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martes, 30 de octubre de 2007

P.Washington. El Mandril de Madame Blavatsky

Hoy comentamos un estudio crítico de la Teosofía, y con ella de todas las “ciencias” ocultistas o esotéricas en las que un número considerable de personas (y no siempre de nivel cultural mínimo) comulgan. Evidentemente la creencia en lo oculto, lo misterioso, y en cierto sentido lo “no-oficial” atrae. Por lo tanto cualquier pronóstico de desaparición de esta perspectiva intelectual no es creíble. Hubo, hay y habrá siempre “ocultistas”; así que es mejor tomar el toro por los cuernos y saber un poco más de ellos, de su mentalidad y de sus principales creencias. Pues bien, ésta es la tarea que se impuso Peter Washington, que fue responsable editorial de Everyman Library y también autor de libros sobre literatura y escritores ingleses del siglo XX.

Es un trabajo, como era de esperar, bien documentado. El autor reconoce que ha recibido ayuda e información de “la Sociedad Antroposófica, La Iglesia Universal y Triunfante, la Fundación Internacional Emisario, la Llama Eterna, la Gran Hermandad Blanca, el Centro Krishnamurti de Brockwood Park y la Sociedad Teosófica” (pág.12) amén de otras organizaciones oficiales y universitarias. Si consideramos que el “índice de nombres” de este texto fue preparado por Douglas Matthews, de la Biblioteca de Londres, se podría afirmar sin género de duda que el texto resulta de utilidad para introducirse en el tema o para consultas en caso de estar ya especializado en él. Su lectura nos permitirá conocer las ideas y las biografías de personajes famosos del esoterismo, como Madame Blavatsky, Gurdjieff, Ouspensky, Rudolph Steiner, Krishnamurti o Idries Shah. Leeremos un análisis crítico de ideas y hechos formulado desde el escepticismo, combinado con un sutil humor, y de las relaciones de tales ideas con autores británicos importantes, como Yeats, Shaw, Catherine Mansfield, Aldous Huxley, Isherwood, etc.

Sirva este fragmento como ejemplo: “A Huxley le impresionaba sobre todo el pacifismo basado en fuertes principios de muchos teosofistas. Nacido en 1894, pertenecía a la generación de jóvenes diezmados por la carnicería de la Primera Guerra Mundial, que tan profundamente marcó a quienes la sobrevivieron, incluso a los excluidos del servicio militar, como fue el caso de Huxley. Lo que más le preocupó después de la guerra fue la posibilidad de hacer algo práctico con respeto a la extensión del militarismo, que sólo podría contribuir a otro conflicto, posiblemente más sangriento. Esto tenía que ser más que predicar el pacificismo. La guerra, según le parecía a Huxley, no era un desafortunado incidente que tuviera lugar ocasionalmente y matara a los infortunados espectadores. Ni, como mucha gente piensa, la fuerzan sobre naciones que no la quieren los políticos inicuos o los hombres de negocios aprovechados (aunque éstos tienen buena parte de responsabilidad). Por el contrario, la guerra surge de los corazones de la gente corriente, que la consideran una característica esencial, inevitable y hasta deseable de la existencia humana…” (pág.300).

Así el autor muestra las conexiones y relaciones entre ideas, posturas políticas y problemas sociales que llevaron, a prestigiosos nombres de la literatura o de la política a creer que algunos personajes “espirituales” podrían aportar algo de valor al fondo colectivo de creencias aceptadas.

Sin embargo, no se piense que ésta sea una obra únicamente destinada a demoler las creencias del mundo tesófico; también aporta un estudio de ellas que arroja luz sobre cuestiones arduas. Cuestiones que no pueden ser resueltas de un plumazo o con una simple afirmación descalificadora: “La aproximación a la teosofía da el mayor interés a las discusiones que después de la guerra mantuvo obsesivamente Krishnamurti acerca de la naturaleza del tiempo. En todas sus conferencias públicas y en las charlas privadas, insistía una y otra vez en la importancia decisiva de vivir en el presente; no en el sentido de que debiéramos saborear únicamente el momento fugaz, sino de tal modo que no caigamos prisioneros del pasado. El gran objetivo de la vida de Krishnamurti fue la libertad espiritual y eso sólo se consigue aprendiendo a despojarse de todos los vínculos posesivos, sean cosas, personas o experiencias y deseos. Hay un sentido, creía él, en el cual el pasado no existe, salvo como ilusión, pero es una ilusión muy poderosa. A menos que escapemos de ella no hay posibilidad de desarrollar la visión interna espiritual, porque ésta depende de la clara percepción de las cosas como son, no como han sido o nos hubiera gustado que fueran” (pág.345).

