jueves, 31 de mayo de 2007

O.Sacks. El tío Tungsteno

Quién leyó “El hombre que confundió a su mujer con un sombrero” o “Un antropólogo en Marte”, el nombre de Oliver Sacks (Londres, 1933) le suena muy bien. Los mencionados son excelentes libros y el autor tiene varios, de muy diferentes temas, pero todos amenos y profundos. El que hoy comento es, más que los otros, autobiográfico y cuenta como nuestro escritor tuvo una infancia difícil, en plena segunda guerra mundial, cuando los niños eran alejados de sus familias para evitar el peligro de los bombardeos sobre Londres, e iban a parar a escuelas e internados que, como en el caso de O.Sacks, parecían una sucursal del régimen nazi. Las pasó mal, y por ello se convirtió en un niño discreto y reservado, lleno de terrores y con gustos muy raros. Mientras o durante Sacks nos cuenta sus peripecias infantiles va desgranando sus interés absorbente por los metales y más adelante con la química, en muchas y variadas formas. No obstante recorrer caminos tan complejos, el autor, cuando adulto sigue otra profesión, convirtiéndose en neurólogo y posteriormente en profesor del Albert Einstein Collage of Medicine y de la School of Medicine de la Universidad de Nueva York. Sus libros, tal como digo al principio, tratan de cuestiones como la encefalitis letárgica, el síndrome de Tourette, la enfermedad de Parkinson, el síndrome de Asperger, el problema de comunicación en los sordos, etc. etc. así que bien se puede decir de Sacks que no tiene miedo a los temas profundos y altamente especializados, y que posee la gracia y la virtud de convertirlos en accesibles para todo profano que quiera saber un poco más sobre nuestro mundo y sus problemas.

El “Tío Tungsteno” trata de química, de metales, de experiencias infantiles, de lo que se siente cuando uno tiene un laboratorio de fotografía, de los de antes, y puede prácticamente revivir toda la historia de ella, desde la cámara estenopeica hasta la creación de película y papeles para positivar, incluyendo el revelado y el positivado. Cosas que ahora, en el siglo XXI cada vez suenan más lejanas y donde si bien es aun posible encontrar película química, ésta es un producto de acelerada extinción (en España ya es sólo posible encontrar la de la marca Fuji; las otras han desaparecido).

Es un libro que interesará a los que se sienten sintonizados con la química y sus aplicaciones, pero también ilustra sobre la historia de la ciencia desde el siglo XVIII y da una imagen de algunos nombres importantes con la gracia de aquel que comprende a fondo lo que explica y que además le gusta hacerlo porque siente un gran placer en ello.

Como ejemplo de lo que digo puedo tomar cualquier párrafo al azar del texto, por ejemplo el siguiente: “Todas las empresas de Lavoisier –el lenguaje algebraico, la nomenclatura, la conservación de la masa, la definición de un elemento, la elaboración de una verdadera teoría de la combustión- estaban orgánicamente entrelazadas, formaban una sola y maravillosa estructura, una refundación revolucionaria de la química, tal como había soñado, tan ambiciosamente, en 1793. El camino hacia su revolución no fue fácil ni directo, aun cuando lo presente como algo obvio en los “Elementos de química”; le exigió quince años de su genio, abriéndose paso a través de los laberintos de antiguos postulados, combatiendo su propia ceguera así como la de todos los demás”.

Durante los años en que Lavoisier reunió lentamente su munición hubo violentas disputas y conflictos, pero cuando los “Elementos” finalmente se publicaron -en 1789, tres meses antes de la Revolución Francesa- causaron una auténtica conmoción en el mundo científico. Era una arquitectura conceptual totalmente nueva, comparable sólo a los “Principia” de Newton. Unos pocos rechazaron sus ideas –Cavendish y Priestley fueron los más destacados- pero allá por 1791, Lavoisier estuvo en condiciones de afirmar que “todos los jóvenes químicos adoptan la teoría, de lo que concluyo que la revolución en la química ya ha tenido lugar”.

Tres años después la vida de Lavoisier terminó en la guillotina. Estaba en el culmen de su carrera, y el gran matemático Lagrange lamentó la muerte de su colega y amigo diciendo: Se tardó sólo un momento en cortarle la cabeza, y quizá no basten cien años para que surja otra igual. “

Así que quien quiera, dirigido por Oliver Sacks, recorrer los antiguos y modernos caminos de la ciencia tiene en este libro una gran oportunidad. Un libro que merece ser leído reposadamente; no de una sola vez, sino retrasándolo para darnos tiempo a recrear mentalmente las historias que cuenta, y para poder así, recrear un mundo que es el sustento del actual y que sin embargo es tan diferente que apenas podemos darnos cuenta.

Además es importante para quien tiene hijos (o incluso nietos) ya que permite reflexionar sobre lo importante que es no dejar la educación ni la visión del mundo de un niño enteramente en manos de la escuela. Hay escuelas y escuelas, y profesores de toda clase, pero ningún padre o madre debería abdicar de su obligación y a la vez derecho de abrir las puertas del universo a su progenie. Mostrar, jugar, participar y servir de ejemplo de interés en los fenómenos que nos rodean; evitar los juicios dogmáticos y dar el ejemplo de curiosidad tanto por lo pequeño como por lo grande, lo lejano y lo más habitual. Quién quiera hacerlo no encontrará en este texto un libro de pedagogía sino, exactamente, un padre grande que cuenta las cosas que vivió como niño y la suerte que tuvo, a pesar de las desgracias y el cruel ambiente, de encontrar adultos sensibles que le abrieron las innumerables puertas de la investigación y el conocimiento.

¡Hay gente que tiene suerte! Aunque parezca que sobre su cabeza se acumulan las desgracias.

Ficha Bibliográfica:

Sacks(2001), Oliver Sacks, “El Tío Tungsteno. Recuerdos de un químico precoz”, Anagrama, Colección Argumentos, Barcelona 2003, pp.354, Tit.Orig: Uncle Tungsten, Alfred A. Knopf, New York, 2001

viernes, 25 de mayo de 2007

D.Jarman. Wittgenstein


Que un director como Derek Jarman (1942-1994) haga una película sobre Wittgenstein ya es toda una provocación (no olvidar su “Caravaggio”, Oso de Plata en Berlin, 1986), y me atrevo a comentarla en este espacio porque pienso que, a pesar de todas las provocaciones del director, éste ha acertado en lo esencial con la imagen que yo tengo del mencionado filósofo.

Es muy difícil hacer una película que no sea biográfica sobre un filósofo; es decir una película que exprese su filosofía y no diversos acontecimientos sucedidos en su vida; pues bien, Derek Jarman lo intenta y el actor Karl Johnson lo borda con gran autenticidad. En los extras del DVD, que son importantes, se cita que personas que conocieron a Wittgenstein aplaudieron al final de la película por la recreación hecha por K.Johnson y si conocemos en cierto detalle lo que el filósofo hizo y como actuaba, incluyendo su manera peculiar de dar clases (muy pocos alumnos aceptaba, y todos por el conocidos, hasta el punto que constituían más un grupo cerrado que una clase universitaria normal), reconoceremos todos estos aspectos en el film de Jarman.

La película no es “realista”, no es documental, no tiene ilación, y casi nunca los actores representan escenas cotidianas. El vestuario es exagerado y surrealista. La música es excelente y el color y la fotografía muy bueno. Un conjunto autónomo de escenas deshilvanadas y que sin embargo ofrecen un panorama muy coherente de un filosofar que pretende demoler la filosofía como disciplina propia.

Para quien se interesa por la filosofía de Wittgenstein y ya tiene nociones de ella; así como quién conoce algunos acontecimientos importantes de su vida y puede identificar el papel que en ella jugaron personajes como Bertrand Russell, lady Ottoline Morrel o el mecenas de Wittgenstein: Maynard Keynes.

Michael Derek Elworthy Jarman, conocido director y defensor de la causa homosexual en Gran Bretaña, hace en ésta, su última película, de 1993, antes de morir de SIDA un trabajo espléndido. Merece tenerse, junto con los libros de Wittgenstein, en la biblioteca de uno.

Ficha DVD:

Derek Jarman, “Wittgenstein” Cameo Media S.L. www.cameo.es, Reino Unido, 1993. Versión en inglés con subtítulos en español. Duración 69 minutos. En los extras se incluyen los comentarios del productor y los principales actores de la película.

lunes, 21 de mayo de 2007

L.Wittgenstein. Ocasiones Filosóficas 1912-1951

Este libro me parece un acierto... para todos aquellos que quieran introducirse en la obra de Ludwig Wittgenstein y no quieran pasar por el Tractatus; libro muy importante, sin duda, pero que no refleja en absoluto los cambios de la filosofía de Wittgenstein y lo mejor de su obra. La gran ventaja de este texto es que contiene una recopilación de diversos textos de W., textos que no fueron publicados en su gran mayoría, ya que el filósofo apenas publicó, con su permiso el ya citado Tractatus y en una recensión de una artículo de lógica de P. Coffey. en 1912. Todo lo que se conoce de él se debe al trabajo póstumo de sus albaceas y a apuntes de clase de sus alumnos en Cambridge.

Pues bien, en un pequeño tomo se puede leer desde algunas cartas de W., hasta otros trabajos muy variados como su Conferencia de Ética (conferencia que al final no dio ya que a último momento cambió el texto escrito por una improvisación del momento). Algunas de sus clases, publicadas en el Cuaderno Azul y Marrón, Observaciones sobre la Rama Dorada de Frazer (dónde le da un fuerte palo a este autor) y otros trabajos diversos que en conjunto darán un panorama mucho más preciso de la filosofía de Wittgenstein que leyendo detenidamente uno de sus libros. Esto es así porque durante su vida abarcó muchos temas y cambió de opinión en diversos momentos, y, por lo tanto, leer un libro es sólo como mirar una fotografía del personaje. Refleja sólo lo que en ese momento pensó. Con palabras de Paul Strathern: "Aparte quizá de Leibniz, Wittgenstein es el único gran filósofo que ha creado dos filosofías distintas. Si se considera que el objetivo de ambas era acabar con la filosofía, se puede estimar la envergadura de la perversa dedicación de este hombre." (1)

Que el citado autor no exagera, aunque sí le da un toque de humor, puede comprobarse leyendo este párrafo de una carta escrita a Eccles, en marzo de 1939 y que también contiene el libro: "...Haber obtenido la cátedra es muy adulador y todo eso, pero podría haber sido mucho mejor que hubiera obtenido un trabajo abriendo y cerrando barreras de tren. No obtengo ningún placer de mi puesto (aunque mi vanidad y mi estupidez a veces sí que lo obtienen)." (pág. 33)

Ficha Bibiográfica:

Wittgenstein(de 1912 a 1951), Ludwig Wittgenstein, "Ocasiones Filosóficas 1912-1951", James C. Klagge y Alfred Nordmann editores, Cátedra, Colección Teorema, Madrid, 1997, pp.465.

