martes, 30 de enero de 2007

Peter Gay y Freud


Para mi las biografías son siempre interesantes; y la que hace Peter Gay de Freud reúne toda las condiciones. Gay, según Wikipedia, es alemán (Berlin, 1923) y judío. Esta doble condición obligó a él y su familia a huir de la Alemania nazi en 1939. Su traslado a EEUU, donde posteriormente obtuvo la nacionalidad y sus estudios posteriores, luego profesor de las universidades de Columbia y Yale, lo habilitan como un profundo historiador de las ideas. Además comulga con las ideas de Freud, por lo que puede decirse que es una biografía hecha desde dentro del campo del psicoanálisis.

En el libro se historia a Sigmund Freud desde su nacimiento hasta su muerte; sus amigos, su familia, sus discípulos, y sus principales enemigos. La historia de Freud es la historia de una corriente central en la psicología contemporánea, por lo tanto el libro toca todos los temas que pueden interesar a un lector ávido de enterarse de un enfoque psicológico que aquí, en España, y por diversas razones, nunca ha tenido fuerte raigambre.

Podría parecer algo anacrónico enterarse de una corriente o disciplina psicológica que parece de “capa caída” en la psicología actual (excepto en USA y Argentina), pero probablemente estos vaivenes del interés científico son también modas que responden a diversos factores no siempre relacionados con la investigación de la psiquis humana. En un mundo donde la biología (y en particular la genómica) es una ciencia puntera difícilmente prosperará una disciplina de lo humano que la ignora olímpicamente. No deseo entrar en estas cuestiones porque me exceden, ya que me considero un simple espectador en el desarrollo de las ciencias humanas. Lo que sí puedo afirmar es que el libro resulta apasionante y que cuesta mantener una neutralidad distante quizá porque la prosa de Gay y su cariño hacia el personaje central del libro también se lo comunica al lector ocasional. Como ejemplo de lo que digo, he aquí un fragmento de la descripción de sus últimos días: “En realidad, desde mediados de este mes -(enero de 1939)- el tema de su cáncer invadió las cartas de Freud con una extensión alarmante. Había tumefacciones sospechosas cerca de las lesiones cancerosas, y cada vez sentía más dolor. El hombre que desdeñaba la medicación por temor a que le resta lucidez mental, estaba viviendo (ya desde hacía algún tiempo) gracias a analgésicos suaves como el Piramidón. A mediados de febrero, Freud le dijo a Arnold Zweig que su “estado” amenazaba con “volverse interesante. Desde mi operación en septiembre he estado sufriendo dolores en la mandíbula que aumentan lenta pero constantemente, de modo que no puedo realizar mis tareas rutinarias cotidianas ni pasar mis noches sin una botella de agua caliente y considerables dosis de aspirina”. No sabía si se trataba de un episodio inocuo “o de un progreso del siniestro proceso contra el que he estado batallando durante 16 años” (…) Freud seguía interesándose por el mundo, seguía siendo sarcástico, seguía escribiéndoles a sus amigos más íntimos, aunque su correspondencia con muchos de ellos empezaba a extinguirse.”

El libro es denso, 917 páginas, el aparato de citas muy extenso y cuidado, fotos de diferentes épocas lo acompañan y nos dan una idea de personajes y ambientes. Un buen libro para tener en la biblioteca y para leer, sin prisa, durante diferentes momentos de nuestra vida. Doy fe de estas últimas palabras, ya que mi edición es la primera en castellano, y desde 1989 que lo leí por primera vez, he vuelto, en diversos años a releer partes con gran placer; y siempre, quiero constar, encontrando nuevos temas y puntos de reflexión.

Ficha Bibliográfica:

Gay(1988), Peter Gay, “Freud, Una Vida De Nuestro Tiempo”, Paidos Barcelona, 1989 (hay numerosas reediciones), pp.917, Tit.Orig. Freud. A Life For Our Time, WW.Norton and Co.Inc., N.York

lunes, 29 de enero de 2007

Victor Klemperer y LTI, La lengua del tercer Reich

LTI son las siglas del la Lengua del Tercer Reich, nombre que el autor, V. Klemperer, da al lenguaje nazi que fue uno de los principales instrumentos para moldear la mentalidad del pueblo alemán.

El lenguaje convenientemente adulterado, por medio de simplificaciones, extensiones ilegítimas del significado de las palabras y reutilización de viejos vocablos en desuso es la herramienta que más se usa en política para convencer y crear una fe de tipo religioso. En esto los nazis fueron dignos seguidores del bolchevismo y se inspiraron tanto en él como en Mussolini y su Italia fascista (el mismo uso del término “fascio” ya fue una obra maestra de la tergiversación histórica).

Lo que hicieron los nazis no fue nuevo, como tampoco lo es lo que hace ahora, aquí en España, la ETA y la así llamada “izquierda abertzale” adulterando los significados de “derechos humanos” “autodeterminación” y “negociación” o proceso de “pacificación”. Sólo que tuvieron la oportunidad de hacerlo sistemáticamente y contaron con todos los recursos económicos y políticos de un estado totalitario moderno. Ejemplo de lo dicho es la cita de Klemperer con las palabras de Goebbels escritas en su diario “Utilizaremos todas nuestras posibilidades propagandísticas en un grado de concentración nunca habido ... ", todo "irá como una seda". Luego, el Führer habla en Kónigsberg, todos se emocionan profundamente, y entonces "se oye, en el acorde final del discurso, la poderosa oración holandesa de acción de gracias cuya última estrofa queda envuelta en el tañido de las campanas de la catedral de Königsberg. A través de la radio, este himno se transmite por el éter a toda Alemania."

Así la conjunción de poderosas fuerzas mediáticas, junto con todos los mitos a los que alemanes estaban en condiciones de responder, crearon una poderosa religión laica capaz de la mayores exageraciones, sin que nadie las tomara a risa:

Cuenta Klemperer: “La propaganda electoral del año 1938, para confirmar la anexión de Austria y aprobar la Gran Alemania, afirmaba que Hitler era "el instrumento de la Providencia" y luego, al estilo del Antiguo Testamento: "la mano que escriba "no" se secará". Baldur von Schirach declaraba "lugar de peregrinación de la juventud alemana" la ciudad natal del Führer, Braunau. Baldur von Schirach editó también El canto de los fieles, "Versos de miembros anónimos de las Juventudes Hitlerianas de los años de la persecución, 1933-1937"; allí podemos leer lo siguiente: "... Hay tantos que nunca se encuentran contigo y para quienes, sin embargo, eres el Redentor.. "

Que no extrañe este éxtasis místico; sin él no se habría podido matar tantos millones de personas simplemente porque no eran de la raza elegida. Gracias a ese convencimiento fue posible la lucha a ultranza de los alemanes hasta el agotamiento y la destrucción casi total de sus principales ciudades. Ahora, todo parece imaginación, y cuesta creer que ha sucedido. Si no fuera así las ideas de un Holocausto que “nunca existió” ni siquiera tendrían la menor prensa, por más odio que exista a los judíos. Pero como nuestro memoria es débil y las nuevas generaciones parecen, a veces, inmunes a los malos recuerdos, necesitamos recuperar nuestra historia reciente. Y digo “nuestra” porque somos europeos y por lo tanto herederos directos de esos hechos que ahora casi molestan recordarlos.

Para terminar una anécdota que cuenta el propio Klemperer y que según él no fue rara, luego de terminada la contienda, arrasada toda Alemania y destruido hasta sus fundamentos el Tercer Reich milenario:

“Sin embargo, no hace mucho me encontré en la calle con L., un antiguo alumno mío al que había visto por última vez en la última ocasión en que pude acceder a la biblioteca regional. Entonces me estrechó la mano en señal de simpatía; me resultó embarazoso porque el hombre ya llevaba el brazalete con la cruz gamada. En esta ocasión se me acercó con expresión radiante:

-¡Me alegra que se haya salvado y vuelva a ocupar su cargo!

-¿Y usted cómo está?

-Mal, por supuesto, trabajo como peón en la construcción, el sueldo no alcanza para mi mujer y mi hijo, y a la larga tampoco podré aguantar físicamente.

-¿Y no lo rehabilitan? A usted lo conozco..., seguro que no pesa ningún crimen sobre su conciencia. ¿Ocupaba usted algún cargo importante en el Partido, fue usted muy activo políticamente?

-En absoluto, era un insignificante Pg [camarada del Partido].

_¿Y entonces por qué no lo rehabilitan?

-Porque no lo he solicitado ni puedo solicitarlo.

-No lo entiendo.

Pausa. Luego, a duras penas, bajando la vista:

-No puedo negarlo: yo creía en él.

-Pero no puede seguir creyendo, es imposible. Ya ve usted adónde nos ha llevado, y todos los espeluznantes crímenes del régimen han salido ya a la luz.

Una pausa más larga todavía. Luego, en voz muy baja:

-Lo admito todo. Los otros lo interpretaron mal, lo traicionaron. Pero en él, en ÉL sigo creyendo.”

Ficha Bibliográfica:

Víctor Klemperer(1995), "LTI. La lengua del Tercer Reich. Apuntes de un filólogo", Editorial Minúscula S.L, Bcn. 2002, pag. 413, Tit. Orig: LTI. Notizbuch eines Philologen

domingo, 28 de enero de 2007

Martin Gilbert va a la primera guerra mundial


De Martín Gilbert tengo otro libro que me ha sido muy útil. Me refiero a “The Routledge Atlas of the Arab-Israeli Conflict. Seventh Edition, 2002. Este historiador británico ha escrito sobre El Holocausto, la Segunda Guerra Mundial, y también sobre Churchill. Evidentemente es un típico historiador de Oxford que incluso en 1990 fue nombrado “Comandante del Imperio Británico” por sus servicios en la enseñanza. Ya me gustaría a mí que por estas tierras se premiara a los catedráticos con títulos militares; y a los militares con galardones universitarios. Pero creo que me desvío del tema. “La primera guerra mundial”, que así se llama el texto que traigo a este blog, nos suena muy lejana, casi como si hubiera sucedido en el siglo XIX, algo después de las campañas napoleónicas… y sin embargo sus consecuencias aún colean. Véase si no todo el conflicto judío-palestino y más en general el revuelto mundo de los países árabes que surgen como consecuencia del colapso del imperio turco.

