sí?

Esta libro recoge la participación del autor en un ciclo de conferencias “Grand Angle”, organizadas por Mécénat Altadis y la Rèpublique des Idées y lo considero interesante, más que nada porque ofrece un ángulo de visión europeísta, no atlantista, y con dudas sobre todo lo divino y lo profano. Una buena señal que indica que, por lo menos, el autor no es un fanático.

Ficha Bibliográfica:

Roy(2002), Olivier Roy, “Después del 11 de septiembre. Islam antiterrorismo y orden internacional”, Edicions Bellaterra, Barcelona, 2003, pp.115, Edic. Orig: Les ilusions du 11 septembre. Editions du Senil, 2002.

lunes, 11 de junio de 2007

M.T.Klare. Guerras por los recursos

El Dr. Klare es un experto reconocido en recursos energéticos y los conflictos que surgen por la posesión y disfrute de ellos. Sus opiniones son citadas en diferentes instituciones y páginas webs y, aunque uno no sea un experto, hay que reconocer que ofrece datos e interpretaciones de bastante interés (ver por ejemplo: http://www.crisisenergetica.org/article.php?story=2005051010371055).

El autor que ha escrito varios libros sobre los recursos, en particular el petróleo, es un crítico acerbo de la política del actual gobierno de USA, y considera que si bien la última guerra de Irak ha tenido diversas causas, el petróleo ha sido una de ellas… y no la menor. En general, si rastreamos al Dr. Michael T. Klare por la Red nos encontraremos con su presencia en diversas páginas, tanto en inglés, como en español. Una de ellas que me llamó la atención está en http://www.jornada.unam.mx/2005/07/09/044a1eco.php

Actualmente el estudioso y el lector curioso (me considero parte de la segunda categoría) debe perfeccionar su método utilizando simultáneamente la documentación que brindan los libros publicados (incluyendo revistas especializadas y por supuesto los diarios) con lo que aparece en Internet. De esta forma el texto que se tiene entre manos cobra otra dimensión, más actual, y además se lo puede observar en profundidad, en relación con otros materiales publicados por el mismo autor, o por otros afines.

Una ojeada al Índice nos permite tener, desde el principio, un buen resumen de los temas tratados (el índice de un libro suele ser un excelente indicador, siempre y cuando el autor no haya titulado los capítulos de manera metafórica o extravagante). Vemos como el petróleo, y el gas natural, es el recurso principalmente estudiado, y cómo se sigue su rastro por diversas partes del mundo; algunas obvias, como el golfo Pérsico o la cuenca del mar Caspio, y otras no tanto, como el mar de la China Meridional (que seguro que dará que hablar en pocos años). También la mitad del libro se encarga de otros recursos importantes como el agua, los minerales y la madera de construcción junto con los conflictos de intereses a que dan lugar.

