Albert Speer y sus Memorias.

Albert Speer es con mucho el personaje más interesante del III Reich nazi, luego de Hitler. No obstante su suerte fue mucho mejor, no se suicidó, no lo ahorcaron como a otros dirigentes principales, sólo fue condenado a 20 años de prisión y en la cárcel escribió sus memorias, donde toma adecuada distancia respecto de su führer.
Speer fue un muy capaz, y además un gran “encantador de serpientes”; no sólo encandiló a Hitler sino también a los aliados, una vez derrotada Alemania. Todo eso con ser el que dirigió la industria armamentística de los últimos años de su país, y por lo tanto fue el responsable directo de la resistencia del régimen y de todos los asesinatos que se cometieron, por su prolongación, en ese tiempo (asesinatos y crueldades que no fueron menores que las de otras épocas sino comparativamente mucho mayores).
Amigo íntimo de Hitler, confidente de la que fue después su mujer, con acceso directo al más privado círculo de las amistades de los jerarcas nazis, resulta increíble (vista la situación con ojos de principios del siglo XXI) que este hombre haya salido tan bien parado de la contienda donde su patria termino asolada e invadida completamente por los aliados.
Speer murió recién en 1981 y fue el único gran dirigente nazi que tuvo oportunidad de observar el mundo posterior a su mundo. Preso en Spaundau hasta 1966, fue liberado y vivió tranquilamente sus últimos años. Si Dios no lo castigó a posteriori, sería el ejemplo perfecto de que los malos, si son inteligentes y tienen don de gentes, pueden prosperar perfectamente en este planeta; y si pierden, se van unos años a la sombra… y a escribir sus memorias como un buen patriarca.
De todas maneras tengo que aclarar que estas reflexiones las hago luego de haberlas leído y haber superado la sensación de franqueza y hasta ¡humanidad! que contienen. Es una crónica de la locura nazi hecha desde adentro con cariño, y sorteando perfectamente toda implicación personal, ya que a un arquitecto primero y ministro de armamento después no se lo puede pedir otra cosa que ser eficaz en su tarea; sin odio ni rencor, como si se tratara de dirigir una gigantesca ONG.
Un hombre que hace una severa contrición de sus pecados: “Siempre consideré una virtud en extremo deseable ser capaz de ver la realidad y no dejarse llevar por ideas delirantes. No obstante, cuando reflexiono sobre mi vida antes de ingresar en prisión, veo que en ningún momento me libré de las visiones engañosas” (Pág.529) Estoy seguro que de haber estado en ese momento en su compañía, habría meneado la cabeza comprensivamente y quizá hasta lo habría acompañado con un “suele sucedernos estas cosas ...”.
Si uno no mantiene una atención vigilante sobre la clase de visiones que en la época se alimentaban, se comprende perfectamente que el pobre Speer, un hombre listo y dedicado a su vocación, haya, como tantos alemanes, caído en las redes de su maligno führer.
Otro pequeño fragmento de sus memorias: “Tanto Hitler como nosotros, teníamos la esperanza de que la nueva arma, la V 1, causaría terror y confusión en el campo enemigo. Sobrestimábamos su efecto. La verdad es que yo sentía cierta prevención por la escasa velocidad de estas bombas volantes, por lo que aconsejé a Hitler que sólo permitiera que se lanzaran cuando hubiera nubes muy bajas” (Pág..641) y unas páginas más allá selecciono este otro: El 11 de noviembre tuve que añadir un nuevo aviso de alarma a mi memoria sobre las carencias de la industria del carburante: hacía más de seis semanas que el territorio del Ruhr se encontraba prácticamente incomunicado. Escribí a Hitler que “dada la estructura económica general del Reich, resulta evidente que, a la larga, la pérdida de la zona industrial de Renania y Westfalia sería insoportable tanto para la economía alemana como para continuar con éxito la guerra […] Varias fabricas de armamento de importancia capital se encuentran al borde de la paralización y en las presentes circunstancias no existe posibilidad de evitarlas”.
Añadí que, como el carbón ya no podía ser transportado al resto del territorio del Reich, las existencias con que contaban los ferrocarriles disminuían rápidamente, las fábricas de gas amenazaban detenerse, las de aceites y margarinas tampoco podrían seguir trabajando y hasta las entregas de coque a los hospitales eran insuficientes”. (Pág..743).
Como se puede ver, el ministro Speer estaba en todo, y advertía sensatamente que las posibilidades de continuar la guerra se estaban agotando. Esto lo escribía mientras esas mismas fábricas trabajan con mano de obra esclava, que moría rápidamente y con la misma velocidad era sustituida; los campos de exterminio trabajan a pleno y las zonas invadidas seguían siendo expoliadas brutalmente. Pero el Sr. Ministro no veía nada, a pesar de viajar por toda Alemania constantemente, y se limitaba a informar que las cosas no iban bien, y que era muy probable que fueran peor.