(1)

cita en Paul Strathern, Wittgenstein en 90 minutos, Siglo XXI de España Editores, pag. 9

M.Gilbert. Atlas of the Arab-Israeli Conflict

Martin Gilbert ya ha sido mencionado en mis comentarios, a raíz de un libro sobre la primera guerra mundial (también ha publicado otro sobre la segunda). Este Atlas, en inglés, es muy útil para los que se interesan por prolongado conflicto israelí-palestino en particular, e israelí-árabe en general. Contiene multitud de mapas que ilustrarán la situación en cada momento del conflicto, desde 1000 años antes de Cristo, hasta el 2002. Tener un panorama tan completo, y además abarcarlo de un vistazo, gracias a los mapas que este original Atlas proporciona, es muy importante para evaluar la complicada naturaleza de este conflicto que, por otro lado, no tiene trazas de terminar en la próxima década.
Gilbert, historiador del Merton College, Oxford, ha hecho un trabajo muy útil y no en vano son ya siete ediciones que se registran del texto en su idioma original.
Como lo que predomina es la información gráfica, con pocos conocimientos del inglés bastarán para entender los mapas, e insisto que muchas cuestiones que traen los diarios no pueden ser entendidas cabalmente si no damos, antes o después, una ojeada al mapa. Pues bien, con este texto tendremos el material complementario que necesitamos, si nos interesa el tema.
Ficha Bibliográfica:
Gilbert(2002), Martin Gilbert, "The Routledge Atlas of the Arab-Israelí Conflict", Routlege, London, first edition 1974, Seventh edition 2002, reprinted 2003, pp.156

viernes, 18 de mayo de 2007

F.A.Navarro. Parentescos insólitos del lenguaje

Cuesta asociar "calvo" con "Jesús", sobre todo porque la iconografía cristiana lo muestra siempre con una buena cabellera; pero es posible establecer este vínculo si pensamos que "calvario" identifica la columna de Jerusalén donde murió crucificado. En realidad la citada colina se llama en arameo Gólgota, término equivalente al hebreo Gulgolet , que significa cráneo y también calavera, no se sabe bien si porque en tal monte se ejecutaban a los condenados o por la forma de la elevación, terminada en un peñasco o colina pelada. Más extraño resulta asociar la palabra inicial con "chovinismo", pero si conocemos que tal apellido, (perteneciente a Nicolas Chauvin, soldado francés entusiasta e ingenuo, paradigma del nacionalismo de masas), proviene de "Calvus", mote con que los romanos identificaban a los que le faltaba el pelo y que además servía para identificar a los así llamados, y queChauvin proviene de tal nombre... el misterio se aclara.

No todo el mundo le agrada seguir los vericuetos y extraños lugares adonde nos conducen las palabras. Hay gente que se conforma con utilizar un nombre igual que si fuese un código informático o de película futurista. Estoy seguro que incluso algunos se sentirían más contentos si se llamaran, en vez de Julio, Pablo o Pedro... Rp02, o XLS; pero sobre gustos no hay nada escrito, aunque coincido calladamente con los que piensan que, a pesar de todo, hay gustos que merecen palos.

Para conocer la historia de las palabras y sus trayectorias imposibles, este libro, de Fernando A. Navarro es adecuado. Recuerdo que cuando niño me gustaba bucear en los diccionarios enterándome de tantas cosas que a veces ponía a mi madre en una situación desesperada (mantengo en mi memoria que una vez que le pregunté porque la palabra "puta" aparecía en el diccionario si, como ella me decía, era "mala". Y también recuerdo mi euforia, poco tiempo después de su confusa explicación, cuando leí, en el Don Quijote, que el ventero exclamaba de viva voz "¿Dónde estás puta?" llamando a la sirvienta ilocalizable. Supongo que mi madre no sabría a que santo encomendarse con la cruz que le había caído).

Ya pasadas muchas décadas (estuve a punto de escribir "centurias") me sigue fascinando la historia de las palabras y cómo dificilmente hasta la más modesta y mínima no tiene una larga historia por detrás.

Hay palabras importantes, como "septentrional" que nos inspiran cierto temor, como si no supiéramos pronunciarla bien y quedarámos por esta causa en ridículo. Sin embargo nos sentimos más cómodos, cuando nos enteramos que se relaciona con el número siete (lat. septem), de donde derivan palabras tan cotidianas como "semana" y "semanario", pero lo más interesante resulta cuando, siguiendo al autor, leemos que "... En otro lugar del libro he comentado ya la importancia que han tenido en el hemisferio boreal las constelaciones en forma de carro que hoy llamamos Osa Mayor y Osa Menor, fáciles de reconocer por el brillo de sus siete estrellas y esenciales como medio de orientación durante la noche, por contener la menor de ellas la estrella polar, que marca el norte. Los latinos llamaron "bueyes" a estas siete estrellas, de modo que a partir de trio,trionis ("buey de labor") bautizaron a estas constelaciones con el nombre de septentrio, septentrionis (literalmente, "los siete bueyes"). De ahí que todavía hoy en el español culto llamemos "septentrión" al norte y utilicemos el adjetivo "septentrional" para indicar que algo queda hacia el norte." (pág.218)

Y no termino este breve comentario de un libro delicioso, sin mencionar otra extraña asociación: "cristianismo" y "cretinismo". Resulta que el bocio hipotiroideo es causa de deformidades y retrasos importantes de la inteligencia, y no sólo aparece por el bajo aporte de yodo sino también por otros factores como la consanguinidad y la pobreza (y sus habituales secuelas de falta de higiene y alimentación escasa). Sucedió que en algunas regiones muy pobres y aisladas, como es el caso de algunos valles alpinos de Suiza, a los que padecían esta enfermedad los llamaban "crétin", que en la variante dialectal suiza provenía del francés "chrétien", cristiano. En 1784 los médicos franceses acuñaron el nombre de "crétinisme" para los afectados por tal patología, término que pasó al español como "cretinismo" y "cretino", al inglés como "kretinismus" y al alemán como "kretin". Así quedó universalizada la identificación de los efectos del bocio hipertiroideo.

Pero sigue siendo materia de conjeturas porque los lugareños suizos denominaron así a sus congéneres afectados. El autor menciona tres hipótesis: 1, al ser éstos de extremidades cortas y torcidas, boca abierta y babeante, pequeños y estrábicos, etc. etc., los definieron como "cristianos" para que no se los confundiera con monstruos. 2, debido a su propia idiotez estos enfermos eran incapaces de cometer maldades y por lo tanto tenían la conducta de un buen cristiano. 3, podría derivar el nombre de un piadoso "crétin!" equivalente a "pauvre chrétien!", ¡pobre hombre! o ¡pobre cristiano!

Así que cuando mi estimado lector, o lectora, diga a alguien con menosprecio: "¡pedazo de cretino!" a partir de ahora seguro que no podrá evitar pensar que algo de piadoso tiene este insulto, o alusión hiperbólica a los poderes mentales del sujeto aludido.

Así la historia de las palabras nos amplía el horizonte y llena de nuevos significados hasta los actos más triviales de nuestra vida. Ya se sabe, (aunque poco se practica), conocer es equivalente a vivir más (hacia adelante, y hacia atrás).

El autor F.A. Navarro es médico y trabaja como traductor de la especialidad en los Laboratorios Roche de Suiza; también es miembro de varios comités de expertos, y ha escrito varios libros sobre el lenguaje y la medicina. No hay que perderle el rastro porque con seguridad sus otros libros están llenos de curiosidades que merecerán una atenta lectura.

Ficha Bibliográfica:

Navarro(), Fernando A. Navarro, "Parentescos insólitos del lenguaje", Ediciones del Prado, col. Palabras Mayores, Madrid, marzo 2002,pp. 286.

jueves, 17 de mayo de 2007

C.Willis. Tránsito

Lo primero que se me ocurre escribir sobre este extraño y fascinante libro... es que el comentario que se puede leer en la portada (me refiero a la edición de bolsillo que se muestra en la imagen adjunta) es verdad. Un raro caso donde la publicidad no exagera.

Éste es un libro raro, poco común, y que incluye reflexiones y situaciones muy inquietantes. Además es un libro extenso, que bien podría desdoblarselo en dos tomos (lo que resultaría más cómodo, aunque quizá no fuera un formato comercial); tan extenso que he tardado un tiempo desacostumbrado en leerlo, sobre todo por la necesidad de releer párrafos aparentemente sencillos pero que llevan su miga escondida. Connie Willis no es una autora para mi desconocida. He leído de ella el excelente y recomendable "Oveja Mansa", que, como sociólogo, me ha interesado particularmente. También el más famoso, y el que la ha empujado hacia la popularidad en su país, "El libro del día de juicio final", donde la ciencia ficción es un género respetable y muy popular (como no podía ser menos, ya que este género nació precisamente en EEUU); y también leí de la misma autora: "Los sueños de Lincoln" y "Por no mencionar al perro", ambos muy diferentes entre sí, pero igualmente atractivos. Por lo tanto sabía en que me metía cuando me decidí por "Tránsito"; a ver que se traía entre manos esta inteligente autora.

Pues bien, de todos los mencionados éste es el más inquietante y el que me cuesta más hacer un comentario sosegado.

Me gustaría mencionar mas datos de la carrera de Connie (como lector cliente suyo me puedo permitir llamarla así), pero tengo la sensación que me estoy escapando del tema porque, sinceramente, no se por donde tomarlo.

Escribir sobre la muerte no es original; gran parte de la literatura lo hace (simultanéandolo con el "amor", el otro gran tema). Pero Connie no escribe sobre la muerte, sino sobre los llamados procesos ECM (o sea, Experiencias Cercanas a la Muerte). Esa clase de cosas que todos hemos leído, aunque más no sea en revistas, donde aparecen, a los que están en coma, túneles oscuros con luces brillantes y a veces la experiencia de sobrevolar la sala de operaciones observando desde arriba lo que los cirujanos hacen con uno. Son cosas tan divulgadas, como poco creídas; forman parte, diría yo, de las "leyendas urbanas" que muchos repiten con humor, cuando están lejos de caer en las situaciones aludidas.

Escribir sobre esta clase de experiencias es tener mucho valor, incluso como novela. Es muy fácil caer en el ridículo, o en situaciones irreales que harían hasta sonreír a un tonto de capirote. Así que mis dudas estaban justificadas pese en que creía, por experiencia, en la competencia de Connie para tales empresas. También temía que en algún momento podía lanzar el libro por la ventana, y con él mi aprecio hacia la autora, si pretendía hacerme comulgar con ciertas hipótesis muy místicas.