Si el lector lee habitualmente los diarios, se habrá dado ya cuenta que la situación actual es muy fluida en relaciones y alianzas nacionales. Y que la Unión Europea está seriamente preocupada por el gas que le llega de oriente (principalmente de Rusia). Sería ingenuo pretender que estas preocupaciones no tienen su lugar en los Estados Mayores de las grandes potencias. En un mundo temporariamente unipolar (es decir con el predominio total y absorbente de EEUU), se cuecen muchas cosas que serán conocidas de aquí a pocos lustros, y aunque nadie está en condiciones de prever el futuro, lo que si parece seguro es que poco de lo de hoy seguirá siendo igual. Un ejercicio de prospectiva política puede atraer a algunos y si Ud. tiene esos gustos… pues este libro le vendrá como anillo al dedo. Eso sí, una advertencia: el camino está empedrado de advertencias fallidas y de pronósticos poco realistas. No obstante hay afirmaciones sensatas que se mantienen por si mismas, y que por tanto, pase lo que pase… es seguro que algo pasará (y gordo). Estoy pensando, en este momento, en lo que el autor describe: “La estabilidad futura de la producción energética en la región del Caspio también está amenazada por el malestar y el descontento muy difundidos entre los nuevos Estados independientes de aquella zona. Hasta época bien reciente gobernaba en estos países la nomenklatura soviética, una elíte burocrática muy hábil para perpetuarse a sí misma, y educada en la lealtad y sumisión a la primacía de los dirigentes del Partido Comunista de la Unión Soviética. Cuando se hundió el sistema soviético, los jefes comunistas locales reconvertidos en caudillos nacionalistas tomaron las riendas del Gobierno y establecieron sus principados locales en base a un modelo autoritario de inspiración soviética. La mayoría de estos regímenes han abrazado en principio la economía de mercado y la democracia, o por lo menos algunos de sus atributos externos. Pero varios de ellos han recurrido a métodos autoritarios para retener el poder, conducta que les vale la desafección de muchos sectores de la sociedad” (pág.139). Una situación así es propicia para la reanudación del “Gran Juego”, como si hubiéramos vuelto de hoz y coz al siglo XIX; sólo que ahora en este juego no es Gran Bretaña uno de los contendientes, sino EEUU, Rusia, China, y otros países emergentes. Todo esto el lector curioso tiene interés en saberlo, para adivinar entre líneas en las noticias de los diarios, los ocultos movimientos de la eterna lucha por el poder y sus consecuencias. El observador carece de los datos más actuales que expliquen lo que lee, ya que no participa en la lucha en primera fila; pero ello no lo convierte en un observador pasivo o tonto. Lo que le falta de información inmediata puede suplirla, según sus conocimientos e inteligencia, por otros datos más profundos y por lo tanto estables. Y de esta forma adivinar, por como se abulta la alfombra y forma valles, hacia donde se mueven los grandes insectos y la posible trayectoria de colisión de éstos.

Dado que vivimos todos en el mismo planeta todo observador es, también, parte del juego. Aunque sólo fuese por ello, ya se justificaría que le dedicáramos un poco de nuestra atención.

Ficha Bibliográfica:

Klare(2001), Michael T. Klare, “Guerras por los recursos. El futuro escenario del conflicto global”, Urano, Tendencias, Barcelona, 2003, www.edicionesurano.com, pág. 345. Tit.Orig: “Resource Wars. The New Landscape of Global Conflict. Owl Books, Henry Holt and Company, N.York

domingo, 10 de junio de 2007

C.Geertz. Observando el Islam

Clifford Geertz (1926-2006) fue un importante antropólogo norteamericano, que dió clases en en la Universidad de Princeton. Fue el principal representante de la “Antropología Simbólica” que cómo su nombre indica, da mucho importancia a los símbolos de una sociedad dada. El papel de los antropólogos es interpretar los símbolos que se surgen en la sociedad para comprender su espíritu. En esta interpretación la experiencia del observador es fundamental, ya que éste, a la manera de un arqueólogo va desmontando capa por capa los significados que los símbolos ocultan. Geertz ha trabajado intensamente en la diversidad social, investigando las características del Islam en diferentes sociedades, así como también diferentes aspectos antropológicos de la vida en la aldea y las familias rurales. En este libro el autor analiza la civilización islámica tomando dos sociedades muy lejanas entre sí: la marroquí y la javanesa. Observa sus diferencias y sus similitudes, y nos proporciona un panorama muy amplio de lo que representa el Islam en las diferentes sociedades en que ha prosperado. Obviamente un lector interesado en los conflictos de nuestra época no puede pasar por alto la mirada del antropólogo, que, desde su peculiar perspectiva, ofrece también algunas claves para comprender lo que sucede.

