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domingo, 24 de febrero de 2008

G. Ciano. Diarios 1937-1943

Galeazzo Ciano, (1903-1944) hijo de un importante diplomático fascista fue a su vez también un destacado miembro de la familia de Mussolini, casado con su hija Edda, y ministro de Asuntos Exteriores del régimen; cargo desde el cual dirigió la intervención italiana en la Guerra Civil española y firmó el Pacto de Acero con Alemania.

Para los interesados por el cine hay un DVD que describe parte de su vida: “Mussolini y Yo”, director Alberto Negrin, con Bob Hoskins en el papel del Duce y Anthony Hopkins en el del propio Galeazzo. Susan Sarandon en el de Edda. Este DVD doble contiene los cuatro capítulos de la serie, de origen italiano producida en el año 1985.

Personalmente considero a esta versión muy floja. El papel de Mussolini no se ajusta a la imagen que nos proporcionan los libros, y los documentales que se conservaron, además el conde Ciano se traga la serie de cabo a rabo (algo esperable si atendemos al actor que lo representa). De todos modos vale la pena visionarla para tener un primer acercamiento al papel que jugó Ciano y sus famosos diarios.

Como reza la introducción a esta cuidada edición española: “Ciano era consciente de la importancia de su testimonio, “libro” que el propio Mussolini sabía que estaba escribiendo día a día, de modo que en la cárcel de Verona en que aguardaba su ejecución, después de haberse entregado a los alemanes para evitar que sus hijos corrieran peligro, quiso dejar constancia de su veracidad asegurando ‘que no hay ni una sola palabra de cuanto he escrito que sea falsa, exagerada o dictada por resentimientos de partido’”. Los “diarios cubren el período 23 de agosto de 1937 al 31 de diciembre de 1938 y desde el 1 de enero de 1939 hasta el 8 de febrero de 1945. Se ha perdido la primera parte del diario, destruidos por los alemanes, y lo aquí publicado quedó en fotocopias salvadas por azar, más la parte enviada por Edda Ciano a Suiza para ser remitidas a EEUU (antes de terminar la Segunda Guerra Mundial), donde aparecieron publicadas en 1945.

La figura de Galeazzo Ciano es ambigua, contradictoria y fascinante. Promotor del acercamiento a Alemania fue posteriormente la principal figura del régimen fascista que predicaba una “paz por separado”, dejando de lado a Hitler y sus locuras. Esta posición le granjeó el odio de Hitler quien presionó al Duce para que fusilara a su cuñado después de su fantástica liberación realizada por Otto Skorzeny, el 13 de septiembre de 1943, en el Gran Sasso de los Montes Apeninos (ver).

¿Se merecía ser fusilado el autor de estas memorias? Personalmente pienso que sí… pero por razones muy opuestas a la de los alemanes y a las del Duce. De todos modos el destino a veces toma la forma de lo que se ha llamado “justicia poética” y a veces son los propios camaradas los que se encargan del trabajo sucio (Cómo sucedió con la mayor parte de los dirigentes del partido bolchevique… ejecutados por Stalin).

Este “Diario” es imprescindible para el estudioso del siglo XX y perfectamente prescindible para el lector no profesional, ya que sus opiniones aparece citadas por cualquier historiador de la época. De todos modos si Ud. quiere dar un paso más en la indagación de los entretelones de la alta política internacional el texto le ofrece la oportunidad de reflexionar sobre los actos y las previsiones de los que, en su momento, escriben la historia con su propia mano.

Pongo como ejemplo la descripción que hace Ciano de cómo el gobierno del Duce llegó a enterarse del ataque hitleriano a la URSS: “El ataque a Rusia llegó a nuestro conocimiento media hora después de que las tropas del Reich hubiesen atravesado la frontera oriental. Sin embargo no se trataba de un acontecimiento de segundo orden, en el curso del conflicto, aunque la opinión de los alemanes era otra. El domingo anterior –el 16 de junio- me había reunido con Ribbentropp en Venecia para la adhesión de Croacia al pacto tripartito. El mundo estaba pleno de voces que anunciaban una inminente agresión contra los soviets, a pesar de que la tinta con la que se había firmado el pacto de amistad todavía no se había secado. Se lo pregunté a mi colega del Eje, en una góndola, mientras nos dirigíamos desde el Danieli a la comida ofrecida por el conde Volpi en su palacio.