En el prólogo que le hace Miquel Barceló, el director de la colección y hombre estimado por mi como persona seria y meditada, escribe Connie Willis lo siguiente: "Le conté a mi agente, Ralph Vicinanza, que en mi opinión podía haber escrito la novela perfecta. Las partes anti-ECM van a irritar a la gente que cree en las ECM, y las partes místicas van a sacar de sus casillas a la comunidad científica. Puedo acabar haciendo enfadar a todo el mundo. E imagino que entonces habré tenido éxito" (pág.9)

Estas palabras, tan bien colocadas en el prólogo de M.Barceló, sólo hicieron que venciese mi recelo inicial ya que si la autora estaba segura que haría enfadar a todo el mundo... no podía menos que tener mi simpatía inicial.

Así que me sumergí el libro, y durante una semana (no de lectura continua, por supuesto) me encontré, como si yo tuviera una ECM, en el mundo muy real, a pesar del humor de la autora, de la psicóloga cognitiva Joanna Lander, del neurólogo Richard Wright y de un hospital gigantesco que se parece a cualquiera de los que los occidentales del primer mundo tenemos a mano para tiempos peores.

No puedo resumir lo que sucede en la novela, y por otro lado me obligaría a un esfuerzo desacostumbrado que no pienso hacer. Mi sensación es que se podría crear un cuento corto con todo lo que en ella sucede, y saldría redondo; pero si se condensara todo el libro en pocas páginas... perdería algo importante: realismo. La extensión de la novela, me parece ver, no es casual ni resulta de un imperativo editorial-comercial; hay partes cansadoras, en las que uno se pierde, y hay que hacer una interrupción so pena de leer resbalando la vista por las líneas negras pensando en otra cosa. Pero luego de una parte "aburrida" llega otra importante, y ambas se apoyan, igual que en la vida real. El libro muestra una investigación en marcha; un complejo mundo de personas, intereses y emociones, los temores de los personajes y como puede intentar enfocarse algo tan delicado y rebelde como una ECM sin caer en el ridículo.

Hay partes del texto que son tan inesperadas que nos sorprenden como si oyéramos por la radio una noticia de última hora catastrófica e imposible. Pero no quiero entrar en la técnica de narración de Connie, que, por otra parte, genera asociaciones con todos sus libros leídos, ya que se la reconoce en su humor tan peculiar; lo importante es el tema central y la tesis que expone. Tesis muy creíble, para mi mentalidad, y que no tiene nada de ciencia ficción. En realidad que la autora haya sido encasillada en este género es también algo muy propio de la c.f., al igual que Orson Scott Card, son autores de literatura y el hecho de que se permitan ciertas licencias tecnológicas o temporales no debería llevarnos a encasillarlos en un género determinado... o quizá sí, quizá el género c.f. es eso, como a veces ha escrito Miquel Barceló, una colección de temas tan abiertos donde cualquier cosa puede entrar a condición que sea muy creativa y rompa moldes perfectamente establecidos. Pero eso es otro tema.

Para terminar me quedo con las últimas palabras de Connie Willis, porque resumen tan bien lo que he sentido con la lectura del libro que no encuentro otras mejores: "-Todos los barcos se hunden tarde o temprano- dijo, y alzó la mano para saludar-. Pero hoy no. Hoy no." (pág.1033)

¡Gracias Connie por este libro!

Willis(2001), Connie Willis, "Tránsito", Byblos, Ciencia Ficción, 1ra. edición julio 2004, www.edicionesb.com, pp. 1037 (edición de bolsillo), Tit.Orig: Passage

Evans-Wentz. Yoga tibetano y doctrinas secretas

¿Es Ud. un lector sin prejuicios? Se lo pregunto porque, probablemente, este libro que hoy comento los pondrá a prueba... si es que los tiene (algo que es casi seguro, me temo).
La palabra "Yoga" ha está incorporada a nuestro vocabulario, y como suele suceder, ello ha pasado a costa de su vaciamiento de contenido. Ahora cualquier clase de gimnasia más o menos lenta, pasa por "Yoga". Pero si se habla de "Doctrinas Secretas" es posible que esté pensando en esa clase de libros que hablan de platos voladores que aterrizaron en un tiempo lejano en algún lugar de los Andes, o en otras cumbres igualmente elevadas; o de sectas misteriosas que tienen que ver con la venida de Jesucristo y algunos aspectos de su vida que aún están en la oscuridad. Y en el caso de este libro... también se equivocará si piensa en algo así. Evans-Wentz fue un estudioso serio y formal, del Jesus College, Oxford, y no es de suponer que empleara su tiempo en tales narraciones. El doctor Evans-Wentz recorrió desde antes de 1911 el cercano oriente y luego la India hasta visitar las nevadas cumbres de los Himalayas en la segunda década del siglo XX. Vivió como un asceta (sadhu) en las selvas del Ganges superior y allí se inició en las severas disciplinas yóguicas. Luego trabó contacto con importantes Lamas y fue discípulo de uno particularmente importante Kazi Daza-Samdup durante tres años, hasta la muerte de su tutor en 1922. Fruto de esta investigación tanto antropológica como mística fueron tres libros basadas en traducciones del tibetano, acompañadas de sus interpretaciones personales. El libro que hoy comento es la segunda edición (la primera es de 1934) corregida por el propio autor y publicada en San Diego, California, en 1957.
El autor puede ser considerado, sin ninguna duda, como un estudioso del budismo tibetano, también llamado "Tantrismo" y este libro, una perla en nuestro idioma publicado por Kier hace ya algunos años, puede ser visto como una erudita introducción a tema tan vasto y complejo.
Para entender mejor de que va el texto nada mejor que citar un párrafo del profesor traductor Chen-Chi Chang (incluído al principio del libro que comento): "La meta del budismo es la perfección e iluminación -para convertirse en un Ser Plenamente Alerta y Plenamente Energetizado, un Buda, y de esta manera concretar el Cuerpo Triple, el Tri-Kaya, con integridad. Para esta poderosa meta, el objetivo de la práctica consiste en transmutar las normales conciencia y energía humanas en la Sabiduría Trascendental y la Gran Vitalidad. El budismo tibetano ofrece dos métodos de transmutación de la naturaleza huma en naturaleza trascendental. Un método subraya la "Práctica Mental" (El Sendero sin Forma, o Mahamudrá). El otro método acentúa la "Práctica Energética" (el Sendero con Forma, como el representado por los Seis Yogas). Por medio de diferentes técnicas, o aproximaciones en la práctica, ambos métodos conducen a la misma meta supramundana." (pág.19)
Nuestro libro está lleno de cosas interesantes (término muy relativo, claro está, ya que si uno está en otra cosa puede calificarlas como "muy aburridas" sin ningún reparo); me llamaron la atención las precisiones que hace el autor sobre algunos textos canónicos y sus dificultades. Veamos por ejemplo la llamada 57 bis, que está en la página 158 de esta edición: "Este pasaje del original es muy abstruso. El sentido puede, de otra forma, establecerse así: La duración normal de un pensamiento iguala a la duración de una respiración.Concomitante con el cambio de respiración hay un cambio de pensamiento. Mas cuando se cumple la muy difícil tarea de disciplinar la mente, mediante la exitosa aplicación de estas prácticas, se vence esta dependencia de la mente sobre la respiración. Sin embargo, por más que uno trate de retenerinmodificado un pensamiento, el cambio de respiración normalmente induce alguna mutación, por más leve que sea, en el pensamiento; o un pensamiento enteramente nuevo puede desplazarlo. La finalidad de estos ejercicios consiste en entrenar la mente para que funcione independientemente de la respiración, sin resultar, por lo tanto afectada por los procesos-del-pensamiento. Los conceptos surgen en la mente debido a los estímulos. Elimine o neutralice los estímulos y los procesos-del-pensamiento cesan, y la mente alcanza el Estado Natural. LosUpánishads guardan muchas referencias relativas a esta interdependencia de mente y respiración" .
El Budismo ha desarrollado una potente y sofisticada tecnología para dominar la propia mente y encauzarla en procesos de concentración inimaginables para un psicólogo occidental. Es una verdadera pena que los profesionales de la conducta humana, así como los estudiosos de ella en las universidades, no tomen en cuenta la experiencia universal en esta materia; en vez de concentrarse únicamente en experiencias de laboratorio, diseñadas para resolver problemas que surgen, a su vez, de una visión limitada de lo humano. La humanidad no ha vivido en vano, y los otros pueblos también han investigado sobre los problemas comunes que nos caracterizan como especie; pero todo eso no se tiene en cuenta o sólo es materia de ensayos literarios o de una pseudo ciencia esotérica apta para espíritus simples, casi infantiles. Este fenómeno, según lo veo, es de un marcadoetnocentrismo ya que se pretende que sólo es "científico" lo que se ajusta a ciertas reglas arbitrarias que han surgido de la práctica tecnocientífica occidental. En esta práctica se excluye radicalmente las conocimientos obtenidos por otros métodos; prácticas que requieren de un discipulado de años en condiciones a veces muy difíciles o de estados de recogimiento y concentración que por su propia naturaleza son contrarios a los ambientes propios de las universidades e institutos de investigación.
Quizá en el futuro las cosas cambien, quizá no; en todo caso me parece una actitud miope, que uno, sin más remedio, debe complementar con el material disperso que hallamos por propia investigación. Mi impresión es que los libros de este autor deberían ser tenidos en cuenta, no obstante el tiempo pasado.
Ficha Bibliográfica:
Evans-Wentz(1958), W.Y. Evans-Wentz, "Yoga tibetano y doctrinas secretas. O los siete libros de la sabiduría del gran sendero." De acuerdo con la versión inglesa del extinto LamaKazi Dawa-Samdup. Versión española de la 4ª edición inglesa por Hector V.Morel. Editorial Kier, Buenos Aires, 2da. edición, 1975 (1ra.edición 1971). pp.408. Tit.Orig: Tibetan Yogan, and Secret Doctrines. The Oxford University Press.
Nota: es muy probable que existan nuevas ediciones de este libro. Consultar en la propia editorial

miércoles, 16 de mayo de 2007

T.Buzan. El libro de los mapas mentales


Hace unos días comenté un libro que trata de esquemas, gráficos y mapas mentales. Es una buena introducción al tema, aunque la parte teórica excede a la práctica. Es decir que ofrece pocos consejos para poder desarrollar esta manera de pensar. Pues bien, considérese este comentario de hoy como un complemento. El libro de Tony Buzan ofrece algunos conceptos básicos teóricos, pero sobre todo está volcado a la técnica de creación de mapas mentales, en su inmensa variedad de formatos.

