martes, 22 de enero de 2008

S.S. Montefiore. Llamadme Stalin

Anthony Beevor, un excelente autor ya comentado en este blog, considera que “Llamadme Stalin” es un “brillante trabajo de investigación”, Robert Service Kerr (también comentado) coincide en la misma valoración: “Un impresionante trabajo de investigación”. Philip Kerr (del cual he comentado su tetralogía Berlin Noir) en el penúltimo suplemento literario del diario El País (Babelia, 14-1-08) en un extenso reportaje sobre su obra también menciona que lo está leyendo con gran placer. ¿Qué puedo agregar de nuevo yo, simple lector, a estas apreciaciones de autores cuya obra en general admiro? Sólo sumarme y contar que leí el libro al igual que uno de literatura, ya que la vida del Stalin joven es verdaderamente novelesca: niño malcriado por su madre y maltratado por su padre (al igual que Hitler, por cierto), inteligente, vivaz y apasionado lector, dotado para la poesía hasta el punto de que su obra, ignorada posteriormente debido a la propia censura de Stalin, fue en su momento aplaudida por importantes intelectuales georgianos “La métrica y la rima de su poema “Mañana” funcionan perfectamente, pero sería su delicada y precoz fusión de imágenes persas, bizantinas y georgianas lo que ganaría el aplauso de la mayoría: “No es de extrañar”, comenta Rayfield, “que el decano de las letras y la política de Georgia, Ilsa Charvchavdze, se mostrara dispuesto a publicar ese poema suyo y por lo menos otros cuatro más”” (pág. 94); criado en un ambiente violento y mafioso en cierta forma muy parecido a Sicilia, mujeriego, líder entre sus iguales desde pequeño, seminarista con notas altas admirado por sus maestros, ladrón de libros primero y de bancos después… ¿no es una historia digna de un héroe romántico?
El hecho de que los dos más grandes dictadores del siglo XX, culpables de la muerte de de unas 80 millones de personas (cálculo aproximado que incluye tanto el exterminio directo de comunidades nacionales, y de opositores, como así también de los que murieron en los trabajos forzados en obras faraónicas o en el mantenimiento de la economía de guerra, así como los muertos derivados de la segunda guerra mundial) hayan sido en su juventud artistas de cierto talento, uno en la pintura y el otro en la poesía, deja cierto saber amargo. Genera inquietud saber que el mal no está asociado con la mediocridad ni mucho menos. Y que las mejores facultades humanas son, en si mismo, apenas herramientas que pueden servir para crear santos o diablos.
Este libro, que además contiene fotos que no conocía, es una espectacular investigación de alguien que se ha tomado el trabajo de visitar los lugares originales y conversar con aquellos que conocieron a Stalin de pequeño, hablar con los lugareños y rescatar trozos de su memoria, rebuscar en archivos secundarios y desconocidos para sacar a luz toda la vida secreta del gran líder soviético. “El presente libro es fruto de casi diez años de investigaciones sobre Stalin en veintitrés ciudades y nueve países distintos, sobre todo en los archivos recientemente abiertos al público de Moscú, Tiflis y Batumi, pero también en los de San Petersburgo, Bakú, Vologda, Siberia, Berlín, Estocolmo, Londres, París, Tampere, Helsinki, Cracovia, Viena y Stanford (California)” (pág. 16) En la historia aparecen también, ¡no podría de otra manera!, sus compañeros de viaje bolcheviques donde destaca con luz propia Lénin.
Muy documentada la estrecha relación de Stalin con Lénin, desde el 25 de diciembre de 1905 en Tammerfors, Finlandia en que lo ve por primera vez en una conferencia bolchevique: “Vulgar como persona, pero excepcional como personalidad, Vladimir Ilich Ulianov, conocido como Lénin, era bajo y rechoncho, prematuramente calvo, con una frente abultada y llamativa, y unos ojos penetrantes y oblicuos. Era un hombre jovial, su risa era contagiosa, pero su vida estaba regida por su fanática entrega a la revolución marxista, a la cual había dedicado su inteligencia, su pragmatismo despiadado y su agresiva voluntad política. De regreso a Tiflis, Stalin dijo a Davrichewy que era la mezcla de fuerza intelectual y de total sentido práctico que se daba en Lénin lo que lo hacía sobresalir “entre todos esos charlatanes”.” (pág. 198), Stalin se convierte poco a poco en el proveedor financiero del partido bajo el control de Lénin. Sus fondos provienen del gangsterismo en el cual destacó como el único dirigente capaz de obtener grandes sumas de dinero resultado del ataque sistemático a Bancos y de la extorsión intensiva a los grandes magnates de las empresas petroleras de Bakú, entre las que se contaban los Rostschild (si no pagaban sus vidas y las de sus familiares eran amenazadas de muerte y se desencadenaron huelgas salvajes y sabotajes en las instalaciones y maquinarias de sus fábricas, a los renuentes a pagar la protección de los pistoleros de “Soso”, como se lo conocía a Stalin en esos momentos).
