viernes, 14 de marzo de 2008

T.Judt. Postguerra

La lectura de este extenso libro me sobrecogió. Creía que tenía nociones claras de lo que había sucedido, en Europa, desde la posguerra hasta ahora… pero no. Mi ignorancia era supina, y eso que soy un buen lector de diarios desde mi más tierna edad (recuerdo que a los 10 años los leía de cabo a rabo). Más a pesar de esta “cultura” urbana he comprobado que de la mayor parte de los acontecimientos europeos (incluyendo la ex URSS) conservo recuerdos muy parciales y además me faltó el análisis perspicaz para entender realmente lo que sucedía en ese momento. Por ello recomiendo el libro y felicito a su autor el historiador Tony Judt (Londres, 1948). Sólo la parte dedicada a la península ibérica me parece floja, pero en todo lo demás es un texto básico que si dependiera de mi sería de enseñanza obligatoria en los últimos cursos del secundario; los adolescentes entenderían un poco más nuestro mundo y lo que ha costado emerger lo que parece sencillo y cotidiano; en particular las libertades fundamentales que ahora resultan a los europeos “elementales”. Pero pedir algo así pertenece, por supuesto, al ámbito de la pedagogía-ficción.
Para mí, y como lo expreso más arriba, su lectura me permitió comprobar, una vez más, que la información en la que estamos sumergidos gracias a los omnipresentes “medios”, sólo nos ofrece la cáscara del sentido; y que si una cuestión no nos atañe particularmente y además poseemos canales personales, es seguro que no nos enteraremos de la misa ni la cuarta parte. Cuanto más leemos los diarios… menos nos enteramos. La cháchara periodística funciona en su tarea de ocultación mejor que la más eficaz policía dictatorial. Y si os parece que exagero, propongo un ejercicio sencillo que, creo, me dará la razón. Ejercicio fundamentalmente válido para quienes han vivido toda o gran parte de la mitad del siglo XX. Se trata de leer este libro y compararlo con lo que sabíamos de las cuestiones que trata. Si sólo nos alimentamos de diarios y revistas estos años pasados, seguro que nos parecerá el siglo que vivimos tan extraño como uno mucho más antiguo. La historia reciente puede resultar muy lejana. Algo así he leído que le sucede al soldado en la guerra: no se entera de nada y la victoria o la derrota en las operaciones en las que participa difícilmente le darán la perspectiva global que se necesita para comprender hacia donde apunta la contienda.
Fascinante el proceso que lleva a la desaparición de la URSS, un fenómeno que tomó de sorpresa a todos sus protagonistas (para no hablar de los supuestos “expertos” extranjeros que vivieron durante años del análisis pormenorizado de la “nomenklatura” y de cómo se alineaban los jerarcas comunistas en el palco del Kremlin 1º de mayo). Obviamente fueron muchas las causas, como en todo fenómeno político, pero el papel de Gorbachov fue esencial y paradójico a la vez: “Gorbachov no logró su objetivo: alumbrar un comunismo reformado y eficiente, despojado de sus disfunciones. En realidad, fracasó por completo. Pero, pese a todo, su éxito fue impresionante. En la Unión Soviética no había ni instituciones independientes ni siquiera órganos semiautónomos que los críticos y los reformistas pudieran movilizar en su defensa: el régimen soviético sólo podía ser desmantelado desde dentro y por una iniciativa que viniera desde arriba. Al introducir, uno tras otro, elementos de cambio, Gorbachov erosionó paulatinamente el propio sistema que le había permitido ascender. Sirviéndose de los enormes poderes que tenía como secretario general, arrancó las tripas a la dictadura desde dentro.
Fue una hazaña notable y sin precedentes que nadie hubiera podido predecir –y nadie lo hizo- en 1984, a la muerte de Chernenko. Gorbachov, según uno de sus asesores más próximos, fue un “error genético del sistema”, y un poco más adelante Judt anota: “Pero tampoco hay duda de que no tenía ni idea de lo que estaba haciendo y de que si lo hubiera sabido le habría horrorizado. Sus críticos eran más perspicaces...” (pág. 869).
También es fascinante y se lee como si de una novela se tratase toda la narración de este autor sobre el violento conflicto de Yugoslavia y cómo, paso a paso, se llegó a una crueldad y limpieza étnica en el corazón de Europa que desde la época de la segunda guerra mundial no se recordaba. El papel de Milosevic, de Alemania, de Francia y de la Unión Europea en general, junto con el ánimo de sobrevivir de las diversas nomenclaturas comunistas locales sirvió en bandeja lo que al principio parecía imposible de suceder.
Libro de imprescindible lectura, repito, y sus más de mil páginas servirán, además, para repasar lo que sucederá en el futuro, buscando los orígenes de los conflictos que siguen abiertos.
Ficha Bibliográfica
Judt(2005), Tony Judt, “Postguerra. Una historia de Europa desde 1945”, Taurus, Historia, www.taurus.santillana.es pp. 1212. Tit.Orig: Postwar. A Hystory of Europe since 1945.

1 comentario:

Lázaro dijo...

Ocho años antes de la muerte de Chernenko ya Emmanuel Todd vaticinó la caida en un celebre ensayo La chute finale, que muchos calificaron como una locura. Creo que al menos se le debe de tener en cuenta un poco. Más recientemente publicó Después del Imperio donde hace lo propio con el Imperio Americano. Son dos obras, a mi juicio, interesantísimas.