¿Qué es un mapa mental? no otra cosa que un gráfico que desarrolla ideas abstractas. Ideas que no tienen forma precisa y que por lo tanto pueden ser objetos de muchos esquemas diferentes: desde algo tan sencillo como trazar una flecha con un nombre encima, hasta gráficos tan complejos que puede llevar leerlos y entenderlos mucho tiempo (y paciencia).

En este momento estoy desarrollando algunas ideas; pero de una manera lineal ya que utilizo palabras que están, a su vez, conectadas respetando las normas que rigen el idioma español. Reglas que permiten entender el mensaje, o sea el significado que estas líneas contienen. No hay otra forma de hacerlo que reúna a la vez tanta sencillez y claridad. Si pusiera las palabras no en fila sino en columna, como si fueran ideogramas chinos o japoneses, también podrían leerse, aunque al principio nos costase por la falta de costumbre. Si en cambio las palabras estuvieran dispersas en la pantalla del monitor en cualquier orden, pudiendo empezar por arriba, o desde un costado, o desde el centro, o desde abajo; y ese orden cambiara con cada palabra… no habría forma de entender lo que digo, aunque (también es verdad) existen muchos escritos que ganarían si se presentasen en esta forma arbitraria.

Si estas palabras dispersas fueran montadas sobre líneas con punta, lo que llamamos “flechas”, ya tendríamos indicaciones que ayudarían a prever el orden en que deben leérselas, (inconscientemente empezaríamos por las flechas, siguiéndolas de izquierda a derecha); y si a su vez las flechas tienen un orden evidente, como por ejemplo, formando una rueda, entonces la lectura se ordena espontáneamente (por qué reconocemos una forma familiar) y las ideas pueden apreciarse de un vistazo.

Es muy difícil, casi imposible, leer un esquema más rápido que una frase lineal bien construida; pero esa dificultad también esta asociada a algunas ventajas importantes. Pues bien, de esto trata el libro de Tony Buzan. En sus palabras: “El mapa mental moviliza toda la gama de habilidades corticales, incluyendo palabra, imagen, número, lógica, ritmo, color y percepción espacial, en una técnica única y especialmente poderosa. Y al hacerlo, confiere la libertad de vagabundear a gusto por la infinita extensión de su cerebro.” (pág.97)

Hay personas que conectan rápidamente con esta técnica; son las que tienen desarrollada su imaginación espacial, y por ello se sienten cómodas desplazando las ideas por el papel como si de muebles se tratara. Esta clase de personas (que en general suelen perderse poco en una ciudad extraña, y que si aprenden a jugar al ajedrez, se sienten como “en casa” con este juego) aprovecharán mucho el libro, ya que éste aporta ideas nuevas y rompe tabúes para liberar la creatividad del que imagina un esquema.

Otras, en cambio, tienen una imaginación predominantemente verbal, y no necesitan visualizar esquemas, aunque, también es importante anotarlo aquí, unos buenos gráficos les proporcionarán siempre información complementaria. Esta clase de personas no utilizarán espontáneamente los recursos del libro, pero probablemente intentarán hacer “algo” y nunca se sabe… a veces tenemos posibilidades que desconocemos hasta que empezamos a usarlas.

La importancia de los mapas mentales no es poca; sin embargo tampoco hay que caer en el otro extremo, y pensar que son una panacea que permite recordar todo lo que se estudia y que impida el olvido de todo aquello que nos interesa. Son un instrumento, un recurso, y una posibilidad que no hay que desdeñar… y dependerá de la inteligencia individual el utilizarlos más o menos. Pero eso sí, conviene conocerlos y si se dispone de la posibilidad, leer este libro para apreciar el amplio abanico de alternativas que ofrecen en los usos más variados que se nos ocurran.

Tengo que reconocer que no me agradan las propuestas “excesivas”, es decir aquellas que me ofrecen tanto… que uno empieza a sospechar. En este sentido yo habría pedido un poco más de sobriedad a los editores en los hiperbólicos títulos y frases que se utilizan en el texto. Los tomo como “ruido” accesorio y trato de entender el uso de las herramientas sin prestar atención a estas afirmaciones que me recuerdan a un vendedor de feria ambulante. Dejo constancia de este rechazo ya que pienso que el libro contiene elementos útiles a pesar de este auto bombo quizá dedicado a un público que difícilmente lo comprará. Misterios de la edición que me resultan inescrutables.

Ficha bibliográfica:

Buzan(1993), Tony Buzan, “El libro de los mapas mentales. Cómo utilizar al máximo las capacidades de la mente”, Urano, Barcelona, 1996, pp.350 Tit.Orig: The Mind Map Book, BBC Worldwide Publishing.

Nota: el libro es caro, ya que contiene muchas ilustraciones en color; en general necesarias para comprender el uso del color como aportando un significado también esencial.

viernes, 11 de mayo de 2007

D.Solar. La caída de los dioses

David Solar es un periodista español especializado en temas históricos. Ha fundado y dirigido revistas especializadas y escrito varios libros sobre la Segunda gran guerra y el conflicto israelí-palestinos; por lo tanto no es un recién llegado que aprovecha el buen momento de venta que tienen, por lo menos en España, los libros de esta clase. Personalmente creo que es una excelente visión panorámica del conflicto, centrándonos en Europa. Los episodios más importantes están bien documentados y este texto lo recomendaría como introducción para lecturas de mayor calado (a aquellos que quieran profundizar o les atraiga un tema en particular). Su prosa es sencilla, agradable y nada monótona, por lo que el libro no se nos cae de las manos en ningún momento ¡Qué más se puede pedir!
En tren de buscar pelillos en la leche... se podría decir que D.S. destaca sobre todo los errores de conducción de la guerra de Hitler, y claro que cometió errores, al fin de cuentas perdió la guerra así que, a la postre, resultó mucho menos listo de lo que parecía. Pero quizá (con un quizá, muy dubitativo, pero que me siento obligado a destacar) no fueron sólo sus propios errores sino el resultado de un sistema intrínsecamente perverso que aunque alcanzase éxitos sonados, su misma naturaleza impedía un desarrollo sostenido.
Se puede predominar durante un tiempo y a la vez estar profundamente equivocado; pero no se puede predominar todo el tiempo manteniendo esos supuestos erróneos. Y sólo pongo un caso, de los diversos errores gruesos que Hitler cometió: derivó una parte importante de recursos en hombres y medios para incrementar la matanza de judíos en la última parte de 1944 cuando Alemania estába enfréntandose con la doble pinza formada por norteamericanos-británicos y rusos. En palabras de D.Solar: "En ocho o nueve meses, mientras la tormenta rugía en el este y se acercaba a sus fronteras, Hungría y Rumania deportaron entre 700.000 y 800.000 de sus judíos (de un total de 1.052.000), lo que significó, aparte de un inmenso crimen, la disminución de trabajo, una profunda quiebra moral interna, un descoyuntamiento social, un ímprobo esfuerzo para policías, milicianos y soldados y una extraordinaria ocupación del material rodante... Es decir, cuando, lógicamente, todas las energías del III Reich hubieran debido concentrarse en organizar sus defensas y en rechazar los embates en el este y el oeste, un porcentaje importante de su esfuerzo se canalizó hacia la prioritaria Solución Final. Se calcula que más de 300.''' alemanes estuvieron implicados durante 1944 en el exterminio de más de un millón de judíos. ¿Cuántos trenes, camiones, automóviles, combustible, kilowatios de electricidad, armas, municiones, edificios administrativos, papeleos se utilizaron o consumieron para perpetrar el genocidio? Es decir ¿qué cantidad de recursos canalizables hacia la producción militar y hacia la guerra invirtió el III Reich en el exterminio de judíos?" (pág.266)
Todo esto que describe tan bien David Solar (¡excelente la descripción del derroche!) no es sólo un error... es algo mucho mayor: es la conclusión lógica y forzosa de un régimen incapaz de sobrevivir en las condiciones sociales, culturales y humanas en general del siglo XX. Regímenes así, y excesos así (en lo sustancial, me refiero) existieron en muchas épocas. Grandes genocidios se cometieron en condiciones terribles (es una pena que no tengamos más claro recuerdo de ellos, para entender mejor de que va la especie humana) pero se cometieron en épocas donde todo el mundo estaba, por así decirlo, en el mismo nivel de desarrollo humano. En cambio esas cosas se pagan cuando el sistema se convierte en una isla de irracionalidad contra adversarios que no son más listos, pero que cuentan con todo el respaldo de la visión del hombre moderno. Respaldo invisible, si bien operante en muchísimas cosas que estaría muy bien analizar en diversos contextos, pero que excede estos sencillos comentarios. Los rusos, sin ir más lejos, avanzaron arrasando y violando sistemáticamente todo bicho hembra al que encontraban en las tierras ocupadas por los alemanes... pero no detenían su avance para dedicarse a las mujeres. ¡Ahí está la clave! Cuando la crueldad es un consecuencia, un daño colateral, o cuando la crueldad es el resultado de una escala de valores invertida. Los nazis hacían la guerra en diversos frentes, y en su mentalidad enfebrecida y dogmática los judíos eran otro frente más. Su lógica era irracional para un estratega normal; pero no para ellos. No había error en este caso, sino una política y una estrategia que respondía correctamente... a los fantasmas por ellos creados.
En este sentido pienso que habría que considerar muchos de los "errores" de Hitler en su propio contexto; y en consecuencia no ver sólo los gestos absurdos del sujeto analizado sino también considerar los fantasmas con los que lucha, y en esa lucha los gestos ya no son vanos (movimientos sin sentido de manos y pies) sino ataques y respuestas bien estructurados aunque contra un antagonista ilusorio.
Y son justamente estas cosas las que me llevan a pensar que el análisis de la historia en general y de la historia contemporánea en particular puede servirnos de mucho: para no crear fantasmas contra los cuales luego haya que luchar hasta la extenuación. Y aunque es tarea difícil (¿cómo demonios podemos darnos cuenta si son entes reales o virtuales?) la frecuentación de la historia reciente puede ayudar, de alguna forma, a desarrollar nuestra conciencia crítica. Por supuesto que no es ninguna garantía; y muchas veces los historiadores y periodistas son, en si mismos, portadores del veneno del odio y la venganza (estoy pensando en lo que pasó en losBalcanes hace pocos años atrás), pero de todas maneras aunque los recuerdos puedan resucitar viejos antagonismos... ignorarlos es condenarnos a repetirlos sin tener la menor posibilidad de comprender lo que nos sucede.
El tema es complejo, y los errores de Hitler también lo son. Gracias a Dios los cometió, y fueron muchos. El principal fue dejar la pintura por la política... los demás sucedieron en cascada, con la colaboración de una parte importante del pueblo alemán. Eso tampoco hay que olvidarlo (no paraculpabilizar a nadie, sino para recordar que los pueblos también se equivocan y que pueden elegir democráticamente a quien los llevará en fila hacia la tumba).
Ficha Bibliográfica:
Solar(2005), David Solar Cubillas, "La caída de los dioses. Los errores estratégicos de Hitler". La esfera de los libros, www.esferalibros.com, Madrid, 2005, pp.476 (edición con numerosas fotos).

