miércoles, 7 de marzo de 2007

J.K.Galbraith. La economía del fraude inocente

Me gustaría llamar la atención sobre un pequeño librito que se lee en un periquete (lo cual deja bastante tiempo para releerlo, porque su aparente sencillez y claridad es en realidad un inteligente resumen, muy resumido por cierto, de los males invisibles que nos aquejan). Se trata de uno de los últimos escritos por John Kenneth Galbraith, economista y político que posiblemente la mayoría de los lectores de este blog (una selecta minoría de minorías) tendrán noticia. Esta interesante figura de nuestro tiempo falleció el 29 de abril del 2006 y con él se fue un trozo importante de nuestra historia reciente. Y para aquellos que no tengan idea de quien hablo, aquí transcribo un fragmento, muy pequeño de su biografía: “Consejero de los presidentes Roosevelt, Truman, Kennedy y Clinton; y asesor de los candidatos demócratas McCarthy y McGovern. Profesor del candidato presidencial demócrata en 1952 y 1956 Adlai Stevenson. Director de la Oficina del departamento Estatal de Política Económica (1946). Editor de la revista Fortune (1943-1948). Embajador en la India (1961-1963) bajo mandato de Kennedy. Presidente del National Institute of Arts and Letters (1984-1987). En 1972, es elegido presidente de la American Economic Association. También formaba parte de la agrupación Americans for Democratic Action (1967)” (extraído de http://www.eumed.net/cursecon/economistas/galbraith.htm).

Como podéis apreciar Galbraith da para mucho. Pues bien, este libro publicado en el 2004 en su lengua original, tiene sólo 119 páginas, incluyendo el índice y siete de libros y escritos del autor, escrito con letra grande, que se agradece para los que pasan de los cuarenta, y en un estilo tan sencillo que sólo es propio de los grandes profesores que ya no pretenden impresionar a nadie porque están al cabo de la calle en lo que a honores se refiere.

Es un libro impactante, no porque revele escándalos ni acuerdos secretos sino porque muestra que hay un inmenso fraude en nuestra sociedad, tan gigantesco que incluso aquellos que participan activamente se lo creen (de ahí el adjetivo de “inocente” con que califica a este fraude). Se habla de economía de mercado, como entidad multipolar que gobierna los movimientos de las empresas y los flujos de capital, y según Galbraith ésta no existe, y hace ya mucho tiempo que dejó nuestro planeta. Son las grandes corporaciones las que dominan y manipulan al mercado y a los Estados. Estas corporaciones no están al servicio del mercado, ni del consumidor, sino que lo organizan para crecer más y más, persiguiendo sus propios objetivos de desarrollo. Objetivos plutocráticos y políticos aunque en ellas lo político no es esencial, sino sólo una forma más de intervenir y dominar el mercado. La importancia de la clase empresarial dirigente se hace visible, de tanto en tanto, en los grandes escándalos como los de Enron, Worldcom o Arthur Andersen; éstos desgarran temporalmente la niebla que cubre la cúpula del poder y permite observar sus entrañas a los simples mortales.

Sinceramente yo soy un admirador del mundo libre, el que es fruto de siglos de luchas contra los poderes de la monarquía y la iglesia; un mundo que ofrece posibilidades a los humanos que recuerdan y a la vez mejoran los gloriosos momentos de la humanidad prefeudal cuando el mundo antiguo parecía alcanzar un desarrollo sostenido en paz y creciente libertad; por eso presto atención a las voces autorizadas (autorizadas por la experiencia política y el esfuerzo intelectual en entender los entresijos de nuestro mundo), y tengo que decir que este pequeño libro de Galbraith contiene suficiente materia de reflexión como para alertarnos sobre aquello tan cotidiano que ni siquiera somos consciente de que permanece.

Extraigo un párrafo de este sugerente texto: “La soberanía del consumidor es, quiero repetir, una idea que todavía se considera válida en las facultades de economía y, por lo general, se apela a ella para defender el actual sistema económico. Los académicos están apegados a sus curvas y ecuaciones. En alguna ocasión, describir lo que ocurre en realidad me convirtió en objeto de las críticas de adustos expertos en la materia, que me indicaron que la publicidad y las técnicas de venta eran absolutamente irrelevantes. La curva de la demanda estaba en lo cierto: quien llevaba la batuta era el consumidor. Una y otra vez se me recordó con severidad que incluso la todopoderosa Ford Motor Company no había conseguido convencer a los consumidores de que compraran el Edsel, el sofisticado automóvil bautizado en memoria del antiguo presidente de la compañía Edsel Ford. El Edsel era una prueba de la soberanía del consumidor, cuyo poder ni siquiera un Ford podía subvertir.

La creencia en una economía de mercado en al que el consumidor es soberano es uno de los mayores fraudes de nuestra época. La verdad es que nadie intenta vender nada sin procurar también dirigir y controlar su respuesta.” (pág.32)

El libro se despide con melancólicas palabras, que dada la edad del autor, tienen toda la característica de las últimas palabras de un sabio (o lo más parecido a ello que puede existir en nuestra época); reconoce el progreso humano y el tremendo adelanto de nuestros tiempos, pero alerta contra las nuevas guerras y las masacres que nos esperan. No obstante, como no podía dejar de ser para un pensador y a la vez protagonista de muchas luchas políticas, termina afirmando que es posible hallar soluciones. Soluciones que surjan de la combinación de pensamiento y acción. Unámonos a su optimismo, necesario para seguir en la brecha, pero recelando de aquellos que nos venden verdades hechas, provengan del radicalismo religioso, del nacionalismo político o del integrismo académico. Una actitud de cierta distancia crítica es necesaria en un mundo agitado por demasiadas pasiones ideológicas.

Ficha Bibliográfica:

Galbraith(2004), John Kenneth Galbraith, "La economía del fraude inocente. La verdad de nuestro tiempo", Crítica, Barcelona, 2004, pp.119, www.ed-critica.es, Tit.Orig: The Economics of innocent fraud. Truth for Our Time, Houghton Mifflin Company

Nota: sobre otro libro de Galbraith "Con nombre propio" ver en el Cajón de Watson

3 comentarios:

Aristócrata dijo...

"nadie intenta vender nada sin procurar también dirigir y controlar su respuesta.” (pág.32)

Justamente estas palabras eran las que quería leer desde hace tiempo.

Ayer estuve apuntito de comprar este libro pero al final elegir el del crack 29 del mismo autor así que cuando lo termine (2 semanas max) ya te opinare sobre él.

Yo también opino sobre libros em galego en mi blog, quizas te pueda interesar:

http://o-acho-galego.blogspot.com/

Animo en tu lucha contra la ignorancia ;)

C. Brigantinus Barbatus dijo...

Gracias por tus palabras... ¡por supuesto que miraré tu blog! :-)

Carolus Brigantinus Barbatus dijo...

He releído nuevamente este libro. Lo que opino, en la línea de la entrada principal, está en: http://www.facebook.com/groups/279575965395705/