La lectura y relectura de este libro me ha sido de gran utilidad. Es muy fácil pasar de una gran admiración al polo opuesto, y considerar que todo lo escrito en ese lado de la calle es, simplemente, un montón de galimatías inventadas por unos aprovechadores de la credulidad, siempre inagotable, de sus seguidores. Es evidente, que ha habido mucho de ello. Pero la realidad tiene más vueltas de lo que admite nuestra paciencia, capacidad de observación y estudio; por lo tanto se impone la matización acompañada del análisis objetivo de la información que nos consta. Como escribe un poco más adelante P.Washington, luego de revisar algunos aspectos relevantes y no siempre coherentes en la vida del citado gurú: “… Pero la manera de resolver estas contradicciones –y la manera de resolverlas el mismo Krishnamurti- es localizar la fuente espiritual dentro del individuo. Ésta ha sido la solución de los místicos de todas las épocas, desde los antiguos budistas y los cristianos medievales hasta Aldous Huxley, el amigo de Krishnamurti. Y lo es más significativo, también aparece en las doctrinas hindúes del Advaita Vedanta, que identifica el alma como un aspecto de esa realidad absoluta a la cual aspira. Krishnamurti repetía siempre que los individuos deben trazar su propio destino. Diciendo esto, resucitaba una antigua doctrina, como, según él, debía hacer la teosofía. Escuchando la voz de su yo profundo, es posible que Krishnamurti estuviera regresando al ascetismo de sus antepasados hindúes.” (pág. 348)

En síntesis, un texto serio que puede ayudar a los inclinados a estos temas, y que merece ser localizado aunque, no obstante, haya desaparecido temporalmente de los escaparates de las librerías y quedarse en el limbo de los libros que no son “de reciente aparición” hasta que algún editor avisado se decida a reencarnarlo en una nueva edición.

Ficha Bibliográfica:

Washington(1993), Peter Washington, “El mandril de Madame Blavatsky. Historia de la Teosofía y del Gurú occidental”, Ediciones Destino, Barcelona, 1ra. Edición, noviembre de 1995, pág. 500. Tit. Orig: Madam Blavatsky’s Baboon, Martin Secker and Warburg Limited, part of Reed Consumer Books Limited. Michelin House, 81 Fulham Road, London , SW3 6RB

miércoles, 24 de octubre de 2007

D.S.Zumbro. La Batalla del Ruhr

Este libro, recién leído, me ha impresionado. Quizá porque esperaba “uno más” que describía con detalle las operaciones de los ejércitos aliados en el frente occidental durante la segunda guerra mundial; pero en realidad es un documento estremecedor de todo lo que aconteció en este frente, centrándonos en la perspectiva alemana. Un libro detallado y minucioso, donde se recoge los testimonios de decenas de soldados, de alta y baja graduación, que lucharon en la fase de una guerra donde la inutilidad de ésta era evidente hasta para los más lerdos. También de los civiles alemanes que se vieron la mayor parte de las veces entre dos fuegos, el amigo y el enemigo. Hombres y niños obligados a luchar con armas de la primera guerra mundial, sin apenas munición, contra las tropas de la mayor potencia del mundo, y que siempre que podían se rendían, aunque tuvieran por detrás la amenaza de ser colgados o de recibir un tiro en la nuca por traidores al Furher: “El domingo 26 de marzo”, téngase en cuenta que estamos en 1945 y que faltan escasamente un mes y días para el fin de la guerra, “los habitantes de Bocholt recibieron el comunicado oficial de que todos los varones de entre dieciséis y veinte años debían presentarse ante el batallón Volkssturm de la ciudad. El incumplimiento de la orden comportaría la ejecución.” (Pág.211).