jueves, 10 de mayo de 2007

F.Kastberger. Léxico de Filosofía Hindú

El lector que se interesa por la filosofía o las religiones orientales afronta diversas dificultades que ponen a prueba su paciencia y su voluntad de profundizar. La principal, según mi parecer, es el problema del idioma. Si el lector es de lengua española... sus dificultades son aún mayores, ya que hay poco (relativamente hablando) material en nuestro idioma sobre estos temas. Pero incluso dominando o balbuceando el inglés, los problemas no han terminado; los conceptos principales son oscuros porque provienen del Sánscrito, elPali o el Tamil ; y también del Japonés y el Chino antiguo.
Ideal sería un diccionario bilingüe, o mejor aún trilingüe, que aclarara significados y formas de escribir cada concepto (con el problema añadido de la transcripción de lenguas remotas con sonidos que no tienen equivalente en las modernas).
En pocas palabras: si Ud. quiere profundizar en estas cuestiones se encontrará que es un camino sembrado de dificultades, y si no tienen mucha paciencia y cuenta con recursos idiomáticos favorables (por ej. acceso fácil a textos en inglés o alemán) abandonará pronto la tarea o se verá condenado a guiarse únicamente por lo que los pocos estudiosos en lengua española han desbrozado del camino para ayuda de la gente menos capacitada.
El libro de Francisco Kastberger, profesor de la Universidad de Buenos Aires, escrito ya hace unos años, sigue siendo un buen asidero para los que quieren meterse en estas cuestiones sin pasar antes por estudios muy amplios que insumen muchos años de vida. Más aún, si el lector llega a verlo en alguna librería de viejo (ignoro si han hecho nuevas ediciones, pero en todo caso es muy fácil por Internet saberlo) que no lo dejé abandonado. Es un libro para nuestra biblioteca, ya que integra esa columna vertebral de textos básicos que sin desarrollar ninguna cuestión concreta sirven para abordar muchas de ellas con algún éxito de comprensión.
Por otro lado, al pasar sus páginas, verá que tiene referencias a personajes y a conceptos que se han popularizado, aunque no siempre con su significado original, sirviendo para captar diferencias en palabras que usadas sin conocer sus matices pueden llevar a errores de bulto. Por ejemplo: "Filosofía: la respectiva terminología hindú no conoce un vocablo propio para expresar lo que nosotros comprendemos con este vocablo de filosofía: lo que se aproxima de cierta manera a este concepto es el término:anvikshikividya e.d. la ciencia que controla... A la filosofía pertenecen en la India hoy día: Lógica, metafísica, filosofía natural, psicología, ética y doctrina de soteriología [de salvación]. La estética y la ciencia del estado son ciencias separadas." (pag.112)
Otras entradas: "Sansara: 1. (el mundo de) los sentimientos 2. el movimiento circular del hacerse 3. el renacimiento (yoga)" (pág.255) o "Karma: 1.Nociones generales: acción, actividad, obra, el aparecer fenoménico del acto; 2. como movimiento mecánico ...3. como causalidadretribuidora : En cada pensador hindú está radicada la idea de que el orden cósmico es simultáneamente un orden moral en el cual todo hecho, palabra y pensamiento, debe encontrar una retribucióncondigna, la que supone una causalidad adecuada que funciona automáticamente como una ley cósmica moral ..." o "Mandala: de manera general significa círculos mágicos. Este concepto está íntimamente conectado con la doctrina tántrica que se expresa precisamente en los diagramas sagrados llamados mandalas..."
La lectura y uso de este texto puede, en algún momento, resultarnos insatisfactoria, ya que o carecemos de los conocimientos necesarios para relacionar lo que se cuenta en cada entrada, o ya tenemos algunas ideas propias que el autor contradice con su interpretación (este último caso, mucho más raro, puede alertarnos que ya es hora de pasar a obras más eruditas... escritas en otro idioma).
Quizá algún lector desdeñe una obra cuya primera edición es de 1954, por considerarla demasiado vieja para sus estudios; pero si tenemos en cuenta que trata de doctrinas que se remontan a 2.000 o más años, en algunos casos, es fácil concluir que una diferencia de algo más de 50 años... no hace verano. Esta clase de estudios no cambian con la evolución tecnocientífica; que también influye, por supuesto, pero en un grado muchísimo menor.
Ficha Bibliográfica:
Kastberger(1954), "Léxico de Filosofía Hindu. Sánscrito, Páli, Tamil" Editorial Kier, Buenos Aires, 2da. Edición, 1978. Pág.329

miércoles, 9 de mayo de 2007

J.Costa. La esquemática

Me gustaría alertar sobre este libro. Desde hace muchos años he prestado atención a las condiciones del trabajo intelectual. La primera persona que me dio pistas sobre esta cuestión fue un sociólogo norteamericanoWright Mills que en el apéndice de su libro "La Imaginación Sociológica", explicaba a los estudiantes graduados de su país como trabajar si querían convertir a la investigación científica, en materia humana, en una cosa seria, alejada por igual del ensayismovoluntarista y del academicismo ritualista. Un apéndice que tuvo una enorme importancia en mi historia personal, hasta el punto de convertirlo en casi una Biblia de uso cotidiano. Si el lector rastrea en los artículos de "Casi Nada", (verOpinatio.com) encontrará referencias a este tema que quizá le resulten útiles.
El trabajo intelectual debería ser abordado con seriedad, tal como lo sugiere Wright Mills, y ello implica desarrollar instrumentos que faciliten la labor de pensar y recordar, ya que, al fin de cuentas, es en nuestra cabeza donde se cuecen las ideas y se establecen relaciones significativas entre cosas aparentemente lejanas. Pues bien, este libro deJoan Costa, ayuda a pulir tales herramientas. Su objetivo se encuentra en "hacer visibles y comprensibles al ser humano aspectos y fenómenos de la realidad que no son accesibles al ojo, y muchos de ellos ni siquiera son de naturaleza visual. Fenómenos complejos, procesos sutiles einaprehensibles que escapan a nuestro conocimiento porque están fuera de los alcances del sistema sensorial humano. Cosas que sin embargo hemos de aprender, realizar, descubrir, retener y utilizar en el ejercicio profesional o en el devenir de la vida cotidiana." (pág.14)
Convertir en visible lo invisible es "visualizar", convertir en espacial lo abstracto y establecer un isomorfismo entre la estructura que diseñamos y los conceptos e ideas que corretean en nuestro cerebro. Y para ello hay que aprender a esquematizar, a hacer bocetos, mapas, organigramas, ideogramas y toda una amplia panoplia de recursos que podemos inventar yreinventar usando la experiencia acumulada en estas cuestiones. Experiencia que proviene tanto de los estudiosos en disciplinas específicas cuanto de otros investigadores, comoJoan Costa, que ha hecho de
"visualizar la información" un tema válido de estudio y enseñanza.
No me gusta recomendar cosas que yo no haya probado; obviamente mi experiencia es limitada y mis gustos también, pero si ni siquiera podemos probarlo y comprobar su eficacia ¿cómo hablar de algo que no ha pasado este filtro tan grueso? También es cierto que la prueba individual no es suficiente. Existen variables invisibles que hacen que un método fracase o tenga éxito, y que mientras no sean aisladas y reconocidas no hay garantía suficiente; así que considerando con prudencia que no se ha descubierto nada de gran relevancia, por lo menos sí se puede decir que lo que uno ha probado debería ser comprobado por otros, si les parece que tiene un valor de utilidad razonable.
En nuestras universidades (hasta donde alcanza mi conocimiento y mis sospechas) poco se enseña de este tema. Pareciera que los alumnos aprenden tan naturalmente como comen y persiguen al otro sexo y sin embargo ... Muchas veces he podido observar, delante de mis narices, como los alumnos practican métodos tan absurdos (y para los sujetos, sin embargo, relevantes) como subrayar casi completamente el texto estudiado. Este es un ejemplo modesto de algo que no deberíamos dar por hecho sin antes someterlo a rigurosoexamen : no sabemos pensar, no sabemos estudiar y estamos poco preparados para investigar fuera de un equipo muy estructurado que actúe y razone por nosotros.
Los equipos son cosa buena, pero es malo no poder funcionar en solitario. Nuestra cultura es individualista, y si bien ello tiene su lado oscuro también es cierto que ha tenido sus logros importantes debidos, justamente, a esa peculiaridad nuestra. Por lo tanto pienso que debe impulsarse el tratamiento de la información de manera tal que cada individuo pueda alcanzar un grado de excelencia en su manejo e interpretación. ¡Síademás gozamos del beneficio de estar insertos en un buen equipo... tanto mejor! Pero una tarea no quita la otra ni la excluye; pueden ser desarrolladas en paralelo. Por lo tanto insisto en que cada individuo debe ocuparse de su cabeza sin perjuicio que todos juntos encontremos un punto de reunión productivo.
Este libro puede ayudar en un supuesto programa de mejoramiento del trabajo intelectual. Nos ofrece una visión global de cómo producir esquemas útiles para el pensamiento, y nos ayuda a imaginar mejor lo que ya creemos saber y sin embargo pocas veces aplicamos en la vida cotidiana, tal como desarrolla en uno de sus capítulos ("El pensamiento visual, mecanismo de la imaginación práctica", pág.90). Curiosamente, uno, que ha zascandileado por diversos mundos, comprueba que la capacidad de visualización también es ensalzada en los métodos de introspección budistas, practicados desde hace dos mil quinientos años atrás (Nihil novum sub sole); hasta tal punto tienen importancia que es prácticamente imposible acceder a ejercicios espirituales más profundos sin alcanzar, primero, un nivel de visualización satisfactorio.
Toda esta tecnología tan sofisticada del Budismo resulta extraña al hombre occidental medio, pero está ahí, a nuestra disposición... como tantas cosas que tenemos y sin embargo ni se nos ocurre usarlas. Muchas veces he pensado que nosotros, los que vivimos en esta época, somos como laimagen tradicional de la pereza, un humano sediento que se muere por no girar la cabeza y beber de un chorro de agua cristalina que cae desde lo alto. ¡Tenemos tanto conocimiento a nuestra disposición... esperando! ¡Y dedicamos nuestro tiempo a tantas necedades!
Pero luego vuelvo a mirar las cosas y me siento más optimista. Evidentemente los procesos son lentos, y la especie humana es resultado de unaevolución de millones de años; así que "tiempo al tiempo" y no es bueno caer en impaciencias de adolescente mal criado.
Resumiendo: si Ud. quiere mejorar su manera de pensar, dedique tiempo a ello (en vez de protestar porque las escuelas no se ocupan de ello), y este libro le dará algunas pistas interesantes que luegodependerán de su energía y curiosidad... transitar.
Ficha Bibliográfica:
Costa(1998), Joan Costa, "La esquemática. Visualizar la información", Editorial Paidós, Colección Paidós Estética 26, Barcelona, 1998, pág. 222.

martes, 8 de mayo de 2007

H.V.Glasenapp. El Budismo una religión sin Dios


Hoy menciono un texto que debe ser tenido en cuenta por aquellos lectores interesados en historia de las religiones, y en particular el Budismo. Helmut von Glasenapp fue un erudito del tema (1891-1963) y éste libro, en particular, resultará muy útil tanto para creyentes como para escépticos, ya que ofrece una perspectiva real, pero ignorada, de una religión extendida por el mundo (últimamente con gran desarrollo en los países más adelantados) y radicalmente diferente a las semíticas, con el cristianismo incluído.