Este libro a mi me ha gustado y lo pongo por escrito porque estoy seguro que también agradará a otros (aquellos que no se conforman con la lectura de artículos de revistas más o menos especializadas). Gilbert une dos cosas difíciles, muy difíciles de hacer: la erudición y análisis pormenorizado junto con la lectura fácil y agradable, más propia de un periodista que de un catedrático.

Veremos, al sumergirnos en sus páginas, que la primera guerra mundial fue un holocausto general donde centenares de miles de personas fueron lanzadas a una gigantesca picadora de carne. Cómo los profesionales militares se equivocaban sistemáticamente y como el pueblo confiaba en sus especialistas y en la bondad de sus estadistas de pacotilla. Entenderemos porque el Zar Nicolás II mereció no sólo la abdicación sino su triste destino posterior. Y nos asombrará como millones de hombres pueden morir por un palmo de tierra que podríamos recorrer a pié en una tarde de invierno. Quizá hasta tengamos un momento de incertidumbre, de deja vú al ver que en los Balcanes el tiempo o se ha detenido o es cíclico, como piensan los sabios indios, ya que la historia allí se torna demasiado actual, en tiempo presente, en suma.

El libro es gigantesco, son 845 páginas que una persona normal tarda lo suyo en terminarlo; pero tiene la gran ventaja que se puede empezar por el final, o por el medio, o ir de adelante atrás, según nuestro humor y nuestro interés por los diversos episodios de esta loca y siniestra guerra.

Quizá sería el libro que estaría dispuesto a llevarme a una isla desierta; sobre todo para no añorar ni a las ciudades ni a las multitudes.

Por último quiero destacar lo acertado de la cita que prologa el libro: “…Ni es de los ligeros la carrera, ni la guerra de los fuertes […], sino que tiempo y ocasión acontecen a todos.” Eclesiastés 9: 11

Ficha Bibliográfica:

Gilbert(1994), Martín Gilbert, "La primera guerra mundial", La Esfera de los libros, Madrid, 2004, www.esferalibros.com, pp.845, Tit.Orig: First World War

R.Levi Montalcini elogia la imperfección


Rita Levi-Montalcini, italiana judía, que en diciembre de 1995 tenía ya 95 años (cuando le hicieron un reportaje que guardé, el La Vanguardia) ha sido una luchadora toda su vida. En 1986 se hizo famosa internacionalmente porque consiguió el Premio Nóbel de Medicina, pero en su país ya lo era desde hace mucho tiempo. Sufrió el antisemitismo del régimen fascista (aunque existió fue incomparablemente menor que el de su homólogo alemán) y finalizada la Segunda Guerra Mundial se trasladó a EEUU donde continúo sus investigaciones en neurobiología que había iniciado en Italia, en su casa, en un improvisado laboratorio clandestino. Rita Levi estudió los factores de crecimiento del sistema nervioso y sus trabajos la llevaron a recibir el Premio Nóbel antes mencionado.

En este libro que hoy comento, Elogio de la Imperfección, la científica pasa revista a fragmentos de su vida, desde los obstáculos que tuvo en su juventud por su doble condición de mujer y judía hasta las investigaciones que la llevaron a trascender los límites de su país. En el reportaje mencionado en La Vanguardia (de Victor-M, Amela, 22/12/2005) Rita se muestra como una anciana jóven dispuesta a seguir trabajando en su fundación a favor de las niñas africanas, hasta que la muerte le haga dejarla. Cuando el periodista le pregunta: “¿No se jubila?”, ella responde: “¡Jamás! ¡La jubilación está destruyendo cerebros! Mucha gente se jubila, y se abandona… Y eso mata su cerebro. Y enferma.”

Es el mismo mensaje, en síntesis, que lanza en su libro. La necesidad de mantenerse en el tajo (mejor si uno lo elige libremente, cosa que por lo menos para la mayoría, sería posible justamente en la jubilación), de pensar y ser útil a los demás: “Mantén tu cerebro ilusionado, activo, hazlo funcionar, y nunca se degenerará” (ib.).

Resumiendo: un buen libro para quien gusta no sólo de la ciencia sino también de los científicos; conocer sus esfuerzos, vacilaciones y pensamientos puede ayudarnos en nuestro vivir diario; sobre todo cuando éstos, como Rita Levi Montalcini terminan concluyendo que “… es la imperfección y no la perfección la que se encuentra en la base de la actuación humana” (pág.366 de su libro)

Ficha Biblográfica:

Montalcini(1988), Rita Levi Montalcini, "Elogio de la imperfección", Ediciones B, Colección De viva voz, Barcelona, junio 1999, www.edicionesb.es, pp.370, Tit:Orig: In Praise of Imperfection, Basic Books, Inc, N.Y.,USA.

viernes, 26 de enero de 2007

Orlando Figes. El baile de Natacha


Un libro fascinante para quien se interesa por la cultura en general y la rusa en particular. De Orlando Figes ya leí su libro anterior, traducido al español, “La Revolución Rusa, 1891-1924, y éste me había impresionado por su erudita exposición unida a una lectura muy agradable. Este otro, “El baile de Natacha” es diferente, más amplio, menos político, pero igualmente profundo en su búsqueda del espíritu ruso plasmado en su plástica, su música, y su literatura.

El nombre del texto deriva de un episodio de la Guerra y la Paz, también reflejado en las películas que se hicieron sobre el libro, en el que la condesa Natasha Rostova se pone a bailar una danza folklórica rusa delante de su tío. El mensaje que lanza Tolstoi es cristalino: incluso una dama criada lejos del pueblo es capaz de sacar de sí lo que lleva más profundo del alma rusa.

Así Figes rastrea por todo el siglo XIX y parte del XX, incluyendo la época soviética, lo que este pueblo aportó al universo cultural europeo.

También muestra como muchas cosas que creíamos peculiares de las tristes circunstancias soviéticas en realidad están enraizadas en la cultura rusa desde hace siglos. Por ejemplo: “El color rojo tenía un poder mágico especial: se reservaba para las cintas y las toallas que se usaban en los rituales sagrados. En ruso, la palabra “rojo” (krasnyi) está relacionado con la palabra “hermoso” (krasivyi), lo que explica, entre otras muchas cosas, el nombre de la Plaza Roja. También era el color de la fertilidad, que se consideraba un don sagrado (…) Estos viejos rituales paganos no eran exclusivos del campesinado. Muchos habían pasado a formar parte de la tradición nacional y se practicaban incluso en las clases altas, que tanto se enorgullecían de sus hábitos modernos” (pág.397)

Así también muchas crueldades que parecen específicas de la etapa soviética tienen su historia ancestral. El comunismo, al igual que hizo la Iglesia Católica con las fiestas paganas, retomo esas viejas costumbres agregándoles un barniz marxista, aunque en esencia siguieron igual.

El pueblo ruso, la cultura rusa, merecería ser más conocida por esta parte de Europa meridional de la que formamos parte. Tiene muchos puntos de similitud con España, por ejemplo, dentro de contextos radicalmente diferentes. No deja de ser extraño que esas afinidades sutiles se hayan expresado en el pasado y en el presente (según tengo entendido las mujeres rusas, cuando se trata de casarse con extranjeros, prefieren de lejos a los españoles sobre otras nacionalidades). Por lo tanto, invito a sumergirse en esa lejana cultura que contiene tantas cosas, buenas, malas y trágicas, cercanas.

Ficha Bibliográfica:

Figes(2002), Orlando Figes,"El baile de Natacha. Una historia cultural rusa", Edhasa, Ensayo, www.edhasa.com, Barcelona, marzo 2006, Trad. Eduardo Hojean, pp.828, Tit.Orig: Natasha's Dance

Blech. Los inventores de enfermedades


El autor nació en 1966, o sea que ahora ya está por arriba de los cuarenta años. Estudió biología y bioquímica y también periodismo, y como tal trabajó para el semanario Zeit y, según me explica la solapa del libro, ahora en Der Spiegel, como redactor médico y científico.

Bien ¿sirven estos datos para hablar con autoridad de un tema peliagudo? En principio podría decirse que sí… y por lo tanto me decidí a comprarlo ya que el tema me preocupa. Han aparecido tantas “enfermedades”, o fenómenos patológicos para decirlo de manera más general, nuevas que se justifica darle una ojeada a un libro sobre esta cuestión. Uno no puede confiar sólo en la información de la televisión, la radio o los diarios. Los periodistas que por estos medios nos informan, me temo que tienen demasiadas cosas que hacer y el resultado es que suelen repetir tópicos y verdades a medias, que también reúnen, a veces, la desagradable cualidad de ser mentiras totales.

Una ojeada al índice de un libro nos da una primera impresión. Si el índice está bien hecho y no es un requisito puramente formal (lo que lamentablemente muchas veces sucede) resulta un buen resumen del libro. Veamos éste (entresaco sólo algunos capítulos): “Una enfermedad llamada diagnósticos”, “La locura se convierte en normal”, “Psicofármacos en el recreo”, “El síndrome de la feminidad”, “Las nuevas inquietudes del hombre maduro”, “Los genes se convierten en el destino”, “Más sano de lo que se piensa”, y al final hay uno que me llamó especialmente la atención: “Doce preguntas para reconocer las enfermedades ‘inventadas’”.

Justamente el objetivo del libro es descubrirnos que muchas de las nuevas patologías son inventos, puros inventos fabricados por los laboratorios para facilitar sus estrategias comerciales.