Así el autor, al que hay que alabar por su gran esfuerzo de documentación y objetividad en el trato de unos y otros, va desgranando todas las operaciones que determinaron la bolsa del Ruhr, donde el Mariscal de Campo Walter Model, junto a 26 generales y un almirante, más 325.000 soldados son primero rodeados y luego paulatinamente reducidos hasta su rendición total.

Pero el libro, insisto, no es una crónica de operaciones bélicas como otros textos ahora en boga. Busca la visión “de abajo”, para dar un panorama al lector actual de lo que aconteció en aquellos lejanos años. Así vamos percibiendo, lentamente, una gran obra coral construida con elementos universales, que no quedan restringidos a una nacionalidad, de sufrimiento, fanatismo, ingenuidad, propaganda, lealtad, azar, crimen, piedad y sobre todo una gran dosis de intenso y constante sufrimiento humano que visto en perspectiva resulta tan inexplicable en el siglo XX como inquietante, en tanto nos muestra la fragilidad de los valores que aceptamos como estables y duraderos.

Uno puede preguntarse como reaccionaríamos de vernos en tales situaciones (téngase en cuenta que la totalidad de la población alemana vivía bajo los efectos de una propaganda totalitaria, sistemática y sin fisuras, y que por lo tanto partía del supuesto que luchaba contra una invasión no provocada cuyo objetivo final no era otro que la desaparición de la Nación Alemana del concierto de países adelantados) y también asombrarnos de lo poco que sabemos de estos hechos. Como si todo hubiese sucedido en tan poco tiempo que sólo unos pocos desgraciados sufrieron la liberación de las fuerzas aliadas.

Gracias a la labor de hormiga de autores como el hoy comentado nuestra perspectiva de los últimos estertores de la segunda gran guerra se enriquece y matiza; algo que si bien no modificará el curso del mundo, no por eso deja de tener su pequeña importancia. Al fin de cuentas el conocimiento colectivo se forma a partir de lo que cada uno sabe sobre cualquier cosa significativa.

“Fue apenas cinco minutos antes de que las primeras bombas empezaran a caer sobre la zona del puerto, en la orilla derecha, cerca del puente sur. Las bombas que impactaban el Rin provocaban ondas expansivas bajo la superficie, así que tenías la sensación de zozobrar como un barco en el mar. Nos echamos al suelo y creímos que había llegado el final. Las lluvias de bombas caían una y otra vez. Notábamos los impactos que sufría nuestro búnker”. Y prosigue, luego de este testimonio, el autor con su relato: “Quienes se ocultaban el refugio de Ditges intentaron abandonar la estructura gravemente dañada cuando el silencio indicó el final del ataque, pero la onda expansiva de las bombas había arrastrado enormes vigas de acero y pesadas piezas de hierro hasta la entrada del búnker, lo cual imposibilitaba la salida sin ayuda del exterior. Un pequeño destacamento antiaéreo se encontraba cerca del refugio, y los soldados, cuya misión era proteger el puente sur, sabían que allí había gente. Se abrieron paso entre las vigas de hierro con sopletes y liberaron a los habitantes atrapados varias horas más tarde. Al salir, la gente contempló por primera vez la destrucción total: la zona no era más que un campo de cráteres. El búnker había resistido sólo gracias a los últimos centímetros de cemento reforzado.” (Pág.74)

Zumbro, que fue oficial de la Naval Special Warfare, describe también el avance, lento, prudente, de las fuerzas norteamericanas e inglesas, y su política de ahorrar muertes propias descargando sobre los pueblos que ofrecían alguna clase de resistencia todo el poder del arma aérea; no trata de embellecer el avance aliado, destacando los episodios heroicos (que por supuesto también los hubo) en cambio cuenta descarnadamente lo que su investigación le mostró : “Los estadounidenses encontraron escasa resistencia en las zonas meridional y sudoccidental de Geseke. Cuando entraba en la ciudad por la carretera de Büren, un carro de combate estadounidense fue recibido por un obús antiblindaje de gran velocidad disparado por un cañón oculto. El Sherman se incendió y varios miembros de su tripulación murieron. Todos los soldados alemanes que se ocupaban del cañón antiaéreo, es decir, cuatro adolescentes recientemente conscriptos e integrados en el Batallón Antiaéreo Móvil, fueron abatidos en represalia por los soldados estadounidenses enfurecidos. Un oficial alemán que trató de escapar hacia Bönninghausen murió, al igual que un soldado austriaco de la Luftwaffe quiso avisar a la dotación de otro cañón antiaéreo de 88 Mm. apostado en la carreta de Tudorf de que se acercaba una columna estadounidense. “(351)