Por otro lado este pequeño librito nos incita a pensar sobre las religiones en general y en que consiste eso que llamamos “religión” y que abarca conductas muy diferentes. Clifford escribe: “El estudio comparativo de la religión ha estado siempre acosado por esta peculiar modestia: lo esquivo de su objeto. El problema no consiste únicamente en construir definiciones de religión. Tenemos suficientes; su gran número es un síntoma de nuestro malestar. Se trata justamente de descubrir que tipo de creencias y prácticas sostienen a qué tipos de fe bajo qué condiciones. Nuestro problema, que se acrecienta día a día, no es definir la religión, sino encontrarla” (pág.17)

Son sólo cuatro capítulos, que en su origen fueron unas conferencias dictadas en 1967, en la Universidad de Yale, en un marco más general sobre “Religión y Ciencia”, y pueden ser leídas tanto como una indagación sobre la variedad de las prácticas religiosas como sobre la diversidad del Islam. Diversidad que debe ser tenida siempre en cuenta cuando los autores tratan temas políticos contemporáneos, para evitar juicios de valor reduccionistas que llevan, a mediano plazo, a supuestas soluciones creadoras de nuevos y más graves problemas de convivencia. Un librito, en suma, cuya compra no originará grandes quebrantos en el bolsillo de nadie y que a buen seguro nos ayudará a tener una visión más sutil del Islam de nuestros días. Escribe Geertz: “En Indonesia, al igual que en Marruecos, el choque entre lo que el Corán revela, o lo que la tradición sunní (esto es, la ortodoxa) cree que revela, y lo que los hombres que se sienten musulmanes creen la práctica, se hacen cada más inevitable. Esto no se debe tanto a que la distancia entre estos dos factores se haga mayor. Ha sido siempre muy grande, y no me gustaría tener que discutir sobre si el campesino javanés o el pastor beréber de 1700 se acercaban más al Islam de Ash-Shafi’i o al de Al-Ghazali que la juventud occidentalizada de Yakarta o Rabat de hoy día. Dada la creciente diversificación de las experiencias individuales y la espectacular multiformidad que constituye el sello distintivo de la conciencia moderna, la tarea de Islam (y de hecho de cualquier tradición religiosa) de transmitir la fe de ciertos hombres, y de instruírlos en ella se está haciendo cada vez más difícil” (pág.32)

Cómo se lee, si he logrado copiar el fragmento justo, las palabras pueden engañar más que ayudar. No es obvio el peligro de tomar como algo unitario una diversidad de experiencias que incluso son muy dispares. Aquí tenemos un doble problema: la diversidad en el espacio y la diversidad en el tiempo, y llamar a esa diversidad con el mismo nombre es lícito …¿o estamos incurriendo en una trampa del lenguaje?

Ficha bibliográfica:

Geertz(1968), Clifford Geertz, “Observando el Islam”, Ediciones Paidós, 1994, Barcelona, pp.164. Tit.Orig: “Islam observed. Religious development in Morocco and Indonesia”, Yale University.

miércoles, 6 de junio de 2007

E.Sivam. Mitos políticos árabes

La importancia de los historiadores es un hecho muy poco reconocido por los ciudadanos de “a pié” y sin embargo es así, aún cuando resulta oculto por la policromía y la cháchara de los diarios, revistas, televisión y cine. Y a más tenemos ahora en Internet un vehiculo privilegiado para reafirmar esta gravitación social, aunque la fuente de las ideas quede en la sombra, tapada por otras más evidentes ¿Habría sido posible la última guerra que deshizo a Yugoslavia, sin la presencia viva de los recuerdos fraticidas, avivados por historiadores revisionistas junto con políticos sin escrúpulos?

¿No se mantienen en los pueblos iberoamericanos viejos rencores frutos de luchas de un pasado remoto gracias al discurso patriotero basado a su vez en una versión de la historia francamente parcial y subjetiva?

¿Y que sería de los árabes actuales sin el recuerdo omnipresente, gracias a sus historiadores, de viejas glorias políticas y militares que, a su vez, alimentan el rencor y fortalecen la teoría de la confabulación de occidente contra el Islam?