Hay un artículo en el antiguo web-magazine "Casi Nada" ya desaparecido, y, por suerte reconstruido en Opinatio.com, ver http://solotxt.brinkster.net/csn/080502.htm que puede arrojar un poco de luz sobre las profundas diferencias entre estas religiones.

Este libro es uno de los pocos traducidos de Von Glasenapp, doctorado en 1914 por la Universidad de Berlín, con una tesis titulada "La enseñanza del karma en la filosofía de los Jainas"; cosa lamentable, si no fuera porque la costumbre de no tener las fuentes "a mano" ya es una depresiva tradición para el estudioso en nuestra lengua. Siempre es recomendable leer a los grandes investigadores del tema que nos atrae, independientemente de que, a veces, su antigüedad no nos proporcione los últimos resultados de los estudios actuales. No obstante, esa falta de información puede ser rápidamente solucionada, y en cambio el estudioso clásico ofrece una perspectiva global que nos da una perspectiva muy enriquecedora.

En el caso del Budismo, éste nunca ha negado la existencia de dioses personales, parecidos a los santos cristianos, y en la práctica devocional de sus diversas ramas se puede apreciar este reconocimiento; pero lo que lo distingue de las religiones semíticas es su negación de la existencia de un Dios "creador y regidor eterno del mundo" (pág.13)

De esta manera, el Budismo, una religión quinientos años más antigua que el Cristianismo, se acerca más a la mentalidad moderna escéptica y quizá ello contribuya a explicar la atracción que genera en muchos sectores que si bien rechazan una cosmogonía creacionista, echan a faltar una religión que de sentido trascendente a la propia existencia.

En realidad, la existencia de Dios, como principio creador del Universo, no parece un problema que preocupe mucho en la vida cotidiana. Parece más un capítulo de Astronomía que algo de interés vital. Lo que convierte a la hipótesis creacionista en algo mucho más cercano (y por lo tanto en algo que puede influir en la política y en la cultura) es la segunda parte de ésta: la consecuencia de que si existe un Dios creador, éste ha subsistido a su creación (cosa que no parece inevitable) y además rige el Universo conforme a una ley, o a una serie de decretos, que organizan la vida social y personal de los humanos.

Con otras palabras; lo que hace de la hipótesis creacionista, o también llamada del "diseño inteligente", verdadera "dinamita sociológica" es que postula un monarca absoluto con leyes inamovibles (y que por lo tanto reciben el nombre consagrado de "naturales") capaz de influír en la vida humana hasta en sus más íntimos recovecos.

Si se me permite la comparación, sin ánimo de herir ninguna sensibilidad religiosa (por supuesto; jamás me atrevería a ello), el Dios de las religiones semíticas es un "Gran Hermano" que nos vigila y nos cuida, o que nos cuida y por lo tanto nos vigila.

Naturalmente esta segunda parte de la hipótesis se basa en la primera; de ahí extrae su poder de convicción (ya que si aceptáramos la existencia de un Dios legislador que no fuese creador del Universo, sino una entidad, entre millones similares, particularmente poderosa, la posibilidad de discutir tal poder y de acatar sus decretos… crecería verticalmente).

No obstante la primera parte no necesita de la segunda. Se puede aceptar el supuesto de un Dios creador… y que luego de una prolongada existencia… desapareció; dejando toda la maquinaria en marcha. Cómo el creador de una magnifica orquesta que luego puede funcionar ya, sin su director.

Se me dirá que esta posibilidad es poco creíble, pero hasta el más devoto debería reconocer, me parece, que el sentimiento de "extrañeza" es cuestión de costumbre; una vez que la pensamos varias veces, nos parece más y más razonable.

Yo no tomo partido. Me inclino por la posición de un personaje, también no-existente, al que admiro: Sherlock Holmes; y como él, hipótesis no hago mientras no tenga más datos.

Pero si nos pusiéramos a imaginar, creo que hay muchas alternativas igualmente lógicas a las conocidas por esta parte del mundo; y quizá por eso es que los misioneros cristianos tuvieron muchas dificultades para hacer conversos entre los países budistas. Eran bien recibidos y atendidos; no se ejercía ninguna violencia contra ellos, ya que eran reconocidos como hombres sabios y benévolos (o por lo menos algunos, los más famosos), pero tampoco se les hacía mucho caso cuando intentaban convencer a partir de los supuestos ya conocidos. Para un budista convencido, preguntarse por un legislador de origen divino es ocioso; él sabe que existe una ley universal: el karma, la ley moral de causa y efecto, que provoca iguales o mejores resultados que una ley divina y que además tiene la virtud de funcionar sola, como la ley de gravedad, sin necesidad de que nadie la aplique o se haga cargo de su funcionamiento.

Por otro lado cuando a Buda se le preguntaba por el origen del Universo, según tengo entendido, no hacía mucho caso de la pregunta. Entendía que no era pertinente para su misión: que consistía en informar a sus semejantes sobre la omnipresencia del dolor, y como se podía evitar a partir de la condición humana normal.

Creo, que como ya es habitual en estos pequeños comentarios que hago a los libros que leo, o he leído, otra vez me fui por las ramas. Es difícil concentrarse en algo, cuando adviertes hilos que conectan ese algo con otras cosas no menos interesantes; pero ciñéndome al texto de hoy, Von Glasenapp muestra como los antiguos indios, aquellos que dieron origen al Budismo, no negaban a los dioses, sólo que los consideraban mortales, eso sí con un lapso de caducidad mayor que la vida humana, pero tampoco nada asombroso si se considera la inmensa cantidad de años que el Universo dispone para vivir su vida.

¿Y que pasa cuando a los dioses se les acaba su tiempo de privilegios? Pues que "los dioses indios pierden posteriormente su posición" (pág.33) a diferencia de los ángeles y los santos, y que vuelven a la rueda de las reencarnaciones ocupando posiciones muy inferiores a las que disfrutaron durante su apogeo.

Este punto de vista, curiosamente, también liga bastante con la mentalidad moderna, que se resiste a aceptar posiciones fijas, inmutables, en cualquier aspecto del Universo. Todo cambia, todo se transforma, y lo santos también; vendría ser, en forma muy resumida, la idea central que Von Glasenapp cuenta con lujo de detalles y que, según él, es propia del Budismo.

Deberíamos habituarnos, me parece, a leer y a pensar si tomar inmediatamente partido. Identificarnos con un bando es placentero, pero venenoso para nuestra inteligencia. Esto no quita que uno no tenga sus preferencias y por supuesto sus principios; pero intentar, por lo menos, suspender el juicio mientras se lee un libro sobre una materia nueva, genera un momento de incertidumbre que si bien puede ser ligeramente incómoda, abre los sentidos a nuevas percepciones de la realidad.

La capacidad de mantenernos en ese "limbo" de ambigüedad depende, como tantas otras cosas, de nuestra autoconfianza. De la seguridad que tengamos y de que ésta confianza resulte de ideas muy reflexionadas, contrastadas, rumiadas casi y no sólo de una creencia de origen remoto, infantil, que se instaló por otros y que necesita de otros para mantenerse en su lugar.

Naturalmente hay muchas diferencias entre los humanos y no está nada mal que así sea. Ignorando el plan general (o lo que se le parezca), tampoco es cosa de emitir juicios apresurados, y por ello y otras razones, igualmente buenas, pero que prefiero omitir para no convertir este comentario en un tratado al estilo "germano", es que propongo este libro como una herramienta útil dentro de una biblioteca ideal.

Ficha Bibliográfica:

Glasenapp(1954), Helmut von Glasenapp, "El Budismo una religión sin Dios", Barral Editores, Biblioteca de Balance, Barcelona, 1974, pp. 165, Tit.Orig: Buddhismus und Gottesideee. Alfred Kröner Verlag. Traducción Francisco Tola

lunes, 7 de mayo de 2007

A.Pease. Por qué los hombres no escuchan...

