martes, 8 de mayo de 2007

H.V.Glasenapp. El Budismo una religión sin Dios


Hoy menciono un texto que debe ser tenido en cuenta por aquellos lectores interesados en historia de las religiones, y en particular el Budismo. Helmut von Glasenapp fue un erudito del tema (1891-1963) y éste libro, en particular, resultará muy útil tanto para creyentes como para escépticos, ya que ofrece una perspectiva real, pero ignorada, de una religión extendida por el mundo (últimamente con gran desarrollo en los países más adelantados) y radicalmente diferente a las semíticas, con el cristianismo incluído.

Hay un artículo en el antiguo web-magazine "Casi Nada" ya desaparecido, y, por suerte reconstruido en Opinatio.com, ver http://solotxt.brinkster.net/csn/080502.htm que puede arrojar un poco de luz sobre las profundas diferencias entre estas religiones.

Este libro es uno de los pocos traducidos de Von Glasenapp, doctorado en 1914 por la Universidad de Berlín, con una tesis titulada "La enseñanza del karma en la filosofía de los Jainas"; cosa lamentable, si no fuera porque la costumbre de no tener las fuentes "a mano" ya es una depresiva tradición para el estudioso en nuestra lengua. Siempre es recomendable leer a los grandes investigadores del tema que nos atrae, independientemente de que, a veces, su antigüedad no nos proporcione los últimos resultados de los estudios actuales. No obstante, esa falta de información puede ser rápidamente solucionada, y en cambio el estudioso clásico ofrece una perspectiva global que nos da una perspectiva muy enriquecedora.

En el caso del Budismo, éste nunca ha negado la existencia de dioses personales, parecidos a los santos cristianos, y en la práctica devocional de sus diversas ramas se puede apreciar este reconocimiento; pero lo que lo distingue de las religiones semíticas es su negación de la existencia de un Dios "creador y regidor eterno del mundo" (pág.13)

De esta manera, el Budismo, una religión quinientos años más antigua que el Cristianismo, se acerca más a la mentalidad moderna escéptica y quizá ello contribuya a explicar la atracción que genera en muchos sectores que si bien rechazan una cosmogonía creacionista, echan a faltar una religión que de sentido trascendente a la propia existencia.

En realidad, la existencia de Dios, como principio creador del Universo, no parece un problema que preocupe mucho en la vida cotidiana. Parece más un capítulo de Astronomía que algo de interés vital. Lo que convierte a la hipótesis creacionista en algo mucho más cercano (y por lo tanto en algo que puede influir en la política y en la cultura) es la segunda parte de ésta: la consecuencia de que si existe un Dios creador, éste ha subsistido a su creación (cosa que no parece inevitable) y además rige el Universo conforme a una ley, o a una serie de decretos, que organizan la vida social y personal de los humanos.

Con otras palabras; lo que hace de la hipótesis creacionista, o también llamada del "diseño inteligente", verdadera "dinamita sociológica" es que postula un monarca absoluto con leyes inamovibles (y que por lo tanto reciben el nombre consagrado de "naturales") capaz de influír en la vida humana hasta en sus más íntimos recovecos.

Si se me permite la comparación, sin ánimo de herir ninguna sensibilidad religiosa (por supuesto; jamás me atrevería a ello), el Dios de las religiones semíticas es un "Gran Hermano" que nos vigila y nos cuida, o que nos cuida y por lo tanto nos vigila.

Naturalmente esta segunda parte de la hipótesis se basa en la primera; de ahí extrae su poder de convicción (ya que si aceptáramos la existencia de un Dios legislador que no fuese creador del Universo, sino una entidad, entre millones similares, particularmente poderosa, la posibilidad de discutir tal poder y de acatar sus decretos… crecería verticalmente).

No obstante la primera parte no necesita de la segunda. Se puede aceptar el supuesto de un Dios creador… y que luego de una prolongada existencia… desapareció; dejando toda la maquinaria en marcha. Cómo el creador de una magnifica orquesta que luego puede funcionar ya, sin su director.

Se me dirá que esta posibilidad es poco creíble, pero hasta el más devoto debería reconocer, me parece, que el sentimiento de "extrañeza" es cuestión de costumbre; una vez que la pensamos varias veces, nos parece más y más razonable.