Algo de esto creo que todos los seres racionales que sobrevivimos en este planeta ya nos olíamos. Todos, cuando pequeños, tuvimos nuestros encuentros desagradables en la escuela, y sí lo comentábamos en casa es posible que nos ignoraran o nos dijeran simplemente que teníamos que encontrar la forma de resolverlos. No sabían nuestros padres que éramos objetos de “acoso escolar” y si a alguna niña la perseguíamos para molestarla tampoco advertíamos que estábamos bordeando los peligrosos terrenos de la perversión sexista.

Por supuesto en el trabajo siempre existió el “mobbing” y lo practicaban con asiduidad y alegría todo aquel que podía hacerlo y que, además tenía los cables algo cruzados o buscaba un rédito personal por esa conducta. Nunca se nos hubiera ocurrido llevarlo a juicio. De la misma forma los niños no ingerían fármacos cuando se movían demasiado. Una simple bofetada bastaba. También los padres ignoraban que sus vástagos sufrían de hiperactividad y los maestros estaban más preocupados en que sus alumnos aprendieran a leer y a calcular, por lo que dejaban estos problemas en las siempre rápidas manos paternas. Ahora todo esto ha cambiado. Leía, no hace mucho, que en USA los niños de los parvularios tienen mucho cuidado en besar a las niñas por la fuerza y me imagino que la sexualidad de estos centros debe haberse puesto a muy alto nivel, dado que cualquier gesto puede ser interpretado como una señal de perversión o psicopatía.

Por lo tanto si los laboratorios se dedican a agitar un poco las aguas… del miedo, creo que lo tienen muy fácil. Y me atrevería a pronosticar que surgirán más y más dolencias nuevas, mientras las antiguas también reviven (como la tuberculosis) porque es señal de nuestros tiempos que lo nuevo no aniquila a lo viejo sino que todo se suma para mayor gloria de los especialistas.

Como bien dice el autor: “La medicalización de nuestra existencia tiene como consecuencia que las personas ya no estén contentas con su cuerpo, por lo que surge una medicina cosmética que no ayuda a los enfermos, sino que mejora a los sanos. Por eso algunos directivos norteamericanos ya solicitan la cirugía de bypass profiláctica. En la neurotécnica (una técnica que influye en el cerebro), se perfilan multitud de sustancias que podrían inducir a la autooptimización.” (Pág. 210)

Como nadie está satisfecho con lo que tiene, ya podemos imaginar el futuro de la medicina “mejoradora” que no es sólo reparadora, por supuesto.

Resumiendo. El libro no me ha emocionado, pero sí me ha confirmado ciertas sospechas y puede ser muy útil para aquellos que se sienten mal. Es muy probable que descubran que hay muchas variedades de esta situación universal, y que algunas, por lo menos, no merecen ni siquiera nuestra atención. ¡Hay cosas más importantes de que preocuparse!

Ficha Bibliográfica:

Blech(2003, Jörg Blech, "Los inventores de enfermedades. Cómo nos convierten en pacientes", Destino Col. Imago Mundi, Barcelona, enero de 2005, Tit.Orig: Die Krankheitserfinder. Wie wir zu Patienten gemacht werden

jueves, 25 de enero de 2007

Richard P. Feynman. Correspondencia


R.P.Feynman fue un gran científico, y no sólo por recibir el premio Nóbel de Física de 1965 por sus aportes a la dinámica cuántica, sino por su manera de pensar y transmitir su conocimiento. Existen de él varios libros traducidos al español que son todos recomendables, aunque no se sepa nada de física. Uno de ellos “¿Qué significa todo eso?” (1999) lo recuerdo con gran cariño, sobre todo por su sentido del humor.

Está demás decir que cuando ví el que ahora comento, no tardé ni un minuto en comprarlo. Es una selección de la correspondencia entre Feynman y sus familiares, profesores y simples desconocidos que le escribieron en algún momento. Y se lee con agrado e interés, sobre todo si se tiene idea del personaje.

Lo que destaco, si alguien me obligara a destacar algo de Feynman es su respeto por las opiniones de los demás, en lo que pueden contener de otros puntos de vista, y a la vez su firmeza en expresar con claridad y precisión sus manera de pensar. No hay debilidad ni relativismo en su afirmaciones; existe sí una búsqueda de la verdad científica y el reconocimiento de que ésta no anula otra clase de verdades, en la medida que las otras puedan ser sostenidas con algo más que emociones. Casi al final del libro, en una entrevista que le hacen en la televisión, así contesta sobre la cuestión de las religiones y el conocimiento proporcionado por la ciencia:

Porque las religiones han unido dos cosas: por ejemplo, si quieren enseñar los Diez Mandamientos, no se contentan con enseñar los Diez Mandamientos porque la experiencia de la humanidad, o lo que sea, dice que éstos son una buena manera de proceder. Sino que enseñan los Diez Mandamientos porque le fueron dados a Moisés en medio de relámpagos. Ahora bien, llega la ciencia y sugiere que es posible que estas cosas no fueran dadas a Moisés mediante un rayo. Una persona que no piensa demasiado dice: “¡Oh, entonces todo es una cuento! Y me asusta pensar en esa posibilidad, porque quizá entonces los Diez Mandamientos no tienen ninguna base.”

Pero no es así necesariamente. Es perfectamente posible que la moral pueda haber venido de los hombres. Podría haber sucedido que Moisés fuera un hombre normal y corriente y que escribiera estas cosas. Y yo aún podría creer y podría seguir comportándome de la misma manera. Y lo que creo que ha sucedido es que la religión ha juntado dos tipos diferentes de ideas y las ha unido tan frecuentemente –a saber, la teoría de cómo surgieron los Diez Mandamientos, y la creencia en que uno debería seguirlos- que cuando llega la ciencia y pone en duda uno de los extremos –a saber, cómo surgieron los Diez Mandamientos- la gente se pone nerviosa porque cree que se está dudando del otro extremo; a saber: de lo que ellos contienen. Pero es la religión la que los unió innecesariamente; no hay una conexión real. Así es como lo veo yo, es una visión filosófica personal de la relación entre la religión y la ciencia. Estoy en un extremo. Quero que entienda que no todos los científicos piensan de la misma manera, naturalmente, porque cuando salimos de nuestro propio campo no sabemos de lo que estamos hablando. Y puedo estar equivocado en este tema especial de la religión, pero usted me ha preguntado qué es lo que pensaba yo, y esto es lo que pienso” (Pág.414).

A continuación el periodista le pregunta cómo es que otros científicos encuentran la forma en que esas ideas encajen, y Feynman responde que no tiene idea de cómo lo hacen, pero que evidentemente encuentran la forma de hacerlo.

He aquí como razona, según creo, un verdadero científico, y esto no tiene nada que ver con el relativismo superficial (y estúpido) que afirma que todas las ideas son igualmente respetables y por lo tanto tienen todos los mismos valores. No, no es así; pero ello no quita que se pueda convivir y hacer ciencia perfectamente; cosa que muchos radicalismos actuales niegan con la misma convicción como rebanan cabezas. Necesitamos, y no sólo los físicos, releer a Feynman para reencontrarnos con verdades lógicas y vitales que no deberían desaparecer de nuestra comunidad.

Ficha Bibliográfica:

Feynman(2005) , Richard P. Feynman , "¡Ojalá lo supiera! Las cartas de Richard P. Feynman", Editorial Crítica. Colección Drakontos , www.ed-critica.es, Barcelona, 2005, pp 467, Tit.Orig: Perfectly Reasonable Deviations from de Teaten Track

miércoles, 24 de enero de 2007

Ryszard Kapuscinski, Ébano


Ryszard Kapuscinski ha muerto y aunque rehuyo escribir sobre actualidad (ya hay demasiado) no puedo menos que acordarme del excelente libro que de él leí. Me refiero a “Ébano”.

“Después de observar a los mosquitos durante muchos años (o más bien, durante muchas noches), he llegado a la conclusión de que estos seres deben de tener muy arraigado el instinto suicida, una necesidad incontrolada de autodestrucción que hace que al ver la muerte de su predecesor (en realidad de su predecesora, pues son las hembras del mosquito las que nos atacan y transmiten la malaria), en vez de renunciar, de perder las ganas de guerrear, todo lo contrario, claramente excitados –o sea excitadas- y desesperadamente decididos –o sea decididas-, se lanzan uno tras otro –una tras otra- a una muerte inmediata e inevitable.” (pag. 72)

Así escribe Kapuscinski, no sólo de mosquitos sino de todo lo que lo rodea, con imparcialidad y a la vez intentado meterse en los escondrijos cerebrales de sus sujetos observados. En sus múltiples visitas a África ofrece una imagen diferente a la de otros informadores, quizá más la de un novelista, pero siempre documentado y de tan realista hasta parece surreal, onírico, lo que cuenta.

“Es un hecho que lo que más nos impacta de la gente que encontramos en países como Ruanda es un profundo provincialismo en su manera de pensar. Y es que nuestro mundo, aparentemente global, a la hora de la verdad no es sino un conglomerado de cientos de miles de provincias de lo más diverso y que no tienen ningún punto de encuentro. El viaje por el mundo es un peregrinar de una provincia a otra, y cada una de ellas es una estrella solitaria que brilla sólo para sí misma. Para la mayoría de la gente que vive allí, el mundo real se acaba en el umbral de su casa, en el límite de su aldea o, todo lo más, en la frontera de su valle. El mundo situado más allá no es real ni importante, ni tan siquiera necesario, mientras que el que se tiene a mano, el que se abarca con la vista, aumenta ante nuestros ojos hasta alcanzar el tamaño de un cosmos tan inmenso que nos impide ver todo lo demás. “ (pag. 184)

Al leer estas líneas pensaba que Kapuscinski describe una sensación muy conocida por todo viajero; aquella de que el mundo que dejó hace poco se ha convertido en imaginario y que parece tan lejano, frente a lo que ve, que tiene que hacer un esfuerzo para no creer que lo ha soñado. Así de omnipotentes son nuestros sentidos que se imponen a la memoria y a la inteligencia, y así se explica como formando parte del mismo mundo, cada localidad, cada país, se considera el centro del mundo y de la civilización.