“Dear Ciano –respondió Ribbentropp con estudiada indolencia-. Querido Ciano, todavía no puedo deciros nada. Cualquier decisión está encerrada en el pecho impenetrable del Führer. Pero, de todos modos, una cosa sí es cierta. Si atacamos, en ocho semanas la Rusia de Stalin será borrada del mapa”.

A ello, además de una considerable dosis de mala fe con respecto a Italia, hay que añadir otra dosis notable de incomprensión de la realidad, suficiente, por lo menos, para perder la guerra” (fragmento del prólogo a sus diarios escritos por el propio Ciano, el 23 de diciembre de 1943, en la Celda 27 de la cárcel de Verona, en caso de que alguna vez éstos llegaran a ser publicados) Lo subrayado con otro color está en el original publicado en esta edición, pág. 11.

Ficha Bibliográfica:

Ciano(1943), Galeazzo Ciano, “Diarios. 1937-1943”, Ediciones Crítica, Memoria Crítica, www.ed-critica.es Traducción castellana de Silvia Furió (años 1937-1938), Fabio Congosto (años 1939-1943) y Benet Marcos (Apéndice). Revisión General Isabel Germán. pp. 765. Título Original: Diario, 1937-1943.

miércoles, 20 de febrero de 2008

Assimil. El nuevo Ruso sin esfuerzo

Hace unos pocos años asistía a las clases de ruso en el Instituto Pushkin, de Barcelona. Tenía una profesora excelente, Nina, y sin embargo no terminé el curso. El estudio me demandaba un gran esfuerzo y había que sacrificar otras actividades también muy placenteras. Unos días atrás intenté leer una sencilla frase en cirílico y comprobé con amargura que mi modesto “ruso” se había esfumado en el aire como el gato de Chessire; y como soy un “fan” de los libros de Assimil (tengo el de latín, francés e italiano) decidí comprarme el de ruso. Este método es ideal para hablar-entender una conversación sencilla, de uso cotidiano. Incluso facilita mucho la labor si uno quiere comunicarse por mail con un nativo de otro idioma. Por lo tanto pensé que podría reflotar mi elemental ruso y así lo he comprobado: ¡funciona!

En mi modesta opinión el 99% de la gente tiene una concepción errónea en lo que se refiere al aprendizaje de idiomas (dejo un 1%, por prudencia estadística). Se los supone como algo pesado, trabajoso y que sólo deben abordarse cuando no hay más remedio (un viaje en vista, o un trabajo, o es una exigencia de otros estudios). Pues no; lo anterior puede ser cierto… pero oculta la otra cara de la moneda. Aprender un idioma extranjero, como escuchar música, puede hacerse básicamente por placer, aunque luego tenga otras consecuencias interesantes para la supervivencia.

Cada idioma tiene su melodía y prestando atención a ella (agregándole un poco de imaginación, que siempre ayuda) es fácil remontarse a otros mundos que están también aquí, junto a uno. Al igual que la música requiere concentración y tener un oído educado… pero ello se logra con el hábito, casi sin darnos cuenta.

Una de las razones por las que el conocimiento de idiomas desagrada a mucha gente se origina en el método de empezar por el lenguaje escrito, y, esto resulta antinatural. De la misma forma pasaría si el requisito para escuchar música fuera, obligatoriamente, leer la partitura.

Por eso me gustan los cursos de Assimil, (siempre y cuando se haga el desembolso de comprar los CD de cada libro; empezar por escucharlos, y usar el texto como apoyo para reconocer mejor el mensaje oral.)

Por otro lado recomiendo empezar por lo menos con dos idiomas (el equivalente sería no escuchar la música de un solo autor o de una sola época). ¡Probadlo! Nada se pierde con experimentar. Y además, si se me permite un último consejo, es conveniente seleccionar dos idiomas que no resulten “útiles” o “prácticos” para un futuro inmediato.

Estoy seguro que alguien, que lea esto, pensará: “si aprendo dos idiomas en paralelo, no aprenderé bien ninguno de los dos”. Y yo le respondería: “¡Olvídese de “aprender bien”! ¿Acaso cuando Ud. escucha la Heroica de Beethoven se obliga a escuchar sus nueve sinfonías? ¿Por ventura pretende luego de escucharla dirigirla frente a una orquesta aceptablemente? ¿No se da cuenta que esa obligación que se impone le quita todo el placer de oír por oír?”. Lo que sugiero es sumergirse en el puro placer de conocer sin agregarle ninguna adherencia materialista de uso o lucro. Algo que hace el niño espontáneamente, y que con el tiempo y el esfuerzo sistemático de la escuela termina por olvidar. Por eso, también, recomiendo que elija dos idiomas que no necesite; es una manera de ayudarse para evitar que el "modelo economicista" le arruine el placer de la experiencia.