El efecto paulatino, que provoca la lectura de este libro, es similar a una visión global donde se presenta un gran collage de esa triste época. Curiosamente me ha recordado un libro leído hace muchos años, de Mihail Shólojov, (1905-1984). En particular me refiero a “Lucharon por su patria”, donde narra las desventuras del pueblo soviético resultado de la invasión alemana. Ignoro si el autor ha tenido las mismas lecturas, pero en todo caso puedo decir que los resultados son similares: la sensación de estar abarcando una multitud de episodios todos en primer plano, pero con un efecto de profundidad y movimiento a la que sólo el cine nos tiene acostumbrados.

Pero si alguien cree que las desventuras sufridas por el pueblo alemán terminaron con la rendición, está muy equivocado. Como suele suceder la posguerra es aún más dura, aunque con contenidos diferentes. Los ocupantes aliados percibían al pueblo alemán como una masa nazi compacta, lo que, si bien contenía elementos de verdad era falso en sus consecuencias; el mismo Eisenhower acusaba una verdadera antipatía por lo germano. Así que se les prohibió a los soldados anglo norteamericanos confraternizar con este pueblo derrotado creando una brecha más grande aún si cabe. Con esta actitud de los altos mandos, más los inevitables abusos de la soldadesca, la situación tardó bastante en llegar a ser razonablemente tranquila para la población. Como escribe Derek Zumbro: “La conducta inicial de los ocupantes difirió enormemente de un lugar a otro. En algunas ciudades pequeñas y pueblos, los habitantes no padecieron saqueos, robos ni daños en sus propiedades personales. Inexplicablemente, algunas poblaciones de esas mismas zonas sufrieron en cambio un elevado grado de actividad delictiva a manos bien de los ocupantes, bien de las bandas de trabajadores forzados extranjeros, que por entonces pasaron a designarse oficialmente con el nombre de “desplazados”. La ciudad de Holzweiler padeció grandes daños por parte de los soldados de infantería estadounidenses en los primeros compases de la ocupación. Primero registraron sistemáticamente todas las casas, edificios comerciales y de otro tipo, en busca de armas, cámaras fotográficas y radios. Todos los habitantes fueron agrupados y detenidos en dos grandes almacenes. Los hombres fueron separados de sus familias y conducidos a establos de los alrededores. Los varones sospechosos de ser soldados fueron separados del resto y transportados a los enormes recintos vallados para prisioneros de guerra emplazados a orillas del Rin. Gracias a la intervención de un clérigo local, las mujeres y los niños fueron liberados y autorizados a regresa a sus hogares. El alivio que sintieron al volver a su casa se trocó rápidamente en frustración: los soldados habían registrado concienzudamente todas las manzanas de edificios mientras sus moradores estaban fuera. Habían desaparecido todos los objetos de valor. Las radios que no habían llevado estaban destrozadas. La ropa de cama, los edredones de plumón, las mantas y todo cuando podían necesitar los soldados habían sido sustraídos.” (Pág. 537)

Probablemente se juzgue esta cita algo larga… pero sinceramente no sabía por dónde cortarla, ya que este párrafo resume perfectamente tanto el azar de la destrucción inmediatamente posterior a la rendición de las zonas “liberadas” de los nazis, como la desgracia de aquellos que aún salvando sus vidas se encontraron con qué no tenían nada o casi nada para empezar de nuevo.