Pensaba también, y ahora lo traigo a este presente en el que ya no está Kapuscinski, que se necesita de libros como el mencionado para torpedear esa visión etnocéntrica que ingenuamente todos tenemos. Viajar no es suficiente, a veces se aprende mucho más si dejamos que alguien como el autor viaje y luego nos lo cuente. Por eso lamento la pérdida de Ryszard Kapuscinski; cuando alguien inteligente se va definitivamente, nos quedamos un poco más pobres.

Ficha Bibliográfica:

Kapuscinski(1998), Ryszard Kapuscinski, "Ébano", Anagrama, Crónicas, Barcelona, 9ª edic. julio 2003, Trad. del polaco: Agata Orzeszek, pp.342, tit.Orig: Heban, Czytelnik, Varsovia, 1998

martes, 23 de enero de 2007

Amando de Miguel y el refranero


Amando de Miguel es sociólogo, y además escritor (que no es lo mismo). En “El espíritu de Sancho Panza” comenta los refranes españoles y por medio de ellos intenta descubrir la mentalidad de nuestro pueblo, a través de la historia. Una mentalidad predominantemente campesina y que actualmente se ha perdido bastante, aunque no tanto como orgullosamente podríamos pensar. Es materia discutible si los pueblos conservan rasgos peculiares, o si éstos son sólo propios de una época y con el tiempo todo cambia radicalmente. Algunos piensan así, otros son más prudentes. Evidentemente el alemán actual, o el japonés, no es el belicista de otras épocas; pero hay ciertas constantes de carácter y de estilos que no parecen haberse borrado con los siglos, si atendemos a lo que cuentan las crónicas antiguas.

En el caso nuestro, sería también discutible si características como: el pesimismo, el fatalismo, el individualismo, el resentimiento, la cautela, la simulación y el conformismo, son estrictamente españolas o también son compartidas por los pueblos vecinos. Probablemente sí, pero quizá no en la misma medida. Por otra parte el mismo Amando de Miguel se encarga de subrayar que lo que pueden parecer vicios son también virtudes o más aún “una estupenda respuesta adaptativa de la inteligencia colectiva. Es el resultado de aplicar la capacidad de sobrevinencia a un medio difícil, si no hostil. No es casualidad que, después de la tundra, el territorio español es el que acoge menos densidad de población de toda Europa. Ese dato demográfico es la consecuencia de una economía mísera, una sociedad bronca, una historia agónica. Se comprende que, ante un medio tan áspero, los pocos españoles que han logrado sobrevivir en cada momento hayan desplegado virtudes que parecen defecto” (Pág.35)

Con esta perspectiva el autor hurga en los refranes y encuentra mucho en que pensar. “La viuda que mucho llora, hambre tiene de boda” (Pág.130) nos invita a dudar de las emociones ajenas en una sociedad rural que ahora parece tan remota en nuestras ciudades. Sin embargo esta otra: “Tres españoles, cuatro opiniones” (Pág.107) no parece tan olvidada por nuestras tierras. O hay algunas que siguen teniendo gracia, quizá porque en el fondo nada ha cambiado: “Vergonzosa es mi hija, que tapa la cara con la falda de la camisa” (Pág. 208). Y siempre ese poso amargo en los refranes que encierran una visión laica y pesimista aunque no por ello menos realista: “Uno que se metió a redentor, lo crucificaron” (Pág.94).

Un libro que sobre todo se relee con gusto. Y de paso, si nuestra memoria no es débil, puede agregar un poco de sal a una conversación muchas veces anodina.

Ficha Bibliográfica
de Miguel(2000) , Amando de Miguel, "El espíritu de Sancho Panza. El carácter español a través de los refranes", Editorial Espasa Calpe, Madrid, 2000, pp.274

lunes, 22 de enero de 2007

Jules Renard


Jules Renard nació en 1864 y murió en 1910. Justo cuando el siglo XIX estaba a punto de terminar para dar paso a un siglo corto, violento y terrible, el XX (que realmente duró desde 1914 hasta 1991). Jules Renard escribió su Journal, publicado por Gallimard en 1993 y tengo en mis manos, un pequeño librito que contiene algunos fragmentos de éste. Son sentencias y aforismos de su diario (1887-1910) seleccionados y traducidos por José Manuel Martos. Como libro pequeño y delgado, resulta fácil llevarlo en el bolsillo o en una cartera de mano, y puedo asegurar que da más felicidad que leer cualquier diario actual. Pongo aquí algunas de sus frases:

“Lee todas las biografías de muertos ilustres y la vida te gustará” (pag. 67)

“Todo es bello. Hay que hablar de un cerdo, como se habla de una flor” (pag.33)

“Renunciar a las frases largas, que adivinamos antes de leerlas” (pag.39)

“Se puede ser malo de pensamiento; sólo hay que ser bueno de hecho” (pag.38)

“¡Se modesto! Es el tipo de orgullo que desagrada menos” (pag.67)

“Esta mujer enseña sus pechos y cree que ofrece su corazón” (pag.113)

“Soy sectario, lo confieso, y no respeto lo que me parece idiota” (pag.121)

Ficha Bibliográfica:

Jules Renard, “Pensar no basta”, Península, Barcelona, febrero de 1996, pp.156

viernes, 19 de enero de 2007

Loretta Napoleoni y la Yihad

Loretta Napoleoni me pareció una mujer muy simpática cuando la ví por televisión en un reportaje; y como ya había leído su libro seguí la entrevista con mucho interés. Ha trabajado como economista en el Fondo Monetario Internacional, el Banco Nacional de Hungría, el Chase Manhatan y en el banco Narodny de Moscú, además de otras lugares como agencias de bolsa y corresponsal para asuntos financieros del Corriere Della Sera, el Milano Finanza y otros diarios y revistas. Un currículo formidable para afrontar un tema que se las trae por su complejidad y ramificaciones: la financiación del terrorismo internacional. Su libro, el traducido al español, se llama “Yihad. Cómo se financia el terrorismo en la nueva economía y puedo asegurar que asombrará a quién se meta en sus páginas.

La Yihad moderna se financia con un gran sistema bancario y financiero que penetra en todos los países musulmanes desde los Balcanes hasta el Cáucaso y desde Londres a Buenos Aires. Existe una globalización de la economía del terror que incluye multitud de organizaciones legales e ilegales en perfecta e intrincada imbricación. No creo que Loretta muestre todo lo que hay, no por ser incompetente sino porque sería tarea de un organismo multinacional y no un solo investigador, pero lo que cuenta es suficiente para percatarnos que aquí no se trata de desmelenados y barbudos fanáticos sino que implica a mucha gente “aparentemente” de orden.

Existen formas de intercambio de las que ya tenia noticia, como supongo que muchos de los lectores, me refiero al “hawala” musulmán, lo que ignoraba era la magnitud de este tráfico y su uso para financiar el terror, como cuenta la autora, en la página 274, “Al Barakaat es un conglomerado financiero internacional con base en Somalia y sedes de cuarenta países, incluído Estados Unidos. Todos los años, hasta septiembre de 2001, en que las autoridades estadounidenses congelaron sus fondos, la delegación estadounidense giraba como mínimo 500 millones de dólares en beneficios a la oficina de compensación con sede en los Emiratos Árabes Unidos. De estos ingresos la red de Bin Laden recibía un 5 por ciento neto, es decir, unos 25 millones de dólares. Al Taqwa es un banco muy vinculado a ciertos grupos islamistas. Fue fundado en Nassau en 1987 con un capital de 50 millones de dólares, cuyas dos terceras partes provenían de organizaciones fundamentalistas islámicas, y uno de los principales socios era la Hermandad Islámica al Islah, de Kuwait. Entre otras actividades, ha financiado las campañas políticas de los candidatos islamistas en las elecciones municipales de Egipto. Este banco, que opera en más de 30 países, lleva sus negocios con tal secretismo que incluso algunos servicios de inteligencia han llegado a dudar por un momento de su existencia. Después del 11 de septiembre, la sucursal de Lugano (Suiza) fue investigada por especulación y uso de información privilegiada a favor de colaboradores de Bin Laden.”

En estos párrafos que he trascripto porque soy un convencido que cuando se habla de un autor hay que dar una muestra de cómo escribe y lo que dice, he omitido, para facilitar la lectura, todas las llamadas donde se indican las fuentes de las afirmaciones que se hacen. Personalmente me parece un buen estudio, que ha llevado mucho, pero mucho tiempo hacerlo, y que puede aprovechar a cualquiera que este interesado en los asuntos de nuestro complejo mundo actual.

El mensaje que deja es que este fenómeno del terrorismo mueve muchísimo dinero y existen poderosos países y organizaciones en financiarlo. Países que por un lado figuran como “amigos” de Occidente, pero que por el otro están realizando una gran campaña misionera con fondos que, aunque resulte paradójico, provienen del mismo.

Es muy difícil, por lo menos para el que hace este comentario, establecer los objetivos finales de tal actividad. ¿Se pretende colonizar a nuestros países para el Islam? ¿Se busca reemplazar solamente el liderato de EEUU por otros países ahora en segunda o tercera fila? ¿Es la ambición personal de algunos lo que mueve estos procesos en la dirección del terror y la reconversión religiosa? ¿Existe una inquietud de fondo en nuestras sociedades que se pretende canalizar hacia vías salvíficas y tradicionalistas, una vez que ha fracasado la ilusión de modernización del ateismo comunista?

Como suele suceder, (me atrevo a sugerir), un poco de todo y algo más que seguro ahora no tomo en consideración. Los cambios mundiales no son simples ni sus motivaciones sencillas. Pero hay algunas realidades ominosas que están ahí, y deberíamos conocerlas, por lo menos para no caer en ingenuidades de maestros de primaria (con todos mis respetos a esa esforzada profesión).