Lo primero que resalta al leer este libro: ... es ameno; dificilmente nos podemos aburrir leyéndolo. Y probablemente ello ocurre porque nos reconocemos en muchas situaciones (también se podría decir que "reconocemos a nuestra pareja, amigas y compañeras de trabajo...").
No se hasta que punto las afirmaciones de los autores tienen legitimidad científica; en algunos casos son verosímiles, en otros parecen algo forzadas, pero lo que si es seguro es que describen situaciones habituales entre hombres y mujeres; y por eso nos hacen sonreír.
Yo creo que las reflexiones contenidas en este texto son positivas; más que nada porque nos ayudan a comprender que existen diferencias entre los sexos, y que esas diferencias son respetables... en tanto obedecen a un diseño que tuvo en su momento una función esencial.
Claro que vivimos en una época donde no sabemos muy bien que es lo que está arriba, abajo, a la derecha y a la izquierda. Todas las referencias son "liquidas" y están sujetas a modas muy cambiantes. Hay países donde los cambios se han acelerado tanto que ni siquiera se hacen chistes sobre estos cambios (¡que gran veta humorística tendríamos en España con los cónyuges A y B, para reemplazar a los clásicos "marido" y "mujer"). Y no se hacen chistes porque puede ser que nuestro interlocutor se quede muy serio; no sólo porque no le ve la gracia, sino, además, porque hemos dicho algo políticamente incorrecto y estamos adquiriendo rápidamente puntos para que nos sitúe en la categoría de "troglodita" convicto y confeso.
Pues bien, en esta época y en estas circunstancias, afirmar diferencias entre hombre y mujer es algo arriesgado, pero como muy bien escriben los autores: "La igualdad entre hombres y mujeres es un tema político o moral; las diferencias innatas son un tema científico" (pág.19) así que si circunscribimos el campo donde maniobramos, es posible que podamos tener un diálogo sensato que no pretenda más de lo que explícitamente propone.
Comprender nuestras diferencias es también encontrar una fuente de curiosidad y placer en ellas. Hay que tener un poco de humor, y sobre todo partir del supuesto metafísico (en tanto no ha sido probado científicamente , pero, no obstante, es un buen supuesto) que toda diferencia es fuente de riqueza y creatividad, y que aplanar las diferencias puede servir al gobierno para ser mejor administrador, más genera un mundo tremendamente aburrido y poco digno de vivirse . Personalmente considero que muchas cosas de las que me rodean son muy criticables; pero sí me dieran el poder de eliminarlas... no lo usaría, en absoluto ¡Antes de eliminar algo tenemos que conocer a fondo el tejido donde está inserto, y hacerlo sin más es exponernos a males tremendos fácilmente evitables con un poco de prudencia! Reconozco que mucha gente, bien intencionada, se burlaría de una máxima tan conservadora (que paradójicamente incluye conservar lo revolucionario o el "mal gusto"), y me podría apuntar varios ejemplos contundentes de cómo la inacción es mala consejera. Pero cuando uno dobla el ecuador de la vida, ya está curado de espanto, y sabe muy bien que el camino hacia el infierno está empedrado con excelentes intenciones ¡como las de cura entrometido de Romeo y Julieta! y por lo tanto estas críticas resbalan. Es mucho más fácil eliminar que producir, y esa misma facilidad nos debería alertar sobre los peligros de los impulsos "ideológicos" ¿no le parece?
Volviendo a nuestro tema del día, comprender porque las mujeres son tan "patosas" en algunas cosas, y tan "pesadas" en otras; entender como detrás de una conducta aparentemente improductiva se esconde un diseño inteligente de la naturaleza, nos hace mucho más benévolos y dispuestos a dialogar. Lo mismo puede pensar y reaccionar el otro género con el cual compartimos especie. Y así, ambos, tomaditos de la mano, como en las "estampitas" naif, podremos afrontar mejor las incertidumbres de la existencia.
El libro está lleno de reflexiones y sugerencias que nos harían la vida mucho más cómoda si se practicasen: "La primera regla para conversar con un hombre: facilítele las cosas y no le hable de varios temas a la vez" (pág. 101) o esta otra: "para demostrarle su amor por ella, él escaló la montaña más escarpada, buceó en el océano más profundo y cruzó de cabo a rabo el desierto más ancho del mundo. Ella decidió abandonarle porque nunca estaba en casa". (pág.157) Luego de leerlo, si estamos más predispuestos a aceptar nuestras diferencias, aceptando como somos y simultáneamente, valorando como es el otro de "diferente", habremos hecho un pequeño recorrido en términos de tiempo empleado; pero uno muy largo en términos de sabiduría personal. Algo siempre atractivo ¿no?
Ficha Bibliográfica:
Pease(2000), Allan y Barbara Pease, "Por qué los hombres no escuchan y las mujeres no entienden los mapas", Amat Editorial, Barcelona, info.amat@gestion2000.com, pp.295, Tit.Orig: Why men don't listen & Women can't read maps"

jueves, 3 de mayo de 2007

R.Braithwaite. Moscú 1941

Rodric Braithwaite como funcionario del Foreign Office ha estado en diversas partes del mundo, y entre ellas en Moscú en el período 1963-1966, en plena guerra fría. Luego volvió en 1988 como embajador de su país, Gran Bretaña, hasta 1992, con lo cual tuvo oportunidad de presenciar la caída, o mejor dicho, la "implosión" de la Unión Soviética, acerca de la cual escribió un libro, "Across the Moscow River" que espero sea pronto traducido.
En éste que hoy comento trata de un momento crucial del imperio bolchevique, la batalla de Moscú. Un momento sin igual y que sin embargo no fue registrado con todos sus honores en las crónicas posteriores de la historia oficial ¿por qué? el autor aventura algunas hipótesis que pueden ser o no verdad; en todo caso el libro cubre un vacío en nuestra bibliografía básica sobre la segunda gran guerra, ya que el asedio aMoscú representó la primera gran derrota de un ejército victorioso y hasta el momento invencible.
Resulta muy difícil imaginarse, ahora, como se vivía en esos años de derrotas a la fuerza del ejército alemán. Imaginemos un ejercito tan poderoso como es el de ahora el de USA, pero sinVietnman por detrás, sin un fallo, sin una pequeña o grande derrota. Imaginemos lo que podían sentir aquellos que eran invadidos por tal prodigiosa maquinaria de guerra, y si sentimos algo de temblor... y un esbozo de pánico, estaremos en la pista de como se sentirían aquellas gentes.
La historia requiere imaginación, sin ella sólo estamos frente a documentos que de poco sirven. Y la imaginación tiene que ser encaminada por cronistas capaces, inteligentes, que nos muestren la obra desde diferentes ángulos. Leer un sólo libro sobre un acontecimiento capital es nada; hay que leer muchos; los suficientes como para que nuestra imaginación tenga material de sobra y hay que releerlos hasta que, enalgún momento, dudemos de si eso que recordamos es material de libros o de nuestros propios sueños.
Pues bien, Rodric Braithwaite nos ofrece ese material que necesitamos. Sigue la línea de otros que han aparecido estos últimos tiempos y que enfocan el conflicto no sólo desde el punto de vista de los personajes y la alta estrategia sino que buscan los informes personales, los comentarios de los protagonistas, aunque éstos apenas hubieran percibido una mínima parte de la batalla.
La visión del historiador, y la de su lector, es parecida a la de Dios. Se detiene en un incidente minúsculo; se eleva por el campo de batalla hasta abarcar un frente de cientos o miles de kilómetros; se mete en las reuniones de los comandantes; va hacia adelante hasta precisar algunos de los efectos de lo que está sucediendo; va hacia atrás hasta encontrarantecedentes de los episodios presentes. Es una visión privilegiada y sin darnos cuenta nos hacemos dioses también, perdiendo entre tantos datos y sucesos, el temor, la desolación, y sobre todo la incertidumbre del que vive los hechos sin conocer su guión y sin saber hacia donde va.
Por eso se necesitan libros como "Moscú 1941", que narren lo que la gente sentía y sufría. "Mikail Nemirovski era uno de aquellos resistentes clandestinos, encargado, junto con Nina Popova, de encabezar el comité de resistencia de Krasnaya Presnia. De Nina Popova se decía que llegó incluso a clavarse alfileres por debajo de las uñas a fin de prepararse para soportar torturas..." (pág.320) "Para el hampa moscovita, el caos reinante representaba una oportunidad que no podía desaprovechar. Delincuentes profesionales desvalijaron las tiendas y los pisos que habían quedado abandonados, argumentando que si no se lo llevaban ellos, lo harían los alemanes. Se vendían abiertamente golosinas y chocolatinas robadas, en medio de la calle, y un tipo de aspecto sospechoso fue arrestado cuando trataba de alejarse llevándose dos maletas con oro y diamantes escondidas dentro de un carrito de bebé" (pág .332) "Ni un solo voluntario se echó atrás, aunque algunos fueron rechazados por razones médicas. En conjunto se seleccionó a unas doscientas personas, que fueron asignadas a grupos constituidos en el cineColiseum (en la actualidad teatro Sovremennik) y transportadas en camiones hasta el centro de instrucción de Kuntsevo. Entre los primeros voluntarios allí llegados se econtraba Zoya Kosmodemianskaya, una joven de dieciocho años estudiante del último curso de secundaria..." (pág.410) poco después nos enteramos de la muerte de la chica, colgada por las tropas alemanas, al ser capturada la guerrilla que los hostigaba: "Testigos oculares explicarían más tarde que, antes de morir, Zoya conminó a sus guardianes a rendirse mientras aún estuvieran a tiempo para gritarles finalmente: "¡No podéis ahorcarnos a todos!". Su cadáver quedó colgado de la horca durante un mes y medio, hasta que fue enterrado por orden de los alemanes que se batían en retirada, justo antes de que la localidad fuese liberada el 12 de enero" (pág.411)
Este libro trata sobre una pequeña parte de la guerra, un episodio que si bien fue importante, ni siquiera representó el punto de inflexión del ataque alemán; en la primavera siguiente las tropas invasoras llegarían muy lejos, y si bien Moscú se salvó, fue más bien por error del alto mando alemán la diseñar su estrategia que por posibilidad real de mantenerse libre. La heroicidad de la población, paralela a su miedo y al desgobierno de la capital con la mayoría de sus dirigentes en fuga; la crueldad de la lucha que se daba en medio de condiciones climáticas inimaginables para nosotros; toda la situación en suma se nos ofrece para alimentar nuestra imaginación con muchos detalles, nombres, e incluso caras, ya que el libro contiene fotos muy interesantes y algunas creo que desconocidas para la mayoría de sus potenciales lectores.
Resumiendo: un buen libro, con una buena edición, cuidada, como todas las de Crítica.
Ficha Bibliográfica:
Braithwaite(2006), Rodric Braithwaite, "Moscú 1941. Una ciudad y su pueblo en guerra", Crítica, Colección Memoria Crítica, Barcelona septiembre 2006, www.ed-critica.es, pp.562. Tit.Orig: Moscow 1941. A City and its People at War, Profile Books Ltd, 2006.


miércoles, 2 de mayo de 2007

D.R.Hofstadter. Gödel, Escher, Bach.

Éste es un libro muy particular (para mí). Es, probablemente, el libro que más veces he releído (unas veintidós veces contabilizadas, más un número indeterminado sin registrar), a lo largo de más años: desde 1987 hasta la fecha. También es un libro que me influyó bastante en actividades tan dispares como estudiar algo de matemáticas o aprender flauta (con la casi imposible intención de llegar a tocar razonablemente bien “La Ofrenda Musical”). Además es el libro que, comparativamente está en peor estado de mi biblioteca, ya que siendo de otra época, tengo por costumbre tratar mejor a los libros que a mis conocidos de carne-y-hueso (por supuesto los trebejos de ajedrez son también objeto de mi devoción y cuando uno se cae al suelo, me maldigo por mi torpeza).

En la imagen con la que acostumbro a acompañar las entradas a este Blog, puede verse como esta primera edición en español (ha habido muchas otras) tiene las huellas de un uso intensivo y constante. Es el libro que podría llevarme en un viaje largo, aunque su dimensión, incluyendo su peso, no lo convierte en el más adecuado para acompañarme si el traslado es por avión.

Pero todo esto es puramente accesorio, circunstancial. Aunque también debo dejar constancia aquí que al principio me pareció que había “metido la pata” y que este tocho estaba condenado a ser hojeado y luego pasar a mejor vida, en algún estante de mi biblioteca, en una modesta segunda fila.