No puedo, aunque lo intento, dar un adecuado resumen de la multiplicidad de hechos que se narran en esta obra: la actividad de los fanáticos nazis, la profesionalidad de los mandos militares (El Mariscal Model, poco antes de suicidarse expresó con estas palabras su pensamiento: “Creo sinceramente haber prestado servicio a un criminal. He dirigido a mis soldados con lealtad… pero para un gobierno criminal” (Pág.531)); el caos que la mano de obra esclava extranjera (los llamados “desplazados”) produjo en las zonas rurales y ciudades destruidas, una vez liberados de su estado y dejados a la buena de dios vagar sin orden ni concierto; los actos de bondad y calidez humana, mezclados con otros de índole más macabra.

Creo que a esta altura de mi comentario no quedará duda que el libro me ha gustado (aunque no cause alegría leerlo ni afiance mi confianza por las soluciones militar incluso cuando son inevitables). Una sola última referencia para los que se animen a leerlo, sin tener interés por los detalles técnicos (de historia militar); en este caso aconsejo leer “en diagonal” las partes descriptivas de movimientos de tropas y hechos estrictamente operacionales, para ir directamente a aquellas donde se narran las situaciones humanas cuyo recuerdo justifican la creación de este texto.

También puedo agregar que las fotos que acompañan esta edición me parecen de muy baja calidad (algo realmente insólito en esta colección de alto nivel), y lo mismo sucede con el escaso material cartográfico incluido. Sólo dos mapas (de los cuales uno es de pequeña dimensión) no son suficientes para seguir las operaciones bélicas. En este sentido da la impresión que la editorial no se preocupó suficientemente de aquellos lectores especializados; conjunto que deben constituir, probablemente, la columna vertebral de la masa de clientes de estos libros, en general muy buenos, pero de precio nada barato. Por otro lado también dejo constancia que el índice alfabético del final es un aporte de la edición nada desdeñable para localizar directamente personajes y sucesos.

Ficha Bibliográfica:

Zumbro(2006), Derek S. Zumbro, “La batalla del Ruhr. La derrota alemana en los frentes del Oeste”, Editorial Crítica, Memoria Crítica, www.ed-critica.es , Barcelona, 2007, pág. 640, Tit.Orig: Batlle for the Ruhr. The German Army’s Final Defeat in the West.

viernes, 19 de octubre de 2007

M.Burleigh. Causas Sagradas

Este libro, continuación de ”Poder Terrenal”, ya comentado por mi en el blog, es un intento de considerar todo el siglo XX desde la perspectiva de las ideas e ideologías que conmovieron el siglo pasado y se prolongan en el actual. Escrito en el 2006 llega hasta la amenaza islamista actual. “Causas Sagradas” comienza con la primera Guerra Mundial y la gran conmoción que provocó en Europa, con el surgimiento y llegada al poder del fascismo y el comunismo. Aunque las diferencias entre los regímenes totalitarios son evidentes, también contribuyeron a formar una religión laica que buscaba desplazar a la tradicional de la conciencia de sus ciudadanos. Pío IX habló del “triángulo terrible” para referirse a las atrocidades anticlericales cometidas en Rusia, España y México, pero también Burleigh considera lo que pasó en países como Australia, Irlanda o Portugal, sin olvidar su propio país, Gran Bretaña.

La lectura de este libro denso, a pesar de la buena pluma del autor, se hace trabajosa a medida que se desarrolla. Son tantos los acontecimientos y los actores del drama que inevitablemente el lector se siente abrumado. Por suerte el análisis no termina en los regimenes totalitarios de la primera parte del siglo, sino que nos cuenta los más amenos y ligeros de la segunda parte, con los felices años sesenta; años bobalicones y soñadores que, sin embargo, marcaron el curso de los problemas posteriores con una secularización indiscriminada que alcanzó a la propia Iglesia católica de una manera un tanto paradójica. Pero el cambio siguió su camino y la crisis de Irlanda del Norte anticipó algunas políticas que posteriormente demostraron sus profundos errores, en palabras del autor: “…este sórdido y pequeño conflicto anticipaba también la entrega siniestra de poder a presuntos dirigentes “moderados” de comunidades (y la creación de bolsas de excepcionalidad donde no parece aplicarse la ley) que se está evidenciando en las soluciones a que recurren los gobiernos europeos ante la amenaza mucho más amplia del radicalismo islámico.” (pág.19).