Ficha bibliográfica:

Napoleoni(2003), Loretta Napoleoni, "Yihad. Cómo se finania el terrorismo en la nueva economía", Urano, Tendencias , www.edicionesurano.com, Barcelona, 2004, pp.462, Tit.Orig: Modern Jihad (Pluto Press, London)

jueves, 18 de enero de 2007

Donald Norman y La psicología de los objetos cotidianos


Podríamos pensar que el diseño es algo interesante, pero que no nos toca, y por lo tanto cuando vemos un libro sobre el tema dejarlo tranquilamente por otro que nos atraiga más. Sin embargo hay casos… y casos. Pongamos, por ejemplo, que uno se encuentra con uno de Donald Norman que lleva el atractivo título de “La psicología de los objetos cotidianas”. Al hojearlo veremos que trata de diseño, pero no de casas ni de muebles, ni de floreros, sino de las cosas que usamos todos los días; sí, además, nos tomamos el trabajo de leer algunas partes al azar, es casi seguro que nos llevaremos el libro a casa, a menos que tengamos ideas fijas sobre lo que debemos y no debemos comprar.

Esta situación me pasó a mí, y como no soy de ideas fijas, me lo llevé; y no me arrepiento. Más aún, puedo decir que lo releí varias veces y que espero volver a hacerlo cuando el capricho o la necesidad me obliguen. De lo que trata el libro es sobre todo de los “malos” diseños de los objetos cotidianos, y justamente éstos constituyen el 90% de nuestros problemas para hacerlos funcionar, o para que hagan lo que queremos, que casi siempre es la función más sencilla de todas las que el aparato de marras lleva instaladas.

La impresión más común de la gente, cuando se fracasa o se nos crea un problema inesperado, consiste en pensar que “uno es un manazas”, o que es de “otra época” y que “cualquier niño lo haría mejor”; no niego que podemos estar incluidos en estas categorías residuales, pero lo que nunca pensamos, y es el tema principal del libro, que el diseño es el culpable de todo, y que nosotros somos una víctima más de la conspiración entre malos diseñadores y buenos vendedores.

Como dice el autor: “Cuando estuve con mi familia en Inglaterra, alquilamos una casa amueblada cuyos propietarios estaban fuera. Un día volvió a la casa la dueña de ésta para llevarse unos documentos personales. Fue a donde tenía el archivador y trató de abrir el cajón de arriba. Este no se abría. Tiró de él y lo empujó, lo movió a derecha e izquierda, arriba y abajo, sin éxito. Le ofrecí mi ayuda. Traté de abrir el cajón. Después, manipulé el panel delantero, empujé fuerte y le di un golpe con la palma de la mano. El cajón se abrió. “Vaya” dijo ella, “lo siento. Soy una nulidad para la mecánica”.

Este ejemplo sirve para que Donald Norman, un psicólogo especializado en el tema y además experto en informática, nos informe que la mayoría de las cosas que funcionan mal por estar mal diseñadas no descubrimos su causa ya que nos adjudicamos, inmediatamente, la culpa por nuestra falta de destreza.

Uno no tiene porque ser un experto para manejar interruptores, o para descubrir como el grifo puede dejar salir agua fría, en vez de la caliente que nos achicharra; o no tienen los teléfonos móviles que necesitar un master en manipulación digital para poder usarlos con comodidad. La mayor parte de estos objetos, junto con las lunas de cristal como puertas de entrada que nadie sabe como abrir o cerrar, o los ordenadores que pueden hacer de todo, menos lo que queremos en ese momento, o los circuitos de electricidad que encienden mágicamente lo inesperado, o los cacharros de cocina que a veces parecen relojes atómicos… todo eso está mal diseñado a pesar de que pagamos para que nos den un buen servicio sin tener que convertirnos en mecánicos, técnicos o informáticos; o cualquier otra especialización necesaria para crearlos.

La lectura del libro, aparte de darnos información siempre útil, nos hace darnos cuenta que nos están tomando el pelo de manera masiva, y que sólo la novedad y el cambio sin pausa evitan que la gente se de cuenta que paga más por menos y que no somos estúpidos sino que no nos dan la oferta necesaria para poder elegir lo que realmente nos conviene

Ficha Bibliográfica:

Norman(1988, Donald Norman, "La psicologia de los objetos cotidianos,"Editorial Nerea Madrid,1988, Tit.Orig:The psychology of everyday things, Basic Books, Cubierta: Jacques Carelman, Cafetera para masoquistas

Nota:

El libro es antiguo, pero puede ser conseguido en una librería de viejo o por Internet, donde hay diversas librerías que mantienen fondos ya descatalogados. Aclaro que la información que ofrece es de actualidad, señal que las cosas no sólo no han mejorado sino que han empeorado notablemente.

miércoles, 17 de enero de 2007

Crosby y La Medida de la Realidad


Podría llamar la atención que una persona que no se interesa particularmente por las matemáticas… se fije en este libro de Alfred W. Crosby: La medida de la realidad. Hay mucha gente, demasiada, que no considera a los números como parte de la cultura; me refiero claro a una cultura básicamente literaria que desprecia los fenómenos de la cuantificación como si se tratara de labores de mediocres especialistas; aquel tipo de gente que sin sensibilidad para el arte y las emociones humanas busca en esotéricas especialidades su cuota de gloria. Pues bien, es un error, un grave error.

Y pienso que este libro podría, si se tiene la paciencia de leerlo, descubrirnos porque estamos equivocados, si pensamos como arriba se describe. El texto cuenta los cambios de mentalidad europea en el período 1250 a 1600, es decir desde la baja edad media hasta la edad moderna; cambios que fueron esenciales para llegar adonde estamos, y además muestran como algunas apreciaciones y valores tuvieron que ser desmontados por completo, ya que eran piedras en el camino de radicales avances. Detengámonos, como ejemplo, en una parte de la cuestión:

“Hoy utilizamos números cuando queremos concentrarnos en determinado tema y obtener la máxima precisión en nuestras deliberaciones. Los antiguos europeos preferían un enfoque más amplio y se conformaban con la imprecisión porque tenían la esperanza de abarcar tanto como fuera posible de lo que podía ser importante. A menudo lo que pretendían no era comprender la realidad material, sino encontrar una pista acerca de lo que había más allá de la cortina de la realidad. Eran tan poéticos en relación con los números como en relación con las palabras.” (Pág.48)

Por ello pensaban a los números de otra manera, mucho más colorista “…Santo Tomás de Aquino convirtió el número 144.000, que es la suma de los que el Apocalipsis promete que se salvarán al final de los tiempos, en una catedral de referencias santas. El mil de los 144.000 designaba la perfección (es de suponer que porque 1.000 es 10, el número de los mandamientos, multiplicado por sí mismo tres veces, y el 3 es el número de la Trinidad y de los días comprendidos entre la crucifixión y la resurrección). Los ciento cuarenta y cuatro de 144.000 son 12 veces 12. El 12 significa fe en la Trinidad, esto es, el 3 multiplicado por las 4 partes de la Tierra. Se puede interpretar que uno de los 12 que deben multiplicarse significa el número de los apóstoles y el otro el número de las tribus de Israel.” (Ibíd.)

Llegado a este punto, quisiera hacer un apartado y sugerir que esta manera “poética” de usar los números no se ha perdido por completo en nuestro mundo. Pervive, sin ir más lejos, en las notas estudiantiles, desde el primario hasta la universidad, y en las oposiciones o exámenes que se hacen con motivos variados, pero todos con el objetivo de seleccionar personal para ciertos trabajos (a veces, de por vida). Calificar con un número una respuesta de conocimiento es algo arbitrario que depende del juicio y estado mental del juez, y por supuesto usados así los números sólo sirven para organizar las respuestas en lo que se llama técnicamente una “escala ordinal”, es decir, para entendernos, que la respuesta A, es mejor que la B, que a su vez es mejor que la C (o viceversa). Aquí los números representan sólo valoraciones cualitativas, razonables o no es otra cuestión. Obviamente cualquier estadístico sabe que con esta clase de escalas hay transformaciones que no se pueden hacer, por ejemplo si se pueden sumar, pero no multiplicar y dividir… que es justamente lo que se hace con nuestras mentadas puntuaciones de examen. El resultado es un absurdo matemático (decir que el resultado de una lista de respuestas es 4,33 y que por lo tanto ese examen es superior, cualitativamente hablando, a otro que ha obtenido sólo 3,98). No obstante esta operación ilegal, desde la perspectiva de las reglas de juego de la aritmética, es la fuente de éxitos y frustraciones que pueden marcar una vida entera. ¡Y después miramos al hombre medieval con soberbia!

Volviendo al texto que hoy comento, creo que merece toda nuestra atención. Veremos tantos temas interesantes, e incluso actuales (índice analítico de materias, organizar la información, los experimentos mentales, matemáticas sin cuantificación, el misterio de la inflación, la beatitud del dinero, la obsesión de contar, etc. etc.) que me da mucha pena que esta clase de libros no sean de lectura obligatoria para toda persona moderadamente ilustrada.

Ficha Bibliográfica:

Crosby(1997), Crosby, Alfred W, "La Medida de la realidad. La cuantificación y la sociedad occidental, 1250-1600" , Crítica, Libros de Historia, Barcelona, 1998, Tit.Orig. The Measure of Reality. Quantification and Western Society 1250-1600, Cambridge University Press.

martes, 16 de enero de 2007

Rosa Sala y su Diccionario de mitos y símbolos del nazismo


Rosa Sala Rose es una catalana licenciada en filología alemana y doctora en filología románica; tradujo libros de Goethe y Thomas Mann, y hace un tiempo ha publicado un libro que es imprescindible para entender a fondo el fenómeno fascista y en particular el nazi: Diccionario crítico de mitos y símbolos del nazismo.

