A. Larsson. Sangre derramada
Acabé su segundo libro (publicado por estas tierras). ¡Excelente!
La incorporo a mi galería de autores preferidos. Después de "Aurora Boreal" suponía que me encontraría con algo parecido; y así fué. Pero también es distinto... como debe ser.
Para empezar diré que es una novela donde el paisaje y sus habitantes están intimamente ligados a los personajes de la trama. No se puede hacer la operación (imaginativa) de trasladarlos a otro escenario y ver lo que se mantiene. Por lo tanto leerla es parecido a visitar el lugar, amparado en un vecino querido, y poder entrar en la vida privada del pueblo, sin los reparos que cualquiera levanta frente a la observación de un extraño.
Lo delicioso de esta novela, para los amantes del género, es que la policía es de lo más verídica; casi la misma que podemos suponer que tenemos cerca de nuestra casa. Nada de "inspectores" imaginativos y extravagantes, ni de recursos sofisticados, ni de casualidades que hagan saltar la liebre a una investigación empantanada. Todo es sencillo, pero no elemental.
Las relaciones humanas son siempre complicadas: aquí, en la tierra, y en el paraíso o en el infierno. Uno siempre se lamenta de la ingenuidad de nuestros lejanos antepasados que imaginaron un mundo, en el más allá, dónde los humanos viven en perpetua adoración o castigo.
Si existiera algo así, aunque en forma etérea o fantasmal, seguiríamos chinchándonos los unos a los otros; habría quienes se acercarían más a Dios buscándole hacer la pelota y quienes se alejarían de él, en una forma de anarquismo celestial.
Lo mismo en el infierno: tendríamos de todo, y al igual que en los campos de concentración nazis, habría algun condenado que estaría muy bien alimentado y cómodo frente a una mayoría que la pasaría mal. Estaría el torturador bueno, el malo, el perverso y el indiferente, capaz de cumplir su labor, pero sin ensañamiento y sólo durante su horario de trabajo.
Lo mismo sucede en un pueblo perdido, cerca del polo norte, que en la "gran manzana" yanqui o en los desiertos calcinados, dónde pequeños grupos humanos sobreviven al costado de una exigúa fuente de agua. Éste es le mensaje subliminal que nos deja el libro. Y el reconocimiento de esa fraternidad humana en el pecado y la virtud no quita nada de interés a la novela: al contrario, la hace más fascinante.
Creo que un gran escritor es una bendición divina; y Asa Larrson se merece nuestras preces... aunque no tenga más remedio que matar, por partida doble, a dos inteligentes pastores protestantes. En realidad son cinco los muertos, pero no seré yo el que explique quienes son, por qué mueren y cuándo sucede. Sólo me permito agregar que tres son asesinados y dos se suicidan; sin embargo el cuento que la autora nos dedica trasunta una gran paz, así como amor por la naturaleza y sus criaturas. Que además de ellos estemos nosotros... debe ser consecuencia de un inexcrutable designio del Señor; del cual nos beneficiamos muchas veces, sin merecerlo casi nunca.
La incorporo a mi galería de autores preferidos. Después de "Aurora Boreal" suponía que me encontraría con algo parecido; y así fué. Pero también es distinto... como debe ser.
Para empezar diré que es una novela donde el paisaje y sus habitantes están intimamente ligados a los personajes de la trama. No se puede hacer la operación (imaginativa) de trasladarlos a otro escenario y ver lo que se mantiene. Por lo tanto leerla es parecido a visitar el lugar, amparado en un vecino querido, y poder entrar en la vida privada del pueblo, sin los reparos que cualquiera levanta frente a la observación de un extraño.
Lo delicioso de esta novela, para los amantes del género, es que la policía es de lo más verídica; casi la misma que podemos suponer que tenemos cerca de nuestra casa. Nada de "inspectores" imaginativos y extravagantes, ni de recursos sofisticados, ni de casualidades que hagan saltar la liebre a una investigación empantanada. Todo es sencillo, pero no elemental.
Las relaciones humanas son siempre complicadas: aquí, en la tierra, y en el paraíso o en el infierno. Uno siempre se lamenta de la ingenuidad de nuestros lejanos antepasados que imaginaron un mundo, en el más allá, dónde los humanos viven en perpetua adoración o castigo.
Si existiera algo así, aunque en forma etérea o fantasmal, seguiríamos chinchándonos los unos a los otros; habría quienes se acercarían más a Dios buscándole hacer la pelota y quienes se alejarían de él, en una forma de anarquismo celestial.
Lo mismo en el infierno: tendríamos de todo, y al igual que en los campos de concentración nazis, habría algun condenado que estaría muy bien alimentado y cómodo frente a una mayoría que la pasaría mal. Estaría el torturador bueno, el malo, el perverso y el indiferente, capaz de cumplir su labor, pero sin ensañamiento y sólo durante su horario de trabajo.
Lo mismo sucede en un pueblo perdido, cerca del polo norte, que en la "gran manzana" yanqui o en los desiertos calcinados, dónde pequeños grupos humanos sobreviven al costado de una exigúa fuente de agua. Éste es le mensaje subliminal que nos deja el libro. Y el reconocimiento de esa fraternidad humana en el pecado y la virtud no quita nada de interés a la novela: al contrario, la hace más fascinante.
Creo que un gran escritor es una bendición divina; y Asa Larrson se merece nuestras preces... aunque no tenga más remedio que matar, por partida doble, a dos inteligentes pastores protestantes. En realidad son cinco los muertos, pero no seré yo el que explique quienes son, por qué mueren y cuándo sucede. Sólo me permito agregar que tres son asesinados y dos se suicidan; sin embargo el cuento que la autora nos dedica trasunta una gran paz, así como amor por la naturaleza y sus criaturas. Que además de ellos estemos nosotros... debe ser consecuencia de un inexcrutable designio del Señor; del cual nos beneficiamos muchas veces, sin merecerlo casi nunca.
Assa Larsson. "Sangre derramada". Seix Barral. www.seix-barral.es Barcelona, enero 2010. Traducción (muy bien hecha) Mayte Giménez, Pontus Sánchez, pp. 462. Tit. Orig: Det blod som spillts, Albert Bonniers Förlag, Estocolmo. Suecia.

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