jueves, 22 de febrero de 2007

Edmonds y Eidinow. Fischer


Bobby Fischer no necesita presentación, lo conoce todo el mundo aunque la mayoría no sepa jugar al ajedrez. La razón de su fama, que trasciende el ámbito del juego ciencia, se debe a la política. En una época de plena guerra fría Bobby desafió el predominio aplastante de los soviéticos en este campo, y en 1972, en Reykiavic, Fischer ganó a Boris Spasski alcanzando el grado de Campeón Mundial. Fue el acabose; en USA se vendieron en ese verano nada menos que un millón de juegos de ajedrez y el protagonista de la hazaña fue recibido por el presidente Nixon.

Otro aspecto que contribuyó a su fama fue su personalidad: extraña, hosca o simpática en diferentes ocasiones, y siempre inesperada en sus reacciones. Fischer creó un ambiente de extrema tensión durante el campeonato, a tal punto que tuvo que intervenir el mismísimo Henry Kissinger, consejero de Seguridad Nacional, para lograr que Bobby volviera al tablero que amenazaba seriamente con dejar.

Cuando sucedió este evento Fischer “genio volátil, fascinante y sorprendente, atractivo y repelente al mismo tiempo”, como escriben los autores, tenía sólo 29 años. Contra todos los pronósticos no volvió a jugar para defender su corona y sólo 20 años después, en 1992, volvió a encontrarse con su mismo antagonista, Spasski, por una millonaria suma. Torneo que por cierto volvió a ganar: “El match, dividido entre Belgrado y la pintoresca isla turística de Stveti Stefan en Montenegro, a orillas del Adriático, fue en muchos aspectos un triunfo de la obstinación de Fischer (así como de sus principios), pues se aplicaron las normas que Fischer había reclamado en 1974 a la FIDE. No obstante su participación en el match en plena guerra civil yugoslava violaba las sanciones de las Naciones Unidas; el Departamento del Tesoro de EEUU le informó con antelación de que violaría una Orden Ejecutiva (nº 12810) si el match continuaba adelante, un delito grave que conllevaba una fuerte multa y/o una pena de cárcel.

Hizo caso omiso de la advertencia. Fischer abrió su raído maletín de piel marrón y sacó la carta del Departamento del Tesoro. A continuación escupió sobre ella con precisión. Preguntado por los dos mejores jugadores del mundo, Karpov y Kasparov, les describió como “los perros más inmundos”. Desde EEUU se lanzó una orden de búsqueda y captura. Todavía es válida.” (pág.342)

Bobby desapareció de la escena internacional y sólo reaparece, hace poco, cuando cae preso en Japón por ser reclamado por las autoridades de su país que en su momento lo consideró un héroe, en virtud de la citada orden de búsqueda.

El famoso ajedrecista vuelve a escurrirse por los pelos de los largos brazos de su Estado. Así se puede leer en la enciclopedia Wikipedia, en la entrada referida a Bobby: “El 13 de julio de 2004, Fischer reapareció en público cuando, mientras pretendía ir a Filipinas desde Japón, fue detenido en el aeropuerto internacional de Narita por usar un pasaporte que el gobierno de los EE.UU. había cancelado. Las autoridades japonesas le recluyeron en espera de resolver el problema suscitado por la petición de extradición de EE.UU. El 15 de diciembre de ese mismo año, el gobierno islandés aceptó darle asilo político a Fischer en ese país, para así escapar a la extradición a Estados Unidos, y ordenó su traslado inmediato a Reykiavik, donde podría recibir una nueva ciudadanía. A pesar de las presiones del gobierno estadounidense, el 9 de marzo de 2005, aún encarcelado, recibió un pasaporte islandés como regalo por su 62 cumpleaños. El 21 de marzo, el parlamento islandés aprobó conceder la ciudadanía islandesa a Bobby Fischer, con 40 votos a favor y dos abstenciones, y tres días después, tras ocho meses de penosa detención, fue puesto en libertad y deportado a Islandia,…”

Como se ve aventura no le falta a este genio atrabiliario, además de buenos amigos y admiradores. Fischer ha aportado al ajedrez no sólo grandes partidas, además fue de los primeros en reivindicar un mejor nivel económico para los grandes maestros en los torneos mundiales (cosa que es muy importante para el desarrollo continuo de este juego, deporte, arte y ciencia a la vez). Y por si fuera poco también introdujo modificaciones importantes en la contabilización del tiempo del juego e incluso creó una alternativa al ajedrez tradicional, con las mismas piezas, tablero y reglas, pero con un orden de partida diferente. Alternativa que lleva su nombre y se sigue jugando, lo que demuestra que no fue un invento absurdo.

El libro está pensado para el público en general, y no necesita conocimientos de ajedrez (aunque, por supuesto, si se tienen se aprovechará más). Recorre toda la vida de Fischer, y revela datos que muchos desconocerán, como, por ejemplo, que la madre de Bobby fue espiada durante muchos años por el FBI.

Un libro interesante; para leer como una novela; que por cierto el material que ofrece no tendría en nada que desdeñar el guión pensado por un imaginativo autor.

Ficha Bibliográfica:

Edmonds(2004), David Edmonds y John Eidinow, "Bobby Fischer se fue a la guerra", Debate , Barcelona, junio 2006, pp.383 Tit.Orig: Bobby Fischer goes to War, Faber & Faber, London, 2004.