martes, 26 de junio de 2007

A.Goldsworthy. El Ejército Romano

Este otro libro de Adrian Golsdworthy, que complementa perfectamente al anteriormente comentado (ver, al margen, etiqueta “Goldsworthy”) historia con detalle la evolución y organización de los ejércitos romanos, Sus campañas son acompañadas por planos y también se muestra la vida diaria de los soldados, equipo militar, y otros aspectos como lo que comían o sus creencias.

La edición está abundantemente ilustrada con mapas, fotografías de los lugares, y de escenas grabadas en monumentos alusivos a las victorias romanas.

El libro pasa revista a la evolución del ejército desde sus orígenes hasta la llamada “tardo antigüedad”. Un Glosario final ayuda a recopilar los principales conceptos, por ejemplo: “numerus: nombre otorgado a las unidades de soldados auxiliares irregulares durante el Principado. Más adelante, el título fue adoptado por algunas unidades de caballería” (pág. 215).

El grado de detalle es suficiente para que el lector alcance competencia en la comprensión de esta clase de milicias armadas que, a nuestros ojos, parecen más de aficionados que de soldados auténticos. No obstante los siglos pasados nos llevarían a cometer serios errores de comprensión si no adquiriéramos una visión más realista de la formación de aquellos soldados y sus generales. Pongo como ejemplo este fragmento donde se evidencia la dura formación a que todo soldado era obligado: “El entrenamiento con las armas empleaba un sistema copiado de las escuelas de gladiadores. Se erigía un poste de 1,82 metros y el recluta aprendía esgrima asestándole golpes, armado con una espada de madera y un escudo hecho de mimbres. Ambos eran de tamaño normal pero considerablemente más pesados que los auténticos. De este modo se practicaban los cortes, ataques y paradas reglamentarias, al mismo tiempo que el pesado equipo colaboraba a fortalecer los brazos. También se lanzaban pila utilizando el poste como diana; es posible que también existiese instrucción básica con otras armas, como hondas, arcos y diversas formas de artillería. Vegetius recomienda también a que todas las tropas se les enseñe a montar a caballo y a nadar.” (pág.81)

Si la lectura del libro anterior sobre “Grandes Generales del Ejército Romano” ha dejado al interesado con ganas de aprender más sobre los ejércitos de la antigüedad… éste libro será leído con atención y gran placer.

Goldsworthy(2003), Adrian Goldsworthy, “El ejército romano”, Akal, Grandes Temas, Madrid, 2005, www.akal.com, pp.224.