La lectura de este segundo libro de Emmanuel Sivam nos proporciona pistas muy valiosas para seguir la huella de los mitos actuales y sus raíces en viejos hechos históricos convenientemente modificados y exagerados. Para lograr este efecto perverso esta clase de historiadores no-científicos consideran que los hechos se repiten en diferentes épocas y que el análisis atento de los precedentes más antiguos dará el modelo que permita enfrentarse eficazmente con los desafíos modernos. Tomemos, por ejemplo, el caso de las Cruzadas, para los historiadores árabes, según Sivan el pasado es todavía presente, no por sus consecuencias, sino por su carácter cíclico: “…expresiones como “la historia se repite”, “la historia es una maestra que nos da lecciones sobre acontecimientos futuros” se repiten innumerables veces en los escritos árabes –de investigadores y publicistas- sobre las cruzadas. Y en un estilo más ampuloso: “Lo que ocurrió en Egipto en épocas pasadas nos instruirá sobre lo que en el futuro ocurrirá en el valle del Nilo”. A este tipo de cláusulas sucede generalmente un debate pormenorizado sobre que forma de actuar debe adoptarse contra Occidente (o Israel). Hay historiadores que adoptan un método más sofisticado. Reconocen que una reproducción idéntica de los sucesos del pasado es imposible, pero afirman que cuando se abordan las líneas generales del acontecer histórico, la referencia a las cruzadas es importante: escribe un investigador, Said Azur: “Las cruzadas son un inmenso acontecimiento que atesora en su interior muchas consecuencias y enseñanzas. Por ello es necesario trabajar y reflexionar sobre este tema una y otra vez, ahora y en el futuro, porque solamente así podremos evitar los errores de nuestros antepasados y sobreponernos a los obstáculos que el presente nos depara” (…) [y un poco más adelante Sivan constata] … El Estado de Israel –definido como asombrosamente parecido al reino latino de Jerusalén- es objeto de una atención especial, tanto por sus puntos fuertes (superioridad tecnológica, ayuda occidental) como por los débiles (territorio estrecho, falta de cohesión interior, poca inmigración).” (pág. 33-34)

Como se ve por las líneas anteriores no estamos pensando en una historia contemporánea, cuyo sentido, a juzgar por los autores más prestigiosos actuales no está en dar “enseñanzas” y en mostrar “el camino”; una historia que pretende ser científica por el uso de la documentación y la forma en que se llega a cuidadosas inferencias; historia que tiene un valor en la medida que permite comprender nuestro pasado, pero que ni mucho menos pretende construir mitos políticos o soluciones salvíficas; esta otra historia, es un entramado de hechos reales y otros imaginarios, de consecuencias probables y otras absurdas. Es una historia “sagrada” para adoctrinamiento de las masas y para el uso de políticos que justifican en hechos pasados su reaccionarismo visceral frente a los nuevos retos del mundo de hoy.

Pero, cuidado, esta visión milenarista de la historia no está limitada al Islam, también se la percibe en los discursos y razonamientos de un sector ultra en el cristianismo actual, y se encuentra presente en grupos de Israel, pertenecientes a un integrismo no menos radical, como bien establece el mismo autor: “…El parecido con la ultraortodoxia judía contemporánea no es casual, porque la preocupación central de ésta es una idea semejante: un “Estado basado en la ley religiosa”. A fin de cuentas, ambas religiones, el judaísmo y el Islam, se parecen mucho en la importancia que dan a la ley religiosa, es decir, a la formación del comportamiento, al contrario del cristianismo, en el que el acento recae en la teología, es decir, en la formación de la fe” (pág.248)

