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A. Claret. El secreto del brigadista

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Pasando por una mesa de descuentos de unos conocidos almacenes de Barcelona, ví este libro y el tema me sedujo, así que lo compré y lo leí rapidamente, influído por los acontecimientos narrados (Anarquismo, la Batalla del Ebro y Templarios). Aclaro que estamos frente a una novela; una novela publicada en el 2008 y que en su momento me paso desapercibida (quizá porque estaba en otras cuestiones), ahora, al leerla mi opinión se bifurca en dos direcciones bastante opuestas: desde el punto de vista literario la considero muy elemental; los personajes no están trabajados ni psicológica ni históricamente; son planos como los heroes de comics; las situaciones son poco realistas, sobre todo las que suceden en la actualidad, y recuerdan esa clase de literatura juvenil dónde lo más importante radica en la peligrosa aventura que se prepara. El autor apunta bien, pero aún le falta técnica y sudor para alcanzar el grado de excelencia que hoy pedimos, como lectores, para quedar satisfechos. Sin em...

A. Larsson. Sangre derramada

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Acabé su segundo libro (publicado por estas tierras). ¡Excelente! La incorporo a mi galería de autores preferidos. Después de " Aurora Boreal " suponía que me encontraría con algo parecido; y así fué. Pero también es distinto... como debe ser. Para empezar diré que es una novela donde el paisaje y sus habitantes están intimamente ligados a los personajes de la trama. No se puede hacer la operación (imaginativa) de trasladarlos a otro escenario y ver lo que se mantiene. Por lo tanto leerla es parecido a visitar el lugar, amparado en un vecino querido, y poder entrar en la vida privada del pueblo, sin los reparos que cualquiera levanta frente a la observación de un extraño. Lo delicioso de esta novela, para los amantes del género, es que la policía es de lo más verídica; casi la misma que podemos suponer que tenemos cerca de nuestra casa. Nada de "inspectores" imaginativos y extravagantes, ni de recursos sofisticados, ni de casualidades que hagan saltar la liebre a...

J.L. Ibáñez. Nadie debería matar en otoño.

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Hacer un comentario a un libro aparecido en el 2007 proporciona información no sólo sobre la novela sino también sobre el comentarista. No se me escapa que no "estoy a la última". Pero para enterarse de las innumerables novedades que nos ofrece la industria editorial hay muchos blogs en la Red, así que, liberado de las prisas, puedo decir como aquel famoso dirigente chino que " aún es demasiado pronto para evaluar las consecuencias de la Revolución Francesa ". " Nadie debería matar en otoño " me llamó la atención por su doble carácter de novela policíaca (sigo empecinado en utilizar la antigua denominación para un género que cada vez es más heterogéneo) y de novela histórica: sucede en agosto de 1936, en la Barcelona anarquista en plena ebullición, luego del casi fracasado golpe militar que, gracias a la ayuda de Alemania e Italia fascistas y del innoble " Comité de no intervención " de las potencias democráticas, logró triunfar tres años despué...

Assa Larsson. Aurora boreal

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Un pastor protestante muere cruelmente acuchillado en su iglesia, lo han dejado sin manos, y sin ojos ... luego, estamos leyendo una novela del género negro (o policial, o algo parecido, porque ahora ya es llamada de múltiples maneras). Sin embargo esta primera novela de Ann Larsson, publicada en España, no es lo que parece, o mejor dicho, no es "todo" lo que parece. Sin ese asesinato la novela se mantendría igual en su calidad, aunque perdería (sobre todo para los adeptos al género) un elemento importante. No obstante, de ser cierto lo que antecede, tal supresión imaginaria ofrece una pista sobre la autora: es, ante todo, una excelente escritora. Y destaco lo anterior para evitar el error tan común de encasillarla dentro de un género. Es verdad que ahora la novela negra tiene un gran público, y que, probablemente, sin su gran éxito en Suecia, no habríamos tenido la oportunidad de leerla en España, y demás países con la misma lengua; pero lo que que quiero que conste es que ...

Fred Vargas. Un lugar incierto

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Existe una delgada línea azul en mi mente, que cruzándola, hacia abajo, señala cuando ya no estoy dispuesto a comprar un libro... pero sí leerlo si lo consigo gratis (algún amigo que me lo presta o la biblioteca de mi barrio). Aún más abajo se encuentra otra línea virtual, esta vez roja, que establece la frontera entre lo que estoy dispuesto a leer, y lo que no me interesa para nada. Obviamente estas líneas cambian con el tiempo, pero tienen cierta estabilidad; suelen durar algunos años. Pues bien, el último libro de Fred Vargas, ha cruzado la línea azul en dirección a la roja. Es decir que, por ahora, será el último que me compro de esta autora. De los publicados en español, que son nueve (desde el primero en el año 2002 hasta ahora), he leído ocho, y ya los últimos no tenían, insisto, para mi, la frescura de los primeros y a la postre, aunque sigo reconociendo que son originales en sus argumentos, me cansan un poco. Esta vez el comisario Adamsberg tiene que lidiar con una doble am...

Eduardo Punset. El viaje al poder de la mente

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 Éste es el último libro, recién aparecido de este conocido divulgador científico. Lo leí en poco tiempo (se lee bien, ya que está destinado al gran público y las cuestiones estrictamente técnicas ocupan poco espacio). Como texto para conocer que se cocina en la psicología y la neurología es válido, y merece recomendarse. También para abrir nuevos caminos a quienes hasta hoy poco se interesaron por estas cuestiones. En cambio si se desea un libro que vaya más allá, que profundice en las cuestiones tratadas, este libro le parecerá algo superficial. Quizá, me pregunto, la posibilidad de error (para el posible lector) provenga de su título. No es que sea erróneo, sino que hay viajes y viajes, de largo recorrido y de cercanías. Si, por ejemplo, se hubiera titulado al modo antiguo: " Algunas cuestiones que todo el mundo debería conocer, más ciertas experiencias del autor relacionadas con ellas " no habría motivo de despiste. Pero por desgracia estos títulos, son propios de otros...

Hiromi Kawakami

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Los autores japoneses en mi provocan una reacción espontáneamente digital: o me gustan o me disgustan, sin términos medios. En general es una literatura que me desconcierta y cómo abomino de cualquier esnobismo, lo que no entiendo o me resulta lejano, absurdo o trivial, simplemente lo pongo en el index; y a otra cosa. De ahí que, cuando me acercan un autor del extremo oriente siempre pregunto si lo han leído y que ha parecido. Podremos no tener los mismos gustos, pero conociendo a mi interlocutor tengo una pista bastante clara si vale o no el coste de concederle una oportunidad para entrar en mi cabeza (lugar que por ser limitado, trato de reservarlo para las cosas buenas). Pues bien, La señora Iromi Kawakami (1958), ex profesora de Biología y con éxito en su país, me ha gustado. Su prosa es sencilla, diáfana como un haiku (tipo de poesía japonesa que me atrae muchísimo) y enigmática simultáneamente. Sus frases son, a mi modesto entender, pequeñas joyas pulidas que se asemejan a esa...