Estas palabras pueden resonar significativamente en oídos españoles al pensar como la política sucesiva de diferentes gobiernos (de colores ideológicos opuestos) han ido creando en el País Vasco un coto de caza de uso exclusivo para nacionalistas radicales. Situación que ha llevado a miles de residentes a buscar fuera de su “región” un futuro más tranquilizador y benigno.

Burleigh pasa revista a las distintas políticas que se están ensayando frente a la masiva inmigración musulmana por parte de los gobiernos, y las debilidades que éstas tienen para frenar el fundamentalismo que se disemina paralelamente en los nuevos ghetos de población con bajos recursos.

Un libro, en suma, que habla del intento de generar nuevas religiones laicas y de las respuestas de las religiones tradicionales frente a este desafío.

Lo considero un muy interesante estudio; pero de lectura pausada y sólo apto para aquellos profundamente interesados en los movimientos sociales y políticos de nuestra época. Está demás decir que su relectura es imprescindible ya que una sola no basta.

Ficha Bibliográfica:

Burleigh(2006), Michael Burleigh, “Causas Sagradas. Religión y política en Europa. De la primera guerra mundial al terrorismo islamista”. Taurus. www.taurus.santillana.es Madrid, noviembre de 2006, pág. 640. Tit.Orig: Sacred Causes. Politics and Religión in Europe. From the Great War to Islamist Terrorism.

martes, 16 de octubre de 2007

G.Kasparov. Como la vida imita al ajedrez


Garry Kasparov es un ajedrecista conocido mundialmente. Aunque ya no es el campeón mundial, sigue siendo noticia ahora por su actuación política en la nueva Rusia, enfrentándose al poder político de Putin. Ha escrito también muchos libros de ajedrez, que son de consulta obligada para todo aficionado que se precie. Sin embargo el que hoy comento, recién aparecido en el mercado, puede leerse sin conocer nada del juego. Kasparov ha evitado, cuidadosamente, el lenguaje técnico, y las pocas jugadas que comenta lo hace en un lenguaje accesible para cualquiera que ignore las reglas de este maravilloso juego que se aprende en muy poco tiempo y que se tarda años en alcanzar la competencia necesaria para jugarlo en a nivel internacional.

En este trabajo K. nos habla de su vida de jugador de élite y como el juego le ha enseñado a apreciar virtudes o hábitos que también resultan útiles para alcanzar buenos resultados en la vida cotidiana. Como ha dado conferencias a empresarios combina sus recuerdos personales con algunos principios generales que siendo necesarios en el ajedrez se descuidan en el mundo de los negocios o la política.

Todo el libro está lleno de reflexiones que pueden ayudarnos a mejorar nuestro razonamiento evitando las trampas en que solemos caer, sea por presión de los acontecimientos sea por las trampas, más sutiles, de las emociones. No es un libro de desarrollo personal, ni lo intenta, es el texto que podría escribir un deportista ya retirado y que ha vivido la incertidumbre y la presión de la alta competición. En que medida estos consejos pueden aprovechar al lector es cosa que sólo cada uno podrá contestar. Pero si se quiere tener elementos para el análisis personal, o para el análisis de grupos de trabajo, pienso que Kasparov los ofrece de una manera amena a la vez que inteligente ¡Qué más se puede pedir!

Me llamó particularmente la atención su enfoque de cómo el éxito puede llegar a ser un obstáculo severo al impedirnos conocer las fisuras de nuestra actividad. Esas sutiles rendijas por dónde se filtrarán en condiciones desfavorables la derrota de la que, gracias a nuestro triunfo, nos creemos muy lejos: “Concentrarnos en nuestros propios pecados es, desde luego, difícil, igual que es doloroso examinar nuestros defectos y errores. A nadie le gusta revivir complicados reveses, pero a la larga entenderemos que analizarlos es esencial. Descubrir los errores implícitos en nuestros éxitos es aún más difícil. Nuestro ego desea creer que hemos vencido de forma brillante frente a un duro oponente, no que hemos tenido suerte, ni que nuestro rival ha dejado pasar una serie de oportunidades, ni que las cosas podrían haber resultado de otro modo.

