miércoles, 14 de noviembre de 2007

H. Mankell. Zapatos italianos

Ya he comentado al autor en el blog. Este libro está lejos del género policiaco, que lo hizo internacionalmente famoso. Sin embargo en él se encuentra el mismo sabor. Henning Mankell escribe bien y por lo tanto leerlo es un placer. “Escribir bien”, según lo entiendo, no supone sólo escribir de manera legible y amena sino expresar sentimientos y reflexiones que muchas veces tenemos en la cabeza… pero que no sabemos contar. “Escribir bien” es una fórmula sintética para describir a un autor que dice cosas que nos gustan o nos hacen pensar y que sabe crear un mundo imaginario que siendo irreal es, al leerlo, más real que las noticias de la radio escuchadas a diario.

En este libro Mankell nos cuenta la historia de un médico jubilado, retirado hace años de la profesión debido a un serio problema que tuvo en el ejercicio de ella y que vive en una isla del norte de Suecia semi aislado. Un hombre que decidió en un momento cortar amarras con su pasado y vivir en un presente perpetuo, hecho de rutinas sencillas y fenómenos atmosféricos siempre cíclicos. Sin embargo en un momento inesperado le empiezan a suceder cambios importantes y la novela nos muestra sus reacciones, a veces imprevisibles, frente a ellos.

Este libro no contiene muchos personajes. Cada uno tiene sus características definidas y no son sólo meros nombres que ilustran los diálogos; ninguno es una persona alegre, pero eso no es lo más importante. Todos nos parecen auténticos suecos, a veces enigmáticos y casi siempre enérgicos y autónomos. Personajes capaces de afrontar la soledad y que pueden romperse, si se hace extrema, sin pedir ayuda ni hablar demasiado. Toda novela está escrita con palabras, sin embargo, Mankell logra transmitirnos la sensación de los grandes silencios. Es un ambiente situado en el polo opuesto al talante mediterráneo; quizá por ello tenga un encanto especial para los que estamos de este lado. Nos trae el olor y los sonidos de un mundo extraño.

Leer libros como el comentado es equiparable perfectamente a viajar y a compartir la vida doméstica y los problemas de individuos muy diferentes a nosotros. Mankell abre una ventana por la que podemos mirar sin temor, aunque a veces encontremos que siendo tan distintos sin embargo no nos son radicalmente ajenos; hay un “aire de familia”, como diría Wittgenstein, sólo que en este caso se trata de la familia humana, tan diversa y a la vez tan idéntica.

¿A quién no le resuenan las reflexiones de este personaje de la novela?: “-A uno le hacen promesas sin cesar –prosiguió ella-. Nos hacemos promesas a nosotros mismos. Escuchamos las promesas de los demás. Los políticos nos hablan de una vida mejor para los que envejecen, de una sanidad donde nadie sufra en la espera. Los bancos nos prometen mejores intereses, los alimentos nos prometen mejor línea y las cremas nos garantizan una vejez con menos arrugas. La vida no consiste más que es navegar en nuestra pequeña embarcación cruzando un mar de promesas siempre cambiantes pero inagotables. ¿Cuántas de esas promesas recordamos? Olvidamos lo que queremos recordar y solemos recordar aquello de lo que más deseamos librarnos. Las promesas no cumplidas son como sombras que danzan a nuestro alrededor en el ocaso. Cuanto más me acerco a la vejez, más claras las veo….” (pág. 57)

Una última observación. Por favor, que el probable lector desprevenido no caiga en el error de leer la contratapa. Ese lugar donde la editorial nos hace una sucinta reseña del argumento con el fin, muy evidente, de invitarnos a comprar el libro. En este caso la redactó un enemigo del lector; alguien que puso por delante los fines crematísticos a la necesaria discreción para no arruinar la sorpresa inherente a la narración. ¿Verdad que sería criminal que una reseña de un libro policiaco se colocara en ella quien es el culpable desconocido? Pues algo así sucede con esta contratapa. Así que sugiero evitarla drásticamente para gozar mejor del libro. Si de mi dependiera echaría a patadas de la editorial a quien es capaz de confeccionar una contratapa tan desgraciada. Puede ser un buen vendedor, pero nada tiene que ver con el oficio de describir sin arruinar la futura lectura del texto.

Ficha Bibliográfica:

Mankell(2006), Henning Mankell, “Zapatos italianos”, Tusquets Editores, Colección Andanzas, www.tusquetseditores.com Barcelona, noviembre 2007, pp. 370. Tit.Orig: Italienska skor, Leopard Förlag AB, Estocolmo.

7 comentarios:

Anónimo dijo...

Hola!
M´ha agradat molt el comentari que fas d´Italienska skor de Mankell.Me l´estic llegint i m´agrada molt, la manera natural com ns va dibuixant el viure i el sentir de la parella retrobada, en la soledat de l´illa...
Gràcies
Imma

Brigantinus dijo...

Gracias. El libro me encantó.

glutoniana dijo...

Lo acabé añoche y me encantó, sabe escribir muy bien este hombre.

Lis dijo...

Entré a esta página buscando un comentario de este libro. En el 2011 lo leí y me cuesta encontrar otro libro que me atrape como este. Me encantaría una recomendación suya.
Muchas gracias, Lis

Lis dijo...

Entré a esta página buscando un comentario de este libro. En el 2011 lo leí y me cuesta encontrar otro libro que me atrape como este. Me encantaría una recomendación suya.
Muchas gracias, Lis

Carolus Brigantinus Barbatus dijo...

Hay muchos y de calidad, esta es la buena noticia; pero la mala es que hay muchísimos más espantosos que se limitan a seguir al pié de la letra una receta adquirida, probablemente, en algún "taller de escritura". Por lo de pronto los de Mankell entra en la primera categoría.

Lis dijo...

Si tiene razón hay mucho para leer, creo que hay que seleccionar o escuchar los comentarios.
Leí varios libros que me entusiasmaron, del Chileno Skarmetta " Un padre de película", de Baricco " Novecentto
, la leyenda del pianista" y del Austriaco Daniel Glatauer, "contra el viento del norte", novela espitolar del siglo XXI diría yo.
Voy a seguir mirando su página. hasta la próxima, LIS