El éxito en estas exacciones ilegales determinó la mala fama de Stalin en gran parte del partido socialdemócrata, sobre todo en la fracción menchevique, y pesó lo suficiente como para que varias de las entrevistas con Lénin se celebraran en la más absoluta clandestinidad, incluso para altos miembros de los bolcheviques. Stalin estaba asociado a la violencia y la criminalidad, y esto no gustaba a los intelectuales del partido. Posteriormente con Stalin ya acomodado en el poder absoluto y desembarazado de los camaradas que con él hicieron la revolución, toda esa parte oscura de su vida, al igual que la artística, fue borrada de un plumazo. Pero es casi imposible borrar los rastros de una vida pública y aquí tenemos una obra que saca a la luz gran parte de lo ignorado.
Realmente me resulta difícil no ceder a la tentación de transcribir tantas y tan interesantes partes de este fascinante texto. Simón Sebag Montefiore (1965), egresado de Cambridge, visitó lo que fue la antigua URSS durante toda la década de los 90. Ha presentado documentales para la televisión además de escribir sobre Rusia en el Sunday Times, New York Times y Spectator. También ha escrito dos novelas y ha publicado en Crítica, “La corte del zar rojo”, libro que desconozco pero espero no pasar mucho tiempo sin que llegue a mis manos. Leyendo éste uno puede darse cuenta de la gran diferencia que hay entre una biografía que puede ser fruto de la buena voluntad de un escritor, incluso de calidad, pero que no ha dedicado una parte de su vida a la investigación, y la que hoy comento.
Para terminar quiero dar una idea más clara del estilo del autor y de su talento periodístico para hacernos revivir el pasado como si lo nosotros también hubiéramos sido testigos presénciales. El fragmento que cito sucede en pleno octubre de 1917, cuando Lénin que sigue en la clandestinidad, luego del fracasado golpe de julio del mismo año, se presenta en la casa donde, por aquel tiempo, albergaba a Stalin:
“A veces el profeta enfurecido salía de su confinamiento. “Una mañana, poco antes de la Revolución de Octubre”, recuerda Anna Alliluyeva, “sonó el timbre de la puerta. En el umbral vi a un hombre de pequeña estatura vestido con un abrigo negro y gorra finlandesa”.
- ¿Está Stalin en casa? – preguntó cortésmente.
- ¡Por Dios! Tiene usted todo el aspecto de un finlandés, Vladimir Ilich – exclamó Anna al reconocer a Lenin.
“Tras una breve conversación, Stalin y él salieron juntos…”
Unos días después, aquellos dos personajes bajitos y desaliñados que paseaban disfrazados por la calles de Petrogrado sin que nadie los reconociera, se adueñarían del Imperio Ruso. Formarían el primer gobierno marxista del mundo, seguirían al frente del estado, durante el resto de sus vidas, sacrificarían millones de vidas humanas en el despiadado altar de su ideología utópica, y entre los dos dominarían el Imperio durante los próximos treinta y seis años. (pág. 422)
Ficha Biblográfica:
Montefiore(2007), Simon Sebag Montgefiore. “Llamadme Stalin. La historia secreta de un revolucionario”. Editorial Crítica, Colec. Memoria Crítica, www.ed-critica.es, Barcelona, 2008, pp. 573. Traducción Teófilo de Lozoya. Tit.Orig: Young Staling, Weidenfeld & Nicolson, London.

3 comentarios:

Guillermo de Almagro dijo...

Es una pena que no tengas ningun comentario sobre este libro que me ha parecido excelente no solo desde la investigacion historia, sino tambien desde la narrativa. Saludos argentinos

GRAMSCIEZ dijo...

Es un libro tan anodino y huero, que es más bien una crónica, semi-inventada y semi-injuriosa, de una época, de una revolución, de una ideología, la marxista y/o Comunista. en clave de ¡HOLA! o HELLO!con multitude de tópicos, difamaciones a lo WILLIAMS RANDOLPH HEARST o de su alumno adelantado, Joseph Goebbels, que da vergüenza leerlo pensando que o el autor es bobo integral o nos cree tales a los lectores.
Bourrés de Balivernes!Diría Annie LACROIX-RIZ.
Firmado:
GRAMSCIEZ
SALUT!

Carolus Brigantinus Barbatus dijo...

"Buena reseña. Un pequeño ruego: que desaparezca el acento de 'jóven'. "

Gracias AI59! A veces se deslizan estos errores :-) Comprobarás que se ha eliminado.