Ya hemos visto ejemplos de estrategias erróneas que acabaron en éxitos gracias a buenas tácticas, y viceversa. Saber por qué ganamos es tan crucial como saber por qué perdemos; lo contrario sería desperdiciar un valioso material de análisis. Cuestionar el éxito significa nuevamente plantear la que debería ser nuestra pregunta favorita: ¿por qué? Hay que ser brutalmente objetivos con nuestros triunfos, porque en caso contrario nos deslizaríamos peligrosamente hacia el estancamiento.” (pág.241)

Ficha Biblográfica:

Kasparov(2007), Garry Kasparov, “Cómo la vida imita al ajedrez”, Debate, Barcelona, septiembre de 2007, pág.349. Tit.Orig: How Life Imitates Chess, London House, 2007.

miércoles, 10 de octubre de 2007

A.Camilleri. La luna de papel

Comentar un libro de Andrea Camilleri (1925, Sicilia, y felizmente vivo)es muy difícil. Uno quisiera transmitir la impresión que causa su estilo tan directo, sencillo y a la vez sumamente depurado: “Se abrió la puerta y apareció el rey Víctor Manuel III de Saboya en persona, los mismos bigotes, la misma nariz. Sólo que vestido de paisano” (Pág.28). El párrafo suscita la sonrisa, pero el lector, guiado por la narración no capta (ni le interesa en realidad) lo difícil que es crear un retrato de alguien que tiene una aparición fugaz y que sin embargo, por gracia de la escritura, es una persona de carne y hueso, no un muñeco “de papel”. Camilleri crea personajes continuamente y a pesar de sus rarezas, sus manías y peculiaridades todos participan y dan realidad a una historia constantemente amena a la vez que crítica e irónica con el medio donde transcurre.

En este último libro sobre el comisario Montalbano, y sus investigaciones en la Sicilia actual, la trama, además de incluír los ingredientes de siempre: la mafia, los políticos corruptos, la socarronería local, agrega nuevos matices con el progresivo envejecimiento del comisario.

Camilleri introduce los cambios que provoca la edad sutilmente, a la par que nos asombra con nuevos arquetipos femeninos, dotados del eterno toque de imprevisibilidad que tantas inquietudes causa al sexo opuesto: “La respuesta a la pregunta la obtuvo cruzando su mirada con la de Elena. No era una mujer la que tenía sentada delante en el sillón, era una pantera en reposo, todavía satisfecha, pero que en cuanto experimentara el estímulo del hambre, se echaría encima de la presa que previamente hubiera elegido. La presa era él, Salvo Montalbano, trémulo y torpe animalito doméstico que jamás habría conseguido correr más rápido que aquellas elásticas y larguísimas piernas, perdón, patas, que de momento permanecían engañosamente cruzadas.” (pág.188)

Toda la ironía de Camilleri en un nuevo capítulo del maduro comisario. Para sus seguidores resulta de obligatoria lectura; para los que no conocen a este autor, podría ser un buen camino para adentrarse en la Italia del Sur guiado por un autor que siempre escribe algo más que una novela de género policíaco.

Ficha Bibliográfica.

Camilleri(2005),Andrea Camilleri, “La luna de papel”, Salamandra, Narrativa, www.salamandra.info, Barcelona, septiembre de 2007, pp.253. Tit.Orig: La luna di carta, Sellerio Editore, Palermo, 2005.

lunes, 1 de octubre de 2007

N.J.G. Pounds. La vida cotidiana

El autor, profesor de la Universidad de Cambridge, es presidente del Royal Achaelogical Institute, y ha escrito, entre diversas obras, una Historia económica de la Europa Medieval, que también ha sido publicada en español (aunque hace años, 1981, y es posible que sea inhallable).

Como explica en el Prefacio el libro pretende ocuparse de la “cultura material”, es decir de todo lo que los seres humanos han construido para solventar sus necesidades tanto de supervivencia como de más alto nivel. Es una historia de cosas y de cómo los hombres las usaban, pero también es una historia de los individuos y los pueblos para vivir mejor y enfrentarse con los problemas de la enfermedad, el transporte, la economía y la organización social. Abarca desde la prehistoria hasta principios del siglo XX y puede leerse el texto por capítulos, empezando por aquellos que tengan relación con otras lecturas o estudios que hagamos. Veremos que nos ofrece un panorama verdaderamente tridimensional donde situar mejor nuestras lecturas para recrear la época con detalles que normalmente escapan a los autores más centrados en desarrollar los objetivos de sus libros.

