Entradas

Mostrando entradas de marzo, 2010

Fred Vargas. Un lugar incierto

Imagen
Existe una delgada línea azul en mi mente, que cruzándola, hacia abajo, señala cuando ya no estoy dispuesto a comprar un libro... pero sí leerlo si lo consigo gratis (algún amigo que me lo presta o la biblioteca de mi barrio). Aún más abajo se encuentra otra línea virtual, esta vez roja, que establece la frontera entre lo que estoy dispuesto a leer, y lo que no me interesa para nada. Obviamente estas líneas cambian con el tiempo, pero tienen cierta estabilidad; suelen durar algunos años. Pues bien, el último libro de Fred Vargas, ha cruzado la línea azul en dirección a la roja. Es decir que, por ahora, será el último que me compro de esta autora. De los publicados en español, que son nueve (desde el primero en el año 2002 hasta ahora), he leído ocho, y ya los últimos no tenían, insisto, para mi, la frescura de los primeros y a la postre, aunque sigo reconociendo que son originales en sus argumentos, me cansan un poco. Esta vez el comisario Adamsberg tiene que lidiar con una doble am...

Eduardo Punset. El viaje al poder de la mente

Imagen
 Éste es el último libro, recién aparecido de este conocido divulgador científico. Lo leí en poco tiempo (se lee bien, ya que está destinado al gran público y las cuestiones estrictamente técnicas ocupan poco espacio). Como texto para conocer que se cocina en la psicología y la neurología es válido, y merece recomendarse. También para abrir nuevos caminos a quienes hasta hoy poco se interesaron por estas cuestiones. En cambio si se desea un libro que vaya más allá, que profundice en las cuestiones tratadas, este libro le parecerá algo superficial. Quizá, me pregunto, la posibilidad de error (para el posible lector) provenga de su título. No es que sea erróneo, sino que hay viajes y viajes, de largo recorrido y de cercanías. Si, por ejemplo, se hubiera titulado al modo antiguo: " Algunas cuestiones que todo el mundo debería conocer, más ciertas experiencias del autor relacionadas con ellas " no habría motivo de despiste. Pero por desgracia estos títulos, son propios de otros...

Hiromi Kawakami

Imagen
Los autores japoneses en mi provocan una reacción espontáneamente digital: o me gustan o me disgustan, sin términos medios. En general es una literatura que me desconcierta y cómo abomino de cualquier esnobismo, lo que no entiendo o me resulta lejano, absurdo o trivial, simplemente lo pongo en el index; y a otra cosa. De ahí que, cuando me acercan un autor del extremo oriente siempre pregunto si lo han leído y que ha parecido. Podremos no tener los mismos gustos, pero conociendo a mi interlocutor tengo una pista bastante clara si vale o no el coste de concederle una oportunidad para entrar en mi cabeza (lugar que por ser limitado, trato de reservarlo para las cosas buenas). Pues bien, La señora Iromi Kawakami (1958), ex profesora de Biología y con éxito en su país, me ha gustado. Su prosa es sencilla, diáfana como un haiku (tipo de poesía japonesa que me atrae muchísimo) y enigmática simultáneamente. Sus frases son, a mi modesto entender, pequeñas joyas pulidas que se asemejan a esa...

Otra vuelta de tuerca

A veces, o quizá debería escribir "casi siempre" es mejor abstenerse de matar algo y es más prudente, si no interesa ni perjudica, "dejarlo a la sombra". Esta reflexión viene a cuento porque hace unos días, un buen amigo de mi ciudad natal "A Coruña", que por azares del destino es de orígen ruso, me escribió un largo mail en el que me comentaba su desazón con mi nuevo blog Anotando Libros.  En pocas palabras, Vladimir Alexeievich (cómo me gusta llamarlo), no estaba muy satisfecho con la novedad que introduje a principios de este año. Mi amigo considera que en éste blog, donde ahora escribo, a él le proporcionaba un panorama completo de mi opinión sobre los libros que había leído y en que temas andaba; y que, en cambio, en el que había creado, si bien podía seguir mi proceso de lectura, le costaba encontrar el lugar dónde terminaba dándo mi opinión definitiva. lo cual, siempre con su talante práctico, juzgaba un paso atrás. Yo le comenté que a veces no te...