Seleccione, por ejemplo, Latin y Ruso, o Catalán y Japonés o cualquier otra pareja que le agrade o que le atraiga lo suficiente como para invertir en esta tarea unos pocos minutos diarios. Al cabo de un año, se asombrará de conocer algunas facultades que tenía dormidas o quizá totalmente descartadas. Como bien se escribe en la introducción de este libro: “Aunque el ruso se considera una lengua difícil, con el método de asimilación intuitiva le costará muy poco alcanzar un dominio que mucha gente no logra ni con bastantes esfuerzo (…) y sobre todo, en la dedicación exclusiva de una media hora diaria por parte del estudiante…” (pág. IV)

No menos interesante resulta cultivar el hábito de hacer “gimnasia mental” para no dejarnos encasillar silenciosamente por los hábitos cotidianos. Si siempre hacemos lo mismo terminaremos creando una especie de “gordura” invisible que como una capa de grasa irá reduciendo cada vez un poco más nuestras facultades intelectuales. La mejor “gimnasia mental” que conozco, la más eficaz por sus efectos a medio plazo, es la práctica y estudio del ajedrez y el aprendizaje de idiomas. Si logra conjugarlas será fascinante, pero sólo dedicando su tiempo lúdico a dos idiomas (para empezar) estoy seguro que descubrirá un mundo nuevo… y agradecerá este consejo que hoy ha leído aquí.

En cualquier caso conviene recordar que el esfuerzo que se aplica a diferentes tareas suele ser equivalente, si bien los resultados son radicalmente distintos. Es parecido trabajo resolver un crucigrama que aprender una o dos lecciones de otro idioma (con el sistema Assimil o similar) pero los resultados, en tanto apertura al mundo, son muy diferentes. De Ud. depende dejarse achicar o intentar agrandar la jaula invisible en la que todos vivimos.

Ficha Bibliográfica:

Vladimir Dronov, Wladimir Matchabelli, Françoise Gallais (1999), “El nuevo Ruso sin esfuerzo”, El método Assimil, Colección Sin Esfuerzo. http://assimil.es

domingo, 10 de febrero de 2008

E.M. Goldratt. Cadena Crítica

Hace unos días que no publico ningún comentario, y ello se explica por varias razones. Entre ellas que me siento más cómodo hablando de un libro cuando lo releo que luego de terminarlo la primera vez. Los libros y sus autores merecen un tiempo de reflexión a posteriori, a veces (y en mi caso casi siempre) uno va cambiando de opinión a medida que se repasa, en la memoria, lo leído y se conecta con otros datos o con experiencias personales. Se podría decir que cada lector representa una opinión particular; pero también merecería agregarse que cada lector puede generar varias opiniones (todas serias y todas de buena fe) a medida que reflexiona sobre el libro en cuestión.

Me temo que si repasara todos los comentarios hasta ahora hechos, uno a uno, tendría que modificarlos bastante, y eso ¡sin necesidad de releer el libro! Cambios que se producirían por el impacto de libros posteriores al criticado. Por lo tanto considérese que mis “comentarios” son altamente provisionales y que sólo tienen un valor “impresionista”; aviso, entonces, que no me comprometo con mis opiniones a menos que vuelva a hacerlas en tiempo presente.

Me doy cuenta que mis juicios son peligrosamente parecidos al de un político en tiempos de “campaña electoral”. Pero no avisar de ello implicaría menoscabar el respeto que me merecen mis lectores… a los que supongo interesados y ávidos de criterios ciertos para seleccionar sus próximas lecturas.

Este largo prólogo viene a cuento por qué acabo de leer “Cadena Crítica” de Eliyahu M. Goldratt y me gustó… cómo todo los que he leído de este autor, que son, a saber: La Meta”, “No es cuestión de suerte” y “Necesario pero no suficiente”.

Goldratt es autor especializado en temas de organización industrial, proyectos, gestión de empresas y ha creado una Teoría de las Limitaciones (TOC. Theory of Constraints) que fue un éxito en su momento (desde mediados de los años 80), y que sigue, según creo, en el candelero de los conocimientos que se necesitan para ser un especialista en estas tareas. Mis primeras lecturas del autor se remontan a 1993 y llegué a él motivado por encontrar métodos y análisis sobre procesos complejos que impliquen muchas variables en juego. Mi actividad no estaba relacionada con empresas ni con proyectos industriales o financieros, pero entendía que de todos lados se podían extraer enseñanzas y experiencias valiosas. Y la lectura de los libros citados (excepto “Cadena Crítica” que acabo de leer) me aportó una perspectiva nueva por lo inesperada.