Como bien saben los sociólogos, no importa si una idea es verdadera o falsa; si es considerada como verdadera… será verdadera en sus consecuencias. Por lo tanto está fuera de todo interés político o social si se justifica, en el mundo contemporáneo, un sustento religioso a determinadas ideas sobre la regulación de la sociedades y las relaciones internaciones. Una vez que se ha creado un movimiento de opinión favorable o negativo, lo que cuenta es hacia donde se desplaza, con qué aliados cuenta y cuantas son sus probabilidades de alcanzar el poder. Una vez en él, puede durar muchas décadas, como lo demuestra el caso de Irán (¿quién recuerda ahora las preediciones racionalistas de que un sistema así, de rasgos tan medievales, tenía los días contados en una población que no parecía particularmente religiosa? o también, ¿quién recuerda aquellas ingenuas predicciones sobre Fidel Castro y sus sistema político, sobre que los cubanos no eran un pueblo donde el comunismo pudiera prosperar, dada su manera de sentir y comportarse?) La historia enseña sí, pero apunta con un dedo torcido; ya que si algo puede decirse que es una constante histórica es la bajísima capacidad de predicción de las calamidades futuras que tienen y han tenido los estadistas, los intelectuales y las masas. Por lo tanto habría que tener un poco de humildad y, más allá, de nuestro racionalismo europeo, considerar atentamente los signos de los tiempos y las señales de tormenta, cuando aparecen.

Hace ya un poco más de doscientos años que se han superado las fantasías de la ilustración premonitorias de la Revolución Francesa. Sería hora de darnos cuenta que el mundo es ancho y ajeno, y que la democracia y el progreso no son constantes históricas ni sociológicas; son, para decirlo con pocas palabras: “flores de invernadero”.

Un capítulo que me pareció muy atractivo es el nº 4: “Símbolos y Ceremonias”, en él se muestra como un investigador puede rastrear información significativa en cosas aparentemente triviales: sellos y catálogos filatélicos y el análisis de la iconografía en los billetes de banco de curso legal. Estos soportes vehiculan ideas y mitos, como por ejemplo se puede observar en las imágenes que contienen los sellos de Egipto y que remiten constantemente a un pasado faraónico y pre-islámico. Como dice el autor: “…la elección de estas ilustraciones no obedece sólo a consideraciones estéticas, sino que también es un acto políticamente consciente.” (pág.160)

Lo mismo se puede decir de las “fiestas” oficiales en los diversos países árabes, donde se observa la pugna de los nuevos Estados y sus partidos gobernantes por establecer una tradición laica, en oposición a la estrictamente religiosa. “Se trata –como escribe Sivan- de un esfuerzo consciente de “invención de tradiciones” (usando la acertada expresión del historiador inglés Eric Hobsbawm); esfuerzo que, en este caso, trata de transformar un Estado simplemente territorial (que a veces no es más que el resultado de una división colonial) en una “comunidad de recuerdo compartido” (community of memory), es decir, en un Estado-nación.” (pág.184)

Al finalizar cada capítulo se agregan las citas de éste y los autores mencionados; sólo lamento que no exista, al final de todo, una lista general de las obras consultadas (algo que facilitaría al lector un cotejo de las fuentes con otras obras de otros autores sobre parecidos temas), aunque sí, también hay que decirlo, lleva un índice de personalidades que es útil para localizar a tal o cual personaje que nos interese.

Un último comentario. El hecho de que el libro haya sido escrito hace casi 20 años no quita nada, en mi opinión, de su interés. Más aún, en la medida que en esa época no existía el ambiente creado post 11-S, resulta más interesante cotejar las opiniones del momento del autor, con los hechos sucedidos más de una década después. Y también se comprenderá como los comunicados de Al Qaeda no son elucubraciones de un loco maníaco sino que están perfectamente enraizados en las especulaciones e interpretaciones de los intelectuales de la izquierda nacionalista árabe combinada con la reinterpretación de los textos coránicos según una visión integrista y radical de la religiosidad musulmana.

Observo en la trayectoria de Saddam, desde el laicismo hasta la invocación al Islam frente a la invasión de EEUU, como se repite ese proceso de sincretismo polìtico y religioso. Probablemente no haya otra forma de hacer política en estos estados; pero el hecho cierto es que esa manera de hacer las cosas se pretende universalizar generando, una vez más, consecuencias políticas reales de mitos que en si mismos no parecen dañinos, sino algo ingenuos, infantiles, sólo aptos para consumo folklórico.