Yo no tomo partido. Me inclino por la posición de un personaje, también no-existente, al que admiro: Sherlock Holmes; y como él, hipótesis no hago mientras no tenga más datos.

Pero si nos pusiéramos a imaginar, creo que hay muchas alternativas igualmente lógicas a las conocidas por esta parte del mundo; y quizá por eso es que los misioneros cristianos tuvieron muchas dificultades para hacer conversos entre los países budistas. Eran bien recibidos y atendidos; no se ejercía ninguna violencia contra ellos, ya que eran reconocidos como hombres sabios y benévolos (o por lo menos algunos, los más famosos), pero tampoco se les hacía mucho caso cuando intentaban convencer a partir de los supuestos ya conocidos. Para un budista convencido, preguntarse por un legislador de origen divino es ocioso; él sabe que existe una ley universal: el karma, la ley moral de causa y efecto, que provoca iguales o mejores resultados que una ley divina y que además tiene la virtud de funcionar sola, como la ley de gravedad, sin necesidad de que nadie la aplique o se haga cargo de su funcionamiento.

Por otro lado cuando a Buda se le preguntaba por el origen del Universo, según tengo entendido, no hacía mucho caso de la pregunta. Entendía que no era pertinente para su misión: que consistía en informar a sus semejantes sobre la omnipresencia del dolor, y como se podía evitar a partir de la condición humana normal.

Creo, que como ya es habitual en estos pequeños comentarios que hago a los libros que leo, o he leído, otra vez me fui por las ramas. Es difícil concentrarse en algo, cuando adviertes hilos que conectan ese algo con otras cosas no menos interesantes; pero ciñéndome al texto de hoy, Von Glasenapp muestra como los antiguos indios, aquellos que dieron origen al Budismo, no negaban a los dioses, sólo que los consideraban mortales, eso sí con un lapso de caducidad mayor que la vida humana, pero tampoco nada asombroso si se considera la inmensa cantidad de años que el Universo dispone para vivir su vida.

¿Y que pasa cuando a los dioses se les acaba su tiempo de privilegios? Pues que "los dioses indios pierden posteriormente su posición" (pág.33) a diferencia de los ángeles y los santos, y que vuelven a la rueda de las reencarnaciones ocupando posiciones muy inferiores a las que disfrutaron durante su apogeo.

Este punto de vista, curiosamente, también liga bastante con la mentalidad moderna, que se resiste a aceptar posiciones fijas, inmutables, en cualquier aspecto del Universo. Todo cambia, todo se transforma, y lo santos también; vendría ser, en forma muy resumida, la idea central que Von Glasenapp cuenta con lujo de detalles y que, según él, es propia del Budismo.

Deberíamos habituarnos, me parece, a leer y a pensar si tomar inmediatamente partido. Identificarnos con un bando es placentero, pero venenoso para nuestra inteligencia. Esto no quita que uno no tenga sus preferencias y por supuesto sus principios; pero intentar, por lo menos, suspender el juicio mientras se lee un libro sobre una materia nueva, genera un momento de incertidumbre que si bien puede ser ligeramente incómoda, abre los sentidos a nuevas percepciones de la realidad.

La capacidad de mantenernos en ese "limbo" de ambigüedad depende, como tantas otras cosas, de nuestra autoconfianza. De la seguridad que tengamos y de que ésta confianza resulte de ideas muy reflexionadas, contrastadas, rumiadas casi y no sólo de una creencia de origen remoto, infantil, que se instaló por otros y que necesita de otros para mantenerse en su lugar.

Naturalmente hay muchas diferencias entre los humanos y no está nada mal que así sea. Ignorando el plan general (o lo que se le parezca), tampoco es cosa de emitir juicios apresurados, y por ello y otras razones, igualmente buenas, pero que prefiero omitir para no convertir este comentario en un tratado al estilo "germano", es que propongo este libro como una herramienta útil dentro de una biblioteca ideal.

Ficha Bibliográfica:

Glasenapp(1954), Helmut von Glasenapp, "El Budismo una religión sin Dios", Barral Editores, Biblioteca de Balance, Barcelona, 1974, pp. 165, Tit.Orig: Buddhismus und Gottesideee. Alfred Kröner Verlag. Traducción Francisco Tola