Confirmar

miércoles, 2 de julio de 2008

Vacaciones

Me voy de vacaciones y estoy terminando tres libros… pero no me da tiempo para hacer un comentario de ellos como quisiera. Así que lo dejo para la vuelta.

El primero es de David Day, “Conquista. Una historia del mundo moderno” Editorial Crítica, Colección Libros de Historia, y trata de geografía e historia, o mejor dicho de cómo los territorios han sufrido una sucesión de conquistas con efectos muy crueles, que incluyeron desplazamientos masivos de población, y limpiezas étnicas de los perdedores. Australia, América, Grecia, Turquía, Polonia, Rusia, China, Japón, y otros países hasta llegar a nuestra época donde el “Derecho de Conquista” sigue brillando en el firmamento de las relaciones internacionales. Hay muchas verdades incómodas en este libro que los gobiernos prefieren no agitar, y que su ignorancia amputa nuestra visión de la realidad enfocándola sólo hacia lo que muestran los informativos de la televisión; dejando en la penumbra la mayor parte del iceberg.

El segundo, de Ernst Jünger, “Tempestades de Acero”, Tusquets, Tiempo de Memoria, es el famoso libro de este autor que hasta ahora no había tenido oportunidad de leer (¡Es tanto lo que nos falta que se necesitarían varias vidas para poder conocer sólo lo básico!). Este libro publicado en 1920 y con sucesivas reediciones y cambios hechos por el mismo Jünger, narra en primera persona lo que el autor vivió como soldado alemán, voluntario, en la 1ª Guerra Mundial. No lo leo con prisa porque el libro se merece otra clase de lectura; además desde el principio advertí lo difícil que me resultaría comentarlo y hacerle justicia.

El tercero es de León Tolstoi, “Infancia, Adolescencia y Juventud”, publicado hace ya mucho tiempo, en 1990, por la Editorial Aguilar, en formato de bolsillo “El Libro Aguilar, nº94”. Tampoco es un libro para leer sin pausas. Me sumerge en un mundo tan diferente al actual que bien podría pasar por una novela de ciencia ficción. Leer estos libros nos dan la medida de los tremendos cambios que han sucedido en el último siglo; pareciera que la humanidad ha dejado atrás una etapa gloriosa (y dolorosa) para nunca más volver. Los cambios nos arrastran y nuestras costumbres, valores, tradiciones y respetos saltan por el aire. Aún hay mucho polvo para ver que quedará de todo esto, pero en algún momento el cambio tendrá que frenarse, si no por cansancio tecnológico por que la naturaleza humana (la que se ha forjado en milenios) pida una pausa. También puede suceder que nos aceleremos de manera ininterrumpida y entonces pasarán cosas terribles, creo. Pero como no quiero ser un predicador de desastres, prefiero simplemente recomendar que, de tanto en tanto, se le de una ojeada a los grandes autores del siglo XIX y primeros del XX… y cada cual que saque sus propias conclusiones.

Dicho esto me despido hasta el próximo reencuentro. Aprovecharé el cambio espacial para dar una ojeada a las hormigas del lugar, que a veces presumo más sensatas que nuestra especie.

Brigantinus.