Bibliográfica:

Sivan(1988), Emmanuel Sivan, “Mitos políticos árabes”, Edicions Bellaterra, Bibloteca del Islam Contemporáneo, nº8, Barcelona, 1997, pp.348, Tit.Orig: Arab Political Mitos, Am Oved Publishers Ltd, 1988

martes, 5 de junio de 2007

W.K.Clark. ¿Qué ha fallado en Irak?

El autor de este libro (1944-USA) fue comandante en jefe de las fuerzas de la OTAN en Europa (1997-2000). Con este cargo dirigió las tropas de la Alianza durante la guerra de Kosovo. Actualmente preside la compañía Wesley K. Clark & Associates, una empresa de servicios de negocios y es analista militar de la CNN además de publicar varios libros. También fue candidato en las primarias demócratas para la elección de 2004, y como todos podemos darnos cuenta, por ese lado no obtuvo nada de provecho.

Cuando Slobodan Milosevic murió siendo juzgado por el tribunal de la Haya, Clark escribió: “Con su muerte, Milosevic priva a millones de personas de su derecho a la verdad y a la justicia.” (ver en http://www.voltairenet.org/article136996.html#article136996). Clark conoció a Milosevic de cerca ya que con el que negoció en 1995, en los acuerdos de Dayton, y que también fue su testigo de cargo durante el malogrado juicio, en el 2003.

El general W.K.Clark tiene opiniones muy claras sobre lo que anduvo mal en Irak y es un libro que ofrece al lector un punto de vista diferente al del gobierno actual de USA y también muy distinto al que nos llega de la izquierda radical norteamericana. Considero que debemos conocer todas las opiniones posibles, junto con los hechos de que se trata, para tener un panorama más justo de los acontecimientos. Evidentemente el caso de Irak actual es sangrante por más de una razón, y el gobierno de Bush se ha quedado sólo en una campaña que se inició con recelos y divisiones de toda clase, y cuyo impacto negativo no sólo ha llegado a Bush y su partido sino que ha alcanzado de rebote a sus principales aliados creándole serios problemas a Tony Blair y causando, junto con el sangriento atentado del 11 de marzo del 2004, la pérdida de las elecciones del Partido Popular en España que tenía todas las de ganar hasta el momento en que las cosas, con Irak+los atentados, se torcieron.

El libro se puede dividir en dos partes: la descripción de cómo se ganó la guerra en forma brillante en Irak, y la calamitosa gestión de su post guerra. Gestión que, según Clark, ya se anunciaba difícil por la política de “unilateralismo” que se defendió por parte de la Casa Blanca, empeñada en hacer caer a Saddam, tomando como pretexto el ataque a las torres gemelas del 11-S que marcó un antes y un después en la política exterior norteamericana.

Esta primera parte es muy atractiva para quienes se interesan por la historia militar. Describe los importantes cambios que se han dado en las fuerzas armadas norteamericanas después del desastre de Vietnam y las grandes diferencias entre la primera guerra del Golfo, el 17 de enero de 1991 y la que empezó el 20 de marzo del 2003. El papel decisivo de la aviación y el uso integrado de la tecnología en la campaña lograron que fuerzas militares comparativamente muy reducidas (en relación con el enemigo) derrotaran al ejército iraquí en pocas semanas. Además el autor destaca el nuevo enfoque teórico de las operaciones que supone un cambio cualitativo respecto del pensamiento militar tradicional: “Según la doctrina del ejército norteamericano, la operación de Irak debía ser considerada como tres “combates” distintos, pero relacionados entre sí en cada nivel de mando. Un combate en profundidad, otro de proximidad, y otro en la retaguardia. Y estos tres combates debían tener unos efectos simultáneos (…) Este planteamiento suponía una determinada forma de concebir la campaña y liberaba al ejército norteamericano de las viejas ideas de “frente” y “retaguardia”. Esta manera de concebir las cosas había roto finalmente las cadenas impuestas por las ideas forjadas en tiempos de la Primera Guerra Mundial. El ejército era capaz de maniobrar y de asumir riesgos, de extender los combates hasta la retaguardia del enemigo, y de precaverse de cualquier sorpresa ante un ataque por detrás.” (pág.42-43)