Como el título lo indica, es una comparación entre el trabajo de Gödel, el dibujante Escher y el gran músico J.S. Bach, pero a partir de la lógica y sobre todo el análisis de las paradojas que surgen de eso que se llama “autorreferencia”, es decir, cuando un sistema incluye una referencia ilegal (según la teoría de niveles de B.Russell) a si mismo (algo así como si el Codigo Civil, incluyera, al final, una indicación sobre la conveniencia de empezar a leer el C.C. empezando por el final). Normalmente la autorreferencia existe por todas partes, aunque se nos escapa por qué no estamos habituados a distinguirla. Si uno escucha “Brigantinus afirma que debe creersele cuando dice que es un mentiroso habitual”, es probable que uno se detenga a pensar si ello es cierto (comparando la experiencia del oyente con lo que escucha sobre el personaje), y que no advierta que la afirmación en si misma es paradójica: si Brigantinus dice la verdad, entonces no es un mentiroso habitual; pero si es un mentiroso habitual, entonces es natural que mienta… y por lo tanto ¿es verdad o no lo que ahora está diciendo?

Cuando Escher, dibuja dos manos y en la imagen vemos que una mano dibuja a la otra, tenemos otro caso de autorreferencia, pero en este caso visual. ¿Si una mano dibuja a la otra, ¿quién dibuja en realidad a la primera mano? Por supuesto que uno sabe que existe una tercera mano invisible que dibuja a las dos, pero ésta no aparece en el dibujo, y por lo tanto el dibujo da una impresión paradójica de lo que realmente sucede.

Este fenómeno produce lo que el autor denomina “Bucles extraños”, es decir situaciones que nos empujan hacia un punto en el cual no es razonable que estemos. Algo así como recorrer un palacio, y al salir por la puerta de entrada… nos damos cuenta que en realidad hemos vuelto al principio del paseo y en vez de salir, entramos nuevamente.

Lo mismo sucede con muchas de las composiciones de Bach, en particular con la “Ofrenda Musical” donde el famoso compositor es capaz de cambiar el tono de partida, y en un proceso de aumento perceptible, termina reapareciendo con el tono inicial sin que el oyente perciba como ha llegado nuevamente al principio.

Con palabras de Hofstadter: “El fenómeno del “Bucle Extraño” ocurre cada vez que habiendo hecho hacia arriba (o hacia abajo) un movimiento a través de los niveles de un sistema jerárquico dado, nos encontramos inopinadamente de vuelta en el punto de partida (Aquí, el sistema es el de las tonalidades musicales). A veces me sirvo del término Jerarquía Enredada para designar un sistema en que se dan Bucles Extraños. A lo largo de nuestro camino reaparecerá una y otra vez este tema de los Bucles Extraños. Unas veces estará oculto, otras bien patente; unas veces estará al derecho, otras al revés, cabeza abajo o de espaldas.” Pág.12

Este libro trata de tantos temas que es capaz de atemorizar al más pintado. Los “isomorfismos” (“Una transformación mantenedora de la información” pág.11) están por todos lados, y saltamos de los sistemas axiomáticos a, por ejemplo, la molécula de ADN; toca la posibilidad de programar la conducta inteligente, otro Bucle Extraño, ya que por definición es absolutamente antiprogramable; la Conjetura de Goldbach y las propiedades de los números; el Zen y como puede ser aplicable a problemas que lo excluyen; los sistemas formales, Gödel (y los efectos de sus teoremas en las matemáticas que tienen por efecto directo ponerlas en duda); el cálculo proposicional; cerebro y pensamiento (cómo los pensamientos pueden apoyarse en el hardware cerebral y hasta que punto este hardware es necesario para el pensamiento que se piensa a si mismo); que tienen de común los cerebros humanos (y cómo pueden estar seguros de que efectivamente se comunican); la posibilidad de computadoras inteligentes (que se independicen de su programador creando sus propios programas); los obstáculos a los que se enfrenta la Inteligencia Artificial (que si es auténtica inteligencia carece de sentido clasificarla como “artificial”)… en realidad una gran cantidad de cuestiones que se insertan a si mismas (como si el autor sólo fuera un secretario de actas) en un collar de autorreferencias y bucles extraños que me dan la sensación que podrían perfectamente utilizarse para ahorcar a cualquier académico en lo alto de su cátedra.

No es casual que haya necesitado y necesite seguir entrando en este libro, leer una parte, y volver a dejarlo hasta que mi nivel de glucosa me permita volver a pensar en estas cuestiones. Pero la tarea es grata. Tan grata como le puede resultar a un alpinista, balancearse con sus clavos y cuerdas en la estrecha cornisa de un tenebroso precipicio. Produce un vértigo muy especial del que soy adicto, meterse en tales problemas que son similares, según lo veo, a una excelente partida de ajedrez dónde nada está aún decidido, excepto, que si se pierde el pié el desastre está asegurado.

El libro ha pasado de moda. Tuvo su momento de éxito, que originó una sucesión de ediciones y por suerte yace casi olvidado. Este es un buen momento para rescatarlo y darle nueva vida con nuestro interés y aplicación. Las mejores cosas son aquellas poco frecuentadas, así que si comparto gustos con mi atento lector, le puedo asegurar que no es un libro para despreciar.

Ficha Bibliográfica:

Hofstadter(1979), Douglas R. Hofstadter, “Gödel, Escher, Bach. Un eterno y grácil bucle”. Tusquets Editores. Cuadernos Superinfimos 9. 1ra. Edición, mayo 1987. Barcelona, pág.882. Tit.Orig: Gödel, Escher, Bach: an Eternal Goleen Braid”.

martes, 1 de mayo de 2007

O.K.Bouwsma. Ultimas Conversaciones

Ludwig Wittgenstein es mi filósofo predilecto. En realidad, esa afirmación es literalmente falsa; debería escribir: "L.W. es el único filósofo que respeto". Lo anterior puede ser tomada como una muestra de pedantería insensata, y es muy probable que no sea más que eso; pero todo ser humano tiene derecho a expresar sus opiniones, sobre todo cuando implican juicios de valor y no son, ni pretenden ser, descripciones verídicas del mundo en que estamos. Pues bien, partiendo de estos sentimientos claramente expuestos, tengo que confesar que cualquier libro que cuente, de primera mano, algo sobre mi estimado filósofo no me deja indiferente. Y es el caso de ésta obra. Oets Kolk Bouwsma tuvo la ocasión de charlar con W. en la útima etapa de la vida de éste, y se preocupó de tomar algunos apuntes de tales conversaciones. Apuntes que nunca quiso publicar, ya que eran privados. Como suele suceder, luego de su muerte lo fueron y por eso podemos leerlos... y merece hacerse.
El libro lleva un apéndice que explica la peculiar relación de Bouwsma con Wittgenstein, y cómo aquel tomó sus apuntes. Es un buen apéndice y quizá deba ser leído antes que el libro propiamente dicho. Yo no lo hice, respetando el orden del editor, y por ello recomiendo al lector que sí lo haga (la "Introducción a la edición española", con todos mis respetos, es perfectamente prescindible).
Así como me gusta W., me desagrada la casi totalidad de los libros que lo comentan; tengo la sensación que cumplen exactamente aquel dicho que reza: "los idiotas cuando alguien señala a la Luna, suelen mirar el dedo en vez de ésta". Y aunque sea materia de supervivencia económica (o simple beneficio académico) el comentar la obra de un filósofo destacado, en el caso de W. comentar su obra es la manera más directa de traicionarlo. ¿Para qué sirve entonces leer los libros de W? Bouwsma, en una carta a K.Johnson (mencionada en el apéndice) lo aclara: "lo que sí que sé es que no se comprende a Wittgenstein hasta que se es capaz no ya de repetir lo que él dice, sino de trabajar con sus ideas. Esto último requiere largas prácticas" ( pág.161). Y estas dos líneas muestran la pista básica: se trata de leer a W. para empaparse de un método de indagación. Método que puede aplicarse al lenguaje, o a cualquier otra cosa que se deje. Es algo similar, según lo veo, a lo que debería hacerse con el mensaje de los grandes fundadores de las religiones: fijarse en ellos para, desde ese punto de partida, mirar hacia donde miran y tratar de recrear la situación incial sin la cual no habríamos imaginado que existe otra manera de percibir la realidad. Pero repetir sus palabras (o detenerse en anécdotas de sus vidas y milagros), como si se tratase de encantamientos mágicos, no ayuda para nada, y en realidad produce un atontamiento progresivo y radical.
Dicho a través de un ejemplo. Supongamos que somos ciegos de nacimiento y que alguien, con gran voluntad y con recursos expresivos poco comunes, nos explica que son los colores. Quizá no podamos imaginarlos, quizá nos acerquemos algo en esa dirección; pero es evidente que estudiando la vida de nuestro maestro, sus relaciones, la forma en que come o se baña... no nos ayudará en nada con los colores. Pues bien, lo mismo sucede con Wittgenstein, y este librito lo muestra de una manera cristalina.
"Después, mientras caminábamos por las colinas, volvió al asunto de cómo tomamos prestadas cosas, pistas, de los demás. Cuando tenía veintidós años había visto una representación teatral de mediocre calidad, bien mísera; pero un detalle de esta representación le había producido una poderosa impresión. Se trataba de una fruslería: un campesion, un don nadie, decía en ella: "Nada me puede hacer daño". Esa observación le atravesó y ahora la recuerda. Gracias a ella comenzaron en él ciertas cosas. Nunca se puede estar seguro: las cosas más importantes simplemente van y te suceden." ( pág.66)
"En todo caso, lo que Wittgenstein no soporta en la actualidad es enseñar a profesores: los alumnos a los que está bastante seguro de haber hecho algún bien no son hoy filósofos en absoluto. Uno de ellos es médico: el doctor Drury, de Dublín; y varios son matemáticos. (No mencionó a los buenos amigos que tiene dentro de la filosofía). Por consiguiente, hacer filosofía, estudiarla, consiste simplemente en hacer un cursillo para aprender a pensar, a aclarar las confusiones. Y una vez que estas se resuelven, uno está listo para dedicarse a otra labor" ( pág.47).
Un pequeño librito éste, cabe bien en un bolsillo grande de la chaqueta, y se puede leer en el autobús, en el tren, o en una plaza, sentado en un banco, a la sombra, mientras algunos niños juegan a lo lejos (demasiado cerca hacen demasiado ruído); y nada más. Esta la felicidad que está a nuestro alcance, y bienaventurados los que son capaces de gozar de ella.
Ficha Bibliográfica: Bouwsma(1986), Oets Kolk Bouwsma, "Últimas Conversaciones" Ediciones Sígueme, Salamanca 2004, www.sigueme.es, pp.190, Tit.Orig: Wittgenstein: Conversations 1949-1951, Hackett Publishing Co., Inc. 1986