viernes, 10 de septiembre de 2010

Chandler, Trapiello, y más.

¡Se acabó el verano! ... y menudo otoño nos espera: Elecciones en Cataluña (con la consabida campaña electoral, siempre dirigida a las personas de menor coeficiente mental, y que tenemos que soportar todos con estóica paciencia); crisis económica y un gobierno dándo palos de ciego (¡ojo! a veces se acierta con este método) y una situación internacional que, como siempre, está que arde. Para esta época nada mejor que sumergirse en la lectura, o relectura, de Raymond Chandler en un excelente libro que acabo de encontrar (y eso que van por la tercera edición) ¿Quién no conoce al detective Marlowe, siempre solitario, algo cínico y como corresponde a una persona inteligente, completamente escéptico? Pues aquí lo tengo todo, incluyendo dos cuentos que nunca he leído: "El confidente", de 1934 y "El Lápiz", publicado luego de su muerte en 1961). Para mi Raymond Chandler tiene la virtud de reconciliarme con el género humano; es una señal divina de que en cada generación siempre hay alguien que se salva.
Lo que escribo arriba es una exageración evidente, pienso, mientras termino otro libro digno de la mejor biblioteca: "Las armas y las letras" de un escritor que he conocido hace poco, pero que han bastado sólo dos libros de él, para reconocerlo como importante (el otro libro a que me refiero es "Los amigos del crimen perfecto"). Trapiello es para mi un descubrimiento tardío, y me felicito de seguir teniéndolos. Es evidente que una persona no puede abarcar todo lo bueno que se publica (recuerdo, por lo certero, la famosa Ley de Sturgeon: "El 90% de cualquier cosa es basura"). Ni sueño intentarlo; por eso aún conservo el placer de un nuevo descubrimiento. Con el 10% me basta y puedo ahogarme en un mar de calidad, en nuevos autores, como aquel que eligió morir arrojándose a una cuba de buen vino.
Los otros dos libros que menciono, son para los especialistas en la Guerra Civil española. "Los negocios de la guerra" es muy curioso porque está escrito por dos profesores de la Universidad de Copenhague, especialistas en la historia de Grecia y Turquía, Morten Heiberg y Mogens Pelt. Para estas latitudes nos resulta grato aprovechar el trabajo de los dos eruditos daneses y enterarnos, así, que el nazi Göring permitió el envío de armas a los republicanos, incluso a los anarquistas, a cambio del oro que necesitaba para financiar su programa de rearme, que dirigía en esos tiempos. Los griegos fueron los intermediarios ideales y también recibieron una suculenta parte de la tarta, a cambio de sus favores. ¡Ah! ¡Los caminos del Señor son inexplicables! debería pensar don Paco Franco que hacía protestar inutilmente a su embajador en Berlín.
El último libro que he terminado de leer "La Batalla del Wolframio" de un estudioso español, Joan María Thomàs, trata de las relaciones, tormentosas por cierto, entre EEUU y nuestro país en el período de 1941 a 1947. Un sector importante de la opinión pública norteamericana tenía muy mala opinión de nuestro dictador más mundialmente conocido, pero el Departamento de Estado y sobre todo el Alto Estado Mayor opinaba lo contrario. Franco era mejor neutral que amigo inseparable del Eje, ya que pensarlo como "aliado" resultaba impasable hasta para las mentalidades más cínicas. Así que esta parte de la historia es muy amena, como siempre sucede cuando gana el malo. Recomendable para especialistas y aficionados todo terreno. Luego, para desengrasarse... acordaos ¡volver a Marlowe!

*Raymond Chandler, "Todo Marlowe" RBA. Serie Negra, 3ra. edición, marzo 2010, Barcelona.
*Andrés Trapiello, "Las armas y las letras. Literatura y Guerra Civil (1936-1939)",  Destino, 2010, Barcelona.
*Morten Heiberg y Mogens Pelt, "Los negocios de la guerra. Armas nazis para la República española". Crítica, 2005, Barcelona.
*Joan María Thomàs, "La Batalla del Wolframio. Estados Unidos y España de Pearl Harbor a la Guerra Fría (1941-1947), Cátedra, 2010, Madrid.

3 comentarios:

Jesús Ruiz Pérez dijo...

¿Por qué seremos sólo una minoría
los capaces de entusiasmarnos con cuatro libros como los que recomiendas?
¿Quizás nos hemos esforzado en aprender una especie de ciencia estética-sentimental?
Sólo echo de menos,
quizás sacrificadas en aras de la brevedad,
tus razones / pasiones para adorar a Raymond Chandler.

C. Brigantinus Barbatus dijo...

¿Chandler? Sobre todo me gusta su humor, su percepción de las personas, sus descripciones, que nunca cansan y que, por el contrario, cobran nueva vida con cada relectura.

Anónimo dijo...

Caroluuuuusss, vuelveeeeee....aunque sólo sea por aquello de la Navidad, hombre de dió