Esto reto militar fue cumplido con gran éxito y se demostró que las tropas norteamericanas casi por sí solas, podían, unilateralmente, imponerse en condiciones de gran dificultad logística y a gran distancia de sus bases, a un gobierno como el iraquí que había afrontado una larga guerra de desgaste con Irán y que pensaba que lo mismo sucedería con EEUU.

Pero lo que sucedió luego de la caída de Saddam ha sido, según el autor, un error tras otro, y el texto va desgranando las principales meteduras de pata del gobierno Bush que ha dado la impresión de ir a remolque de los hechos, pagando una dura cuota de vidas estadounidenses y pérdida de credibilidad internacional. Es interesante la opinión de Clark ya que representa la posición de una parte importante del establishment del gran país del norte. Sector que si bien no ha conseguido el poder ejecutivo, si se podría decir que lo comparte en muchas instancias poderosas (como el actual Congreso). La llamada de Clark a un nuevo compromiso de EEUU con la UN y con los gobiernos europeos, más el cambio de enfoque en la lucha antiterrorista (“…la estrategia de la guerra contra el terror necesitaba un cambio de orientación, y centrarse más en los propios terroristas y menos en los países que los subvencionaban” (pág.187))ofrece otro punto de vista que el lector atento a los cambios de nuestra época, debe conocer.

Ficha Bibliográfica

Clark(2003) , General Wesley K. Clark, “Qué ha fallado en Irak. La guerra, el terrorismo y el imperio americano”, Crítica, Letras de Crítica, Barcelona, 2004, pág.205. Tit.Orig: Winning Modern Wars. Iraq, Terrorism, and the American Empire, 2003

domingo, 3 de junio de 2007

E.Sivam. El Islam Radical

En estos tiempo post comunistas se habla mucho de religión. Una vez que la gran religión laica ha caído por los suelos (arrastrando los sueños de tantos racionalistas y ateos consumados) vuelve la religión a ser una ideología dominante. Vuelven las cruzadas… aunque ahora de manera mucho más simbólica, pero no menos cruenta.

Tal como están las cosas considero que un ciudadano consciente de nuestras democracias occidentales debería (fíjese el lector que empleó a posta el término “debería”) saber un poco más del Islam, sus corrientes y lo que pensaron sus grandes figuras reinterpretadas de un modo muy peculiar por los nuevos gurúes y profetas del siglo XX.

Es muy habitual oír hablar de los musulmanes como si fueran otra variedad de “cristianos”; es decir, como si sólo hubiera que cambiar los símbolos centrales y dejar básicamente las mismas ideas apuntando hacia la misma dirección: Dios.

Pues no, no es así, ni por asomo. Son religiones muy diferentes que, naturalmente, aceptan comparaciones y similitudes, pero sin conocer sus grandes diferencias cometeremos el error de pensar sobre un juego del que no conocemos ni sus reglas ni sus objetivos, y sólo vemos sus piezas.

Para corregir esta grave deficiencia, que surge del vacío intelectual en que nos ha dejado el marxismo recientemente fenecido, no queda más remedio que leer un poco; ya que los comentarios de los periodistas y la voz en off de la televisión ilustra tanto como despista.

Mientras dure este blog ¡si Alá lo permite! iré mencionando algunos libros que me parecieron muy buenos. No están todos los que son, pero por lo menos los que comentaré valen el esfuerzo de leerlos, y con ello me doy por satisfecho.