Sin embargo sus memorias son tan inteligentes como lo fue, seguramente, su autor; y uno se deja arrastrar por la historia narrada en directo, sin darse cuenta. Al final el lector se alegra de que Speer se haya salvado, casi sin darse cuenta de lo que siente. Y hasta la pena de 20 años parece una enormidad. Por eso me obligo a escribir este largo comentario; no sea cosa que el lector desprevenido sea cogido por el “Síndrome de Estocolmo” y termine pensando que, al fin de cuentas, existieron personas capaces y decentes en algún escalón del Estado Nazi.
Ficha Bibliográfica:
Speer(1969, Albert Speer, "Memorias", Edit. El Acantilado, Barcelona, 1ra. edic. noviembre del 2001, 2da. reimpresión abril de 2002, pp. 932, www.elacantilado.com, Tit.Orig: Erinnerungen. 1969 by Ullstein Buchverlage GmbH & Co.
Comentarios
En www.marcjimenez.com he publicado un extracto "Adolf Hitler y Albert Speer"
...La fotografía revelaba una intimidad que no era imaginable entre Hitler y cualquier otro de sus paladines...
realmente encandiló a Hitler?
Según su biógrafa, Gitta Sereny, ese arrepentimiento fue verdadero , pero más allá de colmar un vacío de su propio espíritu, cumplida la condena no tenía ninguna obligación para ello.-
http://isidorovr.blogspot.com/
El que lea sus memorias tendrá dificultades para sustraerse a su "encanto". Así que recomiendo leerlo teniendo en cuenta lo que pasaba en Alemania en esos momentos. Si no se pierde perspectiva, creo.
Esto es muy difícil de decidir. Más bien... imposible. La Historia está llena de especulaciones similares.
¿Entonces nada se puede decir que no sean puras tonterías?
En absoluto, creo. Podemos juzgar, con todo el relativismo que da el marco de nuestra época y de nuestros conocimientos del pasado.
¿Es válido utilizar esclavos como mano de obra en pleno siglo XX y en un país puntero?
Pienso que no. Speer sí lo hizo. Los trabajadores en sus fábricas eran prisioneros obligados, y no solían durar más de tres meses por las pésimas condiciones de salubridad y seguridad. Eran esclavos condenados a muerte. y Speer miró para otro lado.
Durante años el régimen nazi sojuzgó a los que no pensaban como él, los aniquiló, esterilizó o los hizo pudrirse en las cárceles... y Speer miró para otro lado.
Los judíos, los gitanos y otras minorías eran liquidadas en Polonia, en otros países y trasladados a los campos de concentración para la solución final... y Speer miró para otro lado.
No se enteró de lo malo, y se benefició de la simpatía, la benevolencia y los privilegios que le otorgó Hitler. Y luego se fue "de rositas" en Nüremberg mientras sus colegas eran suspendidos de cuerdas hasta morir.
De estas cosas, creo, se puede opinar.
Disculpen si ofendo a alguien. Pero imaginen que hubiera hecho Einstein, o cualquier otro genio en la posición de Speer.
Un abrazo.
Todos demonizados por el "holocausto"... Ese holocausto que nunca acaba, aún habiendo acabado la guerra, podían hablar también de los alemanes que fueron asesinados cruelmente por soviéticos o aliados, esos que son tan buenos en los libros y películas de la versión oficial...
El caso es que capitalistas y comunistas han sido la misma idea, ya que ambas comparten una meta, que es la conquista absoluta del estado, y el uso de la violencia y la calumnia y mentira como métodos de paz...
Que si, que en alemania no fueron todo cosas bonitas. Pero desde luego, montarse el circo de los campos de exterminio, está claro con que fin lo hicieron.
Montar una enorme cortina de humo, para que los "pobrecitos judios" tuvieran una nación justo en el corazón del islamismo y a su vez del petróleo. Ese islamismo, amigo del III Reich, que después de 60 años de guerra aún no ha firmado la paz con los judios y su capitalismo.
Por otro lado es comprensible que el Holocausto siga llamando la atención. No sólo por los muertos (en las hambrunas que provocó Stalin, en Ucrania no murieron menos de 6 millones de personas, y probablemente 9), sino por el método empleado, por el trámite del papeleo, los transportes, la organización, el reciclado de las posesiones muebles e inmuebles de los asesinados, incluyendo partes de su cuerpo...
Muertos ha habido y habrá, matanzas de toda clase ha habido y habrá, pero dificilmente se olvidará una hecha con un criterio tan moderno de eficacia y economía.
De la misma manera que no nos impresionan tanto los muertos en carretera que uno sólo que ha sido violado, cortado en pedacitos y luego comido. Los humanos somos así, privilegiamos los detalles sobre los grandes números :-)
España también fue estúpida, cuando descubrieron América no se les ocurrió otra cosa que expulsar a los judíos. O sea, se crea la empresa y se despide al gestor, yendo a parar gran parte del oro americano a manos de los usureros genoveses. Genial. España se arruinó y Alemania fue arrasada y dividida. El Comunismo se comió medio mundo, los judíos obtuvieron un estado propio generando un conflicto que llega hasta nuestros días.
Vivan los grandes estrategas.
Lo recomiendo, excelente libro.
Maria Elena