M. Jones. El sitio de Leningrado.
Desde septiembre de 1941 a enero de 1944 las tropas de la Wermacht sitiaron a la ciudad de Leningrado, antes Petrogrado y más antes (y ahora) San Petersburgo. Durante ochocientos setenta y dos días “Piter” (como cariñosamente llaman a la ciudad sus nativos) sufrió bombardeos diarios con el ánimo de aumentar la destrucción de la condenada gigantesca urbe. Hitlere no quería conquistarla, pensaba destruirla barriéndola de la faz de la tierra, y aniquilando a todos sus habitantes. Por ello se dispuso el cerco con esta finalidad: matar a todos. También ordenó el Führer que no se aceptase ninguna propuesta de rendición y que no se permitiese la huída de civiles hacia las filas alemanas. Así fue que los generales a cargo del asedio dispusieron parte de sus baterías de manera tal que aquellos que parecieran que quisieran entregarse fueran bombardeados inmediatamente, impidiendo que sus tropas llegaran a vislumbrarlos con claridad; de esta manera se evitaba la carga emocional de ametrallar a ...