Existe una editorial que es útil conocer y verificar si está al alcance nuestro. Se trata de Ediciones Bellaterra, una editorial barcelonesa, y su colección “Biblioteca del Islam Contemporáneo” merece un reconocimiento especial. La mayoría de sus libros son traducciones de Yale University y los autores son profesores especializados en el tema. Así que puede ser una buena herramienta para introducirnos en este vasto y laberíntico mundo de los musulmanes.

El que hoy he decidido comentar “El Islam radical. Teología medieval, política moderna” del profesor Emmanuel Sivan, un especialista conocido en pensamiento árabe, nos ofrece un panorama sintético de los principales constructores de la ahora llamada ideología “islamista”, un pensamiento radical que se ha inspirado tanto en las fuentes tradicionales del Islam como en el pensamiento europeo izquierdista y revolucionario. Una mixtura explosiva que combina las reclamaciones más “progresistas” envueltas en una profunda vocación religiosa (o quizá, y con mayor razón, debería escribir al revés: “una profunda vocación religiosa, envuelta en proclamas revolucionarias del tipo que agradan a los contestatarios de todo occidente).

Al finalizar el libro seguro que palabras como “yahiliya” (barbarie), “yihad” (guerra santa), “takflir” (anatema) , “taqiya” (adulación hipócrita), etc. etc. no serán ya vocablos exóticos y hasta el lector podrá darse el lujo de introducirlos en cualquier conversación informal. Poco a poco, estoy seguro no sólo éstas sino otras viejas palabras invadirán nuestra charla cotidiana, del paso de nuevos integrismos que, para colmo de confusión, uno no sabe bien si son nuevos, si son viejos, si son lo uno pero aparentan lo otro, o si son algo sustancialmente diferente aunque parezcan lo de siempre. Estoy pensando por ejemplo, en el concepto de “mártir” que es tan preciado por algunas sectas políticas gobernantes (como el caso de Hamás, en Palestina), y por la corriente chií del Islam donde tiene una raigambre muy fuerte. Sin embargo, a los ojos occidentales y laicos, como los de quién esto escribe, tiene, el así llamado “mártir”, un sospechoso parecido con los miembros de la antigua secta de los “asesinos”, también llamados de los fumadores de hachís (secta que reciben múltiples nombres según la época y el idioma de quien relata estos antiguos hechos). Aquellos, liderados por el “Viejo” de la Montaña, también constituían una cohorte disciplinada y profundamente religiosa, dispuesta al sacrificio de la propia vida, si su líder así lo exigía por la sagrada causa… ¿es nuevo lo que estamos viviendo? A veces dudo, y pienso que parece nuevo porque sabemos poca historia, y a la manera de un adolescente, el mundo nos parece que surgió de la nada… ahí no más; anteayer.

La lectura de este libro no cerrará ningún interrogante, pero creará muchos que hasta el momento no inquietaban, probablemente, al lector. El conocimiento de la historia reciente es importante para comprender que hay debajo de muchos fenómenos sorprendentes que nos muestra la televisión. Tener idea de, siguiendo al autor, “¿Cómo combinan los musulmanes radicales el pesimismo y el activismo? ¿Qué circunstancias históricas hicieron que esa combinación funcionara y se propagara?

Para responder a estas preguntas hay que investigar en la génesis del fenómeno radical y ahondar en la historia intelectual y social de los años cincuenta y sesenta. Porque aunque el radicalismo musulmán consiguió reconocimiento y peso en los setenta, su fisonomía se forjó durante las dos décadas anteriores” (pág.28)

Ficha Bibliográfica:

Sivam(1985), Emmanuel Sivam, “El Islam Radical. Teología medieval, política moderna", Ediciones Bellaterra, Biblioteca del Islam Contemporáneo nº 9, Barcelona, 1997, pág. 270, Tit.Orig: Radical Islam, Yale University, 1990.