Su lectura es tremendamente ilustrativa y sorprendente. Entresaco algunas entradas:

“Nudismo: (…) Todas estas razones explican que el nudismo se popularizara especialmente durante los años de ascenso y consolidación del poder nazi. Al tiempo que proliferaban los baños nudistas y las revistas especializadas, en 1929 se celebró un congreso multitudinario que pretendía unificar todas las organizaciones nudistas en un gran movimiento de masas (…) (Pág.280)

Vegetarianismo: (…) Hitler estaba convencido de que en el pasado el hombre vivía más tiempo y de que el punto de inflexión lo constituía el paso del consumo de alimentos crudos a los alimentos cocidos. Hitler sospechaba que, al destruir las bacterias de los alimentos por medio del calor, se reducía la resistencia inmunitaria del individuo, y llego incluso a aventurar la posibilidad de que el cáncer pudiera deberse al consumo de elementos cocidos. En su opinión, el incremento de las dietas vegetarianas en Alemania iba a constituir una auténtica revolución y el mundo del futuro sería vegetariano (….) (pág.396)

Antorcha: (…) Para el encendido de la llama olímpica en la arboleda sagrada de Olimpia en 1936 se empleó un espejo cóncavo fabricado por la casa Zeiss de Jena. (…) La idea de la herencia de la cultura clásica que habría pasado a Alemania a través del fuego de la antorcha fue especialmente puesta de manifiesto en el célebre documental olímpico de Leni Riefensthal Fiesta de los Pueblos (1938)(…) Goebbels, quien veía en la llama olímpica el “símbolo de las fuerzas cósmicas”, orquestó su recepción por las SA en el estadio de Berlín como si se tratara de una de las características celebraciones del solsticio nazis, y en su discurso exclamó: “¡Llama sagrada, arde! ¡Arde y no te apagues nunca! (…) (pág.49)”

Tengo que reprimir la tentación de seguir espigando citas de las diversas entradas a este increíble diccionario que nos muestra como muchas cosas que nos parecen propias de finales del siglo XX fueron o inventadas o revitalizadas por la parafernalia nazi, en su búsqueda de símbolos que reemplazaran los obsoletos del cristianismo. Símbolos destinados a perdurar y a convencer de la superioridad de la raza blanca en general y de la aria germánica en particular. Símbolos que en si mismo son neutros, o incluso muy ingenuos, pero que hábilmente manipulados encierran un nuevo potencial que los nazis aplicaron.

Este libro acepta dos lecturas: una positiva, para enterarnos más a fondo del significado y consecuencias de ciertos mitos y símbolos que ahora parecen muy contemporáneos. Y otra lectura, de tipo perversa, para extraer del gran repertorio nazi nuevos símbolos que puedan ser usados en la nunca finita tarea de manipular a las masas hacia metas irracionales.

En cualquier caso merece una lectura atenta. No están todos, pero los que están merecen la atención y cuidado que se presta a los virus susceptibles de convertirse en epidemias mortales. Todo depende de quien controla el poder, y por lo tanto, los significados que a las palabras y a los símbolos se dé.

Ficha Bibliográfica:

Sala(2003), Rosa Sala Rose, "Diccionario crítico de mitos y símbolos del nazismo", El Acantilado, www.acantilado.es, Barcelona, noviembre 2003, pp.509

Austerlitz (2)

Este libro “Austerlitz” ya lo he reseñado en el blog, sin embargo quiero ampliar mi comentario inicial debido a que buscando información, sobre el expolio a que sometieron los nazis a todos los países invadidos, lo hojeé para precisar algunos datos que recordaba vagamente.

Al reencontrarme con Austerlitz tengo que adaptarme, otra vez, al peculiar estilo de Sebald: minucioso hasta la extenuación, con largos párrafos y la coma como único signo de puntuación, con su lenguaje depurado, extremadamente rico y sutil, con su ritmo de corredor de maratón, que nos anuncia lo mucho por contar que aún le queda.

Localizo las partes que me interesan: la invasión nazi a Checoslovaquia, las vicisitudes de una Praga inerme donde las familias tenían que pagar, luego de fusilados sus padres o hijos, por los costes de la ejecución (eso sí, se aclaraba en la factura enviada, que se podía hacer “a plazos”). El periplo doloroso de los judíos rejuntados como ganado y enviados hacia destinos inciertos en condiciones miserables, pero con la cobertura precisa de una administración que hacía de la estadística y la contabilidad su culto privado. Y los niños, pequeños refugiados enviados a tierras más seguras, dejando detrás el dolor inenarrable de una separación que se adivinaba definitiva.

Sebald escribe documentos como si fuesen novelas; uno no sabe si lee ficción absoluta o relativa, si los hechos de verdad sucedieron en sí, aunque es muy difícil creer que pudieron suceder de otra forma. La ambigüedad de sus textos es su marca de fábrica, además las imágenes con que los acompaña no destruyen la idea de ficción sino que la realzan. Una manera muy extraña de usar la fotografía para no documentar sino como parte del mismo texto narrativo. Considero muy importante para aquel que quiera recrear una época conocer las buenas obras literarias. Y aún en nuestro mundo moderno, donde existen tantas fuentes de información, el novelista, sigue siendo aquel que tiene, probablemente, la mayor fuerza de evocación. La literatura es la otra pata de la historia que no debemos desdeñar.

lunes, 15 de enero de 2007

P. Johnson y los Judíos

El Segundo libro de Paul Johnson que hoy quiero traer a este blog es “La historia de los judíos”, un texto de historia muy personal escrito por un no-judío.

El libro, trata de la historia de este pueblo, en un enfoque global. No es una historia enciclopédica sino un panorama con algunos temas principales que permiten comprender a los judíos y a su religión. En poco menos de 800 páginas no se pueden pedir más, ya que desde Abraham hasta el Israel moderno, pasando por el medioevo y el surgimiento del moderno antisemitismo en Europa, todas son cuestiones de las que existen bibliotecas enteras. Sin embargo creo que esta clase de libros tienen un lugar importante entre aquellos lectores que no ansían especializarse en nada, pero que, simultáneamente, no están dispuestos a quedarse con la perspectiva de los diarios y otros medios de comunicación.

Por supuesto que las opiniones de Johnson son controvertibles o mejor dicho, hay que verlas como una perspectiva entre varias; pero su intento de objetividad desde una posición de respeto es garantía de que los sesgos inevitables no serán resultado de campañas de imagen o fobias mal disimuladas. Para mi, en concreto, resultó muy interesante la parte que trata del origen del Estado de Israel, el sionismo, sus principales personajes, y el papel de Gran Bretaña en toda esta historia.

Como en sus otros libros, el autor, que se nota su veta periodística, escribe con sencillez y a la vez amenidad. Es difícil aburrirse con este libro, lo aseguro.


Ficha Bibliográfica:

Johnson(1987, Paul Johnson, "Historia de los judíos", Javier Vergara editor, www.edicionesb.com, Barcelona, 3ra. reimpresión abril 2004, (1ra.imp. septiembre 2003), pp.771, Trad. Anibal Leal, Tit.Orig: A History of the Jews

P. Johnson y el Mundo Moderno

Los primeros años del siglo XIX, son bastantes desconocidos hoy. Los más recuerdan a Napoleón y la Santa Alianza, y ahí se acaba. Sin embargo es un período de gran desarrollo económico, cultural y político donde se sentaron las bases y los principales caminos que luego fueron recorridos en los dos siglos que nos separan de esa época.

Paul Johnson, en su libro “El nacimiento del mundo moderno” trata de esos años, concretamente desde 1800 a 1830. El desarrollo de EEUU, el primer ferrocarril en Inglaterra, Waterloo, Bolívar, Goethe, Hegel, el romanticismo, Victor Hugo, Lord Byron, la independencia de Grecia, el levantamiento de los decembristas en la Rusia zarista son algunos de los hechos estudiados en el libro junto con su contexto nacional e internacional.

Es un libro para leer con calma, y que contribuye a dar perspectiva a los problemas de nuestra época. Y a veces nos falta perspectiva creyendo que podemos solucionar todo con un poco de talante y buenas intenciones. Esta perspectiva superficial y ahistórica, proveniente del mundo de la publicidad y la psicología, que origina una visión ingenua del mundo, necesita de lecturas de mayor carga de profundidad. Johnson es un autor indicado para la misión; periodista e historiador sabe darle a sus libros un ritmo ágil muy lejos del tedioso academicismo, sin por ello constituirlos en textos cuasi escolares de mera divulgación. Un término medio muy aceptable para el lector que quiere profundizar en la política y la historia sin convertirse en un erudito o un catedrático.

Ficha Bibliográfica:

Johnson(1991, Paul Johnson, "El Nacimiento del mundo moderno", Javier Vergara Editor (Grupo Z, Buenos Aires. 1999, pag.1087, Tit.Orig: The Birth of the Modern, Harpers Collins Publishers

viernes, 12 de enero de 2007

Neil Postman

Neil Postman fue profesor en la Universidad de Nueva York, y conocido por sus escritos sobre la comunicación y su mundo. El libro que hoy comento es editado en español en 1991, publicado en inglés en 1985, o sea que han pasado 27 años desde entonces, y quizá algunos piensen que no merece el esfuerzo de leerlo o de releerlo, si ha quedado por ahí perdido en algún estante de la biblioteca. Pues bien, yo creo que sí es bueno hacerlo, y que con los años sus anticipaciones se han hecho, tristemente, más realidad aún, si cabe.