Tomemos, por ejemplo, los principios del 1300. En 1312 Felipe IV, el hermoso, rey de Francia, se las había tomado con los templarios y en el período de 1307 a 1312 liquidó la famosa Orden haciéndola entrar en la inmortalidad. En 1314 es ejecutado el gran maestre de los Templarios, Jacques de Molay, y leyendo este libro podemos enterarnos que: “El verano de 1314 había sido lluvioso, aunque no en exceso, en gran parte del norte de Europa. El invierno siguiente fue frío, pero fue hasta la primavera de 1315 cuando el tiempo empeoró ostensiblemente. Empezó a llover, y, en gran parte del centro y el oeste de Europa, no paró en todo el invierno y la primavera. Muchas regiones se inundaron, y los cultivos se pudrieron en la propia tierra. El desastre fue tal, que en los Países Bajos se comparó al Diluvio. Pero, además de llover, hizo un frío excepcional en verano, de modo que los cultivos que no se pudrieron no llegaron a madurar. Pronto se agotaron las existencias de cereales, y al llegar la primavera de 1316 la hambruna se había extendido por grandes áreas, y se decía que había quienes se entregaban al canibalismo. Como siempre sucede en estos casos, el hambre venía acompañada de enfermedades: ergotismo y disentería fueron la consecuencia del consumo de alimentos en mal estado. Al mismo tiempo, disminuía la resistencia a las enfermedades epidémicas, y las enfermedades cutáneas, producto de la avitaminosis, empezaron a menudear…” (pág. 307).

No se trata de curiosear en los desastres pasados, sino de situar los hechos históricos en un contexto mayor para recrear, en la medida de nuestra imaginación el mundo que uno intenta conocer. Para ello este libro ofrece datos increíbles y da una perspectiva, como digo más arriba, mucho más realista.

También podemos seguir el desarrollo de la tecnología y comprobar que sus efectos existieron en todas las épocas: “El uso creciente de la energía mecánica a partir de la Edad Media fue un factor decisivo en los cambios que experimentaron las condiciones materiales de vida. Su importancia en el incremento del volumen de producción, en cifras tanto absolutas como relativas con respecto al esfuerzo exigido, ya la hemos ponderado. En este sentido, sus consecuencias fueron totalmente beneficiosas. Pero, por lo menos al principio, sólo podía disponerse de energía mecánica en cantidades grandes, a veces demasiado grandes, por lo que se hizo necesaria una profunda reorganización de los procesos productivos.” (pág.387)

O para dar una idea más completa del libro que comento, este otro párrafo: “Gran parte de los comestibles de calidad superior, como la fruta, las verduras, el pescado y la carne sólo podían conservarse durante muy poco tiempo, algo que afectaba negativamente a los pobres, que sólo podían ir a comprar de vez en cuando, por lo que solían recurrir a alimentos que se conservasen bien, o sea, dejando a un lado la cuestión del precio, cereales, bulbos, raíces y tubérculos, queso y carne ahumada o salada. El consumo de azúcar se disparó en Gran Bretaña y seguramente en toda Europa a lo largo del siglo [se refiere al siglo XIX], no por su valor nutritivo, más bien escaso, sino porque se conservaba bien.” (pág.511)

Para evitar los anacronismos, para situar los episodios históricos; tanto para leer como un libro más o para consultar, como apoyo, de otros libros que versan sobre episodios históricos, éste puede resultar de gran utilidad. Por eso lo incluyo en este blog.

Ficha Bibliográfica:

Pounds(1989), Norman J.G. Pounds, “La vida cotidiana. Historia de la cultura material”, Crítica, Libros de Historia, Barcelona, noviembre de 1999, pág.572. Tit.Orig: Herat and Home. A Hystory of Material Culture. Indiana University Press, Blomington.