Ahora, gracias a un amigo, he tenido la oportunidad de conocer el tercero de la serie, y creo que se puede leer con provecho sin pasar por los dos primeros (La Meta y No es cuestión de suerte).

Este libro servirá a cualquier persona que se interese por la toma de decisiones en una organización (cuanto más grande más compleja) o por las dificultades que tiene nuestro razonar cuando nos enfrentamos, en la vida real, a circunstancias con grandes incertidumbres y con contornos poco definidos. En el segundo caso el libro debería leerse un poco como una metáfora… digamos, si no provoco escándalo, al “modo de la Biblia”. Un libro que se lee como un cuento pero que contiene observaciones valiosas para problemas que quizá al autor ni siquiera se le pasaron por la cabeza.

Transcribo un fragmento que además no es de los más importantes:

“- ¿Cuántos son ocho por ocho? – pregunto.

Nadie contesta. Probablemente piensan que me he perdido.

- Dejadme recordaros que en los proyectos no trabajamos con números precisos – comienzo mi intento de aclarar mi pregunta anterior -. Cuando decimos, por ejemplo, que una etapa requerirá ocho días, ¿quiere eso decir que exigirá exactamente ocho días? Claro que no. Así que, ¿cuánto son ocho por ocho? –

Escribo en la pizarra: (8±) x (8±) = ¿?

- La respuesta sesenta y cuatro sería errónea. Nos da una falsa impresión de precisión.

- Como un contable que está obligado a dar una respuesta precisa hasta el último centavo cuando, incluso, el primer dígito puede ser cuestionado – bromea Fred.

- Correcto. – Me gusta el ejemplo de Fred -. ¿Alguien ve la relevancia que tiene esto para nuestro debate? – Les ayudo - : Es un error tratar de encontrar respuestas exactas cuando los datos no son exactos. Las respuestas que pretenden ser más precisas que la incertidumbre que impregna el problema no son las mejores respuestas.” (pág.261)

No se si el lector de este comentario ha tenido la misma intuición que yo; pero en todo caso creo que nadie me negará que ésta reflexión de Goldratt (a través de su personaje) es susceptible de despertar muchas asociaciones interesantes.

Propongo una sola (para no alargarme demasiado): ¿Qué pasa cuando un alumno es puntuado por su profesor según su desempeño en esa clase de ritual que llamamos “examen”? Si consideramos la puntuación dada como una respuesta del especialista frente a la exposición del estudiante… ¿Qué pasa con la supuesta exactitud de asignar un número a ésta? ¿Y que pasa cuando utilizamos ese número y otro y otro, para hacer una suma, luego una división y sacar un promedio? ¿Se corresponde la aparente precisión de la puntuación-respuesta con las diferentes exposiciones del alumno en diferentes circunstancias y temas?

Goldratt dijo, cuando tenía 20 años que le gustaría “enseñarle al mundo a pensar” Véase

Obviamente no lo ha hecho, y es un fracaso razonable porque hasta ahora ninguna persona lo ha logrado, y ninguna institución (como las Universidades) tampoco. Pero sí es verdad que sus estudios e investigaciones han aportado un poco de luz en esto tan complicado como tener una idea de lo que sucede cuando las cosas se complican y están fuera de control. Hay muchas páginas sobre Goldratt en la Red y cualquiera puede hojearlas. En mi caso me apresto a releer su cuarto o quinto libro (ya perdí la cuenta) “Necesario pero no suficiente” para constatar que recuerdo y en que puede servirme en este momento de mi vida. Esta clase de lecturas son terapéuticas según creo. Nos sumergen en un mundo donde hay respuestas y además están a nuestro alcance. Luego, ya renovados, podremos volver a la literatura, a la historia o a la filosofía… es decir al “mundo real”, dónde las incertidumbres se convierten en intratables.
Ficha Bibliográfica:

Goldratt (1997), Eliyahu M. Goldratt, “Cadena Crítica. Una novela empresarial sobre la Gestión de Proyectos”, Ediciones Díaz de Santos, http://www.diazdesantos.es Madrid 2001, pp. 296. Tit.Orig: Critical Chain, Nort River Press.