Cuando dice, y ojo está pensando en fenómenos de los principios de los ochenta, “…¿hay en nuestro país algún publico que pueda soportar siete horas de exposición? ¿O cinco, o tres? ¿Sobre todo sin ilustraciones de ningún tipo?(pag.50) uno piensa si hay gente en nuestro país que sea capaz de llegar a las tres horas… o a las dos… o a la una…

El grado de concentración de la gente ha ido disminuyendo de tal manera y en forma tan masiva que el público del siglo XIX al que Postman toma como patrón nos parece increíble: “El 21 de agosto de 1858, tuvo lugar en Ottawa, Illinois, el primero de los siete famosos debates entre Abraham Lincoln y Stephen A. Douglas. El acuerdo era que Douglas hablaría primero durante una hora; que Lincoln tendría una hora y media para responder, y luego Douglas dispondría de media hora para la réplica correspondiente. Este debate era considerablemente más corto que aquellos a los que los dos hombres estaban acostumbrados. En efecto, se habían enfrentado varias veces con anterioridad y todos sus encuentros habían sido mucho más largos y agotadores. Por ejemplo, el 16 de octubre de 1854, en Peoria, Illinois, Douglas pronunció un discurso de tres horas, al que Lincoln había acordado responder. Cuando llegó el turno de Lincoln, éste recordó a la audiencia que ya eran las cinco de la tarde y que probablemente necesitaría tanto tiempo como Douglas quien, a su vez, estaba comprometido a rebatirlo. Por consiguiente, propuso que la audiencia se retirara para cenar y que retornara descansada para escuchar otras cuatro horas de argumentación. La audiencia aceptó amablemente la propuesta y las cosas sucedieron tal como Lincoln había señalado” (pág.49)

En este siglo la audiencia no sólo tiene menor poder de concentración, digamos una fracción minúscula de la que se poseía hace ciento cincuenta años, sino también carece de lenguaje y de hábitos para entender lo que se intenta transmitir. Los estudiantes se asombran desagradablemente frente a libros demasiado gordos, digamos de unos cinco centímetros o más de grosor cuando éstos eran normales en los claustros universitarios hace pocas décadas atrás. Cuando el profesor tiene que desarrollar un tema complejo suele pedir un esfuerzo extra de atención y paciencia, como si temiera que las cabezas de sus discípulos amenazaran explotar sin una disposición adecuada del estudiante. Por supuesto los discursos públicos sólo son largos cuando se busca, expresamente, que nadie escuche mucho, ya que hay poco que decir.

El mundo de la televisión e Internet ha traído una gran cantidad de información hasta nuestros hogares, pero el resultado como dice Postman es que los estadounidenses son los mejor entretenidos y, probablemente los peor informados del mundo occidental” (Pág.110). Si quitamos la referencia a la nacionalidad, la afirmación es válida también para los europeos. En realidad, como dice el autor un poco más adelante “la televisión está alterando el significado de la expresión “estar informado”, al crear un tipo de información, que para ser más exactos, habría que calificar como desinformación. Y estoy empleando esta palabra casi en el mismo sentido en que es utilizada por los espías de la CIA o de la KGB. La desinformación no significa información falsa, sino engañosa, equivoca, irrelevante, fragmentada o superficial; información que crea la ilusión de que sabemos algo, pero que de hecho nos aparta del conocimiento”.

Esta clase de desinformación es la habitual en nuestros medios. Hay que ver con que pasión se lanzan los periodistas a “auscultar la calle” y transmitirnos por la tele los tópicos que la gente tiene sobre aquellos temas con qué justamente nos ha alimentado la propia televisión. Estos reportajes parecen “exámenes” para comprobar si el público ha alcanzado el nivel de estupidez que se buscaba provocar con los informativos. Y hay que reconocer que la mayoría aprueba el examen con nota.

La desinformación actual tiene su filosofía, o su marco conceptual por así decirlo, en el diseño de los anuncios publicitarios. La forma de hacer publicidad es también la forma de presentar las noticias y naturalmente los efectos se parecen. Escribe Postman: “el anuncio nos exige que creamos que todos los problemas se pueden resolver rápidamente y que se pueden resolver aún más rápido con la intervención de la tecnología, la técnica y la química”. Esta filosofía implícita nos llega a través de la múltiple exposición a miles de anuncios de toda clase. El resultado está cantado, según Postman, “una persona que ha visto un millón de anuncios en la televisión podría muy bien creer que todos los problemas políticos tienen, o podrían tener, soluciones rápidas a través de medidas sencillas. O bien que no debe confiar en el lenguaje complejo y que todos los problemas se prestan a ser expresados teatralmente, O que la discusión es de mal gusto y que sólo conduce a una incertidumbre intolerable. Tal persona también puede llegar a creer que no es necesario establecer una línea de separación entre la política y los demás aspectos de la vida”.

La mezcla de todo, típico de la publicidad lleva a creer, paulatina e inconscientemente, que la política es también un juego con soluciones sencillas y que si éstas no llegan sólo puede deberse a la acción de poderes maléficos que ganan con el conflicto. Como si todo conflicto fuese sólo el resultado de malos entendidos y acciones deliberadas siniestras. Lo que Postman observa y critica en USA aquí, en España, podemos verlo ahora al cubo. Sólo era cuestión de tiempo que se extendiera esta manera de entender la realidad. Sería interesante pensar en los conceptos que subyacen en nuestras series más populares, en los discursos políticos con más aceptación y en las propuestas que hacen las diversas organizaciones cívicas. A lo mejor lo que descubrimos no nos tranquiliza nada… pero cuanto más pronto nos demos cuenta, más pronto seremos conscientes de adonde nos lleva este divertimiento colectivo. Evidentemente la primera medida que un preso debe tomar para escapar… es reconocerse como preso.

Ficha Bibliográfica:

Postman(1985), Neil Postman, “Divertirse Hasta Morir. El discurso público en la era del show business”, Traducción de Enrique Odell, Ediciones De La Tempestad, Barcelona, 1991 pp.191, Tit.Orig: Amusing Ourselves To Death.Public discourse in the age of Show Business. Viking Penguin Inc. New York

Paul Strathern y Kierkegaard

"Kierkegaard se adelantó a su tiempo al traer a colación el reexamen, por mucho tiempo dejado de lado, de una de las primeras preguntas filosóficas: "¿Qué es la existencia?". Es cierto que casi todo el mundo continuó haciéndose siempre esta pregunta, todos excepto los filósofos. Para ellos, la cuestión era ridicula, o sin valor, o era tan bien contestada por su propia filosofía que no había ninguna necesidad de seguir ocupándose de ella. Kierkegaard, por su parte, opinaba que todo individuo no sólo debe hacerse la pregunta, sino que tiene que hacer su propia vida con la respuesta subjetiva que le da. Este énfasis en la subjetividad es la contribución principal de Kierkegaard." (pág.10)

Así plantea Paul Strathern la filosofía de Kierkegaard, una figura muy importante de la filosofía existencial que tuvo su momento de fama, inmediatamente luego de la segunda guerra mundial y que poco a poco fue desapareciendo para el gran público. Sin embargo esta filosofía contiene reflexiones que no han perdido actualidad. El existencialismo como corriente puede ser ya antigua, pero sus autores dicen cosas que nos preocupan aunque ahora pareciera que sólo las religiones pueden dar respuesta a todas las inquietudes humanas. Vivimos en un mundo de transición, caótico en su riqueza y sin figuras centrales en la cultura. La televisión ha generado ídolos huecos y frases hechas que son malas copias de viejas escuelas. Un repaso a ciertos autores es refrescante, me parece.

La colección de Filósofos en 90 minutos fue un gran hallazgo de la editorial Siglo Veintiuno. Por 700 pesetas, antes del 2000, se podía encontrar esta serie redactada por el escritor y profesor P. Strathern. Con una prosa fluida, humorística y concisa, fue la persona ideal para darle a esta colección un sello particular. Una verdadera pena que no haya sido reeditada. Quizá su poco precio no invitó a los especialistas o interesados en la filosofía y simultáneamente sus títulos alejaron a los consumidores habituales de novelas. Mi sensación es que la colección pasó sin pena y sin gloria. Una lástima porque aunque se conozca a los personajes esa ojeada cariñosa y sarcástica de Strathern da para un rato muy agradable… aunque no llegue a la hora y media anunciada. No obstante, como siempre se la puede localizar en alguna librería de segunda mano, quiero rescatarla desde aquí por si alguien llega a verla. En ese caso, cualquiera que se encuentre con un título de esta colección que lo compre; no se arrepentirá.

Ficha Bibliográfica:

Strathern(1997), Paul Strathern, "Kierkegaard en 90 minutos", Siglo Veintiuno de España Editores, Colec. Filósofos en 90 minutos, Madrid, diciembre 1998, pp.102, Tit.Orig: "Kierkegaard in 90 Minutes"

jueves, 11 de enero de 2007

Isaiah Berlin e Ignatieff

Michael Ignatieff ha publicado varios libros en español, yo tengo alguno, y éste que hoy comentaré es una buena introducción a la vida y la obra de Isaiah Berlin. Ignatieff, como Dr. En Historia por Harvard y profesor del King’s College de Cambridge, del St. Antony’s College de Oxford y de la École des Hautes Etudes de Paris, conoce perfectamente el ambiente académico de las mejores universidades europeas y es, por tanto, un cronista idóneo para describir el pensamiento y las actividades universitarias de nuestro personaje. En toda su vida, que abarca desde 1909 hasta 1997, todo el siglo XX, I. Berlin nunca escribió su autobiografía. Una verdadera pena pues Berlin fue un filósofo, testigo y actor de varias épocas sucesivas; la Revolución Rusa, la segunda guerra mundial, la creación de Israel, la guerra fría y sus propias guerras calientes y por fin el derrumbe inesperado de la Unión Soviética.

Berlin formó parte de la embajada británica en Moscú tras la guerra y allí trabó conocimiento con Boris Pasternak y Alma Ajmátova, la poetisa que el régimen recluyó en un exilio interior rodeada por la presión constante de su policia secreta. Como letón, ruso asimilado, judío y posteriormente británico, Berlin ofrece un polifacético pensamiento liberal que Ignatieff recoge en sus conversaciones y reflexiones durante la última década de su vida. También I.B. cumplió un importante papel, y desconocido para casi todo el mundo, en la formación del estado de Israel

En una conversación con Salvador Giner (publicada en la revista Claves, hace ya bastante tiempo) Berlin decía a propósito de la pluralidad y el relativismo moral (que él condenaba)Creo que es posible una teoría de la naturaleza humana, siempre que sus fines no sean desmesurados, y sean finitos, y también siempre que no se entienda como si ésta poseyera un meollo inalterable ¡Que no se entienda al hombre como una cebolla a la que le vamos quitando las hojas! El hombre, para ser entendido, necesita otros métodos: la empatía, para empezar. La empatía nos permite entender a Wittgenstein, a Herder, a las sagas noruegas y a la poesía griega (ambos pueblos escriben lo mismo: épica). Y las sagas, a su vez son diferentes de Racine, pero a ambos entendemos, y ambos nos conmueven. Esto significa que hay, en la vida y la cultura, un pluralismo. Pluralismo no es relativismo. El pluralismo significa que pueden construirse toda suerte de valores humanos objetivos, de formas de vida, no que todo valga por igual

La biografía concluye con la muerte de Berlin, y abarcando toda su vida constituye un documento y un homenaje a un hombre que tuvo sus contradicciones y sus fobias, pero que nunca dejó de intentar ser fiel a si mismo a la vez que congeniar su actividad política y cultural con la defensa de sus ideales liberales.

Ficha biblográfica:

Ignatieff(1998), Ignatieff, Michael, “Isaiah Berlin. Su vida”, Ediciones Taurus, Pensamiento, Madrid, 1999, pp. 478, Tit.Original: Isaiah Berlin: A Life

miércoles, 10 de enero de 2007

I. Berlin y el Romanticismo

El romanticismo es una corriente filosófica que ha influido en nuestro mundo de manera profunda. No sólo en las artes sino también en la política, en la moral y en nuestra manera de concebir el mundo. El romanticismo surge a finales del siglo XVIII y viene a contradecir los supuestos básicos con qué se había desarrollado el mundo europeo, o sea, el occidental. Para la filosofía anterior al romanticismo todas las preguntas que los humanos podríamos formular, tienen respuesta. Estas respuestas son además cognoscibles, es decir se puede llegar a ellas por algún método racional; y además las respuestas que obtenemos son coherentes entre sí, no existen contradicciones, y son, por supuesto, verdaderas no provisionalmente verdaderas. El romanticismo viene a atacar estos supuestos y lo hace de distintos ángulos convergentes.

El libro de Isaías Berlin, “Las raíces del romanticismo” trata de esta revolución que además, en sus inicios, se confunde con la Revolución Francesa. Berlin siempre quiso escribir un libro donde desarrollara esta cuestión a fondo; al final no pudo hacerlo, por lo que la edición de Henry Hardy contiene las conferencias que, sobre este tema, dio en la Nacional Gallery of Art, de Washington, en marzo y abril de 1965.

I.Berlin no pretende dar en estas charlas un panorama general del romanticismo como movimiento internacional, sino sólo esbozar cuales son sus raíces. Como el dice, en el Prólogo de Henry Hardy: “Creo que hacia la segunda mitad del siglo XVIII –antes que naciera propiamente el denominado movimiento romántico- hubo un cambio radical de valores que afectó al pensamiento, el sentimiento y la acción del mundo occidental. Dicho cambio se expresa muy vívidamente en mucho de lo que parece ser lo más característicamente romántico dentro de los románticos: no en todo lo que hay de romántico en ellos, tampoco en lo que los convierte a todos en autores románticos. El cambio se refleja más bien en una especie de quintaesencia, en algo sin el cual ni la revolución de la que hablaré, ni sus consecuencias, las cuales son reconocidas por aquellos que admiten que existió un fenómeno tal como el movimiento romántico –el arte romántico, el pensamiento romántico- hubieran sido posibles. Si se me objeta que no he incluido las características más propias de una obra o de otra, o todas las manifestaciones del romanticismo, aceptaré tal objeción. Pues no es mi propósito definir el romanticismo sino concentrarme únicamente en la revolución de la que el romanticismo, al menos en algunos de sus aspectos, es su más vívida expresión y síntoma.” (pag. 13)

Estas líneas dejan claro que no se trata del romanticismo en si mismo, sino de sus raíces, de los profundos cambios de mentalidad que lo precedieron y por lo tanto lo hicieron posible. El libro es muy interesante para quien se interesa por la historia en general y por la historia de las ideas en particular. Los cambios de mentalidad no siempre son visibles, sobre todo mientras suceden, y poca gente repara en que actualmente estamos insertos en una modalidad de pensamiento que históricamente no tiene muchos siglos. Los efectos de la Revolución Francesa son más duraderos que los de la Rusa (que sólo es un episodio de ese cambio profundo de valores) y actualmente mucha gente es extremista romántica sin siquiera tener la menor conciencia de ello. Por lo tanto la lectura de este pequeño texto de I. Berlin resultará estimulante para abordar una cuestión que está muy lejos de terminar.

Ficha Bibliográfica:

Berlin(1965, Isaiah Berlin y Henry Hardy (editor), "Las raíces del romanticismo". Traducción Silvina Mari. Taurus. Colección Pensamiento. Madrid, 2000. Páginas 226. Edición Original: "The Roots of Romanticism". The Trustees of the National Gallery of Art, Washington DC. The Isaiah Berlin Literay Trust and Henry Hardy, 1999

martes, 9 de enero de 2007

George Orwell


Orwell, el conocido autor de “Rebelión en la granja” llegó a Barcelona dispuesto a luchar por la defensa de la República. Esto sucedió en el año 1936; luego de diversas circunstancias que él mismo describe terminó por enrolarse en las milicias del POUM y con ellas estuvo cuatro meses en el frente de Aragón. En 1937 tuvo oportunidad de ser testigo de las luchas entre anarquistas y autoridades de la ciudad. Fue en esa época donde observó los males que creaba el estalinismo en lucha contra el fascismo y esas circunstancias lo marcaron para siempre. El libro que comenta incluye el “Homenaje a Cataluña” que hasta el momento no había sido publicado íntegramente en España, así como una diversidad de documentos –artículos, cartas, reseñas de libros- también desconocidos por el lector español.

Todo el libro tiene la frescura de un testigo presencial: “Pasaron dos días y los fusiles no llegaban. Quien se acercaba al Comité de Guerra y observa los agujeros de la pared –hechos por proyectiles, pues se había fusilado allí a varios fascistas-, agotaba los lugares de interés turístico de Alcubierre. Saltaba a la vista que no ocurría nada en el frente; llegaban muy pocos heridos.” (Pág.81). También posee la seriedad de aquel que es consciente de sus propias elecciones y no quiere ocultarlas: “Es muy difícil escribir con precisión sobre la guerra española a causa de la inexistencia de documentos que no sean de propaganda. Aviso, por tanto, a todos los lectores que estén prevenidos contra mi parcialidad y contra mis errores, aunque en todo momento he procurado ser sincero” (Pág. 233). El libro debería ser de lectura obligatoria para muchos periodistas, sobre todo de la radio y la televisión, que pontifican sobre una época de la que pareciera que tienen muy poca idea.

La caza del trotskista, es decir del militante de izquierdas que no era anarquista ni estalinista, aparece contada con todos los detalles y destapa como no hubo que esperar a las tropas franquistas para que empezaran los fusilamientos de republicanos conocidos. Como dice el mismo Orwell: “No estoy de acuerdo con usted en que no se persiguió a los milicianos poumistas. Fueron perseguidos, y mucho, incluso en los hospitales, según supe por un hombre a quien hirieron después que a mí. Hoy mismo he tenido noticias de George Kopp, que fue mi superior en el frente y que acaba de salir de España tras pasar 18 meses en la cárcel. Al margen de las exageraciones, pues sé que quien han vivido estas experiencias siempre exageran, es indudable que lo han tratado de un modo vergonzoso, y probablemente había centenares como él en la misma situación” (Pág. 380)

Como se ve, por las pocas líneas que he seleccionado de diferentes partes del libro, Orwell evita el sensacionalismo y el ataque partidista, para contar con prosa clara y vibrante que sucedió y como se comportaron aquellos combatientes y civiles que él tuvo la oportunidad de conocer en su experiencia española. Todo el libro rezuma autenticidad y también pesar por la manera en que los republicanos se destrozaron entre sí, en vez de ofrecer un frente unido a un enemigo implacable. Muy recomendable.

Ficha Bibliográfica:

Orwell(1938), George Orwell y Peter Davison, "George Orwell en España", Tusquets Editores, Tiempo de Memoria, www.tusquets-editores.es, Barcelona, 2003, pp.460. Nota: Contiene "Homenaje a Cataluña" y otros escritos sobre la guerra civil española. Edición de Peter Davison, Prólogo de Miquel Berga, Traducción de Antonio Prometeo Moya

lunes, 8 de enero de 2007

Andreu Nin


Andreu Nin fue el máximo dirigente del POUM, un partido comunista de orientación trotskista que existió durante la república española y en el que militó, también, el escritor británico George Orwell. El 16 de junio de 1937 fue detenido en Barcelona por la policía para luego ser trasladado a Valencia y posteriormente conducido a Madrid. Desapareció misteriosamente y nunca más se supo de él. Los comunistas lo acusaron de haberse pasado al lado franquista y esto fue el colmo del cinismo político ya que justamente fueron ellos, concretamente agentes de la NKVD Alexander Orlov y otro que respondía al nombre de Pedro, los que secuestraron a uno de los pocos hombres que visitó la URSS y conoció de cerca su supuesta revolución.

Andreu Nin fue recluido en una checa, en Alcalá de Henares, y torturado salvajemente luego fue fusilado sin que su cuerpo apareciera nunca.

José Maria Zavala, en este libro reconstruye la vida del dirigente político así como el entramado bolchevique que lo llevó a la cárcel, al fusilamiento y a su enterramiento en fosa desconocida.

En esta época donde se pretende desvelar los secretos que parecen tapados por una memorias histórica miope, puede ser un buen momento para localizar y desenterrar los huesos de un luchador antifranquista liquidado por otros antifranquistas por cuestiones ideológicas que trascendían totalmente la esfera de la política española del momento.

Ficha Bibliográfica:

Zavala(2005), José María Zavala, "En busca de Andreu Nin. Vida y muerte de un mito silenciado de la Guerra Civil", Editorial Plaza y Janés, Barcelona, 2005, Prólogo de Stanley G. Payne, pp.582